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12 jul 2016

La estupidez del nacionalismo

El nacionalismo es una posición irracional, discriminatoria, insostenible y caprichosa. Todos los nacionalismos. Inevitablemente, al subrayar diferencias artificiales y separar esfuerzos en la lucha por una sociedad mejor, es indefectiblemente reaccionario y regresivo, sin importar cómo se disfrace.


Un tratamiento más amplio del tema en otra web, 


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4 jul 2016

El termómetro del amor y el desamor

La herramienta ideal para sufrir menos, y disfrutar más


"Quiereme sin prisa", Verónica Ramilo Graña, artista y miembra del Laboratorio del Amor


En el Laboratorio del Amor estuvimos trabajando en la construcción de un termómetro del desamor, una herramienta muy útil para saber si todavía estamos o no enamorados, y si el otro o la otra sigue también enamorado de nosotros. Es una herramienta práctica y fácil de usar, y sirve para saber si estamos perdiendo el tiempo y las energías en una relación, o si merece la pena o la alegría seguir alimentando el amor.

Empezamos el trabajo por nosotros mismos, preguntándonos qué nos pasa cuando nos estamos desenamorando, cómo cambia nuestro comportamiento, cuales son las señales que nuestro cuerpo emite cuando llegan el desamor, el desencanto, la pereza y la falta de ganas... 

El segundo paso fue leer al revés el termómetro, es decir, darnos cuenta de que los demás también emiten esta señales cuando se desenamoran, pero no las vemos o no queremos verlas. Si, claro que preguntamos al otro qué ocurre, pero el otro tiene miedo de decirse la verdad y de contarnosla, y por eso tardamos tanto en asumir y aceptar la realidad: el amor se acabó, y es hora de separarse. 

Al leer todo lo que habíamos escrito en el proceso de investigación, la cuestión principal que nos encontramos fue: ¿por qué nos cuesta tanto darnos cuenta de que nos estamos desenamorando, y por qué nos cuesta aún más admitir que la otra persona nos está dejando de amar?. ¿Por qué preferimos instalarnos en los reproches eternos que a veces duran meses o años en lugar de utilizar el sentido común y romper la relación?. 

¿Cómo es que somos capaces de quedarnos con alguien que nos quiere poco o nada?, sabiendo que el amor ni se exige ni se mendiga, ¿por qué nos engañamos de esa manera, y engañamos a nuestra pareja?. Llegamos a la conclusión de que, en general, la mayor parte de nosotras practicamos el autoengaño porque nos cuesta muchos aceptar que una relación está llegando a su fin. En nuestra cultura amorosa los finales se viven como un fracaso: los divorcios se consideran una especie de derrota en lugar de una liberación. Los finales no se ven como inicios de otras historias que podemos vivir en una sola vida, sino como puertas que se cierran para siempre. 

Nos da miedo convertir el presente en pasado y empezar una nueva etapa, y todos los cambios que se producen en nuestras vidas cuando una relación se rompe. Y es que en nuestro mundo todos viven en pareja y la pareja es el epicentro de la existencia, por eso optar por la soledad y romper a menudo supone una transformación radical de nuestra vida cotidiana y de nuestras redes sociales y afectivas.  

Miedo al cambio: nos da miedo quedarnos solos o solas, nos da miedo el qué dirán los demás, nos da miedo no volver a encontrar el amor, nos da miedo hacer daño a la otra persona. Nos sentimos responsables de su felicidad, del tejido socio-afectivo que hay alrededor de la pareja (amigos y amigas, familia, hijos, etc) y que se rompe cuando decidimos seguir cada cual por nuestro lado. 

Nos sentimos culpables cuando dejamos de amar, especialmente las mujeres, que se sienten malas personas porque les han vendido la idea de que las mujeres nacen con un don para el amor incondicional, que el verdadero amor es para siempre, y que un pacto de amor jamás puede romperse. Confundimos separación con abandono, y nos cuesta aceptar que, para bien o para mal, en la vida todo cambia: nosotros mismos, nuestras relaciones con los demás....

