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23 feb 2018

Nuestras manos y pies


Traducimos el inicio del artículo "From four hands to two feet" de Tetsuro Matsuzawa en la revista Primates (link), tal y como ha sido publicado en un tweet por‏ @SteveStuWill. La traducción rápida y simple.

Acerca de ese error común en el que se representa la evolución humana como una historia en la que ponerse de pié permitió el desarrollo de las manos, y estas supusieron el "boom" de nuestra inteligencia.

Cleo muestra su pie cual Bruce Lee

"Hay una creencia común e ingenua con respecto a la evolución humana: suele representarse como animales cuadrúpedos que se ponen de pie, de forma que liberan dos de sus extremidades de la tarea de locomoción, dando lugar así a dos manos para manipular objetos, resultando eventualmente en un uso de herramientas muy avanzado y un agrandamiento cerebral. Pero esto es incorrecto en lo que respecta a la evolución de los primates. La interpretación correcta es la siguiente. Los antepasados comunes de todos los mamíferos de hoy eran pequeños mamíferos terrestres con cuatro patas. El antepasado común para todos los primates se movía por las copas de los árboles y esto le llevó a desarrollar cuatro manos. Esta fue una adaptación a la vida arbórea; las cuatro manos le permitían el agarre eficiente de ramas y troncos. Después de eso, nuestros antepasados dejaron los árboles para comenzar a caminar largas distancias a través de la tierra. Así, creamos dos pies a partir de cuatro manos"

Tetsuro Matsuzawa



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17 jul 2017

LA PARÁBOLA DEL ATEO

En una familia religiosa, dentro de una ciudad religiosa, esperaban con ansias el nacimiento de un nuevo integrante, quien fortalecería los lazos familiares y a la propia comunidad. Felizmente nació un niño a quien le brindaron todas las atenciones y cuidados que los niños necesitan.

El niño creció y pronto mostró su CURIOSIDAD por conocer todo lo que le rodeaba al mismo tiempo que recibía la educación religiosa que sus orgullosos y benevolentes padres consideraban necesaria para su futura formación e integración a la sociedad como adulto.  

Su INTELIGENCIA precoz lo llevaba a investigar objetos y juguetes más complicados, pero mostraba cierta desconfianza y recelo de la parafernalia religiosa, por ejemplo le parecía extraño que los sacerdotes se vistieran como las mujeres, con un vestido negro y largo hasta los pies, tampoco le encontraba mucho sentido el arrodillarse en una iglesia y murmurar frases que no entendía. Escuchaba con demasiada frecuencia una palabra que parecía muy importante para todos, menos para él, porque como niño que era, no podía entender qué significaba esa tan mencionada palabra que era DIOS.  ─Es solo un niño─ decían sus padres.

Aprendió a leer y escribir como todos los niños, pero en la adolescencia empezó a comprender cosas que antes no podía, empezó a entender conceptos abstractos como las matemáticas, las cuales son solo una herramienta para abstraer y entender un mundo complejo, que el lenguaje es impreciso y lleno de malos entendidos, etc.

Sus padres empezaron a preocuparse por la actitud de su hijo, pero consideraban que su renuencia a ir a la iglesia y rezar, era propia de todos los adolescentes que se mostraban un tanto rebeldes ante la autoridad paternal y religiosa. 

Poco a poco el adolescente empezó a investigar con profundidad eso a lo que llamaban dios, ese dios que debía ser algo muy importante puesto que todos en la comunidad lo veneraban y repetían su nombre constantemente en cada conversación que escuchaba. Con su acostumbrada CURIOSIDAD indagó y encontró otra palabra que le llamo la atención, esa palabra era ateo, buscó su significado y encontró que era una persona sin-dios, lo cual era totalmente contrario a las personas de su familia y la comunidad que sí tenían dios. Un escalofrío recorrió fulgurante por su imberbe cuerpo y quedó sorprendido al DESCUBRIR que esa persona sin-dios era él mismo y que no había otra persona conocida que fuera también ateo como él para que le pudiera ayudar, por lo que debía continuar sólo en la búsqueda por saber qué era eso a lo que llamaban dios y por qué él y solo él era un sin-dios, qué era lo que él tenía que le impedía tener dios a pesar de vivir en una familia y comunidad religiosa.

