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24 may 2014

La evolución de la lectura



Leer un libro es una actividad que va desde lo puramente placentero, en el caso de libros que leemos para entretenernos o disfrutar, hasta lo funcional cuando se trata de libros que necesitamos para mantenernos actualizados o informarnos.
Oscila entre lo personal y lo profesional, una frontera que se mueve muchísimo y se vuelve cada día más borrosa: en realidad, nunca sabemos cuándo la inspiración para un tema profesional nos va a surgir de leer una novela que habíamos empezado por el puro placer de la lectura, cuándo un contacto profesional nos va a surgir en función de un comentario sobre literatura o poesía, o cuándo el libro que abrimos porque lo escribía alguien muy significativo para nuestra profesión va a ser una historia que nos haga disfrutar y nos atornille a sus páginas como si fuera un best-seller.
Las diferencias entre la lectura lúdica y la profesional marca muchísimo el uso que hacemos del soporte que usemos. En papel, los libros calificados como “de entretenimiento” pueden tener alguna página con la esquina doblada, pero poco más. Los libros de lectura más profesional es más habitual que aparezcan llenos de banderitas, subrayados, rotulador fosforito y notas al margen. Y es ahí donde la transición del papel al libro electrónico me parece más impresionante, y donde de verdad veo que Amazon ha entendido las necesidades del cliente de una manera más evidente.
El libro electrónico puede tener ventajas de muchos tipos: llevarse un montón de libros en un dispositivo de unos cuatrocientos gramos o menos ya es de por sí una propuesta de valor sumamente atractiva, como lo es el poder ampliar o reducir la letra en función de las condiciones de cada momento o de la postura que queramos adoptar. Pero donde de verdad el libro en papel palidece frente al electrónico es a la hora de plantear un repositorio en la red de todas las notas que hemos hecho en todos los libros que hemos leído. Y sin embargo, es un tema al que no veo que se preste demasiada atención: la página de Kindle en la que almaceno las notas que tomo en los libros que leo es para mí un recurso fantástico, porque me permite copiarlas y reutilizarlas donde quiera en forma de cita, buscar en ellas aquel tema que me llamó la atención, llevar a cabo un repaso rápido de algo que ya leí, o compartir las notas con terceros.
Otro factor interesante, y en este caso más sujeto a posible debate, es el que proviene de la lectura social: la posibilidad de ver, a medida que progresamos por un libro, aquellos pasajes del mismo que han sido más subrayados por otros usuarios. En mi caso, la sensación es curiosa: por un lado, agradezco esa especie de “marca” que me lleva a fijarme más en ese texto. Por otro, pienso que me sesga, que me condiciona, y que no sé hasta qué punto quiero que lo haga (de hecho, se puede elegir no mostrar esos subrayados, y me genera bastante curiosidad saber cuánta gente realmente lo hará).
Los datos agregados también tienen su gracia: que el libro más subrayado en la historia de Kindle sea la Biblia, y el segundo sea la biografía de Steve Jobs no deja de tener su ironía :-) Pero me parece muy interesante pensar en los datos que se pueden obtener de esa información, o en las posibilidades que ofrece, por ejemplo, irte a un libro que te interesa y poder ver los highlights públicos que tiene.
¿Soy un caso raro, debido a la combinación de curioso informàtico, blogger  y lector de webs o estoy hablando de algo que sintoniza con una casuística de usuario más habitual? Sinceramente, esta función es la que de verdad se ha convertido en la propuesta de valor más interesante para mí de ese Kindle del que pocas veces me despego, y la responsable de que prácticamente me niegue – o me dé una pereza espantosa – simplemente pensar en volver a leer un libro en papel. ¿Soy un raro, o es algo que le está pasando a más gente?

(This article is also available in English in my Medium page, “The evolution of reading“)

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23 abr 2012

¿Cómo se firma un libro electrónico?

