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16 ene 2020

Más que dioses

No es difícil ser más que los dioses que creó la imaginación de nuestra infancia cultural, hacer realidad las promesas de nuestras fantasías de seres superpoderosos. Lo difícil es ser mejores que nosotros mismos día a día.



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9 dic 2019

La Identidad del Diseñador


Según la Biblia, Dios es un agente cuya actividad es intencional. Precisamente esta capacidad intencional es la que trae a la existencia a todos los demás seres.

.¿Cómo podría ser el agente creador? ¿Tendría características personales? ¿Es posible que exista una persona sin cuerpo material? El filósofo Thomas Tracy ha respondido diciendo que, desde el punto de vista racional, la idea de un Espíritu incorpóreo y omnipresente es coherente. Las personas (tanto humanas como divinas) son agentes que pueden actuar intencionalmente. El cuerpo físico no es una condición necesaria para ser agente, pues dicha condición es, simplemente, ser capaz de actuar intencionalmente. Según la Biblia, Dios es un agente cuya actividad es intencional. Precisamente esta capacidad intencional es la que trae a la existencia a todos los demás seres. Es la intención de Dios la que crea el universo.

 La idea de que Dios está fuera del espacio y del tiempo es coherente con la teoría de la relatividad especial. ¿Qué sentido puede tener afirmar que existe un ser personal fuera del tiempo? Dios no puede olvidar, pues sólo es posible olvidar aquello que está en nuestro pasado. No puede cesar de hacer algo. Sólo se puede dejar de hacer algo si se tiene un pasado. Si Dios es atemporal, entonces todo lo que hace lo hace, por así decirlo, en un solo acto. Pero ese único acto puede tener efectos en momentos diferentes. Dios puede querer que el sol salga hoy y mañana, y eso tiene efectos hoy y mañana.


 Antony Flew (el filósofo ateo más profundo del siglo XX) escribe: “No hay buenos argumentos filosóficos para negar que Dios sea la explicación del universo y de la forma y el orden que exhibe”.[1] La ciencia no puede demostrar a Dios pero fenómenos como la existencia del universo, las leyes de la naturaleza y la propia vida, sólo tienen solución a la luz de una Inteligencia creadora. Una Inteligencia que da razón tanto de su propia existencia como de la del mundo. Un ser autoexistente, inmutable, inmaterial, omnipotente y omnisciente. 


De manera que no hay conflicto entre la ciencia y el teísmo. La ciencia y el cristianismo no son adversarios sino aliados en la búsqueda de la verdad. No hay conflicto entre ciencia y fe. La ciencia moderna sólo pudo florecer en la civilización occidental porque ésta se sustentaba sobre los pilares culturales del cristianismo. Fue el mundo cristiano el que desarrolló el método experimental propio de la ciencia porque buscaba descubrir a Dios en la naturaleza, el otro gran libro de la revelación. La fe de los cristianos nunca intentó divinizar el mundo, ni llenarlo de espíritus mágicos, porque concebía que éste era creación divina y, por tanto, algo puramente natural. De ahí que se pudiera estudiar sin miedo a posibles represalias de las hipotéticas divinidades paganas. Hasta finales del siglo XIX, la inmensa mayoría de los científicos eran cristianos que no veían conflicto entre su fe y su profesión. De manera que la supuesta rivalidad entre la ciencia y la fe fue un mito cuidadosamente elaborado por pensadores ateos para minar el dominio cultural del cristianismo y sustituirlo por el naturalismo, que niega la realidad espiritual y cree que sólo el mundo natural es real.


Las relaciones entre la ciencia y la teología han llegado a ser tan importantes en nuestros días que prestigiosas universidades (como las de Cambridge y Oxford) han creado cátedras exclusivas para estudiar a fondo tales temas. Sin embargo, estos asuntos no han llegado al mundo hispano que todavía sigue anclado al mito de que la ciencia y la religión son adversarios.


 Y si esto es así, ¿qué decir de la existencia del mal y el sufrimiento en el mundo? Esta es otra cuestión fundamental de la apologética con la que nos encontraremos frecuentemente. La naturaleza puede tener sus imperfecciones, pero esto no nos dice nada acerca de si tuvo una fuente última, un Creador. Así, la existencia de Dios no depende de la existencia del mal (esté esta justificada o no). El mal es siempre una posibilidad si los seres humanos somos verdaderamente libres. Esta explicación basada en el libre albedrío depende de la aceptación previa de la revelación divina: la idea según la cual Dios se ha revelado a sí mismo. Los filósofos teístas dicen que la cuestión de si Dios se ha revelado en la historia humana sigue siendo un tema de discusión válido. Si El Dios creador se reveló al ser humano,

¿cómo pudo hacerlo? 

