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5 mar 2014

¿Una ciudad diseñada por Apple, Facebook y Google?


Bienvenidos a iCiudad: Un artista estadounidense ha imaginado cómo sería una ciudad si la diseñara Apple, Facebook o Google.
La creciente industria tecnológica atrae a Silicon Valley a mucha gente que, por falta de alojamiento, tiene que vivir fuera y hacer largos viajes para llegar al trabajo. El artista Alfred Twu decidió imaginar qué pasaría si los gigantes de la 'ciudad tecnológica' construyeran edificios para alojar a sus empleados cerca de las oficinas en lugar de aparcamientos.


Apple 
construiría edificios con formas que recuerdan a sus productos, pensó Twu. En la iCiudad habría rascacielos que podrían llamarse iTowers y un centro comercial que podría tener un nombre como iMall. También, cree Twu, habría muchas calles subterráneas.
 



Facebook
, opina Twu, alojaría a sus miles de empleados en una ciudad llena de rascacielos que tendría su propia estación de trenes.



Los 10.000 que trabajan en Google vivirían también en rascacielos de entre 30 y 50 pisos, en apartamentos de unos 70 metros cuadrados, opina Twu, quien cree que la concentración de tanta gente conllevaría la construcción de facilidades que ahora no existen en Silicon Valley y solo son ofrecidas en San Francisco.
 



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6 sept 2013

¿Dejo Twitter o Facebook?

¿A quién debo dejar antes a Twitter o a Facebook?


Todo el mundo da por hecho que en algún momento cambiaremos de camisa. Estamos agotados, socialmente hablando, y no nos da la vida para actualizar tanta red social.
Se supone que el pack básico contiene una cuenta en Linkedin, una en Facebook, una en Twitter, una en Instagram, incluso otra en Google Plus (aunque se dice que en ese lugar de Dios solo pululan fantasmas. No lo sé). También nos ocupa Whatsapp, el Gtalk, Youtube y tantos otros chats. Por no hablar del Meetic, el Grindr, Badoo. En fin, agotados del todo. El hecho es que no podemos llevar con dignidad ni siquiera el pack básico. 
No es extraño que la gente empiece a elucubrar qué se tendrá que ir quedando por el camino. Todo depende de cómo sea la vida digital de cada quien. Renunciar a Facebook puede suponer para muchos la vuelta al silencio y la soledad. Que puede ser agradable para algunos pero no para otros. Dejar Twitter puede ser un tiro de gracia para la carrera profesional de algunos, y una bendición para la de otros, pero siempre supone renunciar a una corte de seguidores que trolea o ríe las gracias pero que es, al fin y al cabo, una compañía.
Para ayudar en esta renuncia, la revista The Social Chic publicaba un artículo definitivo:Why Twitter is cooler than Facebook? (¿Por qué Twitter es más cool que Facebook?) El autor se muestra enamorado y a los pies de Twitter, y para explicar su pasión se basa, según sus propias palabras "en la más subjetiva de las métricas": Twitter le parece más cool por las siguientes razones: 
1. Una conversación más inteligente: Menos es más
La brevedad es uno de los encantos de Twitter, y la economía de lenguaje siempre será un activo wn alza. En opinión del redactor de Social Chic, la brevedad permite ir al corazón del mensaje y no irse por las ramas. "Como Facebook no tiene límites en sus textos tienen el potencial de ser abigarrados y dispersos. Un estilo lacónico siempre será mejor recibido que uno grandilocuente. 
2. Facebook es estacionario, Twitter es móvil 
Las críticas a las aplicaciones móviles de Facebook no son nuevas. Twitter es mucho más eficiente y rápido de usar desde el teléfono, y la experiencia móvil es casi la misma que desde el ordenador. No es el caso de Facebook.  "Una plataforma tiene que ser móvil si realmente quiere ser social", dice el artículo. Para alguien que quiera integrar su presencia en las redes sociales y su agenda analógica, Twitter es un sitio mucho más cómodo. "Facebook es como un archivo de la vida social, donde documentar eventos del pasado y mantener las amistades ya establecidas. Es para la vida social lo que para la cultura son los museos: un lugar para preservar la historia no para donde se definen las vanguardias"- dice el redactor y yo añado: Me encanta como la gente se anima a sentar cátedra sobre todos y cada uno de los asuntos de la vida. 
3. Twitter mimetiza mejor la interacción humana
Según este argumento Twitter se parece más a nosotros. Cuando queremos conocer a alguien es porque tenemos un interés común. Dado que el contenido de Twitter es público uno elige seguir a la gente que le interesa. Lo mismo hacen contigo. Es posible encontrar a la gente que buscas con mucha facilidad. Facebook es un muro cerrado o semi-cerrado de amigos donde no es tan fácil entrar y donde acabas aceptando a la gente por múltiples compromisos y excepcionalmente porque sea gente interesante. Twitter permite ignorar a la gente, en Facebook tienes que decir por activa o por pasiva que no aceptas a alguien en tu círculo. (Aunque cada vez se impone con más fuerza la opción de aceptar para quedar bien, y luego bloquear). Para el redactor de Social Chic,  las redes sociales deben limitar su misión a ayudarte a encontrar y a entrar en contacto con la gente que te interesa. 