En el Día del Libro, el autor puede dar la rosa, pero no entregar un libro electrónico. “Te doy la rosa, pero el ebook… ¿Te lo mando o cómo lo hacemos?”. El manual para la promoción de los libros incluye el ritual de la firma del autor en las ferias o en la presentación del libro, tomar un vino y hablar con los lectores que lo han comprado unos minutos antes y, por supuesto, enviar ejemplares a los periódicos para que aparezca alguna reseña. Con el ebook parece que no se puede emplear la misma mercadotecnia que la que se utiliza para el libro impreso en papel.
¿Cómo se firma un libro electrónico? Para incorporar la tradicional dedicatoria manuscrita al ‘ebook’, el año pasado Autography lanzó un sistema por el cual el autor se coloca junto al lector para hacerse una foto. Posteriormente, el autor dedica la foto desde el iPad y le envía al lector por correo electrónico un enlace a la para descargarla e introducirla en el ‘ebook’. Para todo el proceso se emplean más de dos minutos. Así que en una hora se pueden firmar alrededor de 20.
La firma electrónica de eBooks puede resultar más interesante cuando no hace falta que el autor y el lector coincidan en el mismo espacio físico. Marc R. Soto ha ideado un método más sencillo que el de Autography. Con la ayuda de un iPen, un bolígrafo para iPad, Soto dedica los libros desde su casa como el que ha firmado para los lectores de Sin Tinta. “La experiencia de dedicar libros está funcionando bien, teniendo en cuenta la pequeñísima cantidad de libros que vendo. Hasta la fecha habré dedicado unos 10 ejemplares de El hombre divergente y otros tantos de Un buen tipo. Para mí lo más satisfactorio es saber que tengo seguidores al otro lado del charco desde hace tiempo que pueden tener un ejemplar dedicado, algo que de otro modo sería imposible. De hecho, la idea de los libros dedicados surgió un poco por eso”,
En función de la demanda, la tecnología más pronto que tarde proporcionará nuevas soluciones para continuar con la tradición de la firma de libros. Por el momento se evitan momentos chuscos, como el que el escritor Félix Romeo explicó en un artículo recordando sus encuentros con varios libros dedicados en librerías de viejo. El que más le divertía recordar era un ejemplar de su libro “Dibujos animados”, que compró en la librería Taifa de Barcelona y que le había firmado a la que fue su agente literaria por algún tiempo.
Realizar presentaciones de ebooks es tan complicado como firmarlos. Mientras el autor habla de su libro qué se hace, ¿se proyecta un PowerPoint? Los autoeditores de novelas conocen bien las estrategias a seguir. “Para vender trescientos libros (de papel) tienes que hacer muchas presentaciones”, asegura Esteban Navarro, quien ha recorrido una buena parte de la geografía aragonesa presentando sus libros. En Amazon, sus novelas figuran en la lista de los eBooks más vendidos. “En Internet, el marketing te lo haces tú mismo a través de las redes sociales. Se pierde el contacto en persona con el lector, pero se generan buenas relaciones”. Pilar Alberdi, otra autora de éxito en Amazon, considera que vender bien los eBooks “lleva tiempo dedicado a la promoción, ya sea a través de mis blogs o de las redes sociales”.

¿Alguna idea sobre cómo promocionar los eBooks?


elpais


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12 jul 2011

Como se hacían los libros


Con los ordenadores y la tecnología directo a plancha –por no hablar de los libros electrónicos– muchos de los pasos y de las máquinas que se ven en este documental acerca de cómo se hacían los libros en 1947 como las linotipias, y las placas de cobre ya han quedado desfasados.


Pero como dice Chiqui, no deja de ser un entrañable vistazo al proceso



A Disfrutar.











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22 jun 2011

Barnes & Noble


Barnes & Noble: los libros electrónicos triplican en ventas a los «tradicionales»


Igual que Amazon no hace mucho, Barnes & Noble acaba de confirmar que las ventas de libros electrónicos en su plataforma Nook crecen de forma envidiable.

Según los últimos datos que han hecho públicos, tal y como se puede leer en Barnes & Noble: ebooks outselling physical books three to one, en el cuarto trimestre de su último año fiscal vendieron tres veces más libros electrónicos que de papel.

De todos modos, dado que los libros en papel son por lo general más caros, siguen representando todavía un mayor volumen de ingresos.

