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14 jul 2017

DICCIONARIO INFERNAL: Ilustraciones de Demonios de Todos los Tiempos

EL DICTIONNAIRE INFERNAL DE COLLIN DE PLANCY ES UNA JOYA DE LA DEMONOLOGÍA








El sitio Atlas Obscura, experto en rarezas, sugiere que estas ilustraciones son las mejores en lo que respecta a demonios de todos los tiempos.

En 1818 el ocultista francés Collin de Plancy intentó catalogar lo innumerable, todos los demonios que asedian al hombre y que habitan en los misteriosos confines de este mundo, de Lucifer y Mammón a figuras mucho menos conocidas. Su bestiario ocultista es una de las obras más evocadoras de la literatura demoniaca, como bien señala Atals Obscura. De Plancy escribió que el libro era "una biblioteca universal de seres, personajes, libros, hechos y causas relacionadas a las manifestaciones y a la magia de traficar con el infierno; divinaciones, ciencias ocultas, grimorios, maravillas, errores, prejuicios, tradiciones, historias populares y varia superstición".

La edición de 1863 de este libro incluyó ilustraciones, más de 60 de demonios específicos. Fueron diseñadas por el pintor Louis Le Breton y grabadas por M. Jerrault.


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20 may 2017

SALTO DE FE


                    Sören Kierkegaard (1813 – 1855) fue un filósofo existencialista danés al que se le atribuye el concepto de “Salto de Fe” y que utiliza en diferentes libros.


                      
En el libro Temor y Temblor escribe: “Para evitar la desesperación última, el individuo tiene que dar un 'salto de fe' similar en una vida religiosa, que es en sí misma paradójica, misteriosa y se halla plagada de riesgos. Uno está llamado a ello por el sentimiento de la angustia que, en última instancia, es un temor a la nada.”  La nada es el no-ser, es la muerte.

                    El concepto Salto de Fe trata de explicar la insalvable brecha existente entre un teodependiente y su dios, en esta brecha no existe argumento lógico alguno que pueda allanar el camino entre un teodependiente y su dios, haciendo que el teodependiente acepte sin prueba alguna y como verdad indiscutible y absoluta su necesidad de dios.

                    Por otra parte, las religiones allanan esa brecha y le llenan completamente los sentidos a los teodependientes, como una noche solitaria en el bosque, es decir el temor provocado por la soledad y la oscuridad que al  no poder encontrar el camino a su dios, lo sustituyen con la religión. De ahí la frase de Arthur Schopenhauer de que “"Las religiones como las luciérnagas, necesitan de la oscuridad para brillar"

                    En conclusión, dado que es no es posible explicar con argumentos lógicos y racionales la relación teodependiente-dios, porque esta relación es emocional, entonces el salto de fe es imprescindible e ineludible para explicar y entender la necesidad que el teodependiente muestra hacia su dios.

Saludos cordiales.

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10 dic 2016

El mito del amor materno

“Deberían los hombres buscar otra manera de engendrar a la prole sin sexo femenino, y así no sufriría mal alguno el varón” (Euripides en boca de Medea).
madres-arrepentidas
Claro que una madre puede arrepentirse de haber sido madre
Todo el mundo sabe que el arquetipo materno contiene un tabú universal, la madre es un intocable cercano a lo sagrado y por eso, la maternidad es también un hecho que se supone arcangélico, algo más allá de lo humano. Pero la verdad es que también sabemos todos que las madres no solo aman a sus hijos sino que también les rechazan y muchas veces les odian. En casos extremos -como Medea- les asesinan.
Pensar otra cosa sería inhumano, ¿pues qué razones deberían tener las madres para amar y solo amar a sus hijos? ¿Por qué una mujer deberia acceder a una maternidad ideal sin tener en cuenta sus intereses?. Intereses que muchas veces se hallan lejanos con respecto a los del hijo.
Una de las razones por las que las madres aman a sus hijos y quizá la de mayor peso es que los hijos son suyos. La naturaleza ha previsto que la maternidad sea un hecho seguro, la madre sabe que sus hijos son sus hijos, una certeza que el hombre no tiene. es el nepotismo el principal aliado del amor materno. “Lo amo porque lleva mis genes” aunque lo más corriente es que “le amo porque es mio” y “depende absolutamente de mi”. Hay algo en el recién nacido que nos conmueve y nos moviliza la ternura. Son tan vulnerables.
Otra de las razones naturales por las que las madres aman a sus hijos es una tormenta de hormonas y neurotransmisores que se desencadenan durante el embarazo,parto y puerperio y que cambian la conectividad cerebral privilegiando el cuidado, la lactancia y la protección del pequeño. Una verdadera inundación de prolactina,oxitocina, hormonas de filiación y de estrés incluyendo a las beta-endorfinas acuden al rescate para favorecer el vínculo.
Por ultimo las madres aman a sus hijos porque existe una prescripción social para que asi sea.El amor materno es algo así como un mito al que se le supone por defecto a las mujeres como el valor a los reclutas. Y un mito ya se sabe que es una historia verdadera contada con un lenguaje equivocado.
Pero para decir toda la verdad,  existen conflictos de intereses entre madre e hijo y son transversales a toda la escala animal siendo más obvios entre los vivíparos sometidos a la “cruel atadura” es decir a la necesaria convivencia entre madre -portadora en su propio vientre de un feto- y la necesaria inversión de recursos más allá del destete.
Es por eso que algunos autores hablan de la relación madre-hijo como una competencia agonística.
El embarazo es un paradigma excelente (Haig, 1973) para las explicaciones evolutivas de cómo deriva y se reactivan los conflictos no resueltos de rivalidad de la madre En este sentido se ha señalado que más del 70% de los huevos fertilizados no llegarán a implantarse (Nesse y Williams 1994), se sabe que la madre aborta usualmente fetos con malformaciones o fetos a veces incompatibles con la vida o al menos con escasas
probabilidades de llegar a la edad adulta y reproducirse. El aborto espontáneo es pues un mecanismo fisiológico que la evolución ha preservado para reducir las inversiones maternas en la crianza de hijos con escasas posibilidades de supervivencia, se trata en este caso –contemplado desde la óptica evolutiva-de un triunfo de la madre en su conflicto agonístico con su feto, su inversión genética, en este caso superflua. Lo mismo sucede conel aborto voluntario, se trata en todos los casos de la hegemonía de la decisión de la madre que prevalece sobre los “intereses” del feto y del padre.