Se está mejor sola o solo que mal acompañado. Este sabio refrán lo que quiere decir es que la vida es más bonita cuando nadie nos está jodiendo. Se vive más tranquilo(a) sin pareja que sumergido en una guerra romántica. Estar con alguien que no te ama y no te trata bien tiene un coste enorme y es de las cosas más deprimentes que puede pasarte en la vida. 

Sin embargo, los cuentos que nos cuentan nos dicen que a veces el amor llega de pronto, que resurge de las cenizas, que hace milagros, y que si tenemos paciencia es posible que la otra persona vuelva a amarnos, o que nosotros nos veamos de nuevo invadidos por el romanticismo más empalagoso, todo así como por arte de magia. 

Aguantamos porque "la esperanza es lo último que se pierde" y porque nos han hecho creer que "los que más se pelean son los que más se desean". Esta es la razón por la cual nos hemos hecho adictos al placer del sufrimiento: todas las películas exaltan el masoquismo romántico femenino, y le rinden tributo a nuestra capacidad para aguantar, para llorar, para sufrir y pasarlo mal. 

Sin embargo, hay algunas abuelas que nos lo han repetido durante años: que se está mejor sola o solo que mal acompaño. Esto significa que no nacimos para sufrir, que separarse puede ser una buena decisión y un camino para la liberación, que la vida es muy corta y no merece la pena vivir amargado, y que no hay por qué sufrir innecesariamente en infiernos conyugales que no sirven para nada. Y es que no tiene sentido malgastar el tiempo y las energías en peleas, luchas de poder, escenas dramáticas, o tragedias pasionales... 
Es mucho más divertido ser feliz y dedicar nuestras energías a gozar y a disfrutar con la gente que nos quiere bien. 

El amor no debería de doler, ni al principio, ni en medio, ni al final de la relación. Si la otra persona nos trata mal, es un signo inequívoco de que no nos quiere, no nos quiso, no nos va a poder querer. Y sin embargo nos han dicho que en el amor todo vale, que el amor es una guerra, que la violencia es producto de la pasión, que "quien bien te quiere, te hará llorar", que si amas tienes que aguantar malos tratos y malos ratos. Rompamos con esta idea: es hora de que dejemos a un lado la violencia romántica y empecemos a trabajar para idear y construir otras formas de querernos y de relacionarnos.

"Rompamos con esta idea: es hora de que dejemos a un lado la violencia de hogar y de pareja, es hora de dejar de hacernos daño nosotros mismos y de fingir ante una sociedad a veces hipocrita"
 

Cómo evitar el autoengaño, cómo evitar que nos engañen: 

Esta es la cuestión que más nos preocupa en el Laboratorio del Amor, la escuela en la que aprendemos a sufrir menos, y a disfrutar más del amor y de la vida. Haciendo análisis y autocrítica amorosa, nos dimos cuenta de que a nosotros mismos nos pasa que cuando nos empezamos a desenamorar: querríamos ser sinceros, si, pero no queremos hacer daño. Si es la otra persona la que se desenamora, nos da rabia no tener información, no saber lo que está ocurriendo, no poder tomar decisiones, no poder inventar soluciones. Y sin embargo, es angustiante sentir la angustia del otro incluso cuando nos está diciendo que todo está bien y que no pasa nada. 

Para ahorrarnos meses o años de sufrimientos, es fundamental sentarse a hablar con uno mismo y encarar la situación. No es fácil admitir que nos estamos desenamorando, pero cuando aceptamos lo que nos está pasando y nos lo decimos en voz alta a nosotros mismos es completamente liberador. 

El siguiente paso es sentarnos a hablar con la pareja y contarle cómo nos estamos sintiendo con honestidad: cuando la otra persona por fin sabe lo que está ocurriendo, nos liberamos de la culpa y los remordimientos, y dejamos de vivir el proceso a solas. Poder compartir con la otra persona este proceso de ruptura es mucho más sano: separarse unidos supone poder cerrar las relaciones desde la generosidad, el cariño, la ternura, la madurez. 

Para dejar una relación con amor hay que poder hablar mucho, desahogarse, acompañarse mutuamente, liberarse de las angustias y los miedos, abrazarse, dar opción a la otra persona para que tome sus propias decisiones...  y todo esto requiere de mucha sinceridad, honestidad, coherencia y valentía. 

