Mostrando entradas con la etiqueta hombre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hombre. Mostrar todas las entradas

18 may 2015

La evolución etílica del hombre

Las edades del hombre (a través del alcohol)



Todo hombre que se precie nace, crece, bebe, se reproduce, sigue bebiendo y al final del cuento, acaba pasando a mejor vida según el consumidor. Ahora les traemos la evolución etílica del hombre. 

Desde los pequeños escarceos en celebraciones familiares hasta las selectas copas de juventud pasando por el gusto reposado de la madurez. Una breve síntesis de las etapas del hombre a través del alcohol. 
__________________________

Somos sinceros, las copas forman parte de nuestro día a día incluso antes de nacer cuando a nuestros padres les da por brindar ante nuestra inminente llegada. Cuando somos más jóvenes nos limitamos a esas reuniones familiares donde algún tío al que ves tres veces al año dice ‘sólo para que se moje los labios’. Esa frase ha contribuido a vender más alcohol de lo que harían varias campañas publicitarias. 

Pero no nos quedamos sólo en ese tierno momento donde pones una cara que ronda entre el miedo y el asco cuando das los primeros sorbos. Empiezas a dar vueltas en la cabeza a la gran duda existencial de la adolescencia. ‘¿Pero cómo les puede gustar la cerveza, si es amarga’? 

Años después ya supiste la respuesta por tus propios medios. No será esa la única duda que te surja entre copa y copa, sobre todo en esas grandes bodas donde papá y mamá están dedicándose a los más desenfrenados bailes. Merengue, salsa y algún lento harán que tus progenitores estén muy lejos de ti. Ese es el momento clave en el que tú, cual depredador, te acercarás a las copas de la fiesta. 

En ese primer gran contacto te importa entre cero y nada cuál sea la víctima. Como buen joven cazador lo importante es tantear el terreno y puede caer ron, pisco, whisky, vodka o chela que pondrás la misma cara de estupor. Una cara que compartirás con primos hermanos y otros algo más lejanos, pero lejanos en todos los sentidos. Ese tipo de primos al que también ves sólo tres veces al año. 

De las copas sustraídas pasamos a las primeras fiestas con amigos. Todo se sumerge en un mar de dudas a la hora de cómo comprar la bebida y sobre quién recaerá la tarea. Siempre alguna persona más menudita dirá eso de ‘Que vaya Fulanito que es más alto y aparenta más’. Fulanito siente al mismo tiempo sobre sus hombros la responsabilidad de conseguir el preciado licor pero también el miedo a ser repudiado. Una tarea hercúlea que Fulanito está dispuesto a realizar cueste lo que cueste, generalmente menos de diez dolares. Es que la paga no da para más. 

Y es que cuando llega con la primera botella, las posibilidades de que sea de baja graduación son altísimas, o peor aún, una marca blanca. Claro que a estas alturas, el bolsillo no permite grandes alardes así que cualquier vodka que acabe en ‘off’ o un ron que se autodenomine ‘capitán algo’ servirá para saciar estas primeras experiencias. Experiencias que no suelen salir del todo bien pero que te enseñan una valiosa lección para el futuro: no es oro todo lo que reluce. 

Pero si hablamos de oro, cuando ya empiezas a tener una independencia económica, eso de beber en la calle o bebidas de menos de diez dolares ya no va contigo. Tus salidas a discotecas serias te abren un abanico de posibilidades etílicas ante tus ojos que creías desconocido. Cómo era posible que vivieras aislado de semejante variedad. El lujo te deslumbra y claro, pruebas todo lo que haya por medio. Tampoco discriminas hasta encontrar ‘la bebida’. 

Rones importados, Piscos variados y de mejor calidad, ginebras con más botánicos que un libro de biología o whiskys que podrían ser de tu quinta se convierten en objetos de deseo. El precio, prohibitivo, pero haces un esfuerzo. Compras y bebes demostrando mesura pero poco conocimiento. De vez en cuando cometerás el sacrilegio de mezclar algunas de estas bebidas. Sólo un consejo, si vas a Irlanda o Escocia y mezclas un whisky de calidad procura que nadie te vea. Se considera delito. 