Empezó a observar en los ojos de las personas un cierto temor a lo desconocido y lo inexplicable, por ejemplo a la muerte, los accidentes las enfermedades, los desastres naturales, etc. y veía que las gentes se arrodillaban y suplicaban con oraciones que dios los protegiera de esas calamidades y después de eso observaba que se sentían más tranquilos. Al analizarse honestamente a sí mismo se dio cuenta que él también sentía temor a lo desconocido y lo inexplicable, sin embargo, no suplicaba a dios alguno que lo protegiera y se preguntaba ¿Por qué a pesar de sentir temor, no puedo pedir a dios alguno que me proteja?

Usando su INTELIGENCIA para hacer razonamientos verdaderos llegó a la conclusión de que el temor que hacía que sus familiares y amigos necesitaran de un dios era precisamente su falta de VALOR para superar ese temor y así afrontar las vicisitudes de la vida, sin embargo, a pesar de que él mismo también sentía temor, su valor era más que suficiente para prescindir de dios alguno. También encontró que eso a lo que llamaban dios no era otra cosa más que un pensamiento, que dios era producido por ese sentimiento o actividad psíquica de temor.

Finalmente reconoció que socialmente es inaceptable que una persona no tenga valor y se le señala y degrada con diatribas y adjetivos ofensivos como cobarde, afeminado, collón, gallina, etc. y en consecuencia rechazará su carencia de valor y que su dios no es un pensamiento o actividad psíquica, sino que es algo extra-mental.

Desde entonces el ateo comprende, acepta y respeta a las personas que necesitan de un dios en su vida, considera que es inevitable la protección divina que esas personas necesitan y que además son sus familiares y amigos.

Saludos cordiales.

MORALEJA: El que nace para ateo ni aunque dios lo tiente lo hace teodependiente. El que nace para teodependiente, cualquier dios será suficiente.

Nota: El caso contrario, es decir un teodependiente surgido de una familia atea, lo pueden consultar en el trágico y dramático caso de “La Mujer Más Odiada en USA” en donde Madelyn Murray O’Hair, fundadora de http://www.atheists.org/ y atea militante, su hijo Bill Murray es pastor de una iglesia bautista.

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28 jun 2017

El cerebro y sus Dimensiones

hipercubo.gif
Lo que es arriba es abajo
(Viejo aforismo esotérico)
Una hormiga vive en un plano, es decir en dos dimensiones, para ella solo existe adelante-atrás e izquierda-derecha. ¿Pero qué le sucede cuando circula por una especie de banda que se ha sometido a torsiones y que pasa de dos a tres dimensiones?
Esta banda que se conoce con el nombre de banda de Moebius y que es muy fácil de hacer con una diadema de esas para el pelo, nos servirá para entender conceptos un poco más complicados a lo largo de este post.
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14 jun 2017

EL HUMOR ES EL SIGNO DE LA MÁXIMA INTELIGENCIA

NO TOMARSE LAS COSAS EN SERIO, ESE ES EL CAMINO.
Imagen relacionada
Toda autobiografía es una obra de ficción.
T.K.
Estudios muestran que las personas consideradas como chistosas, evaluadas como con un buen sentido del humor, tienen también un alto coeficiente intelectual. Igualmente estudios muestran que hombres con buen sentido del humor son considerados como más atractivos. Tal vez el humor sea el más sincero afrodisiaco. 

Más allá de esta correlación, el humor es un signo de inteligencia en tanto a que demuestra una perspectiva ligera y clara de la realidad. El hombre o mujer que torna el mundo en risa, en gozo, está ejecutando una dinámica de no tomarse demasiado en serio el mundo. Lo cual es la puesta en escena de un axioma, de entender correctamente un principio de la realidad. El mundo es al final de cuentas impermanente, la identidad a la cual nos aferramos es polvo, no tiene solidez, es una designación conceptual. El mundo es incierto, una gran ficción. Si no tienes definición, si todo está abierto, puedes ser otro. Jugar es lo correcto. Tomarlo con humor es tomarlo con filosofía.

El humor es el amor a la creatividad del ser: nos estamos recreando cada instante (el polvo de estrellas de nuestras células es una mezcla volátil de génesis y fin del mundo). El humor es superar el error de lo literal, el ir más allá del encasillamiento de la lógica de que las cosas son sólo esto, o esto otro ( y no todo y no nada). El humor es la acción del reconocimiento de que el mundo es un sueño, y que podemos estar despiertos sin que haya un final (cuando te despiertas en un sueño lo único que queda es jugar con la realidad inocuamente). En el humor ensayamos a cambiar nuestra forma de ver el mundo y eso nos permite, eventualmente, hacer que las cosas sean distintas Que sean como el mejor humor que tenemos. Como esa dicha de verlo todo en una profusión de júbilo emanando cascadas-carcajadas desde el centro de la conciencia. La ficción es subversiva, el estirar la liga, esculpe la realidad. Escribes tu autobiografía, pero sabes que la persona de la que escribes es sólo un personaje, en verdad, es muchos personajes.