Los conflictos de intereses entre madres y sus crías son comunes en toda la escala animal, las “campañas de reducción de la natalidad”que organizan los estorninos en sus constantes y escandalosas reuniones antes de la época de reproducción tienen como propósito realizar periódicos censos de población, a fin de hacer balance entre los recursos alimentarios esperados, la densidad demográfica y el tamaño de las nidadas (Wynne-Edwards 1962).

El embarazo de la hembra humana no ha sido nunca contemplado en clave de un conflicto de intereses, quizá porque a la maternidad se le supone un origen divino que ha dejado en el tintero la evidencia de que la reproducción para la hembra humana tiene un coste adicional a la de cualquier otra hembra. Para empezar el parto es en la mujer doloroso a consecuencia de la estrechez de su canal del parto y de la bipedestación, por no hablar de los costos en vidas maternas ocasionados
por los partos y que actualmente y gracias a la moderna obstetricia han desaparecido por completo en los países desarrollados. Se ha pasado por alto que las
enfermedades de la gestación pueden contemplarse enclave evolutiva como un conflicto agonístico entre la madre y el hijo y en todo conflicto agonístico hay
alguien que gana y alguien que pierde. La eclampsia, la diabetes, o las malformaciones tumorales de la placenta no han sido jamás interpretadas en clave de este
conflicto de intereses, aunque algunos autores han señalado que:

1.- No sabemos como la madre “reconoce” o “sabe”que su feto contiene malformaciones graves que pueden poner en peligro su supervivencia, pero es evidenteque los abortos espontáneos y su frecuencia hacen presumir
que existe algún mecanismo de “reconocimiento” al menos celular de tal evidencia (Buss 1999). 

2.-Las mujeres que presentan hiperemesis del primer trimestre, es decir aquellas que desarrollan durante el embarazo aversiones o preferencias alimentarias (de
l 75-89% según autores) tienen un índice de abortos espontáneos menor que aquellas que no presentan esta curiosa enfermedad (Profet 1992). Es posible suponer
que la nausea o el vómito sean una manera fisiológica de desprenderse de posibles toxinas alimentariasteratógenas o a un fallo del reconocimiento de las
mismas especifico y muy activo durante la fase de formación de órganos.
3.-El feto también tiene estrategias de competir con la madre, por ejemplo puede segregar un exceso de gonatropina coriónica (HcG) para hacerle saber a la
madre que se encuentra bien fijado al útero y librarse así de un aborto espontáneo (Buss 1999).

4.-El feto absorbe sus nutrientes del torrente sanguíneo de la madre, muchas veces al precio de enfermarla, es el caso de la hipertensión o preeclampsia materna o de
la propia diabetes. El mecanismo para extraer nutrientes que utiliza el feto es liberar substancias que tienen efectos sobre la presión arterial de la madre, a través de la
vasoconstricción (Buss 1999), de hecho existe una correlación negativa entre hipertensión materna y el aborto espontáneo (Haig, 1993).