Cuando llega el desamor es importante tratarnos bien, cuidarnos a nosotros mismos y a la otra persona, ponernoslo fácil a nosotros mismos y a la persona a la que hemos estado unidos durante un tiempo en nuestras vidas.

No es fácil decirle a alguien: "ya no te amo", ni tener que escucharlo de la otra persona, pero si lo pensamos bien, es un acto de generosidad y de sensatez que nos puede ahorrar muchos dramas. Es una prueba de amor, también: decirte que ya no te amo mirándote a los ojos significa que me importas, que no quiero hacerte daño, que te libero, que te cuido y que quiero hacerlo bien. 

Si no hay amor, si una de las dos personas quiere volar y seguir su camino, es importante que se sienta libre para poder irse, para poder quedarse, para poder decir adiós sin rencores. Y es que cuando alguien te deja de querer, no te está traicionando. Son cosas que pasan: los humanos nos enamoramos y nos desenamoramos, las historias empiezan y acaban, y no es culpa de nadie. 

No hace falta portarse mal para separarse. De hecho, todo va mejor si nos portamos bien con la persona con la que hemos compartido un trocito de nuestras vidas. De ahí lo importante que es querernos bien en todas las etapas de la relación, tanto en los inicios como en los finales. Si se acaba el romanticismo, no tiene por qué acabarse el respeto, el cariño y la ternura entre dos personas. De hecho, no hay nada más hermoso que poder mirar a los ojos a la otra persona y decirle cómo nos sentimos desde lo más profundo de nuestro ser: "he sido muy feliz contigo, doy gracias a la vida por el tiempo de vida que hemos compartido juntos, ahora quiero seguir mi camino a solas"

"Sería como decirles de una manera muy sincera, ya lo experimente, ya lo viví, ya aprendí, ya se como es la convivencia y ahora deseo seguir otro camino"

Para terminar, aquí les dejo el termómetro del amor que construimos en el Laboratorio. En este listado están algunas de las señales que encontramos en nosotros mismos y en las parejas que hemos tenido para darnos cuenta de que se nos está acabando el amor;


- Cuando ya no te sientes conectado al cien por cien, cuando sientes que falta complicidad, cuando no fluye bien la comunicación con tu pareja, cuando evitas las conversaciones profundas, cuando te cuesta mirar a los ojos a la otra persona. 
- Cuando te sientes cada vez menos generoso(a), y cada vez más egoísta, por ejemplo con tu tiempo. 
- Cuando nos baja la libido y nos apetece menos tener relaciones sexuales, cuando evitamos la intimidad, cuando el cuerpo responde con frialdad a los requerimientos amorosos de la otra persona.
- Cuando nos hablan del futuro y se nos pone el cuerpo tenso porque no nos vemos en el futuro ya, y no nos gusta hacer planes más allá del fin de semana. 
- Cuando nos apetece ver menos a la pareja, espaciamos los encuentros, no sentimos tanta necesidad de estar con la persona amada, no queremos dedicar todo nuestro tiempo a la pareja o la situamos en un lugar secundario en nuestras vidas. 