La semana pasada el periodista de The Guardian Paul Mason se preguntaba qué debía dejar primero, Twitter o Facebook. Parece que lleva cerca de un año buscando una respuesta que le satisfaga y aún no lo ha conseguido.
Mason sopesa que Twitter es esencial para su trabajo y Facebook no. Además, la red de Zuckerberg está cada vez más atiborrada de publicidad y de sospechas sobre el uso que hacen de los datos y de la privacidad de sus usuarios. Sin embargo, en sus observaciones el periodista ha notado que la gente más interesante del Twitter británico y que en su día le inspiraron para entrar a esa red social, está últimamente más callada. "Sus tuits son cada vez más profesionales y menos espontáneos. Muchos de los escritores y artistas que tienen muchos seguidores han contratado a un profesional para que tuitee por ellos. Ya no es lo que era. Twitter es ahora un sitio de gente seria y aburrida". 
A favor de Facebook, Mason dice que, al ser mayor que Twitter, es la verdadera red social, donde se puede encontrar a más gente, mientras Twitter funciona "como un servicio global de noticias no censuradas". "Para los periodistas Twitter ha reemplazado a los teletipos", dice. Un documental de la CNBC asegura que el 70% de los usuarios de Twitterrevisa su timeline cada tres minutos mientras camina. A el periodista de The Guardian esta cifra le parece muy baja.
Por otra parte, le molesta , y es una de las razones que lo alejan de Twitter, la agresividad de los trolls y la violencia que se ejerce contra algunos usuarios que tienen que optar, ahora en serio, por salir dando un portazo. 
Pero llegados a este punto, Paul Mason no sabe a quién dejar, y de momento mantiene la poligamia con Twitter y Facebook.
Por otra parte, una investigación del Pew Research Center asegura que los adolescentes no se dejan seducir por Twitter ni por Facebook. Algunos, coquetean con Instagram pero las cifras no son espectaculares. Sin embargo, y aunque la investigación señala que en los últimos meses proliferan los recelos contra Facebook, los expertos no ven indicios de un éxodo masivo de la red de Zuckerberg.
Y usted, querido lector, ¿a quien se llevaría a una isla desierta (y con wifi), a Twitter o a Facebook? 
La cuenta de Twitter de este espàcio es :  @Planetafios

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3 abr 2013

Jóvenes que han convertido sus ideas en negocios millonarios

"Si no tienes trabajo, invéntatelo". Esta es la filosofía de muchos de los emprendedores que, en tiempos de crisis, deciden introducirse por su cuenta en el mundo empresarial y crear un negocio.


Nunca es fácil, pero el ejemplo del joven británico de 17 años Nick D'Aloisio, que ha vendido a Yahoo! la app que creó cuando tenía 15 años por 30 millones de dólares (alrededor de 23 millones de euros), demuestra nuevamente que todo es posible si se tiene la idea, el genio y la constancia adecuadas.

Pese a que la tasa de paro entre los españoles de entre 16 y 25 años ascendía al 52,14% en el último trimestre de 2012, sólo un 5,8% opta por emprender (datos de 2011), mientras que las matrículas en másteres oficiales aumentaron un 29,5% en 2011.




A continuación presentamos un listado de diez emprendedores que, pese a su insultante juventud, han demostrado cómo las puertas del éxito pueden estar detrás de la valiente decisión de crear una empresa propia:

Pau Garcia-Milá (eyeOS)

A los 17 años fundó eyeOs, negocio que él mismo define como "líder en el mercado del Escritorio en Cloud Computing" y por el que recibió el Premio Impulsa Empresa 2010. Aunque fue expulsado de la facultad por "mal estudiante", asegura que todas las personas con las que trabajaron durante el arranque de su proyecto "tenían carrera" y que "ninguna empresa funciona sin que nadie haya estudiado."

Una curiosidad: desestimó una oferta para colaborar en un proyecto que hoy en día está valorado en miles de millones de euros. Twitter.