Esta fase de experimentalidad no dura mucho. Sólo hasta que empiezas a ver más anuncios de destilados en prensa o televisión. O viendo a algún famoso promocionarlo. Entonces lo importante no será lo que bebas sino que te vean beberlo. Instagram estará de tu lado guiándote en estos momentos, siempre dispuesto a sacar tu mejor cara, incluso llevando media botella. Una época breve pero intensa de la cual tus redes sociales darán buena cuenta en el futuro. 

Entonces aparentemente, sin comerlo ni beberlo (bueno, beberlo sí, hasta el agua de los floreros), te plantas en los treinta años. La etapa de tu madurez ha llegado y sabes lo que no quieres. Lo sabes pero a veces lo pides, es el gran problema querido amigo. Dejas de lado las marcas blancas que te llevan al recuerdo de malos tragos. Intentas no gastarte más dinero del necesario en una ginebra pero también caes en la tentación. Es que esa etiqueta y esa forma tan chula tiene que estar en el mueble de tu salón. 

Porque sí, a partir de los treinta es imprescindible que una casa que se precie tenga un mueble bar. Es inapelable. Ha llegado la época del confort y eso de salir a tomar copas fuera cada día se vuelve más cansado. Llegas a casa, te preparas una copa de tu mezcla favorita y a disfrutarlo con calma. El placer se vuelve más pausado pero más frecuente. 

Eso sí, no tendrá nada que ver con los años que esperan después. Una vez pasados los treinta, tu paladar sentirá un ligero adormecimiento. Distinguirá perfectamente la calidad de los alcoholes pero eso no impide que tu cerebro diga ‘No te pongas tiquismiquis, que un día es un día’ y entonces volverás a combinar bebidas raras. Mezclas azucaradas de las que te arrepentirás al día siguiente. Entonces todo se volverán promesas. 

La gran promesa. Esa que nos hemos hecho todos alguna vez en la vida y bueno, quien dice vida dice una vez al mes. Esa de ‘no vuelvo a beber nunca más’. Lo sentimos querido amigo pero sabemos que no es verdad y que volverás por estos derroteros. Pero no te preocupes, que estaremos aquí para echarte una mano y que quizá, nos invites a una copa. 

Salud

.

21 abr 2014

Carta de Dios al Hombre



Estimado y temido Hombre Todopoderoso:

Me dirijo a usted para hacerle llegar un ruego que espero pueda ser atendido por su parte. Seguramente habrá usted oído hablar de mí, soy dios, ese ser que los suyos crearon hace muchos, muchísimos años, cuando todavía su especie apenas si se distinguía del resto de los animales. Cuando el desconocimiento, el temor, el deseo de protección y la ignorancia les hacia tan vulnerables como cualquier otro animal.

Me crearon ustedes a su imagen y semejanza, adornado con todos sus defectos y virtudes, en aquellos tiempos primitivos era hasta divertido ser dios, mejor dicho ser dioses, por que eran demasiadas sus necesidades como para crear un solo dios. Me crearon, pero me crearon esclavo de sus creencias y necesidades. Me imaginaron bajo distintas formas y atributos. Cada nuevo creyente me ataba, y me sigue atando, con sus cadenas exigiendo de mi que le ayude a paliar su dolor y su ignorancia.

Me crearon, nos crearon cuando todavía no comprendían el mundo que les rodea y las leyes que lo rigen. Cuando ignoraban que podían existir leyes que rigen el mundo y el universo. Por eso me crearon, nos crearon tan disparatados, nos crearon con arreglo a sus propias fantasías y temores. Tan disparatado como solo la mente de un niño puede crear un ser inventado para que le ayude. Mi historia Señor es muy triste, es la historia de un ser creado para paliar sus temores, sus ambiciones, su ignorancia y sus enfermedades. Desde el primer momento se me utilizó como justificación de todos los desmanes y egoísmos propios de su especie. Se me utilizó para justificar sus enfrentamientos, para justificar el poder que algunos hombres se atribuían, para que unos hombres dominaran a otros, para imponer sus normas y sus creencias diciendo que procedían de mí. Para que unos hombres se proclamaran portavoces de mi voluntad descalificando, en mi nombre, a todos aquellos que no creían en sus palabras. 


