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25 mar 2015

El imaginario social

Entendemos por imaginario social, término que se usa habitualmente en las ciencias sociales, un concepto creado para designar las representaciones sociales en sus instituciones. No pocas veces, puede considerarse a este concepto con el mismo significado de mentalidad, cosmovisión, conciencia colectiva o ideología. Para Cornelius Castoriadis, autor que se considera que ha dado un significado moderno al concepto que nos ocupa, las instituciones sociales y la posibilidad de transformación no se explican únicamente por causas materiales (tal y como sostienen los marxistas más deterministas), sino que tiene un papel importante el imaginario social.

Toda sociedad existe según un doble modo: el modo de "lo instituido", una serie de instituciones con un cierto grado de estabilización, y el modo de "lo instituyente", que viene a ser la dinámica que lleva a la transformación social.
Para Castoriadis, existe una institución imaginaria de la sociedad, que estaría formada por tres términos:
-Institución: es decir, la sociedad no es natural, sino obra de la acción humana; la acción del ser humano está marcada por un propósito y mediatizada por un sistema simbólico, por lo que se trata de un proyecto irreducible al comportamiento animal y tampoco a simples causas (para comprender el proyecto social, hay que hablar más de razones que de causas).
-Imaginario: cuando decimos que dicha institución es imaginaria significa, en primer lugar, que se trata de un fenómeno del espíritu y, en segundo lugar, que las significaciones y valores que condicionan la sociedad son inventadas por los seres humanos; debe ser puestas, por ello, en relación con una capacidad de creación (por lo tanto, las significaciones sociales no son naturales y tampoco enteramente racionales).
-Sociedad/socia: cuando decimos que el imaginario es social significa que los fenómenos que lo constituyen no son reducibles a lo síquico e individual; la institución de la sociedad no es obra de ningún individuo o grupo de ellos en particular, sino de un colectivo anónimo e indivisible, que trasciende a las personas y se impone a ellas; este imaginario social provee a la sique de significaciones y valores, y a los individuos les da los medios para comunicarse y las formas de cooperación.
Así, para Castoriadis una sociedad es un conjunto de significaciones imaginarias sociales encarnadas en instituciones a las que animan.

Castoriadis concibe los fenómenos sociales e históricos partiendo del espíritu humano, lo que le aparta de toda interpretación naturalista o materialista. Las significaciones imaginarias serían constitutivas del ser mismo de la sociedad y de la historia; un espíritu objetivo, en palabras de Hegel. Pero Castoriadis realiza una propuesta original de ese espíritu objetivo al introducir la noción de imaginario; las manifestaciones sociales e históricas quedarían agrupadas bajo la expresión de imaginario social. Así, la potencia creadora de las sociedades descansaría, no solo en individuos excepcionalmente dotados, sino en las plenas realidades culturales e históricas. La imaginación no es meramente reproductora o superficialmente fantasiosa (por lo que sería una imaginación secundaria), sino que también existe una profunda y creativa (el imaginario radical). Por otro lado, frente a una visión excesivamente intelectual y estática, las significaciones sociales tienen un notable valor afectivo e intencional; de esta manera, el imaginario social no supone solo una visión del mundo, ya que se caracteriza por un impulso vinculado a una expectativa y a una intención, así como por una tonalidad afectiva dominante.


Con frecuencia, se condena desde la filosofía la imaginación haciendo de ella la fuente de todo error e ilusión. Sin embargo, tal y como la concibe Castoriadis, la imaginación no se enfrenta a lo real y se le otorga un papel constructivo y positivo; para este autor, el imaginario es el propio elemento en el cual y por el cual se despliega lo social e histórico. La realidad humana no estaría nunca determinada, sino que tendría dos dimensiones; una racional y otra imaginaria. El sentido ontológico de Castoriadis descansa, obviamente, sobre una precedencia de lo social frente a lo individual, pero dando entrada a la existencia de la autonomía individual; otro gran valor de la visión de este autor es su negación de todo reduccionismo, dejando lugar para la pluralidad social y la diversidad de expresiones culturales.
De hecho, Castoriadis no promueve ejercitar la imaginación y sí el llevar a la práctica la autonomía. El imaginario no es un concepto político, sino teórico, surge espontáneamente del ámbito de lo socio-histórico, antes de ser recuperado o pensado explícitamente como acción creadora. Una idea fundamental del pensamiento político de Castoriadis es que la práctica precede siempre a la teoría y los proyectos políticos sólo se sostienen si recuperan y prolongan lo que ya está germinando en la realidad efectiva. Dentro del proyecto de autonomía, se trata de liberar la potencia del imaginario para rentabilidar su capacidad creativa; una herencia kantiana en Castoriadis es la idea de un doble juego, en el ámbito creativo de las formas culturales, entre los resultados de la imaginación creadora y las reglas de la razón.