Es la experiencia de los grandes maestros que perciben el mundo de manera no-dual que el solo hecho de que las cosas se manifiesten, pese a que realmente no existen, es tan asombroso que estallan de risa.-Longchenpa.

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27 may 2017

SEÑALES DE QUE ALGUIEN ES MÁS INTELIGENTE DE LO NORMAL

AUNQUE NO ES UNA NORMA, ALGUNOS PATRONES SE REPITEN ENTRE LAS PERSONAS CALIFICADAS COMO MÁS CAPACES INTELECTUALMENTE.



Aunque el término continúa siendo polémico (así como los instrumentos para medirlo), el concepto inteligencia a grandes rasgos, y a través del tiempo, continúa estando ligado a la persona que comprende más, y sabe usar ese conocimiento. Su raíz etimológica en griego deviene de intelligere (que viene de los téminos inter –entre, y legere–leer-elegir).

Ahora, también sabemos que el sistema (financiero, sobre todo) promueve un tipo de inteligencia muy lejana a la sabiduría, y ¿habrá verdadera inteligencia sin sabiduría? (eso ya es otro tema en sí mismo).
Respecto a la manera coloquial de entender la inteligencia, de aquella persona con una habilidad cognitiva mayor, ciertamente, existen rasgos que pueden indicarte, o que eres una persona más inteligente que la mayoría, o bien, que otra lo es.
Según distintas fuentes, se presenta 8 de estas señales:

Suelen ser liberales en lo político
Una persona liberal suele cuestionarse más la realidad para pugnar por su propio punto de vista. Sin embargo, no cualquiera forma su propio punto de vista. Son números, por ejemplo, un estudio de 2010 encontró que los adultos extremadamente conservadores tenía un IQ promedio de 95, mientras los adultos liberales ranquearon en 106.

Solitarios
Las personas más inteligentes suelen tener intereses poco comunes, lo que de algún modo las aisla. Más allá del cliché de los genios solitarios, un estudio publicado en British Journal of Psychology, que analizó la información de más de 15 mil 197 jóvenes de 18 a 28 años, encontró que los más inteligentes preferían pasar  la mayor parte de su tiempo solos.

Perezosos
Quizá te venga a la cabeza el estereotipo de la persona perezosa, con sobrepeso, que pareciera no tener mucho en la mente. Pero, de hecho, distintos estudios vinculan la pereza a una mayor actividad mental, más allá de las personas enérgicas. Muchas de quienes tienden a la pereza, disfrutan de su propia mente y sus procesos: “A mayor inteligencia menos necesidad de estímulos activos, es decir, una persona notablemente inteligente puede pasar mucho tiempo simplemente contemplando, reflexionando o planeando y, en contraste, actuar poco”. 

Creativos
Como los intereses de las personas suelen ser distintos a los del resto, su manera de abordar los retos, y plantear las soluciones, suelen ser también distintas, creativas.

Obsesivos Maniacos
Las personas más inteligentes suelen enfocarse mucho en un tema de interés. Ello hace que puedan desarrollar una obsesión irregular por encontrar alguna solución, creación, etc., a un tópico determinado.

Capacidad para separar lo emocional de lo racional
Aunque pueden tornarse obsesivo maniáticos, una de sus facultades que les permite pasar tanto tiempo solos es que saben separar su vida amorosa o afectiva, o bien sus pasiones, de sus asuntos a resolver.

Autodidactas
No significa que una persona más inteligente que el promedio prescinda de estudios convencionales. Sin embargo, digamos que su mente abarca más variedad de tópicos, lo que les genera curiosidad, y por ello, son más propicios a buscar información por su propia cuenta, acorde a sus búsquedas intelectuales.

Duermen más tarde
Según algunos estudios, nuestra tendencia de evolución apunta hacia individuos más nocturnos. Un patrón que, de hecho, se repite también en muchos de los estereotipos sobre los grandes genios.