Pero existen más razones por las que una madre podria rechazar a su hijo. Al fin y al cabo tener un hijo supone aparcar los propios proyectos, carreras, trabajo, sexo y enredarse en una tarea hercúlea para la que se precisarán grandes apoyos sociales que pueden estar o no estar disponibles. La implicación y el compromiso de la pareja en esta tarea es una variable critica cuya ausencia, desinterés o falta de compromiso puede disparar una depresión post-parto.
La depresión es una de las máscaras en la que se oculta el rechazo, pues aquello que no puede ser verbalizado acaba en el inconsciente reprimido y vigilado no sólo por los mecanismos de censura individuales sino también con los grupales: los vigilantes de la norma y la norma es que las madres amen a sus hijos incondicionalmente y si no les aman es que algo anda mal en sus cabezas.
El periparto es un periodo crítico para la díada madre-hijo, en realidad puede pensarse como escaladas de rivalidad entre ambos protagonistas. El niño exige,llora, mama, defeca y mantiene la atención permanente de su madre que pierde horas de sueño, nutrientes, capacidad y autonomía física y muy frecuentemente menoscabos en su autoestima.
Es un periodo critico para la madre, porque en ella se han activado no solamente las pulsiones de nursing y de apego sino también las pulsiones agresivas derivadas de las exigencias de su hijo contra el que no puede luchar y del que no puede tampoco huir debido a la “cruel atadura”que prevalece en todos los vivíparos y con más
evidencia entre los humanos necesitados de cuidados durante un tiempo mucho mayor que el resto de las crías de toda la escala animal. Se conoce este periodo como
postpartum blues, un estado subdepresivo muy frecuente y que tiene que ver con las dificultades de la madre con respecto al manejo de su hijo.modelo que encuentra refrendo clínico en las teorías de Brown (Brown et alt 1986) y Goldberg (Goldberg 1991).

Por no hablar de la pobreza, de la ignorancia, de la falta de experiencia, de los embarazos forzados o de conveniencia. Todos ellos son pistas que nos ayudan a comprender que el amor de las madres por sus hijos no es algo que debieramos dar por descontado. La tarea que encuentro más importante de salud mental en este campo es ayudar a las madres a soportar las cargas de sus embarazos, asistirlas a través de las redes sociales que aun puedan mantenerse vivas y sobre todo mostrarles que los sentimientos negativos contra el feto son normales, que el amor y el odio van en un mismo paquete y que no es conveniente privilegiar a uno y desatender al otro. Ayudar a las madres a comprender que no hay un amor mítico sobrevolando los partos y que en cualquier caso la ambivalencia frente al hecho de ser madre es algo completamente natural, tan natural como el hecho de ser madre, algo que en cualquier caso supone el nacimiento de una subjetividad nueva no necesariamente en sinergia con la otra identidad de la mujer: la de ser mujer, persona o sujeto.
Y ayudarles a comprender que los hijos un dia u otro nos defraudarán.

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28 ago 2016

La Manifestación Psicótica Más Hermosa

ESTA ES PROBABLEMENTE LA MANIFESTACIÓN PSICÓTICA MÁS HERMOSA QUE EXISTE


¿TÚ TAMBIÉN ESCUCHAS UNA VOZ EN TU CABEZA MIENTRAS LEES? PUES SOMOS MUCHOS LOS QUE DISFRUTAMOS DE ESTA HERMOSA PSICOSIS LITERARIA.


Aunque la lectura es en esencia un acto íntimo, quizá paradójicamente esta intimidad es compartida, de entrada entre autor y lector, y luego entre lector y personajes. Sin embargo, existe otra entidad que juega en el mismo micro-jardín infinito y comunitario: esa que se materializa en la voz interior que todo lo narra.

De acuerdo con un análisis realizado por la investigadora Ruvanee Vilhauer en la Universidad de Nueva York (NYU), la gran mayoría de las personas, el 82.5%, escuchamos una voz interna mientras leemos. Y de estas el 90% la escuchamos básicamente siempre que estamos leyendo –entre el otro 10 depende de distintos factores, por ejemplo el interés que el texto les genera o el espacio físico que les rodea durante su lectura.

Una vez confirmado que esta hermosa psicosis literaria goza de una gran mayoría, entonces procedamos a los resquicios de la misma. Y es que por si no fuese lo suficiente encantador el fenómeno, vale recalcar que no se trata de una condición uniforme o monolítica: hay quienes escuchan su propia voz narrando o distintas voces que intuitivamente le asigna a cada personaje, o también hay quién le confiere una voz al autor; finalmente tenemos a los libres delirantes que escuchan simplemente una voz desconocida –algo así como un desinteresado y generoso narrador–.

En un plano más minucioso, si llevamos el ejercicio auto-analítico más allá, probablemente notarás que ese narrador no es uno neutral, sino que manifiesta distintos estados de ánimo, entonaciones, volúmenes y acentos –algo que también confirmó Vilhauer–. Es decir, la psicosis literaria presume una complejidad deslumbrante.

Aprovechando la brisa psico-analítica, y si somos capaces de tomar una distancia inusual con lo histórico o cotidiano, en este caso con el acto de leer, entonces fácilmente podríamos concluir que la lectura es un acto de locura, y si te parece ridícula o cuando menos errónea esta afirmación, prueba lo siguiente: imagina contemplar a un ser, en este caso humano, inmerso en un pequeño cuadro con inscripciones, escuchando un carnaval de voces en su cabeza mientras cultiva un jardín de emociones y se transporta a realidades distantes a pesar de que su cuerpo físico apenas parpadea.

En todo caso por ahora lo único que importa es responder a la pregunta ¿tú también escuchas una voz en tu cabeza mientras lees?

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

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El Universo Meteorológico



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22 ago 2016

¿Qué darías por satisfacer tu curiosidad?