Kevin Systrom y Mike Krieger (Instagram)

Son los fundadores de una de las app más usadas del momento: Instagram. Con 25 y 27 años, Kesin Systrom y Mike Krieger desarrollaron un proyecto que permitiría a sus usuarios hacer fotos, pasarlas por un filtro y compartirlas, de manera gratuita. Recientemente la compañía C & A Licensing ha adquirido los derechos para crear la cámara Socialmatic, que contará con conexión Wi-Fi e imprimirá las fotos al momento.

Mark Zuckerberg (Facebook)

Con tan sólo 19 años creó Facemash, un portal web que fue cerrado por la dirección de la Universidad de Harvard y que le sirvió como base para crear lo que en poco tiempo se convertiría en una de las redes sociales con más usuarios del mundo: Facebook. Su historia saltó a la gran pantalla con The Social Network (2010).

Tomás Diago Esteve (Softonic)

En 1997, este Ingeniero Técnico en Gestión Informática e Ingeniero de Sistemas de la Información creó Softonic, una empresa que surgió como el proyecto de fin de carrera. En la actualidad, Softonic es la web líder en descarga de software en Europa y Latinoamérica y cuenta con cinco sedes situadas en Barcelona, Madrid, San Francisco, Shanghai y Minato-ku, en Japón. En 2010 fue galardonado con el Premio Nacional Joven Empresario.

Drew Houston y Arash Ferdowsi (Dropbox)

A los 28 y los 25 años estos dos alumnos del Massachusetts Institute of Technology se cansaron de enviarse los documentos por correo electrónico y fundaron Dropbox, una web que permite a sus usuarios compartir archivos desde cualquier ordenador de forma gratuita. En la actualidad Dropbox cuenta con más de 100 millones de usuarios.

Chad Hurley (Youtube)

Fundó Youtube, a los 28 años, junto a Steve Chen y Jawed Karim en febrero de 2005. Su éxito fue meteórico logrando más de 50 millones de visitas diarias antes de que terminara el año. Tras recibir importantes inversiones de capital de Time Warner y Sequoia para sostener su impresionante ritmo de crecimiento, en octubre de 2006 los tres socios vendieron a Google la plataforma de vídeos que habían construido de la nada por 1.650 millones de dólares.

Nick D'Aloisio (Summly)

Tiene 17 años y ya pertenece al listado de los millonarios tecnológicos más jóvenes del mundo. D’Aloisio es el fundador de Summly, una app que creó cuando tenía 15 años y reduce el tamaño de las noticias para que sean más fáciles de leer desde la pantalla de un móvil. La ha vendido recientemente a Yahoo! por una suma que podría alcanzar 23 millones de euros.

Pablo Soto (Blubster)

Inició su proyecto tecnológico a los 22 años y consiguió fundar Blubster, Piolet y Manolito, unos programas P2P (peer-to-peer) que facilitan el intercambio de archivos. Se vio involucrado en un proceso judicial después de que las discográficas lo acusaran de lucrarse con las descargas. Tras ser absuelto, Pablo Soto recibió una subvención del gobierno de 1,5 millones de créditos blandos y 138.000 euros de subvención para crear footfind.

David Rusenko (Weebly)

Con menos de 30 años es el cofundador de Weebly, un portal que permite a sus usuarios crear una página web o un blog de manera gratuita. Su negocio empezó como un proyecto universitario, y en la actualidad, cuenta con más de 12 millones de usuarios en todo el mundo.

Brian Wong (Kiip)

Se licenció en marketing a los 18 y dos años después fundó Kiip, una empresa con la que publicita productos a través de videojuegos. Su atractivo proyecto consiguió recaudar para su proyecto un total de cuatro millones de dólares.





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11 ene 2013

Twitter o Facebook


Cada red social se ajusta mejor a un perfil

La del pájaro azul encaja con narcisistas; la del muro, con exhibicionistas


Cada red social tiene ventajas e inconvenientes según lo que busque el usuario.  


