Mostrando entradas con la etiqueta FRASES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FRASES. Mostrar todas las entradas

20 may 2017

Cualquier tiempo pasado no fue mejor

Ya probamos a vivir comiendo comida orgánica, sin vacunas, con partos caseros. Se llamaba edad de piedra y la esperanza de vida era de 28 años.

.

10 dic 2016

Besos y amor entre neuronas

Neuronas dibujadas por Cajal
¿Qué misteriosas fuerzas […] establecen, en fin, esos ósculos protoplásmicos, las articulaciones intercelulares, que parecen constituir el éxtasis final de una épica historia de amor?

.

2 jul 2016

Tecnología humanizadora

Paola Antonelli


"Mucha gente opina que la tecnología es un problema porque deshumaniza a las personas. Sin embargo, yo creo que es una gran cosa porque humaniza los objetos".



.

10 abr 2014

Los refranes de la ignorancia


Vivimos rodeados de refranes: los decimos con una asombrosa frecuencia en un sin-número de circunstancias cotidianas que nos indican la presencia de la informalidad. Además, solemos aprenderlos interactuando en conversaciones con otros hablantes y captamos inmediatamente su significado pese a sus distintas versiones; por ello es que son transmitidos de generación en generación gracias a la oralidad, aún cuando hay registros en la escritura. La cultura se encarga de almacenar estas frases populares en las cabezas de sus individuos para así ser utilizadas como una navaja suiza verbal caracterizada por su brevedad, contundencia, practicidad, precisión y elocuencia. Esta es su incontestable ventaja, aunque nunca está de más mirar la otra cara de la moneda con algunos ejemplos representativos.

Suele pensarse que hay un vínculo entre la inteligencia y la concisión al expresar una idea compleja con un enunciado sencillísimo, pues a buen entendedor, pocas palabras bastan. Esto sería enteramente cierto si no fuera por un curioso detalle: los refranes son metáforas de los hechos, y como sabemos ad nauseam, las metáforas, al igual que otras tantas figuras retóricas, se prestan para múltiples interpretaciones. Las oraciones cortas, gestos o ademanes omiten datos relevantes que deberían hacerse más explícitos, dejando espacio a las confusiones. Las señales de tráfico, diseñadas con símbolos y/o un mínimo de texto para proveer información, en varias ocasiones o son desmemoriadas con facilidad por los conductores y los peatones, o simplemente son ininteligibles. 

De esta misma manera es como se puede hallar otra relación cuasi veraz, pero esta vez entre la erudición y la edad. ¿Más sabe el diablo por viejo que por diablo? No necesariamente; abunda la cantidad de personas muy entradas en años cuya sapiencia está al nivel de un mozo. Aunque no peca de ambigua, la metáfora aquí es muy simplificada, por lo cual es superada por otro refrán: la experiencia es la madre de la ciencia. La descripción al respecto es mucho más acertada: “el uso y el conocimiento práctico juegan un papel muy importante en la enseñanza”; id est, que nuestras habilidades se desarrollan y mejoran a medida que las ejercitamos, sean físicas o mentales. Obviamente, nunca hay que descuidar las bases teóricas.

A este panorama se suma un abordaje inadecuado de las adversidades, aunque con loables intenciones. Veamos: ¿qué hay de positivo en un atentado terrorista, una hambruna, una enfermedad terminal o de la hoy abolida implantación de la esclavitud? ¿Qué provecho se le puede sacar a estos terribles eventos? Ninguno, pero a menudo se proclama que no hay mal que por bien no venga y que a mal tiempo, buena cara… mas no que a río revuelto, ganancia de pescadores, otro refrán verdadero a medias. En momentos de crisis hay oportunistas que hacen leña del árbol caído, pero también hay quienes desean ayudar al prójimo a escapar del laberinto del minotauro. 