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12 abr 2017

La delgada línea roja entre ilusión y realidad


Pensadores, filósofos y teólogos llevan siglos construyendo complejas teorías acerca de la religión, el cómo y su porqué, explicaciones que casi siempre implican apelar a nobles sentimientos y a etéreos conceptos, pero la realidad puede ser mucho más prosaica tal y como está desvelando la ciencia.
Lejos de las artificiales construcciones teóricas que se han ido desarrollando a lo largo de los siglos para justificar el hecho de que la religión es un elemento fundamental de sociedades de toda época, se puede observar que toda creencia espiritual (independientemente de los ritos particulares a los que cada grupo de acólitos rinda homenaje) pivota sobre el siempre insatisfecho deseo humano de ser un ente especial, dentro de este increíblemente complejo planeta, que orbita alrededor de una pequeña estrella de la periferia de una galaxia nada llamativa, que está ubicada en un insignificante rincón de un vastísimo y casi inconcebible universo.
Pero ¿cómo pueden unos seres dotados de un poderoso cerebro capaz de racionalizar, de entender y de desentrañar complejas relaciones científicas llegar a la conclusión de que existe un mundo alternativo a la percepción material cotidiana? Pues aunque pueda parecer sorprendente, por una mezcla de sugestión y malfuncionamiento de ese mismo cerebro.
El cerebro humano es un órgano perfectamente engrasado por la selección natural para la búsqueda de patrones. Así esta cualidad permitió a nuestros antepasados sobrevivir y prosperar en el entorno hostil de nuestra sabana ancestral al detectar esas muchas veces sutiles señales que relacionaban hechos aparentemente inconexos: ciertos ruidos podían indicar la presencia de un depredador o por el contrario de una presa, siguiendo a determinados animales se puede obtener agua en un paraje desértico, el movimiento de las estrellas sobre la bóveda celeste da cuenta del paso de las estaciones y por tanto de los diversos tipos de comida, etc. Por supuesto que este tipo de razonamiento no es infalible, pero en principio asociar algunos patrones erróneos no implica un gran problema siempre que estos fallos no pongan en riesgo la vida de los que los cometen, de tal manera que después de varios cientos de miles de años de prueba y error, los sapiens poseían un conjunto de comportamientos adaptativos para la supervivencia junto con otros no tan útiles.