Como he dicho más de una vez, -afirma Anthony Flew- ninguna otra religión posee algo parecido a la combinación de una figura carismática como Jesús y un intelectual de primera clase como san Pablo. ¡Si queremos que la omnipotencia funde una religión, esta es la que tienen todas las papeletas para ser elegida!



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19 ene 2018

La Ansiedad en los Teodependientes

Ser (teodependiente) y pensar (en dios) son una y la misma cosa.

La ansiedad es un pre-sentimiento de la ocurrencia inesperada e inexplicable de “algo” y nos produce una sensación de aguda inquietud y desasosiego, llegando al extremo de crear angustia en una persona y mantenerla enclaustrada en el miedo a enloquecer o deprimirse (existencia sin propósito) y a la inminente muerte (no-ser).
La ansiedad no es el miedo, ya que el miedo puede ser objetivado, es decir referido a un objeto exterior y la persona puede verlo, sin embargo, la ansiedad no puede ser objetivada, la ansiedad no tiene un objeto claro y definido como el miedo. La ansiedad y el miedo no pueden ser separadas porque el miedo tiene su raíz en la ansiedad y son inmanentes una de otra. El detonador del miedo es la ansiedad y la ansiedad lucha a través del miedo (como objeto).  Por lo anterior la ansiedad tiene como “objeto” a la NADA y cuando uno está ansioso, según M. Heidegger, se encara a la parte inherente de la nada de nuestra existencia, es decir al no-ser, a lo que queda después de la muerte independientemente de las imágenes especulativas (paraíso, infierno, salvación, renacimiento, trasmigración, reencarnación, etc.) con las que uno quiera llenar ese no-ser.
Lo desconocido, lo inevitable y lo impredecible forman parte del mundo y de la vida, convirtiéndose frecuentemente en las fuentes de mayor ansiedad. Esta ansiedad se encara de dos formas: el afrontamiento con VALOR (coraje) como lo hacen los ateos o la huida o evasión de los teodependientes, construyendo mundos imaginarios (paraísos, infiernos, etc.) con seres fantásticos (dioses, demonios, ángeles, etc..) los cuales les permitirán refugiarse de la realidad que los agobia.
Como ATEO que soy, entiendo, reconozco y acepto que los dioses SI EXISTEN y además son REALES, aunque solo en la mente de los teodependientes, pero ¿Por qué es tan difícil para un teodependiente aceptar que su dios solo existe en su mente?
¿Acaso los llevaría a una profunda ansiedad existencial y en consecuencia a la muerte por depresión o suicidio?
¿Ustedes que piensan?
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17 jul 2017

LA PARÁBOLA DEL ATEO

En una familia religiosa, dentro de una ciudad religiosa, esperaban con ansias el nacimiento de un nuevo integrante, quien fortalecería los lazos familiares y a la propia comunidad. Felizmente nació un niño a quien le brindaron todas las atenciones y cuidados que los niños necesitan.

El niño creció y pronto mostró su CURIOSIDAD por conocer todo lo que le rodeaba al mismo tiempo que recibía la educación religiosa que sus orgullosos y benevolentes padres consideraban necesaria para su futura formación e integración a la sociedad como adulto.  

Su INTELIGENCIA precoz lo llevaba a investigar objetos y juguetes más complicados, pero mostraba cierta desconfianza y recelo de la parafernalia religiosa, por ejemplo le parecía extraño que los sacerdotes se vistieran como las mujeres, con un vestido negro y largo hasta los pies, tampoco le encontraba mucho sentido el arrodillarse en una iglesia y murmurar frases que no entendía. Escuchaba con demasiada frecuencia una palabra que parecía muy importante para todos, menos para él, porque como niño que era, no podía entender qué significaba esa tan mencionada palabra que era DIOS.  ─Es solo un niño─ decían sus padres.

Aprendió a leer y escribir como todos los niños, pero en la adolescencia empezó a comprender cosas que antes no podía, empezó a entender conceptos abstractos como las matemáticas, las cuales son solo una herramienta para abstraer y entender un mundo complejo, que el lenguaje es impreciso y lleno de malos entendidos, etc.

Sus padres empezaron a preocuparse por la actitud de su hijo, pero consideraban que su renuencia a ir a la iglesia y rezar, era propia de todos los adolescentes que se mostraban un tanto rebeldes ante la autoridad paternal y religiosa. 