Los problemas pueden ser afrontados erróneamente de dos maneras; con dosis de superoptimismo, como en el primer par de refranes mencionados en el párrafo previo, y con una píldora de estoicismo conformista traducida en una oración: más vale malo conocido que bueno por conocer. Este llamado a la prudencia tiene la capacidad de embrujar una sociedad entera hasta hacerla reaccionaria, con miedo a cualquier signo de evolución, mientras olvida que la matriz del progreso está en un cambio cuyo arranque es en un terreno resbaladizo sin garantías de logros iniciales. Los resultados triunfales están precedidos por un conjunto de fracasos que se han superado y corregido; de no ser por esto, la humanidad se habría estancado en el Paleolítico. 

Quien no se arriesga, no pasa la mar y la perseverancia todo lo alcanza son formidables metáforas para sustentar la parte final del razonamiento anterior. Sin embargo, tienen su punto débil si las contrastamos con los refranes a gran salto, gran quebranto y más vale prevenir que curar, ya que la tenacidad puede convertirse en terquedad y la temeridad en insensatez. Asumir un riesgo puede conseguir un objetivo inverso al planteado (Aristóteles tenía un término para esto en su Poética: peripecia), y persistir en un propósito utópico solamente desvía los esfuerzos que podrían emplearse en metas mucho más factibles. Jamás saldremos adelante si no nos atrevemos a hacer algo nuevo, pero si no calculamos el costo de esa aventura pagaremos muy alto el precio del tropiezo. 

Ahora vámonos a otro tema refranero, y con una pregunta: ¿en realidad la suerte de la fea, la bonita la desea? La respuesta es afirmativa si nos guiamos por la humildad del sastrecillo valiente que se ganó medio reino y la mano de la hija del rey al superar arduos obstáculos con su astucia. Si nos apegamos a la realidad encontraremos, empero, un paradigma diverso: la fortuna no es un premio obtenido en un campeonato, sino un suceso del azar que acontece en una minoría “elegida” de la población. Este peripatético accidente no está reservado para nadie, pero se inculca a creer lo contrario. Naturalmente, lo bello no es indefectiblemente una mejor opción a lo antiestético, pero: a)¿con quién se casa el príncipe azul de los cuentos de hadas?; b)¿de cuál lado se decantarían las apuestas si hubiera una carrera de caballos entre Rocinante y Babieca? La elección no se inclina hacia la modestia. 

En comparación a la susodicha cuestión, cada oveja con su pareja es un refrán que exhorta a mantener el statu-quo de las relaciones (principalmente las sociales) no escogiendo alguien/algo recatado sino haciendo caso de las similitudes de sus miembros, debido a que esta es la combinación más favorable. Analizándola en su forma, esta frase sería estupenda para evitar enemistades y roces por causa de diferencias irreconciliables, pero escudriñándola en su fondo es un pésimo consejo porque fomenta el segregacionismo (e.g., el sistema de castas en India). Este concepto es lamentablemente impulsado por los partidos políticos, los grupos de supremacía racial y, por supuesto, las religiones. 

Si reflexionamos sobre estas divisiones tajantes que pululan en los imaginarios colectivos, notaremos que éstas son imposibles de cultivar sin el poder del fertilizante lingüístico; el idioma exterioriza un concepto que espera ser materializado. Este concepto no tiene valor mientras no se efectúe en la praxis, por lo cual es una promesa aérea a la que debemos hacer caso omiso: a palabras necias, oídos sordos porque perro ladrador, poco mordedor. Sin embargo, el intelecto de ambos refranes se queda a la mitad si los estudiamos con detenimiento, pues los chismes se esparcen como reguero de pólvora entre los faranduleros y han habido políticos que han cumplido -más o menos- sus programas de gobierno o sus crueles amenazas contra los disidentes.

¿Conviene, por tanto, ser cautelosos ante las declaraciones ajenas? Sí, porque podrían ser indicios de que algo no va viento en popa; el idioma es una herramienta de la prevaricación. Hablando se entiende la gente, pero también se le embauca, se le traiciona, se le dogmatiza o se le humilla. Asimismo, hablando se camufla la hipocresía, se perpetúan los improductivos debates bizantinos y se forjan mesas de diálogo en las que el emisor y el receptor litigan sus polarizadas posturas como si estuvieran en un cuadrilátero de boxeo. Irónicamente, la retórica es el arte persuasivo de meter gato por liebre, el pilar diplomático de la guerra y el sostén de la demagogia. El discurso es un pozo que puede ser envenenado con tramposos caramelos.