- Cuando ponemos excusas porque no queremos hacer el amor o no queremos pasar la tarde con la pareja: excusas que no suenan bien, que se repiten, que resultan a veces absurdas, y generalmente provocan la protesta de la otra persona por que son inconsistentes. 
- Cuando la otra persona te cubre de reproches o tú la cubres de reproches. "es que tú siempre", "es que tú nunca", "es que yo siempre", "es que lo que te pasa a ti es...".
- Todo aquello que antes nos hacía gracia, ya no. Tenemos otra actitud, menos favorable al otro o a la otra, y lo que antes nos parecía maravilloso, puede llegar a irritarnos profundamente. 
- Discutimos mucho con la pareja pero no llegamos a la raíz de la cuestión. Nos ponemos a la defensiva o bien atacamos, a menudo por temas poco importantes, pero nos cuesta asumir el fondo de la cuestión. Esas discusiones constantes van erosionando aún más nuestros sentimientos y hacen daño a la otra persona. 
- Cuando sientes que te falta algo, cuando echas de menos cosas que antes no te afectaban tanto, cuando ya no te apetece conformarte con lo que hay, cuando no te resignas a que las cosas son así y no se pueden cambiar. 
- Cuando tu forma de tratar a la otra persona cambia, y ya no estás tan cariñoso o cariñosa y amable. 
- Cuando accedes a hacer un viaje sabiendo que es el último viaje. 
- Cuando te besa tu pareja y ya no sientes nada parecido a lo que sentías antes. 
- Cuando sientes que estás más pendiente del celular que de tu pareja, cuando evitas los momentos románticos. 
- Cuando echas de menos los inicios y te das cuenta de que todo tiempo pasado fue mejor. 
- Cuando ves otras parejas y te das cuenta de que la tuya no funciona ya, pero no queréis admitirlo ninguno de los dos. 
- Cuando estás con tu pareja pero te sientes muy sola. Cuando la otra persona está contigo y se siente muy sola. 
- Cuando los silencios empiezan a ser incómodos. 
- Cuando uno de los dos está permanentemente enfadado/a o dolido/a. 
- Cuando estás absorbida por el trabajo y sólo te preocupa sacar adelante las tareas pendientes, y utilizas el trabajo como excusa para no pasar tiempo con la otra persona. 
- Cuando escuchas hablar a tu pareja y sientes que ya no tienes muchas cosas en común, y te das cuenta además que te apetece compartir más con otras personas que con ella o el. 
- Cuando te gusta alguien más, cuando te atraen otras personas, cuando empiezas a fantasear con todo el mundo menos con tu pareja, cuando te entran ganas de vivir un romance pasional y no es con tu pareja. 
- Cuando empiezas a portarte mal con tu pareja, por ejemplo, cuando dejas de cumplir los acuerdos fundamentales, cuando rompes los pactos, cuando empiezas a mentir o a ocultar información, cuando contestas mal o gritas, cuando te sientes desquiciado/a o pierdes la paciencia, cuando dejas de contar con ella o el para hacer tus planes, cuando actúas con indiferencia y ya no cuidas a la otra persona....