Añádase ahora un segundo elemento característico del cerebro humano. Como animales sociales que son los sapiens, gran parte del desarrollo cerebral se ha especializado en reconocer caras y lo que es más importante, a reconocer expresiones osentimientos particulares en esas caras. Así numerosos experimentos científicos han demostrado que los bebes son unos grandes fisonomistas capaces de interpretar correctamente los gestos, primero de su madre y después de todos los adultos que les rodean. El valor evolutivo de esta adaptación es evidente, un niño pequeño que interpretara adecuadamente el miedo, el enfado o la alegría de sus progenitores tendría muchas más posibilidades de sobrevivir en un mundo ancestral plagado de peligros, en donde muchas veces no había tiempo para explicar las cosas y en donde tampoco existían los derechos de los niños y por tanto no sólo era factible, sino que muchas veces era además adaptativo, dejar de (mal)gastar esfuerzo y energías en seguir cuidando y alimentando a un vástago que se comportara incorrectamente. Es por ello que los humanos vemos caras en cualquier fenómeno u objeto que guarde unas mínimas proporciones, fenómeno denominado pareidolia o que tengamos la tendencia a extrapolar comportamientos humanos a los animales o a los fenómenos naturales en cuanto se asemejen mínimamente a nosotros. Y de ahí al animismo no hay más que un paso.
Pero para que aparezca la religión tal y como la conocemos en la actualidad falta todavía un elemento crucial: el mundo espiritual, resultado de la mezcla de dos fenómenos. El primero el sueño. Durante más de un siglo los antropólogos han documentado ampliamente la importancia del sueño como una fuente primaria para las ideas y prácticas de los pueblos tradicionales de todo el mundo. Así, en muchas de estas sociedades los sueños son considerados una evidencia directa y vivencial de un reino espiritual, de tal manera que los miembros de estos pueblos interpretan sus sueños como una prueba de que el alma del soñador deambula fuera del propio cuerpo y se relaciona con dioses y seres espirituales del mundo supernatural. Y el segundo elemento clave del mundo espiritual es la presencia de mediadores de lo divino. Es bien conocido que a lo largo de la historia diferentes profetas, santones y similares han presentado evidentes síntomas de enfermedad psiquiátrica: el Jesús cristiano que se creía hijo de una paloma y una zarza, la más que sospechosa conversión de Saulo de Tarso tras un accidente equino o esa pobre abulense llamada Teresa que mezcló delirios, alucinaciones y represión sexual en un cóctel más que explosivo.
Sin embargo lo que hasta ahora no quedaba claro es como esos pobres enfermos eran capaces de convencer a miembros mentalmente sanos de su especie, que vivían en sociedades mucho más estructuradas que las bandas animistas de cazadores-recolectores de esa increíble, y sobre todo invisible, patraña de espíritus o demonios. Pues bien, un estudio publicado hace un par de años en una prestigiosa revista de psiquiatría viene a poner un poco de luz sobre este tema.
Los autores del mencionado trabajo seleccionaron un extenso grupo de más de 31.000 personas provenientes de 18 países diferentes, individuos sin ningún historial previo de enfermedad psiquiátrica o de consumo drogas (ya que es ancestral el conocimiento de que numerosas sustancias naturales son capaces de alterar los estados de conciencia), y encontraron muy llamativamente que un nada despreciable 6% de estos individuos en principio sanos y normales indicaron que habían sufrido alguna vez episodios de severas alucinaciones que incluían el oír claramente voces dentro de sus cabezas u observar “seres o fenómenos” que nadie en su entorno era capaz de ver. Aunque de ellos un tercio solo habían tenido una de estas “experiencias” a lo largo de su vida, otro tercio de los estudiados reportaba entre dos y cinco de estos episodios y por tanto, el tercio restante de sujetos había tenido innumerables “contactos” con el más allá. Casi increíble, personas que en principio desarrollan una vida normal, luego resulta que pueden llevar años viendo, oyendo y quizás comunicándose con fantasmas, apariciones y espíritus varios sin haber sentido en ningún momento la necesidad de buscar consejo médico alguno. Y no olvidemos que esto ocurre en el civilizado siglo XXI, por lo que no es nada difícil de imaginar lo cotidiano que tenía que ser en épocas pretéritas el que las personas hablaran de sus “relaciones” con el más allá.
Entonces los datos de este estudio estarían indicando que no existe una línea definida entre la realidad y la ficción, sino que más probablemente existe un continuo psicológico: primero las personas totalmente sanas, a las que su cerebro nunca les juega malas pasadas y luego un conjunto de individuos que tienen cerebros cada vez más y más predispuestos a “detectar” entidades que no existen y a convivir con ellas en mayor o menor medida, parece ser que con total normalidad para sus vidas (y no lo olvidemos para la de sus más cercanos allegados) hasta llegar finalmente, por supuesto, a los clásicos enfermos mentales que pasan la mayor parte de sus vidas sino toda atrapados en el mundo virtual que ha creado su propio cerebro enfermo.
En resumen, a la vista de este estudio ahora es más fácil entender cómo, partiendo de un profeta claramente enfermo puede irse expandiendo el sustrato mágico-religioso entre una población más o menos susceptible, personas que por sus propias experiencias previas pueden estar ya predispuestas a ser más receptivas, tolerar, comprender o incluso ansiar esos más que infantiles cuentos sobre ángeles, demonios y espíritus varios.

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13 mar 2017

Reacciones Diarias Que Distinguen Seres Inteligentes

LA INTELIGENCIA SE DEMUESTRA EN DIVERSOS ÁMBITOS DE LA VIDA, NO ÚNICAMENTE EN LO INTELECTUAL.

La inteligencia es sin duda una de los conceptos más polémicos de todos los que pueden aplicarse a un ser humano. Por mucho tiempo se le relacionó casi exclusivamente con el ámbito intelectual y, por consecuencia, ser inteligente significaba ser destacado en el ejercicio de las ciencias, en la resolución de problemas abstractos e incluso en la especulación metafísica de ciertas cuestiones.

Con el tiempo, sin embargo, esa definición ha cambiado, y la inteligencia se ha asociado también con la comprensión de las emociones, con el sentido artístico, con la creatividad y, en última instancia, con el bien vivir.

Sea como fuere, lo único que parece claro es que la inteligencia no está compuesta de una sola materia, sino de varias, y es en este sentido que compartimos ahora una breve lista de 5 rasgos que apuntan hacia conductas muy específicas, todas en relación con esa variedad de perspectivas desde las cuales puede decirse que una persona es inteligente.