En concreto, las ventas de lectores de libros electrónicos, de accesorios para estos, y de contenido le supusieron unos ingresos de 250 millones de dólares, con un crecimiento del 300% respecto al mismo trimestre del año anterior.

Mientras tanto, en España las grandes editoriales parecen seguir empeñadas en torpedear este mercado, aunque como era de suponer –y más teniendo el ejemplo del mundo de la música con el mp3– esta estrategia sigue siendo un completo fracaso.

Igual es necesario que venga alguien desde fuera a dar un golpe en la mesa para poner las cosas a andar, y parece que las cosas podrían estar moviéndose en ese sentido.

Por un lado, están los eternos rumores de que Amazon podría desembarcar pronto en España, rumores que cada vez parecen tener más fundamento.

Por otro, Movistar anunciaba hace poco su entrada en el mundo del libro electrónico con el eBook bqun lector de libros electrónicos de un precio similar al Kindle de Amazon con el que no sólo no se quiere atar con ninguna plataforma determinada como Libranda o Publidisa sino que apuesta por prescindir de las descargas con sistemas de gestión de derechos digitales (DRM) y en su lugar va a permitir el acceso al mismo contenido desde distintos dispositivos, igual que ya hacen Amazon y Barnes & Noble.

Según Rodrigo Pineda, director general de servicios de Internet de Telefónica, hacen esto por «la "sobreprotección" en la que se están parapetando los escritores de lengua española y que impide que crezca el catálogo de libros electrónicos».

¡A ver si por fin!






Anotaciones Relacionadas

Las grandes editoriales españolas y el libro electrónico: un desastre en ciernes, por su empeño en no querer ver ni aceptar la que se les viene encima. 
















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9 abr 2009

Biblioteca Digital Mundial

La mayor "catedral intelectual" se alza en Internet



La Biblioteca Digital Mundial pretende reunir los mayores tesoros culturales del mundo.- Se pone en marcha el 21 de abril del 2009

Será una gran biblioteca digital que reunirá los más bellos tesoros culturales del mundo; desde antiguos manuscritos chinos y mapas del nuevo mundo a textos originales de Rabelais y postales de Sarah Bernhardt. La Biblioteca Digital Mundial (World Digital Library) se pondrá en marcha el 21 de abril en la sede de la Unesco en París, con un presupuesto multimillonario reunido con donaciones privadas entre las que se cuentan las de Google y Microsoft, según informa el rotativo británico The Guardian.

La nueva Biblioteca Digital Mundial pretende abarcar las más preciadas joyas culturales de todo el mundo, desde Suecia a Suráfrica pasando por Arabia Saudí. Cuenta con la colaboración de 32 instituciones de todo el mundo, como la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y la Wellcome Collection, de Reino Unido, además de los comisarios de la Unesco. Será completamente gratuita y estará traducida a siete idiomas. La ambición del proyecto no tiene precedentes y ya ha sido presentado como "una catedral cultural" on line.
"Esperamos que acerque las culturas, que impulse una comprensión mejor entre esas culturas y que proporcione usos educacionales para un mundo en el que la lectura y el estudio tiene que competir con medios de comunicación que funcionan 24 horas los siete días de la semana", ha señalado John van Oudenaren, director del proyecto.

Se trata de un plan de digitalización similar al de la biblioteca Europeana, inaugurada el pasado noviembre por la Unión Europea tras digitalizar millones de libros, obras de arte, manuscritos, mapas, películas y documentos de audio y vídeo procedente de bibliotecas nacionales y galerías de toda Europa. El día que se puso en marcha, el volumen de visitas colapsó la web .

En busca de la digitalización mundial

La nueva Biblioteca Digital Mundial quiere abarcar el máximo de países, aunque contará con las limitaciones impuestas por la falta de digitalización en muchos países en vías de desarrollo, sobre todo en África. "Es sobre todo un proceso abierto y a largo plazo", ha advertido Van Oudenaren. "Nos gustaría tener instituciones asociadas en cada país del mundo, porque sólo así se convertirá en una auténtica biblioteca mundial".