" Si hemos llegado a este nivel creo que llegó el momento de dar ese grito de desahogo y libertad y decir a la MIERDA con todo y me quiero liberar de  este auto-engaño y salir de esta prisión "




Coral Herrera y el Laboratorio del Amor.



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12 jun 2016

TECNOLOGÍA: ¿Enfermedad o Escape Social?



TECNOLOGÍA: ¿ENFERMEDAD, ADICCIÓN, DEPENDENCIA, NECESIDAD O ESCAPE SOCIAL?

En la actualidad, lo que más destaca al oír es este término, es la tecnología actual,  en muy poco tiempo en toda la historia pasamos de enviar mensajes a través de diligencias (los cuales podían tardar muchas semanas) a enviar mensajes en menos de un segundo de un extremo al otro del mundo.

Si, tecnología, esa herramienta eficaz que ha facilitado increíblemente nuestra vida, pudiendo ahora realizar cosas que antes solo se mostraban en una película, pero, tal y como nos ha ayudado en nuestro desarrollo, también ha ido repercutiendo en muchas ocasiones de una forma no tan correcta en nuestra sociedad, y si bien es un fenómeno ya reconocido, aún no es solucionado, esto se debe a que en la mayoría de casos no es la causa, sino el escape, hay otro factor que ha ido incrementándose, de la mano con la tecnología, y es que no nos damos cuenta que al tener acceso a cualquier lugar del mundo en cuestión de solo segundos, estamos expandiendo nuestra sociedad, de ahí viene el termino globalización, pero al oír esto, muchos solo pensamos en economía, viajes, negocios, política, pero no nos percatamos de la influencia social externa que cae sobre nosotros, como influye en nuestra sociedad comunitaria, como influye en nuestra familia; sobre todo esta ultima, tal vez muchos de nosotros ya adultos, recordamos la manera en la que crecimos, un dulce en la tienda de la esquina era un capricho frecuente; salir a jugar con los amigos de la cuadra, un deseo constante; un avión, coche o robot, el regalo perfecto de navidad; infinidad de cosas, sencillas y practicas era lo que deseábamos, y claro también para nuestros padres, muy sencillo y practico, por lo cual pienso habrán estado muy agradecidos, esto sin duda, formó gran parte de nuestro crecimiento, lo cual por supuesto ahora es muy diferente, ver niños jugando en las calles a los clásicos juegos de siempre, se me hace muy poco frecuente, sinceramente y aunque suene cruel, solo veo eso, a niños de la calle jugando en la calle, y claro, no digo que no suceda, pero ver a un niño jugando con algo que no sea una computadora es algo bizarramente mucho menos frecuente, y bueno no quiero que piensen que es la típica critica de "ahora ya nada es como antes", eso es un hecho, pero alguna vez nos preguntamos la razón,  ¿porqué la mayoría de jóvenes y niños ya no socializan con su entorno?; es increíble pero junto con el desarrollo de la tecnología y la globalización; permitanme decirlo, pero también han ido "desarrollándose" divorcios, abandonos, y esta por demás decirlo que globalizadamente, la influencia de la sociedad externa sobre nosotros ha sido otro gran peso con el que hemos tenido que cargar y lamentablemente algo que no hemos sabido conllevar, claro que esto no aplica para todos, pero sabiendo la situación actual, así ha sido para la mayoría, tal vez hace 30 años atrás un padre se sentía el mejor del mundo por poderle haber regalado ese cochecito que tanto quería su niño o una muñeca a su niña, tal vez ese niño le regalo un gran abrazo a su padre, y la mamá a la vez se sintió dichosa y orgullosa por la escena de su familia, tal vez hace tantos años atrás una familia entera se emociono al ver el carro nuevo, que ahora si los llevara a todos juntos al famoso lugar donde todas las familias van a divertirse los fines de semana y que queda a unos kilómetros de la casa, tal vez esa pareja de novios están viviendo un momento muy agradable, porque el chico le regalo un hermoso ramo de flores a su novia, muchas podrían haber sido las situaciones, una tan maravillosa como la otra, podríamos decir claro que la situación ahora es diferente pero precisamente lo que nos hace una familia es eso, lo que nos hace humanos es eso, disfrutar esos pequeños momentos, los cuales en un futuro dejan marca en tu vida como un hermoso recuerdo.