Poco a poco el adolescente empezó a investigar con profundidad eso a lo que llamaban dios, ese dios que debía ser algo muy importante puesto que todos en la comunidad lo veneraban y repetían su nombre constantemente en cada conversación que escuchaba. Con su acostumbrada CURIOSIDAD indagó y encontró otra palabra que le llamo la atención, esa palabra era ateo, buscó su significado y encontró que era una persona sin-dios, lo cual era totalmente contrario a las personas de su familia y la comunidad que sí tenían dios. Un escalofrío recorrió fulgurante por su imberbe cuerpo y quedó sorprendido al DESCUBRIR que esa persona sin-dios era él mismo y que no había otra persona conocida que fuera también ateo como él para que le pudiera ayudar, por lo que debía continuar sólo en la búsqueda por saber qué era eso a lo que llamaban dios y por qué él y solo él era un sin-dios, qué era lo que él tenía que le impedía tener dios a pesar de vivir en una familia y comunidad religiosa.

Empezó a observar en los ojos de las personas un cierto temor a lo desconocido y lo inexplicable, por ejemplo a la muerte, los accidentes las enfermedades, los desastres naturales, etc. y veía que las gentes se arrodillaban y suplicaban con oraciones que dios los protegiera de esas calamidades y después de eso observaba que se sentían más tranquilos. Al analizarse honestamente a sí mismo se dio cuenta que él también sentía temor a lo desconocido y lo inexplicable, sin embargo, no suplicaba a dios alguno que lo protegiera y se preguntaba ¿Por qué a pesar de sentir temor, no puedo pedir a dios alguno que me proteja?

Usando su INTELIGENCIA para hacer razonamientos verdaderos llegó a la conclusión de que el temor que hacía que sus familiares y amigos necesitaran de un dios era precisamente su falta de VALOR para superar ese temor y así afrontar las vicisitudes de la vida, sin embargo, a pesar de que él mismo también sentía temor, su valor era más que suficiente para prescindir de dios alguno. También encontró que eso a lo que llamaban dios no era otra cosa más que un pensamiento, que dios era producido por ese sentimiento o actividad psíquica de temor.

Finalmente reconoció que socialmente es inaceptable que una persona no tenga valor y se le señala y degrada con diatribas y adjetivos ofensivos como cobarde, afeminado, collón, gallina, etc. y en consecuencia rechazará su carencia de valor y que su dios no es un pensamiento o actividad psíquica, sino que es algo extra-mental.

Desde entonces el ateo comprende, acepta y respeta a las personas que necesitan de un dios en su vida, considera que es inevitable la protección divina que esas personas necesitan y que además son sus familiares y amigos.

Saludos cordiales.

MORALEJA: El que nace para ateo ni aunque dios lo tiente lo hace teodependiente. El que nace para teodependiente, cualquier dios será suficiente.

Nota: El caso contrario, es decir un teodependiente surgido de una familia atea, lo pueden consultar en el trágico y dramático caso de “La Mujer Más Odiada en USA” en donde Madelyn Murray O’Hair, fundadora de http://www.atheists.org/ y atea militante, su hijo Bill Murray es pastor de una iglesia bautista.

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26 abr 2017

La Evolución de la Teodependencia

"Argumentar con una persona que ha renunciado a la 

lógica, es como dar medicina a un hombre muerto" 

Thomas Paine.

                       Habiendo miles de millones de creyentes en dioses en este planeta, resulta que convertir a uno de ellos en ateo es una misión imposible, pero ¿Por qué razón es imposible convertir un creyente en dios a ateo? Veamos el origen de la teodependencia y porqué está tan arraigada esa necesidad de dioses.

                     He acuñado la palabra teodependiente para describir a una persona que cree y necesita a cuando menos un dios en su vida.

                    Entendemos por instinto de supervivencia a todas esas acciones automáticas que nos permiten continuar vivos o sobrevivir en este planeta. 
 
                    El término evolución significa desarrollo o desenvolvimiento, la transformación gradual de un estado a otro. La evolución del ser humano lo ha llevado al perfeccionamiento físico, pero además conlleva un rasgo intelectual genético, fundamental en la supervivencia, EL TEMOR, por lo tanto el temor o el miedo a la muerte son emociones innatas que activan y disparan al instinto de supervivencia.