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15 abr 2013

“Hazlo Tú Mismo”, la autonomía como camino de vida

.Hacer las cosas por ti mismo, honrando así la independencia existencial, parece hoy una propuesta de vida con más vigencia que nunca




“Hazlo tú mismo” podría considerarse un movimiento que nace en la década de los cincuenta, en la posguerra, en el momento en que la tecnología comenzaba a ser parte de la vida diaria del ciudadano, cumpliendo tareas cotidianas antes resueltas manualmente por él.
Traducido de la expresión en inglés “Do It Yourself”, esta filosofía, que como su nombre lo indica explícitamente propone que volvamos a hacer las cosas por nosotros mismos, puede ser aplicada a todas las áreas de nuestra vida, ya sea de manera física, espiritual o aún sentimental; es realmente una especie de credo existencial. Por lo mismo, supongo, se extiende naturalmente y toma fuerza en los sesenta, permaneciendo vigente hasta la fecha, adoptado e incluido como filosofía por casi todo movimiento contracultural ―pues en su esencia conlleva la autonomía.
Alan Watts publicó en el San Francisco Oracle, en 1967, un texto que me parece que mantiene su vigencia imperturbable, reflejando la realidad actual:
Nuestro sistema educativo, en su totalidad, no hace nada para darnos ningún tipo de competencia material. En otras palabras, no aprendemos cómo cocinar, cómo hacer ropa, cómo construir casa, Inventar algo, cómo hacer el amor, o hacer cualquiera de las cosas absolutamente fundamentales de la vida. Toda la educación que le ofrecemos a nuestros niños en la escuela es totalmente en términos de abstracciones. Se te entrena para ser dependiente, vendedor de seguros o burócrata, o algún personaje cerebral.
¿Podríamos entonces deducir que este movimiento nace en parte como respuesta a la ineficacia de la educación mainstream y como una posible reconfiguración alternativa de la misma? ¿Podría ser entonces un intento, que hasta hoy se sigue haciendo, de cierta parte de la sociedad para educarse a sí misma en las cuestiones esenciales de la vida?
En lo personal creo que sí, y creo que es la manera más efectiva de “hackear“ el o los sistemas que nos tratan de ser impuestos día a día. Como bien nos recuerda el Tao, el verdadero conocimiento solo se alcanza a través de la práctica personal: “Escucho y olvido. Veo y recuerdo. Hago y entiendo”.
En un mundo de opuestos que se alimentan constantemente para existir, es de esperarse que entre más creció el consumismo y más se desarrolló la tecnología, más se haya expandido y generalizado, como respuesta, la filosofía de “Hazlo Tú Mismo”. Mientras el capitalismo nos ofrece tecnologías robóticas, educación pragmática y comodidad que no requiere movimiento físico o intelectual, esta filosofía nos recuerda constantemente la necesidad de retornar a lo básico, construir o crear lo que uno necesita, crecer lo que uno consume… “hackear” el sistema haciendo las cosas uno mismo.
Siguiendo esta línea, y con la simplicidad como única intención, me propongo afirmar entonces que el mundo está dividido en dos: los que hacen y los que dejan que agentes externos resuelvan por ellos. O como Douglas Rushkoff nos dice en términos más contemporáneos, entre los que programan y los que son programados.
Pese a los intentos del capitalismo de absorber este movimiento y comercializarlo ―como lo hace con todo movimiento contracultural a la larga ― este movimiento sigue creciendo y evolucionando, hay pocas cosas que el ser humano realmente no pueda hacer el mismo si se lo propone, y siempre hay alguien dispuesto a hacerlo.
Bien dice William Blake: “Debo crear un Sistema o ser esclavizado por otro.”
A continuación algunos hacks que nos pueden ayudar a re-programar nuestra realidad:
- Desarma todo lo que usas y vuelve-lo a armar solo por el placer de entender cómo funciona y la satisfacción de poderlo hacer bien ―aunque sea después de varios intentos.
- Enseña-te principios básicos de albañilería, electricidad, mecánica y carpintería, estos te serán de mucha ayuda a lo largo de tu vida y te ahorrarán mucho dinero.
- Aplica la regla de las tres erres Reduce Reutiliza ReCicla
- Estudia todo lo que te interese ―ahora puedes aprender cómo hacer casi todo a través de YouTube, y puedes estudiar cualquier carrera en la red. No hay nada realmente fuera de tu alcance ―nunca lo hubo realmente.
- Intenta configurarte el empleo de tus sueños ―no deberíamos pasar más del 50% de nuestras vidas trabajando en algo que no nos permite ser o canalizar lo que somos. 
- Provócate por lo menos un encuentro intimo con la naturaleza a la semana, para escucharla, resonarla ―acuérdate que todos y todo somos uno y ella es la madre de todo.
- Cada vez que puedas, camina o anda en bici, en vez de usar el transporte público o el coche; te ejercitas, ahorras dinero y estrés.
- Intenta curarte tú primero –si realmente nos escuchamos entendemos que nuestro cuerpo nos dice exactamente que le hace falta, observa donde te estás descuidando y haz algo al respecto. Existen infinidad de formas de ocuparnos de nosotros mismos y balancearnos algunas son: meditando, haciendo yoga o alguna arte marcial, comiendo bien, tomando te, caminar entre los árboles o en la playa, y si hace falta más apoyo acude a la medicina natural en la forma que te sea posible.
- Crece lo que consumes ―por lo menos parte, en todos lados se puede sembrar algo y sabe mucho más rico si lo creces tú.
- Construye/ Crea lo que usas, igual no te queda perfecto pero prometo que lo disfrutarás mucho más.
- Aprende a programar y programarte.
Claro: antes que nada aprende a escucharte a ti mismo para saber qué es lo que realmente deseas configurarte.


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