La influencia de la sociedad mundial sobre nuestras pequeñas vidas, muchas veces ellas hasta un punto perfectas, cayo con un peso descomunal, ya que cambiamos deseos y objetivos, de manera profusa y desesperada, solo para no quedarnos atrás, es un hecho que no quiero impartir un aliento de conformismo, lo que me gustaría es que entendamos de que cualquier sueño es totalmente alcanzable, pero no ha costo de nuestra felicidad, todo sueño es alcanzable con paciencia y esfuerzo; pero la obsesión y ambición por algo que deseamos con locura, nos puede dejar sin nada al final del camino, más que eso, sin poder compartir el sentimiento de satisfacción de un sueño alcanzado; si bien la tecnología y globalización hicieron que giremos la vista hacia una ventana llena de oportunidades y situaciones mucho mejores a la nuestra, esto no nos debe dejar desalentados, o con el pensamiento único de que en algún momento y ha cualquier costo obtendremos una vida similar y así poder ser felices, un padre que quiera regalar un viaje a Disney a toda su familia, es un buen padre, pero un padre que dejar de atender a su familia por regalar un viaje a Disney, a su familia, no es buen padre, de que sirve de que un chico trabaje horas extra para poder regalarle ese collar que tanto desea su novia, si por ese collar deja de atenderla y regalarle ese poco tiempo que tenia para ella, con el tiempo, gracias a industrias y mercadotecnia, hemos adquirido la equivocada idea de que obteniendo algún objeto vamos a ser felices, cosas que salen de lo necesario y se hacen un capricho, pero al final al obtenerlo no sabemos porque nos seguimos sintiendo vacíos, y es un circulo interminable de compras y vacíos, y así sera, hasta que nos demos cuenta de que tal vez nuestra felicidad, esta esperando jugar con nosotros, esta esperando poder abrazarte por las noches, o están esperando poder cenar, por fin, juntos en familia, después de mucho tiempo; en muchos casos, como familia, como personas, deseamos cosas que podemos ver en sociedades con situaciones diferentes a la nuestra, y equivocadamente hacemos una comparación, lo cual siempre termina en una gran decepción por parte de cualquier miembro de la familia, por lo consiguiente esto implanta ese sentimiento de querer algo más y al obtenerlo vamos a ser felices.
Ese padre que quiere un coche nuevo, que por eso, trabaja horas extra y deja de ver por su familia, con el tiempo lo obtendrá y sera feliz momentáneamente, al paso de un tiempo se sentirá vació, lo cual devendrá en la idea de que tal vez necesite un mejor lugar para vivir, o unos mejores muebles, o un mejor dormitorio, con el tiempo sus hijos van creciendo, su esposa ya no lo ve, y si lo ve, tal vez esta muy cansado para poder compartir juntos un momento, tal vez al día siguiente por lo cansado se despertó muy tarde, y no encontró nada que comer ya que su esposa, se paso ayudando a su hijo, el cual el día anterior hizo mal la tarea al no encontrar ayuda, una pequeña discusión, rencilla entre rencilla, es así como las relaciones se van destruyendo, ya la esposa esta dolida, y necesita de su esposo, pero este piensa que el se mata trabajando y ella, a pesar de eso no lo apoya, por lo tanto busca satisfacción en otro lugar, el hijo ya se olvido de como era jugar con su papá, ahora prefiere redes sociales y videojuegos, exige que su papá le compre una nueva consola, su padre lo ama y le cumplirá su deseo, por lo tanto seguirá matándose en el trabajo, sin tiempo para él, y ya casi sin amar a su esposa; es increíble como algo tan simple tiene repercusiones tan graves, poco a poco, las discusiones y la distancia hacen su trabajo, tal vez piensen que esto parece novela, melodrama por todos lados, pero la realidad es esa; y es así como muchos jóvenes y niños viven pegados al celular, a las computadoras, a los videojuegos, han olvidado lo hermoso que es jugar con papá, lo hermoso que es cenar en familia, o en muchos casos ni lo conocen, el único momento de satisfacción es ese en el que se la pasan conversando con sus amigos sobre las travesuras que hicieron, travesuras de niños, travesuras de adolescente, esos momentos de emoción al tratar de superar el ultimo de nivel de su videojuego favorito, o bien buscando vídeos que lo puedan divertir y así olvidarse y no poner atención que su padre ya no es cariñoso con él, no porque no lo quiera sino porque ya no es costumbre que lo sea, o que su papá y su mamá ya casi ni se hablen, o se la pasen de discusión en discusión, las situaciones pueden ser muchas, la tecnología es buena, nos ayuda a progresar, a alimentarnos intelectualmente, el divertirse con ella es bonito, un gran regalo para toda la humanidad, pero jamas podrá remplazar, el amor, la satisfacción y felicidad que la vida y tus seres queridos te pueden dar, no fijes tu felicidad en algo, centrala en ti, en tus sueños para bien a la humanidad y los que amas, recuerda el objetivo de la vida no es ser rico o tener mas que todos, es sencillamente: HACER EL BIEN PARA LOS DEMÁS. 

"NO ES LO QUE QUIERAS O PUEDAS TENER, ES LO QUE HACES CON LO QUE TIENES"