                    En un principio los seres humanos vivían en cuevas en donde la competencia por la supervivencia era extrema, al grado que los más débiles como ancianos mujeres y niños se quedaban en la cueva y los demás salían a cazar para alimentar al grupo. En estas excursiones diarias para conseguir alimento se enfrentaba a la muerte y se producían bajas, ante estas bajas el temor se transformaba en miedo y entonces solo unos cuantos cuyo temor era menor salían a cazar, porque eran los más audaces y valerosos, pero los que se quedaban tenían mucho más probabilidades de sobrevivir con esta estrategia de supervivencia de estar menos expuestos a los riesgos de la cacería, así fue aumentando lentamente una generación de personas con un mayor rasgo intelectual genético de temor, pero el temor no solo se circunscribía a los animales de cacería, sino también a los depredadores, rayos, fuego, enfermedades, accidentes, lluvias torrenciales y desastres naturales, etc. a los cuales se les adjudicaba un dios que los producía y al que debían venerar u honrar e incluso ofrecer sacrificios humanos para evitar su terrible furia, de esta manera cambiaban la dependencia de los valerosos del grupo a una dependencia de un ser imaginario, esto es teodependencia. 

                    Desgraciadamente la generación de personas con un bajo nivel de temor o con un alto nivel de valor quedó en una minoría respecto a los que tenían un alto nivel de temor y en la época de la Grecia Antigua se les llamó ATEOS, porque su valor superaba su temor y esto les permitía vivir sin dioses de ningún tipo. Una consecuencia o implicación inevitable de este origen o génesis de esta evolución, es que también resulta imposible para los ateos el que se puedan convertir en teodependientes, por esa razón es imposible que a un ateo lo puedan convencer para tener un dios, quedando así marcada la diferencia y su condición de ateos o teodependientes para toda la vida. Eso explica el porqué a pesar de la poderosa red de comunicación de Internet, los intentos de convencerse entre ateos y creyentes es infructuoso.

En la actualidad se estima que solo el 4% de la población mundial, es decir una de cada 25 personas puede vivir sin dioses, es decir son los ateos. Así mismo, el 80% de la población son teodependientes .


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23 sept 2016

La religión de la solidaridad


Cuando no haya ni rico ni pobre, cuando el famélico ya no tenga que mirar envidiosamente al saciado de comida, la amistad natural podrá renacer entre los hombres, y la religión de la solidaridad, hoy asfixiada, tomará el lugar de esta religión vaga que dibuja imágenes huidizas sobre los vapores del cielo. La revolución cumplirá más que lo prometido; ella renovará las fuentes de la vida limpiándonos del contacto impuro de todas las policías y nos librará finalmente de las viles preocupaciones por el dinero que envenenan nuestra existencia. Será entonces que cada uno podrá seguir libremente su camino: el trabajador cumplirá la tarea que le convenga; el investigador estudiará sin prejuicios; el artista no prostituirá más su ideal de belleza por su sustento y en adelante todos amigos, podremos realizar concertadamente las grandes cosas entrevistas por los poetas. 
Élisée Reclus, 1892
(prólogo a La conquista del pan de Piotr Kropotkin).



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13 jun 2016

La religión es un producto de cerebros adiposos


La ciencia es casi totalmente incompatible con la religión. Digo "casi", pero no quisiera que esa palabra equívoca se interprete como una debilidad. El único punto de compatibilidad es que existen personas bien intencionadas y honestas en ambos lados que están realmente preocupadas por descubrir la verdad acerca de este maravilloso mundo. Dicho lo anterior, no hay compatibilidad real entre ciencia y religión.

La mirada desapasionada de la ciencia analiza los temas públicamente, intercambia información abiertamente, debate los puntos difíciles de manera objetiva y construye una red de teorías e ideas interdependientes que progresivamente revelan lo complejo como resultado de lo simple. El enfoque sentimental de la religión consiste en reflexionar privadamente, intercambiar información por medio de la seguridad y la afirmación, zanjar aspectos dificultosos mediante la guerra, el terror y la coacción, y construir una red de ideas contradictorias que ocultan la ignorancia bajo un manto de prosa rimbombante, pero vacía.

La ciencia revela, mientras que la religión oculta. En las áreas que la religión pretende explicar, cae en la tautología. Afirmar que "Dios lo hizo" no es más que una admisión de ignorancia disfrazada de explicación. La ciencia, con su acervo de información públicamente accesible, sus argumentos abiertos y escudriñables, puede conducir la búsqueda hacia la comprensión de todo el mundo físico.

La ciencia respeta el poder del intelecto humano; la religión lo menosprecia. La ciencia nos ofrece la posibilidad de una comprensión completa, pues sigue demostrando que, dado el tiempo necesario, no existe aspecto alguno del mundo que escape a su escrutinio y explicación. La religión afirma que los cerebros humanos son demasiado débiles para lograr una comprensión total. Sin embargo, la ciencia navega rápidamente hacia un conocimiento completo mientras las religiones se quedan atrás, bamboleando en su estela.