Desde el primer momento ustedes crearon guerras entre nosotros para justificar sus intereses. Nos utilizaron para justificar sus deseos de conquista, para vencer al contrario, para someterlo. Nos utilizaron para justificar la inmensidad de muertos, heridos, torturados que esas guerras generaron y generan. Nos utilizaron para justificar sus odios, su voracidad, sus deseos de venganza. No creo que haya maldad en que ustedes no hayan invocado mi nombre. Creo Hombre, que no ha habido ocasión en su historia personal y colectiva donde no se haya invocado mi nombre, o nuestros nombres, para defender sus intereses manifiestos y ocultos. En mi nombre, en nuestro nombre se han cometido y se siguen cometiendo infinidad de matanzas, crímenes y tropelías que no tienen más justificación que sus propios intereses. Bajo la apariencia de seres infinitamente poderosos no somos mas que esclavos de sus creencias, esclavos nos crearon y esclavos seguimos, y así seguiremos mientras no nos liberen de esas cadenas que a ustedes les parecen tan justas, creyendo que nos alaban y que nos gustan. Son las mismas cadenas con que los poderosos de su especie les atan a ustedes cuando dicen que interpretan nuestra voluntad, nuestras palabras y nuestros deseos. 

Su especie, Hombre, ha avanzado mucho, no tanto como debiera porque en nuestro nombre también se ha procurado detener el avance de su especie, se han forjado mentiras inmensas, espantosas falsedades destinadas a detener su avance, se han matado y destruido a aquellos hombres y obras que abrían brechas en las murallas de la ignorancia. Pese a todo ha avanzado lo suficiente para que ya no necesite creer en seres mágicos creados por su imaginación hace mucho, muchísimo tiempo. Pese a todo hoy sabe que el mundo, el universo se rige por leyes, no por mi voluntad, no por nuestra voluntad. Todavía les falta por descubrir las muchas leyes que permanecen ocultas, pero sí saben que esas leyes existen, aunque aún no las conozcan. Ya no tienen necesidad de nosotros, ya no tienen necesidad de seres mágicos que guíen sus pasos en la oscuridad y en la ignorancia. Tomen en sus manos las riendas de su destino, averigüen las leyes que rigen todo y déjenme, déjennos descansar en paz. No me usen para justificar sus ambiciones, sus deseos, sus intereses, sus desmanes o sus atrocidades. Por eso Hombre Todopoderoso te dirijo esta carta rogándote que me liberes de tus cadenas, de tus creencias, de tu ignorancia y de tus miedos. Cada vez que sientas la tentación de creer en mí pregúntate quién ha creado a quién, si dios al hombre, o el hombre a dios. Por eso Señor, Hombre Todopoderoso, te lo ruego, libérame de la esclavitud a que me tienes sometido, deja que me disuelva en la nada de la que un día me creaste, nos creaste, a tu imagen y semejanza.


.

11 mar 2014

El hombre nunca será superado por las máquinas




Ya hace años que la Inteligencia Artificial persigue emular las capacidades del ser humano a través de la tecnología. Esta disciplina ha aportado grandes avances tecnológicos, muy útiles y beneficiosos, en diferentes campos. También estos avances han dado lugar a usos perjudiciales de esas mismas tecnologías. 

Pero ahora, algunos expertos en IA, como ya ocurrió en los años 80, auguran que las máquinas llegarán a superar al ser humano. Creen que la construcción de máquinas basadas en un hardware tan sofisticado que pueda efectuar un billón de operaciones por segundo, hará que dichas máquinas estén en condiciones de superar a la inteligencia humana.  

Ante el fracaso de hacer un software equivalente a las capacidades del ser humano, ahora se propugna que es el hardware lo que hará posible que la máquina supere al hombre…, llegando a “evolucionar” y creándose a sí misma su propio software y hardware cada vez más evolucionados, hasta llegar a un punto que escapará a las capacidades de los humanos. Denominan a este hecho “singularidad tecnológica”. Afirman incluso que estas máquinas llegarán a despertar como una entidad autoconsciente. Esto es, desde el punto de vista psicológico, sencillamente ridículo. 
 