Para aquellos que se sienten enajenados, solos, raritos por su distancia del cada día más omnívoro mundo virtual y están contemplando empezar el año nuevo apuntándose a Facebook o a Twitter, o incluso para los que están pensando abandonar lo que para muchos se ha vuelto una especie de adicción, una guía.
» ¿Facebook (mil millones registrados en todo el mundo) o Twitter (500 millones)? Depende de si uno tiende más al exhibicionismo o al narcisismo. Facebook, la mejor opción para los exhibicionistas, ofrece, con su muro —el nombre del espacio donde se deposita la información—, un espléndido escaparate para aquellos que sienten necesidad de compartir con el mundo los detalles íntimos de sus vidas, desde el primer beso con la nueva novia (clic, la foto; clic, enviado a los amigos de Facebook), al aquí estoy yo con mi nuevo vestido/bikini/zapatillas Nike, al delicioso café y cruasán del desayuno, al intento autoanalítico de cómo me siento tras el disgusto con mamá.
Twitter, por el contrario, se acomoda más al narcisista, a aquel que tiene que demostrar al máximo número de gente posible (el gran indicador de esta red es el número de followers o seguidores, personas que voluntariamente buscan el perfil de uno y se apuntan para recibir lo que el elegido quiera decir) lo listo o gracioso o ingenioso que es, o lo informado que está sobre los acontecimientos mundiales. Twitter, que solo admite 140 caracteres por entrada, es más cerebral; Facebook, donde se publican 750 millones de fotos cada fin de semana, más corporal.
Si, como ha dicho Santiago Segurola, Twitter es “un bar de borrachos”, Facebook es un burdel. O, quizá, para ser un poco más justos, Twitter es un bar cualquiera en el que algunos se emborrachan y se dicen de todo y Facebook es un club de copas en el que existe la opción de ligar.
Sin duda, si el propósito es navegar por las redes sociales para conocer gente con fines románticos y/o sexuales, Facebook es la opción para ti —descontando las específicas con este fin, claro—. Twitter, en cambio, es más útil para aquellos a los que les da lo mismo generar admiradores o enemigos, con tal de que se cumpla el requisito primario de que se les preste atención. Twitter es más irónico, esconde más; Facebook es más emocional y más revelador.
» ¿Es bueno esto para la salud mental? Buena pregunta, ya que se han hecho montones de estudios sobre el tema. Tras un repaso por la web parece existir un sesudo consenso. Del mismo modo que la avalancha de información en Internet logra que la gente sepa menos sobre más cosas, que posea muchos datos pero profundice poco en ellos, los contactos personales a través de las redes sociales ofrecen más cantidad que calidad.
Un amigo, pillado hace poco jugueteando con su smartphone mientras esperaba a alguien en un restaurante, sonrió y dijo: “Lo maravilloso de estos aparatitos es que nunca más tienes que sentirte solo”. Pues según los estudiosos en el tema, es al revés. En Estados Unidos, donde no hay faceta de la vida humana que no se someta a las estadísticas, todo indica que Twitter y Facebook han hecho que sus usuarios sientan más soledad que nunca.
Mucho ruido y pocas nueces o, como dirían los académicos norteamericanos, “the Internet paradox”, la paradoja de Internet. La contradicción consiste, dicen, en que cuanto más conectados estamos, más solitarios nos sentimos.

Las conexiones personales 
en el mundo digital son
 más superficiales
Un artículo en la revista Atlantic el año pasado lo resumió así: “Nuestras omnipresentes nuevas tecnologías nos llevan a hacer conexiones más y más superficiales”. O sea, el diálogo es constante y extraordinariamente extenso, atravesando fronteras y continentes enteros, pero la calidad de la comunicación es limitada. Al no poder ver al otro, al no mirarle los ojos y detectar sus momentos de duda o rabia o vulnerabilidad, uno es incapaz de forjar una conexión humanamente completa, de construir un enlace empático. Uno pretende mostrar su mejor cara o su agilidad mental pero no deja de proyectar una visión idealizada de uno mismo, sin dejar entrever los puntos débiles que uno tiene, como ocurre cuando uno está con alguien en persona.
En el mundo físico y táctil, uno, tarde o temprano, se delata, por más que pretenda vender una imagen de potente autosuficiencia. Es a través de estos matices, de estas rendijas de la de personalidad como se forjan relaciones de auténtica amistad y eso es precisamente los que Facebook y Twitter tienden a ocultar. Con lo cual las relaciones en las redes sociales llenan los ojos y ocupan las mentes, pero vacían el corazón. Este, al menos, es el argumento de los que dicen que esto no es bueno para la salud mental.
» ¿Los que utilizamos Facebook y/o Twitter somos patéticos? Si la respuesta es afirmativa, patéticos somos muchos. La cuestión es si utilizar estos mecanismos de comunicación acentúa nuestra soledad o si lo que hacen es atraer a personas a las que les cuesta relacionarse con los demás. Según un estudio que se hizo en Australia hace un par de años y que tuvo mucha repercusión, sí existe una correlación entre las horas que la gente dedica a Facebook y el grado de soledad que sienten, o que sentían antes de que Facebook apareciera en sus vidas.
Bien, pero esto no significa que todos o la mayoría de personas que navegan por las redes sociales sean unos tristes ineptos en el cara a cara. Seguramente se podrá decir que cuantas más horas uno pase frente a la pantalla del ordenador o de la tableta o del móvil mayor posibilidad hay de que sufra un trastorno depresivo o antisocial. Pero, ¿es más patético estar cotorreando por Facebook o Twitter que estar en casa solo viendo la televisión o en el autobús o en el tren mirando por la ventana?