Cuando era niño recuerdo que en clase me hacían la pregunta: “¿Qué es mejor? ¿Tener mucho dinero o saber muchas cosas?”. Hubo un compañero que afirmó: saber muchas cosas porque así, las explicas y puedes ganar dinero con ello (yo pensé ¿y por qué no tener dinero, pagar y así aprender cosas? Pero bueno, eso es otro tema). Ahora, dando un paso más allá: ¿Qué darías por satisfacer tu curiosidad? Copio y pego los primeros párrafos de un libro que es maravilloso y dice algo relacionado con este tema.
Mi padre me habló en cierta ocasión de un escuálido preso del campo de concentración de Buchenwald que tenía conocimientos de matemáticas. Lo que a una persona le viene a la cabeza cuando oye la palabra pi [En inglés, la letra griega pi se pronuncia igual que pie, tarta] nos dice algo sobre ella. Para el matemático era la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro. Si le hubieran preguntado a mi padre, que apenas tenía educación primaria, me habría contestado que era un círculo de masa de harina rellena de manzana.
Un día, a pesar del abismo que los separaba, el preso matemático le propuso a mi padre que resolviera un problema. Mi padre le dio vueltas durante unos cuantos días, pero no logró desentrañarlo. Cuando volvió a ver al preso, le preguntó por la solución. El hombre no se la quería dar, le decía que tenía que descubrirla por sí mismo. Pasó algún tiempo, y mi padre volvió a preguntárselo, pero el otro preso se aferraba a su secreto como si fuera un lingote de oro. Mi padre intentó reprimir su curiosidad, pero no pudo. En medio del hedor y la muerte que lo rodeaban, se obsesionó con la respuesta. Por fin el otro preso le propuso un trato: le revelaría la solución si le daba su mendrugo de pan.
No sé lo que pesaría mi padre por aquel entonces, pero cuando lo liberó el ejército estadounidense no llegaba a los cuarenta kilos. Pese a ello, su anhelo de saber era tan fuerte que se había desprendido de su mendrugo de pan a cambio de la respuesta.
Fue al final de mi adolescencia cuando mi padre me contó este episodio, que me afectó profundamente. La familia de mi padre había desaparecido, sus posesiones habían sido confiscadas y su cuerpo privado de alimento, debilitado, golpeado. Los nazis los habían despojado de todo lo palpable, pero su deseo de pensar y razonar y conocer había sobrevivido. Era prisionero, pero su mente era libre para vagar, y lo hizo. 
Comprendí entonces que la búsqueda del conocimiento es el más humano de nuestros deseos, y que, por diferentes que fueran nuestras circunstancias, mi propia pasión por entender el mundo tenía su origen en el mismo instinto que la de mi padre. Cuando me dediqué a estudiar ciencias, en la universidad y después, mi padre no me preguntaba tanto sobre las cuestiones técnicas de lo que aprendía como sobre su significado subyacente: de dónde venían las teorías, por qué me parecían hermosas, qué nos decían sobre nosotros como seres humanos.
Este libro, escrito décadas más tarde, es mi intento de dar por fin respuesta a aquellas preguntas.

Leonard MlodinowLas lagartijas no se hacen preguntas.


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6 may 2016

Fragmentos Sobre el Amor de CARL GUSTAV JUNG

EXPLÍCITAMENTE, CARL GUSTAV JUNG ESCRIBIÓ MUY POCO SOBRE EL AMOR; SIN EMBARGO, A LO LARGO DE SU OBRA ES POSIBLE ENCONTRAR DESPERDIGADAS SINGULARES PERLAS AL RESPECTO QUE NOS AYUDAN A COMPRENDER SU NATURALEZA PROBLEMÁTICA


Que el amor es un problema se trata de una afirmación que puede entenderse en varios sentidos, pero quizá el más adecuado de todos los posibles sea mirarlo como un asunto que implica dificultad y que requiere de nuestra atención y nuestros recursos para resolverlo.

Un problema que, además, ocurre en al menos dos grandes esferas, la social y la subjetiva, la cultural y la psíquica: por un lado, la idea del amor está moldeada por cientos y cientos de años de civilización y cultura, por los afluentes disímiles de la sexualidad, la moral, la religión, el derecho, la familia, el arte y otras muchas instituciones sociales que dan marco a la idea de "amor" y de esa manera ofrecen al sujeto, paradójicamente, la dificultad de amar. Del otro lado, subjetiva y psíquicamente el individuo recibe esto y en algún momento de su existencia, en el mejor de los casos, encuentra y construye su posibilidad de amar con lo que le es dado y le fue posible tomar. Esta tensión entre subjetividad y cultura es indisociable del amor y, en buena medida, está en el origen de la consideración y la experiencia del amor como un problema.

Una evidencia bastante sencilla para sustentar la naturaleza conflictiva del amor, más allá de lo que todos podemos aportar al respecto, está en todas las páginas y la tinta que desde siempre se han gastado para intentar explicarlo o entenderlo. Desde El banquete de Platón (al menos en Occidente) hasta un libro al que últimamente hemos aludido con frecuenciaLa agonía del Eros, de Byung-Chul Han, hay más de 20 siglos de esfuerzo intelectual en torno al amor, una generación después de otra relevándose en el intento de desanudar la madeja del vínculo amoroso y sus particularidades.