Y aunque no ponemos en duda los beneficios que puedan tener los avances tecnológicos futuros, que nos continuarán sorprendiendo en los próximos años, son tantos los errores conceptuales sobre el ser humano en estas teorías sobre IA, que daría para escribir un libro. 



 
No confundir inteligencia con capacidad técnica 
  
Un simple análisis de la estructura psicológica del ser humano nos muestra que una máquina nunca podrá superarnos en inteligencia, motivación, altruismo, sentimientos, creatividad, conciencia, es decir, en las cualidades más elevadas del ser humano. En fuerza sí, en velocidad de cálculo sí, en precisión sí, en inteligencia nunca. 

Así, dotar a un robot de sensores que detecten su propio bajo nivel de energía, no se puede equiparar con la interocepción humana. A una reacción programada para ejecutarse a un nivel crítico de energía para mantener en funcionamiento el sistema, no se le puede llamar “tener miedo”. A programas para evitar situaciones que puedan dañar al robot no se les puede llamar “dolor” o “sufrimiento físico”. A sistemas complejos de análisis de datos, de fuentes internas o externas, aunque tengan innumerables variables y tipos de respuesta, no se les puede llamar “razonamiento”, y mucho menos “inteligencia”. 

Captar datos del entorno a través de sensores no es “percibir la realidad”. Tampoco se puede denominar “toma de decisiones” a una respuesta derivada de un algoritmo matemático en función de unos datos. Ni se puede equiparar la posibilidad de que el sistema mejore su adecuación de respuesta, teniendo en cuenta ensayos y errores previos con el aprendizaje humano. Sin mencionar los aspectos lingüísticos ni el sentido común. 

Un robot nunca tendrá sentimientos, ni motivaciones, ni intenciones. Decir esto manifiesta un gran desconocimiento de la naturaleza humana. Dotar de dientes artificiales a un robot y que los muestre, no es lo mismo que sonreír, mucho menos sentir alegría. 

 
Imitar el comportamiento humano no es ser un humano 
 
Este cúmulo de pretensiones, de distorsiones del lenguaje y de la realidad, ha llevado a estos ilógicos vaticinios. Imitar el comportamiento humano no es ser un humano. Y por muy sofisticada que sea la imitación, no dejara de ser eso, una imitación. 

Simplificando, podemos entender claramente que la máquina se basa siempre en capacidad de memoria y velocidad de procesamiento, es decir, procedimientos mecánicos en un sentido amplio. La computación, por compleja que sea, se basa en procesos mecánicos. Por tanto, las máquinas podrán ser más eficientes en todo aquello que precise capacidades mecánicas, como en el caso de una supercomputadora o el vehículo explorador de Marte Curiosity

Pero el ser humano es mucho más que eso.  Y aunque aún debemos aprender a solucionar nuestros errores psicológicos, como la competencia, la envidia, el odio, el miedo y todo lo que nos impide colaborar y vivir en paz unos con otros..., eso es parte de nuestra evolución, evolución psicológica principalmente. 
 
En este sentido, las actividades más elevadas y fructíferas del ser humano requieren la capacidad de prestar atención, tanto interna como externa, y ésta no consiste en recoger datos. La conciencia humana tiene la capacidad de comprender, inventar, investigar, captar, intuir,  percibir, aprender, encontrar soluciones creativas, sentir agradecimiento, amor, bondad, compasión, còlera,  empatía…, y éstas son cosas que nunca podrá hacer una máquina. 


Mente y actualidad


.

17 oct 2012

la neurociencia del poder de la voluntad: glucosa, ejercicio… y ¿magia?

Investigación científica sugiere que la voluntad es un recurso limitado que se agota en el cerebro –y no una fuente renovable–, ligada al consumo de glucosa; la filosofía y el ocultismo difieren en tanto que señalan que la voluntad, como la mente, se encuentra diseminada en el universo.