La ciencia exige un trabajo duro, pero las respuestas que produce son fiables. La religión es especulación de sillón bien adaptada a cerebros adiposos. La ciencia no puede responder preguntas profundas usando sólo palabras: se basa en el sudor de un sinnúmero de experimentadores y en el esfuerzo de los teóricos para dar sentido a los datos. La religión puede especular libremente (y por lo tanto inútilmente) a partir de opiniones personales flácidas, y nunca ser puesta a prueba, excepto, quizás, más allá de la tumba. No hay un más allá de la tumba, excepto en la mente de aquellos que no soportan la perspectiva de su propia aniquilación.





La ciencia busca la simplicidad subyacente a partir de la cual surge la asombrosa complejidad que nos rodea y deleita. La ciencia examina las observaciones buscando la simplicidad última de la existencia. La verdad absoluta será de una sencillez impresionante; rastrear esa sencillez en el mundo de los fenómenos podría resultar más exigente que la revelación de la simplicidad, pero esa dificultad no implica que el descubrimiento de la simplicidad sea una base falsa. La religión busca la complejidad universal - Dios - que, de alguna manera, y de una manera intrínsecamente inescrutable, da cuenta de todo lo que existe. La explicación de una entidad menor en términos de una mayor es una perversión de lo que significa explicar.

Pero el tema en discusión no es sólo la superioridad de la ciencia como un modo de entender el mundo físico: es acerca de si ese mundo físico es el mundo entero, y de si hay algún aspecto de la existencia que se encuentra, necesariamente, fuera del reino de la ciencia. Si lo hay, entonces la ciencia no puede ser sino un contribuyente parcial a la comprensión global. Si no lo hay, entonces la ciencia es al menos potencialmente capaz de proporcionar una comprensión total de todo lo que existe.


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En este punto debemos ser muy cuidadosos, distinguiendo entre las preguntas que se han inventado y las preguntas que al menos parecen ser reales. Probablemente sólo las segundas podrían conducirnos a una verdadera comprensión del mundo; las primeras simplemente exponen el estado psicológico de los individuos y de las sociedades que las inventan. Me temo que la mayoría de las preguntas que formulan los religiosos son del primer tipo, de la clase vacía. Así, aunque preguntar ¿Cuál es el propósito de este universo? puede parecer una pregunta perfectamente legítima, no es más que una extrapolación infundada de la vida cotidiana. No hay necesidad de que este universo tenga un propósito: podría ser una entidad totalmente accidental, sin propósito.

Como la religión implícitamente afirma que la ciencia no puede determinar el propósito del universo, los religiosos concluyen que el mundo de la ciencia está incompleto. Eso, por supuesto, es ilógico, porque a la religión no se le puede permitir que invente aros ilusorios a través de los cuales pretenda haber saltado. Hay varios ejemplos de la invención de tales aros, incluyendo la vida después de la muerte (ni un ápice de evidencia), el alma (ídem), y la existencia del mal en un mundo creado por un Dios infinitamente amoroso (un problema trivial si no existe tal Dios).

En algún lugar en la frontera entre lo inventado y lo real se encuentran cuestiones acerca del espíritu humano y de sus cualidades asociadas, tales como la apreciación estética y el amor. Concedo que esas cualidades, o al menos sus elementos fisiológicos, existen. La pregunta, entonces, es si la ciencia puede aclararlas.

No hay evidencia de que no pueda, y es razonable suponer que podrá hacerlo sin recurrir a mecanismos sobrenaturales. El amor es una emoción compleja que involucra respuestas controladas por la genética, secreciones hormonales, reflexiones intelectuales y otras consideraciones. La ciencia puede dilucidar tal condición, a pesar de que probablemente nunca podrá ser capaz de predecir si un individuo se enamorará de otro (aunque las agencias de citas tienen cierto éxito en este campo). El amor puede ser misterioso y complejo, pero sin duda se mantiene abierta la posibilidad de una explicación. La estética también puede ser comprendida. Los actos de valor, el heroísmo, la creatividad, la grandeza y la criminalidad están todas dentro del ámbito de la psicología, y la psicología es al menos una rama de la ciencia. Compleja, de acuerdo; impredecible, tal vez, pero no cerrada a la ciencia.