Entre estos trabajos y pensadores se encuentra uno que aunque destacó magistralmente en la investigación de los asuntos de la psique, según sus comentadores dedicó poco al problema del amor. Esto, al menos, explícitamente. Hablamos de Carl Gustav Jung, probablemente el discípulo más adelantado de Sigmund Freud y, ya fuera de la égida del maestro, uno de los más brillantes exploradores de la mente humana.

Acotábamos ese “explícitamente” porque, en términos generales, del psicoanálisis podría decirse lo mismo que Borges dijo del ajedrez y de su jardín de senderos que se bifurcan: por momentos puede parecer que en psicoanálisis no se habla nunca de amor porque en realidad todo el tiempo se está hablando de amor, el amor es el gran tema del psicoanálisis. Lo más obvio a veces es lo que más nos pasa por alto. La singularidad de este discurso, esta forma de hablar del amor, quizá podría ser que la perspectiva de esta disciplina sobre el amor es amplia, casi a la manera dantesca del amor como una suerte de élan vital que se encuentra en todo lo que hacemos, desde el amor que damos a una persona hasta el amor que ponemos en nuestro trabajo o en esas actividades que por cotidianas parecerían que están exentas de amor, pero no es así: regar una planta, ver a un amigo, cocinar, incluso limpiar nuestra casa o bromear con un compañero de trabajo.

Jung, aun siendo un ángel rebelde del psicoanálisis, comparte parcialmente dicha aproximación al amor. Los fragmentos aquí reunidos provienen de un tomo editado por Trotta en febrero de 2011 que, como decíamos, no es propiamente un trabajo que Jung dedicó al amor, sino más bien una colección de párrafos tomados de distintos escritos y que lo tienen como un eje común en torno al cual orbitan, como astros en apariencia distantes pero unidos invisiblemente por la misma fuerza de atracción. 

 *** ***
El amor es siempre un problema, con independencia de la edad de la persona de quien se trate. En la etapa de la infancia el problema es el amor de los padres; para el anciano el problema es lo que ha hecho con su amor.

El problema del amor se me aparece como una montaña monstruosamente grande que con toda mi experiencia no ha hecho más que elevarse, precisamente cuando creía casi haberla escalado.

El problema del amor pertenece a los grandes padecimientos de la humanidad, y nadie debería avergonzarse del hecho de tener que pagar su tributo.

El amor verdadero establece siempre vínculos duraderos, responsables. Necesita libertad sólo para la elección, no para la realización. Todo amor verdadero, profundo, es un sacrificio. Se sacrifican las propias posibilidades o, mejor dicho, la ilusión de las propias posibilidades. Si no requiere este sacrificio, nuestras ilusiones evitarán que se establezca el sentimiento profundo y responsable, con lo que se nos privará también de la posibilidad de la experiencia del verdadero amor.

El amor tiene más de una cosa en común con la convicción religiosa. Mal caballero de la dama de su corazón es quien se echa atrás ante la dificultad del amor. El amor se comporta como lo hace Dios: ambos se entregan sólo a su servidor más valiente.

Es la incapacidad de amar la que roba al hombre sus posibilidades. Este mundo solamente es vacío para aquel que no sabe dirigir su libido a las cosas y personas para hacérselas vivas y bellas. Lo que, por tanto, nos obliga a crear un sustituto a partir de nosotros mismos no es la carencia exterior de objetos, sino nuestra incapacidad de abrazar amorosamente algo que está fuera de nosotros.

La implicación del amor en todas las formas de vida, en la medida en que es general, es decir, colectiva, constituye la menor dificultad en comparación con el hecho de que el amor es también, eminentemente, un problema individual. Esto quiere decir que pierden su validez cualquier criterio y regla general.

Seguramente nos agobien las dificultades de la vida y las contrariedades de la lucha por la existencia, pero tampoco las situaciones externas muy difíciles pueden obstaculizar el amor, por el contrario, pueden estimularnos a realizar los esfuerzos más grandes. Las dificultades reales no podrán nunca reprimir la libido de forma tan duradera como para que surja una neurosis.

El amor libre sólo sería posible si todos los seres humanos fueran capaces de los máximos esfuerzos morales. Pero la idea del amor libre no se ha inventado con esa finalidad, sino para hacer parecer fácil algo difícil. Propias del amor son la profundidad y la sinceridad del sentimiento, sin las que el amor no es amor sino mero capricho.

Es muy difícil para un hombre racional admitir qué pasa realmente con su Eros. Una mujer no tiene mayor dificultad en reconocer que el principio de su Eros es el estar vinculada, pero a un hombre, cuyo principio es el Logos, se le hace muy difícil.

Aquí se trata de lo más grande y de lo más pequeño, de lo más lejano y de lo más cercano, de lo más alto y de lo más hondo, y nunca puede decirse una cosa sin la otra. Ninguna lengua se encuentra a la altura de esta paradoja. Sea lo que sea que pueda decirse, ninguna palabra expresa la totalidad.