Algunas películas –quién no recuerda a Rocky Balboa levantándose de la lona y siempre reaccionando en el último round–  nos han hecho ver la voluntad humana como un recurso inagotable, que entre más se usa más se manifiesta –en una especie de lucha épica con nosotros mismos. Y aunque esta visión no necesariamente esté equivocada, neurocientíficos han propuesto una teoría que sugiere que la voluntad es un recurso cerebral limitado, ligado al consumo de glucosa.
En su libro Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength, coescrito con John Tiernet, el psicólogo Roy Baumeister plantea que la voluntad se alimenta de un suministro limitado de químicos que se acumulan en el cerebro:  es “una forma medible de energía mental que se consume al usarla, igual a la gasolina en un auto”. Baumeister llama a esto “agotamiento del ego” y se basa en un experimento realizado con estudiantes y galletas con chispas de chocolate. A algunos estudiantes se les permitió comer estas dulces tentaciones sin espera; a otros se les ordenó que se abstuvieran. Después, ambos grupos tuvieron que completar una serie de rompecabezas. Los estudiantes que habían sido forzados a resistirse a las crujientes galletas tiraron la toalla rápidamente y dejaron de resolver los rompecabezas. Los come-galletas, en cambio, se mantuvieron en el reto.
Existen numerosos estudios científicos, hasta 1000, en los que se sugiere que la voluntad está alimentada por la glucosa. De aquí surge la dificultad de bajar de peso, la paradoja de que para no comer se necesita voluntad, pero para tener voluntad se necesita comer (glucosa).
Tierney y Baumeister esbozan  una teoría de la administración de la voluntad: es importante llevarsela leve. Por ejemplo, si una persona logra no fumar una semana, se recomienda darle un descanso a la voluntad, dejar de apretar los controles, tal vez con una buena cena o consentirse de alguna forma. También se recomienda outsourcear la voluntad, encontrando, por ejemplo, a alguien que te motive a ir al gimnasio –cuando no tienes glucosa o los químicos de tu cerebro vuelan bajo tal vez él tenga una reserva. “Las personas con el mejor autocontrol no son los que lo usan todo el día. Son personas que estructuran sus vidas para conservarlo”. Uno pensaría, según dice Tierney, que las personas de gran voluntad  libran una lucha permanente, forzándose a levantar su puño de hierro (inflaqueable) pero: “Eso no es correcto. Lo que parece es que las personas con mucho autocontrol minimizan los problemas”.
¿Los niños que se resisten a los malvaviscos tienen mayor éxito en la vida?
El experimento seminal de la voluntad fue realizado en Stanford hace 40 años. 300 niños de 4 y 5 años fueron expuestos a ricos malvaviscos; podían tener uno inmediatamente o dos en 15 minutos. Se les dejó solos con los dulces y se les observó. Un pequeño grupo de los niños no pudo resistirse y tomó el dulce inmediatamente, otros aguantaron unos tres minutos y la tercera parte del grupo logró esperar los 15 minutos de la prueba. Aquellos que esperaron más, pruebas posteriores demostraron, tuvieron mejor desempeño en la escuela y lograron mejores resultados en pruebas psicométricas –incluso resultaron ser más populares y sanos. La voluntad es ciertamente una cualidad valiosa en múltiples formas, hasta más que uno de esos irresistibles dulces de todos los colores.
El dúo de Tierney y Baumeister, sin embargo, señala que la voluntad puede ejercitarse como si fuera un músculo. Baumeister hizo un experimento con un grupo de adultos a los que les pidió que hicieran una serie de ejercicios, como lavarse los dientes  o controlar una computadora con su mano menos diestra. Midió su “agotamiento de ego” antes y después y realizó una serie de pruebas de resistencia resolviendo anagramas: realizar los ejercicios aumento la voluntad de los participantes. “El comportamiento habitual trabaja en piloto automático. Para incrementar el poder de la voluntad, debes de sobreescribir el piloto automático y tomar control deliberado”, dice el psicólogo Baumeister. La voluntad en cierta forma es un juego oscilatorio entre saber obtener la fuerza del exterior –como quien surfea en el mar y cansado deja que las olas lo lleven a la playa– y detener ese dejarse ir cotidiano, para controlar con creatividad el timón.
La teoría de que la voluntad es un recurso limitado, que se alimenta de glucosa y no de un mar ilimitado  –y ubicuo– de energía mental  que solo hay que saber liberar, ha sido disputada por el investigador Greg Walton de Stanford, quien cree que se trata en alguna medida de una profecía autocumplida. “Entre más personas creen que el poder de la voluntad es un recurso fisiológico limitado, es más fácil de encontrar evidencia ostensible de que este es el caso”.
Michael Inzlicht, psicólogo de  la Universidad de Toronto, argumenta que, aunque es evidente que la glucosa mejora el autocontrol, también se sabe que estar en un estado de ánimo de felicidad, tener opciones en una situación o el hecho de estar poniendo atención, todo esto, puede mejorar el poder de la voluntad.
¿La panacea de la neurociencia o la conciencia más allá de la máquina?
Existe una tendencia en la neurociencia a encontrar una explicación directamente relacionada a la química del cerebro para todo tipo de fenómenos, desde la voluntad hasta Dios o la maldad. Sin embargo, esta visión de la realidad parece exhibir un reduccionismo, al concebir a la conciencia como un fenómeno enteramente localizado en el cerebro, un subproducto de la materia cerebral o de las conexiones neurales, limitado a este complejo órgano. Es decir todo lo psicológico tiene una explicación meramente fisiológica. Aunque todo fenómeno psíquico pueda tener una contraparte física, esto no significa necesariamente que lo físico es la causa y realidad única de lo que sucede.