Existe, por supuesto, una gran pregunta aparentemente real: ¿De dónde vino todo? Aquí vemos más claramente la diferencia entre los métodos. La religión elige la respuesta adiposa: Dios lo hizo, por razones que quedarán para siempre en el misterio, hasta que, tal vez, nos convirtamos en uno con él (es decir, cuando estemos muertos). Dicha respuesta, aunque intrínsecamente absurda y maligna en sus implicaciones, parece satisfacer a quienes consideran a Dios una parte importante de su existencia. La ciencia, por el contrario, está avanzando constantemente e incansablemente hacia una explicación comprensible. Se han producido extraordinarios avances desde el desarrollo de la Relatividad General a principios del siglo XX. Aunque difícil y todavía incompleta, no hay ninguna razón para afirmar que la solución al gran problema (cómo surgió el universo y qué es) no será encontrada, y podemos esperar que esa solución será comprensible para la mente humana. Más aún, dicha comprensión será lograda a este lado de la tumba.

En resumen, mientras la religión desprecia el poder de la comprensión humana, la ciencia, la empresa más noble, la respeta.



Por_  Peter Atkins

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30 may 2016

Un mundo sin religión

¿Alguna vez ha hecho el experimento mental de imaginar un mundo sin religión, donde no la hubiera habido nunca o donde desapareciera? ¿Sería mejor o peor? ¿Es una meta deseable?



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8 may 2016

¿Respetar las creencias?


Uno de los argumentos más utilizados, aunque manifiestamente erróneos, por parte de todos los creyentes es el del "respeto".  Ante cualquier crítica y cuando el piadoso queda sin argumentos, algo que siempre ocurre más temprano que tarde, los supersticiosos queman su último cartucho: "respeta mis creencias" como forma de dar por finalizada y ganar la discusión.

Sin embargo, y dejando de lado de que en una democracia no puede haber nada a salvo del escrutinio, de la crítica (sobre todo como refleja la imagen de la izquierda) y si me apuran de la mofa, este es quizás el argumento más erróneamente manifiesto de todos los que llevan usando los acólitos en cualquier dios desde tiempos inmemoriales.

Y esto es así porque las opiniones hay que respetarlas únicamente porque son subjetivas. Así por ejemplo nadie tiene nada que objetar si una persona comenta que le gusta el color rojo o el verde, la pizza o la paella o es seguidor del Real Madrid o de Boca Juniors.  Ahora bien, en cuestiones objetivas, es decir aquellas que pueden ser probadas o refutadas no hay y nunca puede haber "respeto" o consideración ningunos, ya que en ese caso sólo hay verdad o falsedad puesto que existen datos científicos que apoyan una u otra opción. 

Un ejemplo de esto sería el que alguien afirmara tajantemente que los burros vuelan. Ante este despropósito intelectual cualquiera podría argumentar que eso es imposible, puesto que la fisiología de los pollinos, junto con las leyes de la gravedad y la aerodinámica les incapacitan para volar, salvo que lo hagan en un avión de carga. Es decir, ante esta afirmación tan disparatada como errónea nadie está en la obligación de mostrar respeto, sino que cualquiera puede criticarla e incluso mofarse de una persona tan irracionalmente estúpida que ante las pruebas en contra sigue aferrada a su "creencia" asnal, nunca mejor dicho.

Pues eso mismo ocurre cuando, a estas alturas del siglo XXI, el respectivo creyente de turno presenta como "prueba racional" de la existencia de un dios nada más y nada menos que el argumento del Primer Motor de Tomás de Aquino, tal y como ha ocurrido recientemente en mi canal de Youtube. Como le he contestado al pobre cristiano que parece ser que desconoce la Wikipedia, desde el siglo XIII (fecha del susodicho tratado teológico de este padre de la iglesia) el conocimiento ha avanzado indescriptiblemente, dejando esta tan simple y errónea argumentación (como no podía ser de otra manera, puesto que los católicos nunca se han caracterizado por mucha altura intelectual) en el descrédito más absoluto. 

Es más, en estos dos últimos siglos la impresionante diversidad de estudios realizados en los más diversos campos del conocimiento: historia, psicología, neurociencia, antropología, psiquiatría e incluso economía han explicado desde diversos prismas y hasta la saciedad como ha surgido, se ha desarrollado y se mantiene el complejo y fascinante (por supuesto sólo desde el punto de vista científico) mundo de la religión.