Reino Unido persigue a los propagadores de bulos en la Red
La dimensión nueva que aportan las redes sociales es poder ver la telenovela o el partido y al mismo tiempo compartir por el telefonito comentarios, críticas, gracias sobre lo que estás viendo. Siempre y cuando uno tenga también una vida fuera del terreno informático las redes sociales ofrecen la posibilidad de hacer algo mucho menos complicado o ambicioso que forjar relaciones nuevas o sondear en las profundidades de nuestro ser: nos permite pasar un rato divertido. Y eso, dentro de las opciones que nuestra breve estancia en la tierra ofrece, no es nada desdeñable.
» ¿Es peligroso todo esto? Para los niños, especialmente, Facebook, sí. Para evitar el riesgo de caer en manos de degenerados es altamente recomendable que los padres tengan acceso a las cuentas de sus hijos pequeños y que las vigilen continuamente. Para los mayores, Twitter podría llegar a representar otro tipo de amenaza. Concretamente, crear complicados problemas legales en el caso de que más países decidan seguir el ejemplo del Reino Unido. Allá se considera que los tuiteros están sujetos a las mismas leyes de difamación que los periódicos. Se dio el caso en noviembre de un señor que fue acusado en Twitter de ser un pederasta. La acusación fue falsa y ahora no solo la persona que publicó el tuit original sino que todos los que le retuitearon —más de mil personas— viven bajo la amenaza, hecha por el señor implicado, de que les va a demandar. Ya hubo un caso anterior en Londres de alguien que tuvo que pagar 90.000 libras, o 110.000 euros, por haber hecho una acusación falsa en Twitter.
Los británicos parece que se han pasado. Una cosa es lo que se escribe en un periódico —ponderado por el escritor (aunque a veces no lo parezca) y revisado, se supone, por editores— y otra es lo que uno lanza a la webesfera en un momento de irresponsabilidad o juerga desaforada desde el teléfono móvil.
Uno que trabaja en este negocio quiere pensar que existe una diferencia radical entre un bar de borrachos y un periódico; que cuando uno es periodista es periodista y cuando uno es tuitero es tuitero. Por otro lado, que se extiendan las leyes de difamación británicas a todo el mundo podría tener sus compensaciones para la sufrida profesión periodística. Podría suponer una nueva fuente de ingresos. Por ejemplo, en el caso de que algunos de los que trabajamos en este diario demandásemos a aquellos que cuestionan nuestra reputación insistiendo, hasta el aburrimiento, que si no compartimos su noción de que José Mourinho combina las virtudes de El Cid, Nelson Mandela y la Madre Teresa de Calcuta tiene que ser porque a cambio recibimos una paga extra de nuestra empresa, o que se reduce nuestra posibilidad de ser despedidos. Tiene su encanto la idea.

Las falsas identidades y los 
bulos son los peligros 
de la redes
Pero mejor no. Mejor que olvidemos el mojigato ejemplo británico e insistamos en que lo que se diga dentro del bar quede dentro del bar, lejos del alcance de las leyes humanas y divinas.
» Finalmente, ¿yo con quién voy? ¿Twitter o Facebook? He probado las dos cosas y decididamente me decanto por Twitter. A muchos periodistas les gusta decir que se han metido en esta profesión para cambiar el mundo, para defender los derechos humanos, incluso — ¡por el amor de Dios!— para contar la verdad. Bien. Algo de eso —bastante de eso— hay, sin duda. Pero negar que, como todos los escritores, no lo hacemos también por vanidad, para ser admirados, recibir aplausos y llegar a muchos lectores es caer en la mentira o en el autoengaño. Twitter canaliza y alimenta el narcisismo y no es ninguna casualidad que muchísimos periodistas seamos tuiteros.
¿Facebook? No, gracias. Uno ya hace más que suficientemente el ridículo en la vida real.

El antecedente de Myspace

EMILIO DE BENITO
La dicotomía Twitter-Facebook puede sonar falsa a muchos. Son cantidad los usuarios que tienen perfiles en ambas redes. Y, posiblemente, algunos de ellos tengan aún material en su antecesora: Myspace. El nombre lo decía —dice, porque sigue activa— todo: “Mi espacio”, un sitio donde “intercambiar fotos, vídeos, escribe tu blog, encuentra amigos y descubre lo último en música, cine... etcétera”, según reza la web de la empresa. Como se ve, lo que ahora se atribuye de manera generalizada a Facebook. De hecho, hasta Wikipedia reconoce esa competencia cuando recoge que “de 2005 a 2008, Myspace fue la red social más visitada en el mundo, y en junio del 2006 sobrepasó a Google como el sitio más visitado en la red en los EE UU. En abril del 2008, Myspace fue sobrepasado por Facebook”. Desde entonces, el declive ha sido continuo.
Y si Myspace fue la pionera —y parece que el pasado—, en España otra empresa ha puesto los cimientos del futuro: los más jóvenes. Se trata también de una red para compartir, pero con ciertos controles (al menos, a posteriori) para que la puedan usar si peligro menores de edad. El nombre,Tuenti, es algo confuso, ya que parece que se trata de una red para veinteañeros (twenty es 20 en inglés), admite usuarios desde los 14 años.