Una concepción distinta a la que propone la neurociencia, se encuentra en la filosofía y en la magia. En la obra de Arthur Schopenhauer, tenemos una oposición entre el mundo de la voluntad y el mundo de la representación: la voluntad siendo una especie de realidad metafísica que se desobla en el mundo material y la representación una ilusión , una pobre manifestación de esa misma voluntad en el mundo cotidiano. “La voluntad es el fondo en sí de la naturaleza fenomenal…  es la esencia íntima de todas las cosas… la voluntad como cosa en sí no es su causa sino la esencia misma de las cosas”, escribió el filósofo alemán que incursionó profundamente en los Vedas.  La voluntad es la unidad de la naturaleza que “se objetiva en el  mundo entero” y es “la esencia de toda energía latente”. Es decir, según Schopenhauer, aunque su definción de voluntad es algo distinta del autocontrol que en ocasiones usan como sinónimo algunos neurocientíficos, la voluntad existe en el mundo –es en realidad la cara última y primera del mundo– de manera inagotable, como si el vacío (que se torna sinónimo de una dimensión de potencia) tuviera energía infinita. Aquí Schopenhauer encuentra parangón en el trabajo  del físico David Bohm, para quien el mundo de la voluntad es equivalente a un Orden Implicado, una totalidad holográfica y el mundo de la representación al orden explicado. “Cuando los físicos calculan la mínima cantidad de energía que una onda puede tener, encuentran que cada centímetro cúbico de espacio vacío contiene más energía que toda la energía de la materia en el universo conocido” (Will Keepin, David Bohm, Noetic Science Journal).
Un sistema similar al que estructuró Schopenhauer fue delineado por Carlos Castaneda en su saga  de antropología y brujería (que algunos consideran literatura fantástica). El brujo yaqui Don Juan Matus expone la existencia de dos mundos: el tonal (el mundo de la representación) y el nagual (el mundo de la intención o voluntado).  El nagual es una especie de energía insondable, mística a la manera de Wittengstein, y por lo tanto del dominio del silencio. El hombre de conocimiento, en ocasiones, llega a ser poseído por esta energía, por esta intención cuya raíz horada el mundo del tonal, encontrando una fuente magnifica de poder: tal que se convierte en el nagual: en la voluntad del mundo. Algunos pensaran que argumentar desde la trinchera de Castaneda un tema que ha sido traído a la mesa por la neurociencia es caer en un batidillo new age que reduce la seriedad de la discusión. Mi intención con esto no es adoptar un argumento que pretenda tener la verdad o responder a una pregunta, sino encontrar un contrapunto para romper la piñata y ampliar la discusión: el único conocimiento sólido me parece es que los conocimientos que tenemos sobre las cosas no suelen ser mucho más que perspectivas formuladas desde cierta visión del mundo –desde cierto promontorio–, reflejos de una realidad mental parcial.  A vees unos más útiles que otros (pero el arte es inútil, entonces…). Incluir a la magia en la misma frase interrogatoria que la ciencia es un ejercicio muy sano desde el punto de vista epistemológico.