Y ya para terminar recalco que el consejo que le he dado al creyente es aplicable a todos los religiosos que todavía siguen aferrados a los mitos de algunos de nuestros ancestros más ignorantes: por favor que estudien algo de ciencia posterior al siglo XV y así dejarán de escribir en foros y webs esas estupideces medievales, ya que es bueno recordar que en Internet quedan para la posteridad como prueba de la manifiesta ignorancia y profunda estupidez de esos siempre tan particularmente alucinados miembros de los diversos rebaños religiosos.

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3 abr 2016

Los diez mandamientos


1. Amarás a los seres sintientes sobre todas las cosas, especialmente si son suaves al tacto.
2. Dirás el nombre de Dios en vano, y el de muchas cosas más, pues todo es vanidad.
3. No santificarás las fiestas, porque entonces ya no serían fiestas.
4. Querrás a tu madre y a tu padre, salvo si te obligan a ir a clases de natación.
5. No matarás, excepto si eso provoca tu muerte.
6. No cometerás actos impuros, porque no existen.
7. No robarás, a no ser que lo llames expropiación.
8. No darás falsos testimonios, salvo cuando te regalen una cosa que no te gusta y te pregunten si te ha gustado.
9. No consentirás que nadie te diga que tus deseos y pensamientos son impuros, especialmente si quien te lo dice es un cura pedófilo.
10. No te interesarás por los bienes ajenos, salvo si después de leer El capital consideras que no son tan ajenos.

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9 mar 2016

Diccionario del Diablo


Selección:

Carnívoro, adj. Adicto a la crueldad de devorar a los tímidos vegetarianos, a sus primogénitos y descendientes.
Clérigo, s. Hombre que se dedica a administrar nuestros asuntos espirituales como modo de mejorar los suyos temporales.
Conferenciante, s. Persona que tiene la mano en tu bolsillo, la lengua en tu oreja y la fe en tu paciencia. 
Conservador, adj. Hombre de estado al que los males presentes le agradan y que por tanto difiere del Liberal, quien desea sustituirlos por otros nuevos.
Corán, n. p. Libro que los mahometanos creen estúpidamente haber sido escrito por inspiración divina, pero que los cristianos saben que es sólo una mentira perversa, ya que contradice las Sagradas Escrituras. 
Corporación, s. Ingenioso recurso utilizado para obtener beneficios personales sin tener una responsabilidad personal.
Cura, s. Caballero que manifiesta ser dueño del camino más corto hasta el Paraíso, y desea cobrar peaje por pasar por el mismo. 
Deuda, s. Ingenioso sustituto para la cadena y el látigo del traficante de esclavos.
Elector, s. Persona que goza del privilegio sagrado de votar por un hombre que otro hombre ha elegido. 
Fe, s. Creencia sin evidencia alguna, en lo que dice alguien que habla sin conocimiento, de cosas sin parangón.
Finanzas, s. El arte o la ciencia de administrar los ingresos y recursos para incrementar los beneficios del jefe. (…).
Frontera, s. En geografía política, una línea imaginaria entre dos naciones que separa los derechos imaginarios en una de ellas de los derechos imaginarios en la otra.
Historia, s. Relato, predominantemente falso, de hechos mayormente triviales que ocurren debido a gobernantes generalmente deshonestos y soldados en su mayoría estúpidos.
Hombre, s. Un tipo de animal tan sumido en la entusiasta contemplación de lo que piensa que es, que a veces se le olvida considerar lo que debiera ser. Su principal ocupación es el exterminio de otros animales y de su propia especie, la cual, sin embargo, se sigue procreando con tanta rapidez como para poblar y destruir toda la tierra habitable del planeta y Canadá.
Homeópata, s. El humorista de la profesión médica.
Juicio, s. Investigación formal con el objeto de demostrar y poner por escrito la inocencia de los jueces, abogados y miembros del jurado. Para conseguir este objetivo, es necesario ofrecer un claro contraste con respecto a la persona a la que se llama reo, prisionero o acusado. Si el contraste resulta lo suficientemente claro, esta persona recibe una pena tal como sea necesaria para producir en estos virtuosos caballeros un grato sentimiento de su inmunidad añadido al de su valía. (…).
Lameculos, s. Un funcionario de gran utilidad que encontramos con frecuencia como editor de un periódico. (…). 
Legal, adj. Compatible con la voluntad de un juez que tiene jurisdicción.
Legislador, s. Persona que se traslada a la capital del país para incrementar el suyo propio. Alguien que hace las leyes y buen dinero. 
Mammon, s. El dios de la religión más extendida en el mundo. Su templo principal se halla en la ciudad santa de Nueva York. 
Obligación, s. La elocuencia del poder.
Occidente, s. La parte del mundo que se encuentra al oeste (o al este) del Oriente. Está poblado en su mayor parte por Cristianos, una poderosa subtribu de los hipócritas, cuyas principales ocupaciones son el asesinato y el engaño, aunque a ellos les gusta llamarlos «guerra» y «comercio». Estas son también las principales ocupaciones en el Oriente. 
Orar, v. Pedir que las leyes del universo queden anuladas para beneficiar a un único peticionario que se confiesa indigno. 
Patriota, s. Alguien para quien los intereses de una parte le parecen más importantes que los de todos. Aquel a quien engañan políticos y se convierte en instrumento de conquistadores. 
Política, s. Un conflicto de intereses que se enmascara como una discusión de principios. La dirección de asuntos públicos para obtener beneficios privados. 
Realidad, s. El sueño de un filósofo loco.
Religión, s. Una hija de la Esperanza y del Miedo que explica a la Ignorancia la naturaleza de lo Inefable. 
Renta, s. La medida y el calibre natural y racional de la respetabilidad de uno (…).
Trabajo, s. Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.
Verdad, s. Mezcla ingeniosa de los deseos de uno y la apariencia de las cosas. (…).
Voto, s. El instrumento y símbolo del poder que un hombre libre tiene de convertirse en un idiota y destrozar su país. 