Los hombres pueden andar con mujeres de la vida alegre y no obstante insistir en su propia corrección; y las mujeres pueden escaparse con auténticos diablos y sostener sin embargo que son esposas fieles. Nos tenemos que resignar al hecho de que el mundo es muy serio y, al mismo tiempo, muy ridículo.

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7 dic 2015

¿Qué es el amor?

Grandes escritores de la historia responden esta pregunta

UNA LABOR CASI IMPOSIBLE COMO LO ES DEFINIR EL AMOR PUEDE QUEDAR A SALVO EN MANOS DE GRANDES ESCRITORES ¿O NO?


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Como ya muchos han señalado, el amor es el tema por excelencia de todas las artes, y es un mar inagotable de posibilidades creativas. En estas líneas hacemos un recorrido histórico (sin orden temporal) de escritores que han ofrecido definiciones del asunto, la mayoría encontradas entre las páginas de sus obras más íntimas. La literatura, entre otras cosas, se encarga de darnos frases memorables que explican el mundo mejor de lo que a veces podemos explicárnoslo.
En Las sirenas de Titán, Kurt Vonnegut escribió: “Un propósito de la vida humana, no importa quién está controlándola, es amar a quienquiera que esté alrededor para amar”. 
En sus cartas a Henry Miller, Anaïs Nin dijo: “Qué es el amor sino la aceptación del otro, lo que sea que el otro sea”.
En sus bitácoras y diarios, Susan Sontag registró: “Nada es misterioso, ninguna relación humana. Excepto el amor”.
En una entrevista, Bukowski dijo: “El amor es parecido a cuando ves una niebla en la mañana cuando despiertas antes de que salga el Sol. Es sólo un pequeño momento, y luego desaparece… El amor es una niebla que se incendia con la primera luz del día de la realidad”. 
En Sueño de una noche de verano, aludiendo al “ojo de la mente”, Shakepeare escribió: “El amor no mira con los ojos, sino con la mente”.
En Los hermanos Karamazov, Dostoievski apuntó: “¿Qué es el infierno? Mantengo que es el sufrimiento de no ser capaz de amar”.
Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito, escribió en Vuelo nocturno: “El amor no consiste en mirarse el uno al otro, sino en mirar hacia afuera en la misma dirección”.
Por su lado, y haciendo eco de lo que dijo Nin, Agatha Christie señaló: “[el amor] es un pensamiento curioso, pero es sólo cuando ves a alguien que se ve ridículo que te das cuenta de cuánto los quieres”.

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25 oct 2015

"DE ANIMALES A DIOSES"

CITA DEL LIBRO; "DE ANIMALES A DIOSES". (Yuval Noah Harari)




"Nuestros sistemas  políticos y judiciales liberales se basan en la creencia de que cada individuo posee una naturaleza interior sagrada, indivisible e inmutable, que confiere significado al mundo, y que es el origen de toda autoridad ética y política.

 Esto es una reencarnación de la creencia cristiana tradicional del alma libre y eterna que reside en cada individuo, a pesar de que a lo largo de los últimos 200 años las ciencias de la vida han socavado completamente dicha creencia. 

Los científicos que estudian los mecanismos internos del organismo humano no han encontrado el alma de la que se habla. Argumentan cada vez más que el comportamiento humano está determinado por hormonas, genes y sinapsis, y no por el libre albedrío; las mismas fuerzas que determinan el comportamiento de los chimpancés, los lobos y las hormigas. 

Nuestros sistemas judiciales y políticos intentan barrer en gran medida estos descubrimientos inconvenientes bajo la alfombra. Pero, con toda franqueza, ¿cuánto tiempo más podremos mantener el muro que separa el departamento de biología de los departamentos de derecho y ciencia política?" 

   De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad.Yuval Noah Harari. Traducción de Joandomènec Ros. Debate     