Y su objetivo son las mayores joyas culturales, como insisten los organizadores. De la Biblioteca Nacional francesa, por ejemplo, se mostrarán películas de los hermanos Lumière, de finales del XIX, y una grabación de 1898 de La marsellesa. De Reino Unido, la Wellcome Collection proporcionará dibujos de anatomía y textos científicos, incluso el primer bosquejo de la doble hélice del ADN, trazado por uno de sus descubridores, Francis Crick. Además, de la Biblioteca Nacional y Archivos de Irak se reunirá una serie de periódicos de los siglos XIX y XX escritos en árabe, inglés, kurdo y turco otomano. La Biblioteca Alejandrina, líder en la digitalización de tesoros del mundo árabe, ofrecerá las placas de la Descripción de Egipto, una obra de observación científica efectuada por eruditos franceses durante la incursión militar de Napoleón en 1798.




Más información:









fuente: elpais.com












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21 ene 2009

Google y los derechos de autor


Google se topa con el derecho de autor

Los responsables del gigante informático deberán compensar a los editores por no respetar el 'copyright' en su proyecto mundial de digitalización de libros


Catalogar y hacer accesible a todos los seres humanos el conocimiento que acumulan los libros era el sueño de los bibliotecarios de Alejandría, de los enciclopedistas franceses y, también, el delirio de Jorge Luis Borges en La biblioteca de Babel. Ese ideal, que poco a poco se va haciendo realidad mediante la digitalización y publicación de libros en Internet, se enfrenta a un obstáculo ineludible: los derechos de autores y editores.

Empresas españolas reclamarán parte de una indemnización de 34 millones

Pese a un pacto judicial, el buscador no admite haber violado ninguna ley

Hace cuatro años el buscador informático Google, a través de su programa Google Books, empezó a digitalizar libros y a ofrecer online fragmentos de éstos, algunos protegidos por copyright. En octubre, tras dos querellas, el gigante informático se vio forzado a firmar un acuerdo millonario en EE UU para indemnizar a autores y editores. Aunque el acuerdo debe ser ratificado por un juez, los editores españoles han anunciado que reclamarán parte de los 34 millones de euros que el gigante informático ha puesto encima de la mesa como indemnización.

"Vamos a pedir parte de ese dinero. Un alto porcentaje de esos libros digitalizados en EE UU son nuestros. Nos tendrían que haber pedido autorización", señala el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, Antonio María Ávila. En el mismo sentido se expresa la presidenta de la Federación Internacional de Entidades de Gestión de Derechos de Reproducción, Magdalena Vinent, que también dirige CEDRO, la rama española de dicha organización: "CEDRO está en conversaciones con Google para facilitar el cobro de las indemnizaciones a nuestros socios".

La cuestión ahora es saber si Google quiere exportar el modelo estadounidense a España: "Quieren adaptar ese proyecto universal a Europa, pero las leyes aquí son radicalmente distintas", advierte Ávila. "Nos estamos jugando la sostenibilidad de la cultura y esto nos afecta a nosotros, aquí y ahora, pero también a las generaciones venideras", apunta Vinent desde CEDRO. El responsable del buscador de libros de Google en España y Portugal, Luis Collado, no tiene tan claro que su compañía vaya a extender el modelo: "dependerá de cómo resulte el acuerdo en Estados Unidos".

"Sus derechos podrían verse afectados por un acuerdo de demanda colectiva relacionado al escaneo y uso de libros y otros escritos por parte de Google". Así arranca la versión resumida en castellano del acuerdo que el gigante informático y los autores de EE UU han colgado en la página www.googlebooksettlement.com. En ella, los autores encuentran las instrucciones que hay que seguir para reclamar dinero por el escaneado y la publicación online de sus obras sin permiso.

Pese a este pacto judicial, Google no ha admitido nunca haber violado la ley. La compañía considera que la publicación de fragmentos protegidos por copyright es compatible con la noción de "uso justo" que recoge la ley de propiedad intelectual de EE UU. Pero el gran buscador de Internet señala que los 34 millones de euros son "un mínimo" y que está dispuesto a realizar "un pago adicional" para satisfacer a los propietarios de los derechos.