O bien, es una cuerda que puede enredarse en un nudo gordiano de contrasentidos. Planteemos una situación para ilustrar esto: una entrevista de trabajo a las ocho de la mañana. ¿Qué es conveniente: asistir con antelación o con retraso? Según a quien madruga Dios le ayuda, es mejor ser puntuales; según no por mucho madrugar amanece más temprano, es preferible no apresurarse; y según más vale tarde que nunca, una pizca de impuntualidad no hace daño a nadie. De estos tres senderos, hay que recorrer sólo uno en detrimento de los demás; para ello sopesamos las alternativas (ninguna de ellas es definitiva) hasta determinar la elección con mayores probabilidades de éxito. La elección es problemática porque se evalúa cualitativamente, surge del contexto y depende de los intereses de cada quien. No es objetiva.

Partiendo del precedente análisis, los refranes pueden ser argumentos débiles si: a)abusan de las generalizaciones; b)se basan en correlatos equivocados; c)dan sugerencias de endeble calidad; d)se contradicen; y e)entran en conflicto con otros refranes, sean sus sinónimos o antónimos. Las paremias son retazos de lógica que no son ni pretenden ser universales y, por consiguiente, no remedian todas nuestras inquietudes.

Hemos confrontado la zona más estéril de los refranes indagando en su campo semántico, el cual es proclive a la subjetividad y tiene lagunas epistemológicas que no deben ser subestimadas. Sin embargo, estos inconvenientes incentivan su uso consciente y crítico, en vez de su proscripción. Los proverbios no siempre tienen la razón, lo cual muestra al folclor como una industria manufacturera de saberes ambivalentes que pueden ser contraproducentes. He aquí la paradoja.

.

17 ene 2014

Enganchados a los humanos

No estamos enganchados a Facebook, Twitter, Youtube o el mail; estamos enganchados a que una emoción nos haga sentir vivos, nos estimule, y a compartir esa sensación con los demás. Estamos enganchados a ser humanos.

La ciencia no es difícil

La ciencia no es una profesión, es una manera de afrontar el conocimiento de la realidad. […] La ciencia es una actitud, no un título, y cualquier persona puede dedicarse a ella si se enfrenta al conocimiento de la naturaleza desde una perspectiva racional, escéptica, rigurosa y metódica.


.

1 ago 2013

Límite flexible

Ojalá que en lugar de a 140 caracteres los tuits estuvieran limitados al cociente intelectual de las personas.

.

14 jun 2013

Escepticismo, libre pensamiento, agnosticismo, ateísmo, humanismo y ciencia


"El escepticismo es mi naturaleza, el libre pensamiento (pensamiento crítico) mi metodología, el agnosticismo mi conclusión, el ateísmo mi opinión, el humanismo mi motivación y la ciencia mi fuente de información".

  SerPensador  


.

26 may 2013

Mucho cuidadito

Tengo que esforzarme más en recordar lo mucho que se equivocó la prensa acerca de algo de lo que sé cuando lea sobre algo de lo que no sé.


.

12 may 2013

Eso está mal, muy mal

Hoy en día es normal que nadie se enorgullezca de su ignorancia en literatura, pero está aceptado socialmente hacer alarde de la ignorancia en ciencias y proclamar con orgullo la incompetencia en matemáticas.



.

7 abr 2013

Móviles patata

Algunos dicen: «mi teléfono celular es una patata».Pues no, no lo es.
Incluso el celular más mierdoso del mundo es un auténtico milagro.
Es tu vida la que es una patata.
Cuando te la pasas pegado al celular.




.