Elpais

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11 jul 2012

Las 20 mentiras y puñaladas falsas más habituales que usa la gente en Facebook

Muchos confirmarán que esta lista que publicó Update or Die es tan real como la vida misma; al parecer proviene de un artículo deThe Wall que ha desaparecido (?) aunque igual es que yo no he sabido encontrarlo. En cualquier caso, estas son las 20 «mentiras» más habituales en Facebook, que según dicen proceden de un estudio sobre 2.000 usuarios. Las hay más o menos importantes,desde la mentirijilla piadosa al acoso casi psicópata y sin duda demuestran que la imaginación de la gente no tiene fin y que las cosas muchas veces no son lo que parecen:



Las 20 «mentiras» más habituales en Facebook

  1. Usar una foto de perfil antigua para parecer más joven
  2. Eliminar fotos donde sales feo
  3. Editar una foto para salir más favorecido (Photoshoppeado)
  4. Pretender haber leído artículos de revistas para parecer más inteligente
  5. Marcar como «Me gusta» cosas que hacen parecer «intelectual»
  6. Enviar mensajes a gente aunque no los conoces en la vida real
  7. Escribir actualizaciones/estados que son falsos
  8. Usar una foto de perfil de otra persona
  9. Escribir estados exagerados sobre lo divertida que es una fiesta o evento
  10. Mentir en el campo «Relaciones» (ej. fingir estar casado cuando estás soltero, o al revés)
  11. Agregar amigos simplemente porque son guapos
  12. Inventar estados para llamar la atención
  13. Usar títulos rimbombantes para el cargo o profesión
  14. Exagerar las cualificaciones profesionales
  15. Hacer check-in en lugares en los que no has estado
  16. Mentir respecto a la formación escolar
  17. Mentir sobre los libros/películas/música que te gustan cambiándolos por otros porque son más guays
  18. Hacer «Me gusta» en ciertas páginas para tener más en común con algunas personas
  19. Subir fotos de coches/casas/motos que no son tuyas
  20. Crear un álbum de fotos falso


(✓) Todo lo anterior… Psicópata perdido, Dexter, ¿eres tú?

También me hizo gracia el otro día que me contaron que hay chicas que en un afán de rivalidad suben fotografías de grupo de otras «amigas» en tomas poco favorecedoras, marcándolas con su nombre y destacándolas para que los demás las encuentren, sin que las protagonistas puedan eliminarlas. Desde luego, ¡hay que ser rebuscado!





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22 may 2012

“Vivimos una era de megacotilleo”

El académico Jeffrey Rosen cree que Google y Facebook tiene más poder sobre la privacidad que los Gobiernos


Jorge Luis Borges publicó en 1944 un cuento, Funes el memorioso, que narra la peripecia de un joven que pierde su capacidad de olvidar; recuerda tantos detalles que es incapaz de convertir la información en sabiduría. No poder olvidar es un castigo.

La parábola de Funes es una de las referencias que usa el académico estadounidense Jeffrey Rosen en su ensayo La Red significa el fin del olvido, que le ha convertido en una voz autorizada en el debate del derecho al olvido —poder borrar de la red una noticia que contenía un error o una foto no deseada—.
“La tecnología está cambiando nuestras normas de convivencia y de comportamiento de forma drástica”, dice Rosen, acomodado en un sillón rojo en el Campus del BBVA, durante la celebración de un seminario del Aspen Institute. Profesor de Derecho de la Universidad George Washington, Rosen estudia los efectos de la tecnología sobre la privacidad y las libertades.