1. Las personas inteligentes no culpan a otras por sus errores
Asumir una responsabilidad es una de las primeras muestras de inteligencia y madurez emocional en una persona, especialmente cuando eso implica reconocer un error cometido y sus consecuencias. Y esto no sólo por razones de convivencia social, sino también por un rasgo de comportamiento muy definido: reconocer un error también hace posible aprender de él para no cometerlo de nuevo.

2. Las personas inteligentes reconocen su propia ignorancia
En psicología está conceptualizado un fenómeno conocido como “efecto Dunning–Kruger”, el cual, grosso modo, consiste en que una persona se cree mejor que los demás por una ilusión cognitiva. Los psicólogos que desarrollaron esta idea, David Dunning y Justin Kruger, de la Universidad de Cornell, notaron que ciertas personas poseen un sesgo psicológico que les impide reconocer su propia incompetencia en cierto ámbito, reconocer la habilidad superior de otros en lo mismo y, finalmente, les otorga una confianza excesiva para desenvolverse en la disciplina que ignoran. Puede parecer un tanto paradójico, pero ser inteligente comienza por reconocer la ignorancia propia.

3. Las personas inteligentes no reaccionan con enojo o agresión
Las conductas agresivas en su relación con la inteligencia ha sido un tema ampliamente estudiado por las ciencias cognitivas. Un estudio de investigadores de la Universidad de Michigan, por ejemplo, encontró un vínculo entre un bajo coeficiente intelectual y la inclinación a reaccionar con ira ante ciertas situaciones, lo cual a su vez parece dar pie a un círculo vicioso, pues en ese mismo estudio se observó que, en niños de 8 años, la agresividad obstaculiza el desarrollo de la inteligencia.

4. Las personas inteligentes entienden las emociones de otros
En años recientes el concepto de “inteligencia emocional” ha ganado presencia en la literatura especializada e incluso en artículos de difusión. Ser inteligente es también entender nuestras propias emociones y las de las demás, y no sólo desde un punto de vista discursivo o conductual, sino también anatómico y aun evolutivo, pues la habilidad empática (“ponerse en los zapatos del otro”, como se dice coloquialmente) está relacionada directamente con el desarrollo de las regiones del cerebro encargadas del procesamiento de las emociones, como el córtex cerebral y el sistema límbico.

5. Las personas inteligentes no piensan que son mejores que los demás
Los prejuicios son signos inequívocos de falta de inteligencia. En psicología se conoce bien el efecto de compensación mediante el cual una persona busca sobreponerse de su propia inseguridad creyéndose mejor que otros. En un estudio de la Universidad Brock de Ontario, por ejemplo, se encontró una relación entre personas con un bajo coeficiente intelectual y posturas como la homofobia, el racismo o la aprobación de castigos severos.

¿Qué te parece? ¿Crees, como nosotros, que la inteligencia auténtica se distingue por estar orientada a tener una mejor vida, ser más solidario con los demás y cuidarte mejor?
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10 dic 2016

Besos y amor entre neuronas

Neuronas dibujadas por Cajal
¿Qué misteriosas fuerzas […] establecen, en fin, esos ósculos protoplásmicos, las articulaciones intercelulares, que parecen constituir el éxtasis final de una épica historia de amor?

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5 dic 2016

Los peligros del pensamiento positivo

Si eres optimista te pasarán cosas buenas. Como un mantra machacón, esta idea se impone en nuestra sociedad. Pero la realidad lo desmiente.



Dicen que el pensamiento positivo resulta muy útil para mejorar la autoestima, pero ¿es así? De hecho, a las personas inseguras que atraviesan momentos difíciles les hace sentirse más indefensas. Es lo que demostró una investigación de los psicólogos canadienses W. Q. Elaine Perunovic, Joanne V. Wood y John W. Lee. 

En su experimento pedían a dos grupos de personas –uno compuesto por gente con muy buena autoimagen, y otro, por individuos con autoestima baja– que repitieran una frase clásica del positivismo: "Soy una persona encantadora". Pues bien, tras evaluar el estado anímico de los participantes, comprobaron que los del segundo grupo se sintieron mucho peor que antes de empezar la prueba.