16 feb 2013

Lo que esconde la mente


David Eagleman, uno de los neurocientíficos más brillantes de la actualidad, realiza en 'Incógnito' un repaso a nuestro conocimiento sobre la simple complejidad del cerebro


  El cerebro humano es el objeto más complejo  
  del que tenemos noticia. /  

El tuit más profundo que se ha escrito sobre la mente no es el de Descartes —pienso luego existo—, sino ese otro igualmente famoso de John Lennon que dice que la vida es esa cosa que ocurre mientras tú haces otros planes. Pensar es una actividad marginal, aunque laudable, que en el fondo no tiene mucho que ver con la existencia, y que a menudo la complica, la estorba o la confunde. Solo una minúscula porción de nuestra vida mental —de nuestras percepciones del mundo, de nuestras ideas y decisiones morales— constituye parte de nuestra consciencia, de esa especie de flujo continuo o narrativa coherente a la que llamamos yo sin saber muy bien a quién se lo llamamos ni dónde está, sin saber si quiera por qué se ha comportado como lo hace a menudo, con unos sesgos y unos estereotipos que no compartimos desde nuestros esquemas racionales. Nuestra vida mental es en gran medida esa cosa que ocurre por sí sola mientras hacemos otros planes: mientras sufrimos el espejismo de que estamos a los mandos del carro. Lennon superando a Descartes.

Solo una minúscula porción de nuestra vida mental  constituye parte de nuestra consciencia,
Y David Eagleman acaba de superar a Lennon. Eagleman, nacido en Nuevo México en 1971, es uno de los neurocientíficos más brillantes de nuestro tiempo, una de esas mentes inquietas que no solo dirige el laboratorio de percepción y acción del Baylor Collage of Medicine —una de las mejores escuelas médicas del mundo, y la más barata de todas las privadas de Estados Unidos—, sino que también ha impulsado una iniciativa pionera de Neurociencia y Derecho, un asunto que ocupará seguramente la mitad de la carrera de los jueces, abogados y fiscales del futuro próximo, aunque la mayoría de ellos no hayan oído hablar de ella en este presente miope. El lector interesado en esta cuestión fundamental haría bien en leer el último libro de Eagleman, Incógnito. Las vidas secretas del cerebro, una obra maestra de la escritura científica recién editada por Anagrama. Y el lector que no lo esté debería leerlo. El libro será una fuente inagotable de luz para ambos: además de abrir paisajes inexplorados en su pensamiento político, jurídico, social y filosófico, es —pese a todo lo anterior— ciencia pura y cristalina, la mejor foto fija de nuestro conocimiento actual sobre el cerebro.
La perplejidad que nos produce la inmensidad del cosmos es comprensible, pero también suele resultar engañosa. En un solo centímetro cúbico de nuestro cerebro hay tantas sinapsis —nexos entre neuronas— como estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea, que en la práctica supone casi todo ese majestuoso espectáculo que nos ofrece el cielo nocturno. El cerebro humano es el objeto más complejo del que tenemos noticia en el universo. Somos insensibles a ese prodigio porque los resultados de su trabajo parecen simples —¿qué nos cuesta ver esa calle, o esquivar ese bache mientras atendemos con garbo nuestro whatsapp?—, pero haríamos bien en reservar un poco del vértigo metafísico que sentimos ante el cosmos para esa pulpa contrahecha que llevamos cada uno dentro del cráneo. Otra obra maestra, esta vez de la evolución biológica.
La consciencia, escribe Eagleman, “es como un diminuto polizón en un transatlántico, que se lleva los laureles del viaje sin reconocer la inmensa obra de ingeniería que hay debajo”. Aunque esta idea general pueda remontarse al menos a Freud, con su intuición pionera de los mecanismos inconscientes para un número de trastornos psicológicos, Eagleman no ha escrito el libro para reivindicar la figura del denostado fundador del psicoanálisis, sino para examinar el estado de la cuestión con las poderosas herramientas de la neurobiología contemporánea.