El académico estadounidense sostiene que el banco de memoria permanente de Internet impide, para muchas personas, que haya una segunda oportunidad en sus vidas: en una sociedad en que toda acción queda registrada, resulta complicado reinventarse, zafarse de errores del pasado. En su mente está el caso de Stacy Snyder, mujer a la que la Millersville University School denegó la licenciatura como profesora por una foto, en una red social, en la que aparecía borracha. Y reflexiona sobre las implicaciones del fenómeno para los más jóvenes, los que crecen viviendo en las redes. “Los optimistas y tecnoutópicos dicen que la sociedad perdonará mejor los deslices; lejos quedarán los días en que no se podía ser presidente por haber fumado un canuto; pero sería muy naif pensar que nos convertiremos en una sociedad de empatía y perdón sin final. Me preocupa que esto haga que nos volvamos más homogéneos, que la gente tenga miedo de pisar una mina que le pueda estallar en el futuro”.
Rosen avisa de alguno de los peligros que encierra colgar ciertos contenidos en las redes sociales. “Vivimos en una era de megacotilleo. Y el cotilleo, que antes era oral, ahora es escrito; resulta mucho más invasivo y perjudicial”. Dice que el cotilleo, “una delicia en el contexto adecuado”, puede llegar a ser embrutecedor: “Lo peor que tú has hecho es lo primero que alguien sabe de ti en Internet”.
Para combatir el problema, aboga por las tecnologías que permiten que los datos volcados tengan fecha de caducidad y se autodestruyan. “Si quisiera, Facebook podría ponérmelo más fácil cuando cuelgo una foto borracho en Cancún y decirme: ¿quiere usted que esta foto permanezca un día, un mes, un año o para siempre?” explica. “Los datos con fecha de caducidad nos empoderarían. Facebook ha comprado algunas de las compañías que están experimentando con los datos con fecha de caducidad porque tiene un interés económico en que no podamos borrarlos; quieren seguir acumulándolos para servirnos publicidad en función de éstos”.
A pesar de su lucha por el derecho al olvido, Rosen no está de acuerdo con el borrador de Reglamento que se maneja en el Parlamento Europeo sobre protección de datos y derecho al olvido. Si el derecho a la cancelación de datos se lleva demasiado lejos, colisiona con el derecho a la libertad de información, dice. “Y tiene el potencial de cambiar la naturaleza abierta de Internet”.
El académico también alerta del peligro de que haya cámaras en todas partes. “Los teléfonos inteligentes y los aviones no tripulados con cámaras harán que la vigilancia sea cada vez más sencilla. Y no corresponderá al Estado, sino a compañías como Google o Facebook, decidir si enlazan las cámaras o si enchufan los GPS. Hoy en día, los abogados de Google y Facebook tienen mayor poder sobre la privacidad que cualquier gobierno o Corte de Justicia. Y sus motivos para ejercerlo están guiados, en última instancia, por el beneficio”.


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15 may 2012

Soy el padre de un nativo digital ¿Y ahora qué?




Muchos de los padres de niños o jóvenes que hoy se encuentran conectados a Internet, nacimos a fines de los sesentas. Nuestra juventud trascurrió a mediados de los ochentas, los años maravillosos, la década en donde aparecieron las grandes bandas musicales, los inolvidables veranos. Podíamos hablar por teléfono o salíamos a reunirnos con los amigos en la esquina. Íbamos a buscar a nuestras amistades a sus casas para conversar, tocábamos la puerta y por lo general salía un papá refunfuñón y nos decía: “voy a ver si está” y luego conversábamos cara a cara, largas horas. Y lo que podíamos hacer era jugarnos una partida de ajedrez (algunos Atari), Monopolio, o simplemente escuchar música.
Hoy los chicos hacen lo mismo. ¿Dices que no? Utilizan chat para conversar, ya no están en las esquinas, porque pueden conversar con un chat múltiple y con amigos del barrio, del colegio, del extranjero. Los buscan enviando un mensaje utilizando aplicaciones tipo Whatsapp, y claro también pueden jugar ajedrez en línea, pero lo que prefieren sobre todo son los juegos de video y hacerlo conectando su PS, Wii o Xbox utilizando Internet.
Sí señores, hacen lo mismo que usted, conversan, juegan, hacen amistades, comparten, se relajan y se enamoran, pero esta vez no sólo es un teléfono la puerta y el Atari: es Internet.
Nativos y migrantes
Y si ellos nacieron en una época en donde todo discurre en la plataforma digital, con noticias que vuelan y ya no hacen pausas para analizarlas, con la mucha buena y mala información (según su apreciación querido Papá Digital) los hace quedar muy distraídos y con poca atención, creo que no es la solución forzarlos a vivir en el siglo XX, la represión no es la solución. Tratemos de comprender un poco acerca de cómo se están comportando sus hijos, los ahora denominados “nativos digitales” y ayudarlos convirtiéndonos en “migrantes digitales” tratando de involucrarse. Es esto, o esperar a que el tiempo haga lo suyo, encargarle con confianza que las cosas salgan bien. Tal vez, en los 80s tus padres pensaron lo mismo.
Aquí les dejo un link con algunos tips con “Ayuda a los adolescentes a usar Facebook con seguridad” (tomado de enlaces de ayuda de Facebook) y resuelve algunas preguntas como:
¿Qué hace mi hijo en Facebook? / ¿Quién puede ver el perfil de mi hijo? / Habla con tu hijo / Aprende de tu hijo adolescente / El respeto es lo más importante / Una vez que estés en Facebook...