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30 sept 2015

La banalidad del mal

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Tomo prestado el titulo de un libro Hanna Arendt para hablar de otro que he devorado estos dìas.
Se trata de un libro de Norman Mailer titulado “El castillo en el bosque, un titulo ya de por si bastante inquietante, un libro que despierta las ganas de hablar del MAL, con mayuscula. Se trata de un libro de ficción no ficción, es decir se trata de una novela sobre una serie de personajes reales y cuyo narrador onmisciente no es otro sino el diablo, el Maligno. No se trata de una historia cualquiera sino de la familia de Adolf Hitler, la novela hurga en las vidas de sus padres, sus abuelos y en su infancia en busca de las semillas del mal.
¿Era Hitler nieto de un judio? Pues parece ser que no, lo que parece verosímil es que en la familia de Hitler hubiera varios casos de incesto y según Mailer es muy probable que Hitler fuera hijo de Alois que a su vez era el padre de Clara, la madre de Hitler. ¿Pero es esto cierto? ¿Dónde están las pruebas?
La verdad es que una novela es una novela y no un ensayo histórico, lo que es lo mismo que decir que poco importa si lo que Mailer -por boca del demonio- nos cuenta es o no verdad. Lo que importa saber es que la niñez de Hitler se desarrolló más o menos de forma similar a la de muchos niños austriacos de su generación.
En realidad la historia del incesto es un pretexto para explicar la preferencia del demonio por él, una especie de “demonio de la guarda”.. Al parecer los demonios están muy interesados en los niños que son concebidos con esta “mancha de sangre” que es el incesto y tal y como nos cuenta el demonio hay muchos niños que nacen con esta mancha. Es hasta lógico pensar que en ciertas comunidades agricolas primitivas, aisladas y empobrecidas, el incesto y los embarazos consiguientes fueran algo bastante común durante el siglo XIX. La cosanguineidad es con toda probabilidad el origen del mal, pero tambièn del genio y de las tareas heroícas.
Qué es el Mal.-
Sólo muy recientemente la Psiquiatria se ha ocupado del mal y hoy la Neurociencia ha desarrollado ciertas competencias sobre su diágnostico, aunque no ha podido ir más lejos de ciertas etiquetas como la de psicopatía o trastorno antisocial de la personalidad.. Los sospechosos habituales son la genética, los ambientes de privados, la pobreza, la falta de educación o los entornos violentos y/o antecedentes de abuso o maltrato infantil. La psicopatología sin embargo se nos queda corta a la hora de explicar el Mal, pues no todos los malvados o hechos malvados pueden explicarse a través de la locura, si bien entre la población general este tipo de explicaciones son las más apreciadas por comprensibles: “es malvado luego está loco, tanto más loco cuanto más incomprensible es el crimen”.
Decir que la maldad es un derivado de la psicopatía es dejar las cosas en su sitio, pues la palabra “psicopatía” no explica y no equivale a la palabra “maldad” obviando la evidencia de que la mayor parte de los psicópatas no son malvados sino simples tramposos.
Lo cierto es que la maldad no puede reducirse a una entidad clinica. necesitamos adentrarnos en la metafísica.
Pongo como ejemplo  este crimen  que se perpetró probablemente por los padres de esta niña china adoptada. ¿Cual fue el móvil del mismo?¿estaban locos los padres?¿Erán sadicos?. Lo más probable es que sea cierta esta hipótesis, la niña les molestaba después de que el abuelo muriera, pues si la adoptaron fue para complacer al dichoso abuelo. El mal se refugia pues en la simple cotidianiedad.
La banalidad del mal.
Sobre el Mal existen varias teorias, la primera es la platónica o nominalista, según la cual el Mal es una Idea, un Absoluto que preexistiría a la conciencia humana. La segunda es la naturalista según la cual el Mal no existe sino los hechos malvados. No podemos hablar del mal sino de “algo malvado” que viene definido por la moral humana. Es la moral la que divide a los hechos en morales (buenos) o inmorales (malos). Lo malo y lo bueno es una convención que además es mutable, lo que hoy es bueno mañana puede ser malo, tampoco podemos hablar de hombres buenos o malos sino de que los hombres pueden llevar a cabo hechos buenos o malos sin que ello implique a la maldad como categoria en ninguno de ellos. Es interesante señalar que la naturalización del mal tiene un corolario: el mal puede ser relativizado.
Más allá de estas teorías clásicas existen otras dos que no suelen ser señaladas por los estudiosos del mal, me refiero a la hipótesis freudiana y a la teológica.
Para Freud el mal procede del hecho de la represión instintiva, algo de lo que habló en un texto seminal, “Los malestares en la cultura” (1930). Lo que llamamos civilización no es sino una forma de decir que la supresión instintiva es necesaria para la convivencia y la socialización. Civilidad es pues represión y lo que se reprime es aquello que entra en contradicción no solamente con nuestra parte moral sino tambien con aquello que adelgaza nuestra autoestima. La culpa -el masoquismo- es pues el guardián individual del orden social mientras que el narcisismo es el que guarda las puertas del Yo y su satisfacción. En esta lucha entre las pulsiones instintivas narcisistas y masoquistas se dirime la batalla de los hombres. Algo que los esotericos han llamado el tercer reino.
Los reinos precedentes a este tercer reino, son según la teología cristiana el divino y el diabólico. Una especie de explicación cosmologica de la Caida, supone que los demonios y los ángeles, unos descendidos y otros ascendidos se reparten las tareas de la gestión de la vida de  los hombres, unos tratando de llevar al hombre hacia lo divino y otros tratando de llevarlos a la perdición. Una guerra constante entre el bien y el mal que se sustantiviza en lo humano como caras opuestas de sus posibilidades de ser.