Ambrose Bierce, 1881
Relatos - Diccionario del Diablo (ed. Aitor Ibarrola)
Ediciones Cátedra, Madrid, 1999.



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26 feb 2016

EL ATEO POSITIVO


La definición etimológica de la palabra ateo conlleva en sí misma una connotación negativa, esto es NO-DIOS, SIN-DIOS o que no tiene dios.

En el periodo de la Grecia antigua y politeísta, los ateos eran tolerados y convivían pacíficamente entre los creyentes con diversidad de dioses, sin embargo en la Grecia clásica, los gobernantes empezaron a ver a los ateos con recelo y como una amenaza que socavaba la estabilidad social.

Cuando nacieron las religiones monoteístas y sobre todo en la época medieval, los ateos fueron perseguidos, torturados, ejecutados y despojados de sus bienes materiales para beneficio de las instituciones religiosas y gobernantes tiranos.

En la actualidad como en la antigüedad, los ateos son una minoría en cualquier sociedad política y sus capacidades intelectuales le permiten entender la necesidad imperiosa que los creyentes tienen de los poderosos dioses y que a la vez esas mismas capacidades intelectuales les permiten entender el porqué los ateos pueden vivir y disfrutar  sus vidas tranquilamente sin dioses, permitiendo eso que los ateos puedan convivir entre los creyentes en paz y prosperidad.

 Sin embargo, a pesar de que la mayoría de las sociedades son democráticas y que se cuenta con una moderna tecnología de comunicación instantánea hacia todo el mundo, se observa que en Internet por ejemplo, navegan una innumerable cantidad de personas que se disfrazan y se hacen llamar ateos sin realmente serlos, estas personas son generalmente creyentes resentidos con su dios o creyentes renegados o expulsados de alguna religión por algún ilícito. También se encuentran entre estos falsos ateos los jóvenes o adolescentes rebeldes contra la educación religiosa impuesta por sus padres e incluso los homosexuales parias o excluidos de la religión por mandato bíblico, así mismo  muchos de estos falsos ateos son los agnósticos que navegan con bandera de ateo ante su indecisa postura.

En realidad, el ATEO genuino es una persona positiva, digno de respeto, tolerancia y merecedor de vivir su vida sin ser molestado.  El ATEO POSITIVO es digno de reconocimiento, ya que vivir esta difícil vida sin dioses poderosos,  protectores y salvadores  es algo que única y exclusivamente los ateos pueden hacer, es como los campeones olímpicos, solamente ellos pueden lograr tales hazañas. Desgraciadamente los FALSOS ATEOS o personas simuladoras que se disfrazan de ateos, le hacen un flaco favor a los ateos con sus fastidiosas posturas anti-teístas, anti-religiosas  y anti-creyentes y lo peor de todo es que las mayorías creyentes los funden y confunden y de verdad creen que son ateos. 


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24 ene 2016

Canciones sobre Dios

1969. Preguntitas sobre Dios de Atahualpa Yupanqui.

1970. God de John Lennon.


1972. God's song de Randy Newman.


1986. Dear God de XTC.


1991. Innuendo de Queen.


2000. Fiesta pagana de Mago de Oz.


2004. Dios de Pedro Guerra.


2009. Laughing with de Regina Spektor.


2014. Take me to church de Hozier.




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