Que uno se pueda convertir en el nagual, en la voluntad, o servir de la intención que fluye por el universo como un río silencioso de energía, parece contradecir la teoría de que la voluntad es un recurso limitado (aunque quizás sea necesario comer algo de fruta  y chocolates para que el  Tao te sobrecoga). Sugiere que, en cambio, la voluntad se alimenta de algo imperecedero e ilimitado y el ejercicio fundamental para aumentar nuestra reserva sería básicamente sincronizarse con ese cauce. Sincronizarse con una energía supuestamente infinita que incluso podría tener una inteligencia inscrita en su flujo (“en este fujo la mente y la materia no son sustancias separadas, sino más bien son aspectos deiferentes de un movimiento único y continuo”, escribió Bohm )  o dejarse poseer por un dios dinámico –usando el entendimiento de Roberto Calasso de la manía, y de la energía de los espíritus de la naturaleza: las ninfas y la serpiente. ¿Cómo entrar en este ritmo cósmico que nos arrastra con el élan vital de lo divino? Eso es algo obedece a otro ámbito –¿al de los maestros espirituales?–  y que requiere posiblemente toda una serie de ejercicios y prácticas que no estoy seguro de conocer y menos poder comunicar, solamente intuyo una veta que podría tener que ver con una visón de lo dionisiaco –”la luz plena de verano” era el epiteto de esta divinidad–, del pánico que se libera en el bosque, o del fauno, que encarna al espíritu de la naturaleza animal (la fauna) y gusta divertirse solo por el hecho de ser (have fun).
Usando la técnica dada por Tierney, de apoyarse en alguien más cuando la propia voluntad amenaza con cejar, el famoso novelista gráfico Alan Moore, nos dosifica un poco de glucosa metafísica:
Cuando hacemos la voluntad de nuestro Ser verdadero, inevitablemente estamos haciendo la voluntad del universo. En la magia esto es visto de manera indistinta: que cada alma humana es de hecho el alma del universo en sí mismo. Y siempre y cuando estés haciendo lo que el universo quiere, entonces será imposible hacer algo mal.
Una última reflexión sobre el poder del voluntad. Moore ciertamente se inspira aquí en la filosofía de Thelema (o voluntad) de Aleister Crowley. Crowley escribió que “todo acto intencional es un acto mágico”, si nos tomamos la libertad de substituir voluntad por intención, descubrimos que la voluntad es un acto esencialmente mágico –magia definida como “la ciencia Ciencia y el Arte de hacer que un Cambio ocurra en conformidad con la Voluntad” (Crowley), es decir voluntad y magia son intercambiables.  ¿Pero por qué tiene tanto poder la voluntad, tal que se dice que mueve montañas o que es mágica? Quizás justamente porque es un recurso que se alimenta del universo en su cauce inagotable –y misterioso. Aunque no habría que olvidar que el universo (o la vida) es como una caja de chocolates y nunca sabes cuánta glucosa te va a tocar.