Una especie de maniqueismo que reproduce bastante literalmente Freud en su conceptualización de consciente e inconsciente..Pues lo que hay en el inconsciente es precisamente lo rechazado, lo diabólico. Y es necesario decir ahora que Dios es infinitimente bueno y el Maligno es absolutamente malo.
Me gustaria añadir ahora una cita de Jung que nos habla acerca de la procedencia de los males de la humanidad, al menos de la nuestra, la que está vinculada a la religión judeo-cristiana. Para Jung el origen de todos los males es la dualidad en la que el cristinianismo profundizó hasta el paroxismo. Cristo es representante de todo lo bueno sin ninguna grieta ni defecto humano a diferencia de todas las religiones monoteistas cuyos dioses sufrian debilidades muy humanas y reconocibles. La fundación de un Cristo super-bueno incluyó inmediatamente un Diablo super-malo y la separación entre los opuestos aumentó su distancia, entre ambos apareció una oquedad insalvable, la grieta de la dualidad. Y con ella la represión, el ocultamiento, la supresión y la negación de lo intolerable.
“La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto”. (Carl G. Jung)
Clio
Clio.-
Clio es una de las musas, hija de Apolo y de Mnemosine (Memoria), es la Musa de la historia y de la poesía épica, a la que se atribuye por cierto el invento de la guitarra.
Son muchos los humanos que tratan de emparejarse con Clio a falta de algo tangible o  atractivo y accesible, quieren pasar a la historia quizá para compensar una vida estúpida y carente de sentido. Es por eso que algunos se sienten el Elegido, como en la pelìcula de Màtrix, después de varias dudas, el héroe impulsado por una necesidad colectiva e inspirado por Clio toma entre sus manos el destino de un pueblo como en el caso de Moisés (los judios cautivos en Egipto esperaban a un mesias que les condujera a la Tierra prometida) y las predicciones paradójicas suelen cumplirse. O del III Reich en el caso de Hitler, pues Hitler no hubiera podido pretender a Clio de no ser por la humillación que Alemania sufrió en la I guerra mundial. El pueblo alemán pretendia una reparación pues el mal no puede explicarse pero puede redimirse a menudo con otro mal peor. Y el diablo propició el encuentro entre HItler y Clio.
OswaldsTale
La historia carece de sentido y es imposible encontrar en ella las fuentes de lo que los individuos concretos entendemos como sentido. Peor aun es buscarle en la psicología individual. Eso parece querernos decir Mailer en otra de sus obras seminales acerca del caso Oswald. ¿Era un agente de la CIA infiltrado en el KGB?¿Mató realmente Oswald a Kennedy? ¿Lo hizo solo o formando parte de una conspiración? ¿Por qué Ruby lo asesinó? y en cualquier caso ¿Por qué mató a Kennedy?
Lo que parece deducirse de la novela de Mailer es que las razones de Oswald son tan banales que siempre será mejor construir una teoria conspiratoria, que conformarse con la verdad.
Y la verdad no parece ser otra sino que movido por un narcisismo megalómano, Oswald mató a Kennedy para cambiar la historia. Nada personal le unía a él, ni siquiera lo odiaba y si resultó elegido fue por azar como hubiera podido ser otro sobre el que proyectar esa figura de liderazgo necesaria para que su crimen adquiriera notoriedad.
La mayor parte de los crimenes hoy se llevan a cabo por los galanteos que los individuos llevan a cabo con Clio.
La fascinación por el Mal.-
No cabe duda de que el mal es fascinante, es por eso que las peliculas de crimenes, las novelas de suspense, o las series gore tienen tanto éxito. Para entender este fenómeno de fascinación que hoy ya podemos encontrar en vìdeos de toda clase insertados en youtube hemos de entender qué se ha hecho de la culpa cristiana que alguien adosó en nuestra mente de forma individual.
El lector que haya llegado hasta aqui, ya sabe que la maldad era para Platón un Absoluto pero ya no quedan platónicos en nuestras sociedades avanzadas, lo más frecuente es que Aristóteles y su naturalismo se impusiera al mismo ritmo que la ciencia desplegó sus alas en la comprensión del mundo. Si el mal es naturalizado hay que contar con que puede ser relativizado y relativizar significa despojar al individuo de la culpa teológica que se deriva de sus comportamientos. La responsabilidad es el derivado laico de la culpa pero no puede suplantarla en su fortaleza moral. La responsabilidad es muy chantajeable y es por eso que puede desplazarse de lugar y proyectarse, “es el sistema, la sociedad o el Capital quien nos hace malvados”.
Una vez proyectado el culpable en algùn otro lugar, el individuo ya es libre para pasar a formar parte de la comitiva de los demonios, todo está pues permitido, al menos para algunos elegidos que son los que imparten justicia por sus propios medios, algunas veces de forma anónima pero otra consiguiendo buena parte de admiradores ocultos.
Y al final aparece la fascinación por el mal y el acceso libre a todas las posibilidades del deseo se hacen permeables, pues ya podemos publicitar nuestra lenidad en algùn video, en algùn corto, divulgar desnudos de novias desprevenidas o grabar el martirio de algún disidente, es asi como lo monstruoso nos vuelve y es asi como cualquier explicación no termina de encajar con los hechos.
Pues cualquier fechoria puede ser explicada por cualquier medio, y cuando todo falla tenemos a la Psiquiatría.
Pero lo cierto es que no sabemos nada de la maldad, es por eso que necesitamos una ciencia de lo inefable.
Bibliografía.-
Sigmund Freud (1930) Los malestares en la cultura

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