César mauricio (papa digital)



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10 may 2012

La red social es un pañuelo

Si el mundo es un pañuelo, las redes sociales no son otro mundo, son otro pañuelo


La posibilidad de que dos desconocidos estén conectados entre si a través de, tan solo cinco puntos de conexión, puede parecer una idea disparatada pero, lo cierto es que, como dice la sabiduría popular: “el mundo es un pañuelo”. La teoría de los 6 grados de separación viene a demostrar esta afirmación al establecer que las “cadenas” de conocidos tienen 6 grados. Dicho de otro modo: cualquier persona estará conectada a otra a través de 5 intermediarios. La idea ya la formuló Marconi en su discurso de los premios Nobel y se atribuye a Frigyes Karinthy quien la expuso, en 1929, en  el relato corto “Chains” (cadenas). En realidad,  de lo que hablamos es de un argumento piramidal que parte de la premisa de que si una persona tiene 100 amigos y cada uno de estos tiene otros 100, en el sexto nivel, ambos  tendrán un billón de conocidos y por tanto relación con cualquier ser humano.
Los “6 grados de separación” han sido (y son) motivo de múltiples debates más allá de la comunidad científica.
 Existe una película, un juego - experimento lúdico que tiene como protagonista al actor Kevin Bacon y un estudio "Anatomy of Facebook" realizado por la propia empresa Facebook. En este estudio se incluía a los 721 millones de personas que estaban activas en esta red social en aquel momento (2011) y que representaban a casi el 10% de la población mundial. El objetivo era obtener el promedio de eslabones que hay entre dos personas seleccionadas de manera aleatoria. Analizando los conjuntos de amigos en común resultaba que el 99,6% de estas “parejas aleatorias” de usuarios están conectados por 4,75 eslabones o grados de separación
 ¿Adonde nos conduce aplicar la teoría de los 6 grados en las redes sociales?. La certeza de estar interconectados permite ampliar los contactos de una red en base a localizar nuevos contactos de conocidos en las redes de los contactos ya existentes. De esta manera podemos obtener “listas de contactos” interminables.

Pero, si abordamos esta teoría desde el punto de vista de “optimizar” los contactos y los valoramos como un “recurso", entramos en un territorio fascinante. Entramos en un territorio donde la visión del conjunto de contactos, supera a la visión de los contactos por individual. Nos encontraríamos en el terreno de las  agrupaciones tipo “cluster”. En informática se entiende por un clúster a un grupo de múltiples ordenadores, unidos por una red, de tal manera que el conjunto pueda ser visto como un único ordenador. La ventaja de este tipo de arquitecturas es que mejoran el rendimiento de los ordenadores (gestionan las diferentes capacidades según la carga del proceso) y flexibles (no todos los ordenadores han de ser iguales). 
¿Nos serviría este tipo de agrupaciones para las redes sociales? ¿Qué mostraría el clúster de tu red de contactos?. ¿Cómo es tu red?. ¿Con quien mantienes vínculos más estrechos y dinámicos?. ¿Qué contactos te permitirían ampliar tu red?. ¿En base a que vínculos?. Todas estas preguntas las puedes resolver fácilmente si estás en Linkedin, tienes 50 conexiones en esta red social y has completado el 75% de tu perfil. En ese caso, basta con acceder a lo que ellos han denominado Maps y generar el gráfico que te mostrará como son tus relaciones. En el "mapa" verás los contactos agrupados y la manera en la que se relacionan entre ellos. Los diferentes grupos se identifican por colores. La intensidad de las líneas conectoras muestran los diferentes grados de nivel de conexión. 
 Diagrama de red social 

Una vez que tengas “tu mundo en un pañuelo”, has de recordar que para que un clúster funcione no basta con conectar entre si a los ordenadores. Es preciso diseñar los criterios para interactuar con los procesos de carga de trabajo y optimizar el funcionamiento. Conforme a esa lógica, para que una red de contactos funcione, no bastaría con conectar entre sí a múltiples contactos. Será preciso disponer de los criterios de cómo interactuar con ellos. De lo contrario, la red de contactos se convierte en un "recurso" inútil. Lo que nos viene a decir todo esto es que si bien el mundo es un pañuelo, las redes sociales también lo son. En todo caso, pañuelos al margen, las relaciones entre las personas son un universo complejo e infinito. De ahí que, con seis grados o sin ellos, entender las relaciones entre los contactos si que es “todo un mundo” 




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