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28 oct 2016

SI NO LEES, NO SABES ESCRIBIR, Y SI NO SABES ESCRIBIR, NO SABES PENSAR

ES ASÍ DE CONTUNDENTE. SI NO LEES ES DIFÍCIL QUE PUEDAS PENSAR BIEN



Hoy todos escriben, todos quieren expresar sus sentimientos y opiniones, pero, ¿quién lee? En cierta forma la lectura es una actividad superior a la escritura; sólo podemos escribir con el lenguaje que hemos adquirido leyendo. La lectura es la materia prima de la escritura y la posibilidad de crear una obra que tenga belleza y profundidad o simplemente claridad, se basa en las lecturas que hemos hecho y lo que hemos aprendido de otros autores (sus palabras se vuelven las nuestras, se mezclan con nuestros pensamientos y experiencias). Así se destila la escritura, como una refinación del pensamiento no sólo personal, sino del tiempo mismo.

Para muchas personas es más atractivo escribir, tiene más glamour –algo que quizás se deba a la inmadurez y al egoísmo–, pero grandes escritores nos dicen que la felicidad en realidad está en la lectura. Borges es especialmente fértil en este sentido: "la felicidad, cuando eres lector, es frecuente". Y la célebre: "Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído". 

Hay una frase contundente, que si no mal recuerdo es de Juan José Arreola, "Si no lees, no sabes escribir. Si no sabes escribir no sabes pensar". Una sencillez aforística que debe ser el fruto de la labor intelectual de un buen lector. 

Edmund Husserl escribe en su Lógica formal y Lógica trascendental: "El pensamiento siempre se hace en el lenguaje y está totalmente ligado a la palabra. Pensar, de forma distinta a otras modalidades de la conciencia, es siempre lingüístico, siempre un uso del lenguaje". Así que si no tenemos palabras, si no tenemos lecturas en nuestra memoria que enriquezcan nuestro lenguaje, nuestro pensamiento será muy pobre. Las personas toleran no ser buenos lectores, pero si se les dice que no saben pensar, esto lastima su orgullo y, sin embargo, una condiciona a la otra. Así, la lectura es una herramienta de desarrollo fundamental. Y donde mejor se desenvuelve esta herramienta es en los libros, no en los pequeños artículos que dominan la circulación de la Web; el encuentro con el lenguaje merece un espacio de concentración –el medio es también el mensaje–, un encuentro a fondo con la mente de un autor que puede haber muerto hace cientos de años pero que vive, al menos meméticamente, en el texto que se trasvasa a nuestra mente. 

Podemos también preguntarnos si es que existe o no la conciencia sin el lenguaje. Aunque una primera lectura de las filosofías de la India parecería indicar que para los pensadores que nos dieron el yoga y la meditación, la conciencia existe más allá del pensamiento lingüístico (que es, de hecho, todo lo que existe), como ocurre en los estados de absorción meditativa (jñanas), también se debe notar que en el hinduismo el universo es generado a partir de la letra A del sánscrito, de la cual también se deriva la sílaba creadora OM. Posteriormente, en el budismo tibetano la letra A del alfabeto tibetano (parecida a la A del sánscrito) es también considerada una especie de fuente cósmica creativa, y se representa como emanando los cinco elementos en un thigle (bindu en sánscrito). Tenemos por supuesto la cábala, donde el universo entero es lo que se produce cuando se pronuncian los nombres divinos; la letra Aleph, tiene suprema importancia (como exploró Borges en su cuento, donde el Aleph es justamente como una especie de thigle o punto donde se encuentra la totalidad del universo). Sin embargo, el mundo es creado con la letra Bet, con la palabra Bereshit, que David Chaim Smith traduce no como inicio, sino algo así como "inicialidad" (beginingness), para denotar la constancia de la creación, un acto perenne que no ocurre en el pasado, sino en el presente. En suma, el mundo se crea con la palabra y esto es así no sólo en una visión esotérica o religiosa de la realidad, lo es en nuestra vida cotidiana: sólo alcanzamos a distinguir las formas una vez que tenemos los nombres.


De cualquier manera queda claro que la lectura como surtidor de las palabras que animan nuestra conciencia es un aspecto esencial de lo que es un ser humano que piensa el mundo. Podemos existir sin pensar, y a veces el pensamiento se convierte en un ruido que enferma la mente, pero en el pensamiento, con el poder de la palabra, tenemos una potencia divina. Como escribió Hölderlin:

Sin embargo, nos compete, bajo la tormenta de Dios,
Oh poetas, erguidos y con la cabeza descubierta,
Asir con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre,
Y pasar, envuelto en canción, ese regalo divino a la gente.

Twitter del autor: @alepholo

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