El ávido interés de Google en desbloquear a golpe de talonario su programa de digitalización y difusión de libros online encierra una poco disimulada estrategia de negocio a medio plazo. Ahora mismo, Google Books está trabajando en dos direcciones. Por un lado, está digitalizando libros de dominio público o descatalogados. En el caso de España, los de la Biblioteca Histórica Complutense y los fondos del Institut d'Estudis Catalans. A nivel europeo, el principal proyecto público es Europeana, auspiciado por la Comisión, y que en 2012 debe tener digitalizados el 4% de los fondos de dominio público de bibliotecas europeas.

Pero la clave está en los contenidos protegidos. Google está escaneando y difundiendo libros sujetos a derechos de autor. La compañía ha firmado acuerdos en España con más de un centenar de editoriales. Un 20% de los fondos que Google ofrece online están sujetos a derechos, afirma Collado. Uno de los fundadores del gigante informático, Sergey Brin, declaró a principios de mes en el International Herald Tribune que Google no piensa "necesariamente" en hacer dinero. Según él, el objetivo es "difundir y hacer accesible la información".

La compañía, no obstante, reconoce que hay un negocio potencial. Por un lado, las páginas de Google Books pueden ir acompañadas de publicidad (cuyos beneficios se reparten entre editores, autores y Google).

Por otra parte, a fuerza de escanear libros, la compañía está creando una ingente base de datos. Google no sólo digitaliza los libros: además les aplica un programa informático de reconocimiento óptico de caracteres (OCR, en sus siglas inglesas).

"Registramos todas las palabras, la sintaxis que contienen los libros", dice Collado. Esto permite que a través del famoso buscador los internautas puedan localizar cualquier secuencia de palabras en los libros digitalizados y también abre puertas a una gran variedad de negocios: "Las posibilidades de comercialización de esos contenidos son amplias. Ya tenemos libros en más de 100 idiomas. No descartamos hacer negocio en el futuro con esos contenidos", reconoce el responsable de Google Books en España.

El destino final de ese catálogo digital de los nuevos tiempos es claro: ordenadores portátiles, agendas electrónicas, teléfonos móviles y dispositivos para leer en formato digital (los llamados eBooks).



El nuevo negocio de la lectura sin papel

Desde los papiros egipcios a la Biblia de Gutenberg, pasando por los volúmenes en formato digital, el libro se enfrenta a un nuevo reto. "Llevamos oyendo lo de que el libro desaparece desde 1982", afirma el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Antonio María Ávila. Lejos de temer al formato digital, los editores lo han asumido con naturalidad. En 2007, más de 200 editoriales de las cerca de 900 asociadas a la FGEE publicaron obras en formatos distintos al papel; en total, el 10,5% de la facturación editorial anual que ronda los 3.000 millones de euros.

En áreas como los textos de Derecho, el formato digital supone ya el 55% de la facturación, según el informe La lectura en España de reciente aparición. "Estamos con un pie en la orilla de la cultura del papel y con el otro en la ribera de lo digital", señala Antonio Basanta Reyes, director general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en la presentación de dicho informe.

Pero Ávila matiza: "No nos dan miedo las nuevas tecnologías, pero hemos visto los eBooks [dispositivos para leer en formato digital] y no nos acaban de convencer. Pueden venderte el aparato, pero sin contenido. El contenido es propiedad de los editores y autores".

También desde CEDRO, la organización española de gestión de derechos de reproducción, se insiste en que lo importante son las palabras, más allá del soporte. "No hay que olvidar que el valor del libro reside en su contenido. La forma de difundir el conocimiento tiene que adaptarse a las necesidades de los usuarios. Posiblemente habrá que desarrollar nuevos modelos de negocio, aunque estoy convencida de que los distintos modelos de negocio de la industria editorial podrán convivir sin ningún problema. Lo que realmente supone una amenaza es la falsa creencia de que las obras de creación son gratuitas, sobre todo si no existe el soporte papel", apunta la directora de este organismo, Magdalena Vinent.

En el sector público también son conscientes de la consolidación de un nuevo modelo de industria editorial: "Las bibliotecas deben hacer un esfuerzo para adaptar sus servicios a las nuevas necesidades y demandas de sus lectores en el entorno digital", señala Belén Llera, directora técnica de la Biblioteca Nacional.



fuente: elpais.com





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