Con información de Disinfo, Wired y BBC


.

5 ago 2011

La sabana presenció los primeros pasos del hombre

Un estudio renueva la conexión entre espacios abiertos y los primeros pasos erguidos
Un grupo de oryx en la reserva de Samburu (Kenia). T. C


Si la evolución humana respondiese a probabilidades, el paisaje que vio el primer ancestro humano que anduvo erguido fueel horizonte abierto de la sabana y no la jungla en la que quedaron los monos. Es algo que contaban los libros de texto, pero que ha sido cuestionado en la última década hasta perder empuje.
Ahora, un estudio en Nature reivindica ese pasado. Mantiene que las llanuras de hierba y con menos de un 40% de árboles dominaron el este de África durante los últimos siete millones de años. Ese abismal periodo y esa zona vieron al linaje de los humanos separarse de los chimpancés, echar a andar sobre dos patas y aumentar el tamaño de su cerebro hasta generar la joya capaz de enviar expediciones a la Luna o planear visitas papales.
"Dondequiera que encontramos ancestros humanos hallamos también hábitats abiertos similares a sabanas", resume Thure Cerling, geólogo de la Universidad de Utah (EEUU) y primer autor del estudio. El trabajo desempolva la hipótesis de la sabana, formulada por Raymond Dart en 1925 y según la cual este tipo de paisaje hizo que los ancestros humanos bajasen de los árboles y comenzasen a andar de pie. Ese mismo año, Dart había descrito el Australopithecus africanus, el "hombre-mono de Suráfrica" que vivió hace unos tres millones de años y que ya andaba erguido. Más de 70 años después, el estadounidense Tim White presentaba a Ardi, un posible ancestro humano aún más primitivo que vivió hace 4,4 millones de años y que deslucía la hipótesis de la sabana de Dart. Sus descubridores aseguraban que aquella criatura vivía en el bosque, pero ya era bípeda. Desde entonces, muchos asumieron que los primeros pasos humanizados se dieron en la espesura para después consolidarse, millones de años después, con la expansión de las sabanas.
El trabajo de Cerling intenta aclarar dudas clavando los ojos en el suelo. Allí, los diferentes estratos de terreno conservan rastros químicos en forma de diferentes variantes de carbono. Estas indican qué tipo de vegetación predominó en las zonas analizadas: la cuenca de Omo y Turkana, en Kenia, y el valle de Awash, en Etiopía, durante los últimos 7,6 millones de años. "La mayoría del registro fósil de homininos viene de estas dos cuencas", subraya el trabajo de Cerling. Su veredicto es que más del 60 % del terreno fue sabana abierta durante todo el periodo, y no únicamente durante los dos últimos millones de años, como mantenían estudios anteriores. Además, señala que la vegetación era muy abierta justo en la época y terreno de Etiopía en que vivió Ardipithecus ramidus, el Ardi de Tim White.
Los resultados presagian una nueva batalla. "Lo más importante es que, después de 16 años, volvemos a la idea original", celebra Manuel Domínguez-Rodrigo, paleoantropólogo español que excava en la garganta de Olduvai, en Tanzania, otra gran cuna de homínidos erguidos. "Nos volvimos bípedos porque apareció la sabana", reafirma el experto, que añade que, en un estudio que publicará CurrentAnthropology, demuestra que en Olduvai predominaron también los paisajes abiertos durante la forja del andar en dos piernas.
"El bipedismo sólo aparece en el bosque", defiende Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. Se trataba de una "preadaptación" que pudo no ser beneficiosa en el bosque, pero que con la apertura de este "se expresó y extendió", concluye. 
.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Quizás También Te interese

ANUNCIA AQUI / PUBLICIDAD PERSONALIZADA WEB 3.0

CONTAMOS CON UN SISTEMA INTEGRAL DE PUBLICIDAD PERSONALIZADO POR INTERNET WEB - 3.0,..... MÁS DE 270 MIL VISITANTES O LECTORES MENSUALES AL BLOG, BASES DE DATOS DE E-MAILS O CORREOS ELECTRÓNICOS, SOFTWARE / ROBOT PARA ENVÍOS DE MENSAJES DE TEXTO A TELÉFONOS MÓVILES, ENLACES Y ANEXOS A REDES SOCIALES Y CHATS SOCIALES, USO DE APLICACIONES COMO WHATSAPP Y OTROS.

Contactarse a: - planetainformes@gmail.com

Móvil: +51 - 959567777 , +51 - 977851768 ,
Arequipa - Perú


ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI

ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI
GARANTIA DE IMPACTO VISUAL