No pretende abrumar al lector con una rigurosa exhibición de erudición
El autor es un científico de élite, pero eso ya ha dejado de significar el clásico sabio bondadoso y metódico que imparte aburrimiento y profesa la religión del rigor mortis. Eagleman no pretende abrumar al lector con una rigurosa exhibición de erudición sobre los axones y las dendritas, las columnas corticales y los ganglios basales, el tálamo y el hipotálamo. Lo que pretende es enseñarle a pensar sobre “la gente, los mercados, los secretos, las strippers, los planes de jubilación, los delincuentes, los artistas, Ulises, los borrachos, los apopléjicos, los jugadores, los atletas, los detectives, los racistas, los metrosexuales, los amantes y todas las decisiones que consideramos nuestras”. Y lo mejor que se puede decir de su libro es que está a la altura de ese ambicioso (y metonímico) objetivo.
El lector encontrará entre las páginas de este libro a James Clerk Maxwell y a William Blake, al inconsciente con que Goethe dijo haber escrito Las desventuras del joven Werther y al colocón con que probadamente Coleridge compuso su poema Kubla Khan. Y entenderá qué demonios tiene todo eso que ver con su cotidiana, entrañable e incomprensible vida diaria, esa cosa que seguirá ocurriendo mientras usted lee el libro.


.

14 feb 2013

Tiempos modernísimos

"No puedo imaginarme la vida sin algunas de las herramientas básicas de la humanidad: Google, Wikipedia, el GPS, el fuego o la rueda…

– Phil Libin, CEO de Evernote
(vía 
Poliuk)



.

11 dic 2012

Tres cositas


Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro es fácil, lo difícil es criar un hijo, regar el árbol y que alguien lea el libro.

.

2 nov 2012

El despertar

" Twiter te hace pensar que eres sabio, Instagram que eres fotógrafo, Photoshop te hace ver mejor  y Facebook que tienes amigos. El despertar va a ser duro.

(vía @MoraVicenteLuis)



.

8 oct 2012

Asombrosas capacidades humanas

"El hombre puede vivir sin respirar unos minutos, sin beber unos días, sin comer unos meses y, visto lo visto, sin pensar muchos años…


Cuanto tiempo podremos estar sin Internet y sin Mòvil ?...


.

1 sept 2012

Internet es la ruina

" ¡Qué malo es no poder moverse y tener todo Internet a tu disposición! Me he gastado más que si hubiera pasado la semana entera de compras.

- @palomallaneza



.

6 ago 2012

Medallas de… ¿oro?


!? Resulta que las medalla de oro que se reparten los ganadores de las diversas pruebas de los Juegos Olímpicos no tienen en realidad mucho oro: están compuestas de un 93 por ciento de plata, un 6% de cobre y apenas un 1% de oro nada más. Irónicamente esas medallas de «oro» tienen proporcionalmente más plata que las de plata mismas, que están compuestas de un 92 por ciento de plata y un 8% de cobre. Si un atleta fuera con una medalla de oro a una de esas tiendas de COMPRO ORO, le darían al cambio unos 240 euros. 

[Fuente:Mental Floss.]



.

27 jul 2012

Oh, la ironía

"Estoy leyendo un artículo sobre el cambio climático y la tala de árboles en una revista en papel de 234 páginas tamaño A4.


 – @cocositama
(Vía RT de @AlbertodeFco)



.

25 jul 2012

No nos confundamos

El pensar que los maestros son los encargados de la educación de los niños es uno de los mayores errores que puede cometer un padre.


– @MLuzRico


.

9 jul 2012

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Quizás También Te interese

ANUNCIA AQUI / PUBLICIDAD PERSONALIZADA WEB 3.0

CONTAMOS CON UN SISTEMA INTEGRAL DE PUBLICIDAD PERSONALIZADO POR INTERNET WEB - 3.0,..... MÁS DE 270 MIL VISITANTES O LECTORES MENSUALES AL BLOG, BASES DE DATOS DE E-MAILS O CORREOS ELECTRÓNICOS, SOFTWARE / ROBOT PARA ENVÍOS DE MENSAJES DE TEXTO A TELÉFONOS MÓVILES, ENLACES Y ANEXOS A REDES SOCIALES Y CHATS SOCIALES, USO DE APLICACIONES COMO WHATSAPP Y OTROS.

Contactarse a: - planetainformes@gmail.com

Móvil: +51 - 959567777 , +51 - 977851768 ,
Arequipa - Perú


ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI

ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI
GARANTIA DE IMPACTO VISUAL