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9 may 2016

Narcisismo social


Me resulta familiar:
El narcisismo, en términos clínicos, debe considerarse como una patología del cuerpo que la vida social posmoderna tiende a fomentar. Y como trastorno de la personalidad tiene su origen en un fracaso de la confianza básica ocurrido en la infancia: el niño no logra reconocer satisfactoriamente la autonomía de su principal cuidador y se siente incapaz de establecer sus propios límites psíquicos, alternando los sentimientos de omnipotencia y los de vacío y desesperación. Si esos rasgos persisten en la edad adulta, configura un tipo de individuo dependiente de los suministros afectivos de los demás para mantener la autoestima y con dificultades para adecuarse a los riesgos de la vida actual. Tal prototipo es frecuente en la sociedad posmoderna, a lo que ha contribuido el aumento de los llamados «padres tóxicos», que tienden a rechazar las diferencias individuales de los hijos, desprotegiéndolos y haciéndolos por ello dependientes. Esos hijos serán luego narcisistas, para quienes lo más importante son ellos mismos, organizando sus vidas de un modo egocéntrico y hedonista. Tratan de expansionarse cuanto pueden, de disfrutar al máximo, de ser permanentemente jóvenes, estar sanos, ganar dinero y comprar mucho. Pero esto no les asegura la permanente autogratificación, pues el narcisismo se asienta sobre el debilitamiento o la pérdida de identidad del yo, que a menudo se siente invadido por una fuerte sensación de vacío. 
(...) Retraída socialmente, mucha gente está necesitada de intimidad, de una intimidad que, por otra parte, se ofrece entre muy diversas posibilidades. Los clubes de corazones solitarios, las citas registradas por Internet o las secciones de contactos en periódicos y revistas demuestran que es posible una elección plural para las relaciones íntimas, pero también que la incomunicación es un hecho.
(...) El individuo posmoderno trata de compensar la apatía y el vacío derivados del retraimiento social intensificando la esfera de lo privado, de lo personal, mirándose permanentemente el ombligo y buscando siempre la propia verdad. Cada cual se ocupa fundamentalmente de sí mismo y no se compromete fácilmente con nadie (...).
Todo el interés de un individuo gira en torno al presente inmediato: pretende mantenerse perpetuamente joven, no soporta el dolor ni la enfermedad, teme la vejez y niega la muerte. (...) Se siente libre y dueño de sí mismo, sin percatarse de que en realidad está sometido a una serie de imposiciones institucionales y a un sistema de modelos que le incita a la imitación y le inhibe la creatividad. De este modo, se va adecuando a un entorno fragmentario aunque cohesionado, empapándose del llamado narcisismo social. La lógica del mercado y la cultura de masas hacen que los individuos se ocupen sobre todo del consumo de productos flexibles y antagonizables, destruyendo sus pautas de sociabilidad y dispersándolos. Y los individuos se retraen sobre sí mismos, trabajando, relajándose, haciendo deporte, viajando sin objetivos definidos, oyendo música frenéticamente, buscando amor o sexo sin compromiso, consumiendo lo que sea.  

Enrique González Duro, 2005
El riesgo de vivir: las nuevas adicciones del siglo XXI.


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11 sept 2015

El efecto pigmalión

Pigmalión, escultor que vivía en la isla de Creta, esculpió una estatua tan perfecta y tan bella, que se enamoró de ella y rogo a los Dioses que le dieran vida y sensibilidad para poder hacerla su esposa. Apiadada de la pasión amorosa de Pigmalión, la Diosa Afrodita concedió su deseo dando vida a la estatua, una joven bellísima, de nombre Galatea, a cuya boda con Pigmalión se cuenta que asistió la propia Afrodita…

Este mito, partiendo de la capacidad de superación que mostró Pigmalión al realizar una escultura perfecta, ha sido empleado por psicólogos, sociólogos, empresarios y deportistas bajo el conocido como efecto Pigmalión para explicar el funcionamiento del comportamiento humano, especialmente para la determinación de lo que las personas pueden llegar a ser a través de la consecución de nuestros objetivos.
En relación con este mito, se presenta  la obra del Neurólogo Pedro Bermejo, Neuroeconomía Cómo piensan las empresas (Editorial Lid), en la que se trata sobre la repercusión del efecto Pigmalión en el mundo empresarial. La lectura de este libro, y especialmente este tema, ha despertado mi interés por lo positivo que puede ser para los abogados y otros profesionales reflexionar sobre las consecuencias del efecto Pigmalión sobre sus recursos humanos y sus organizaciones.
Con estos antecedentes, podemos señalar que la psicología considera que el efecto Pigmalión se refiere a las consecuencias que generan sobre el comportamiento de una persona las expectativas que los demás tienen sobre ella. Según Robert Merton, si un individuo percibe que se le valora negativamente, ese comportamiento se verá reflejado en sus acciones, de modo que estas acciones serán reflejo de lo que el resto de las personas piensan sobre el mismo. Por el contrario, si este individuo advierte que los demás lo valoran positivamente, su comportamiento mejorará en todos los aspectos, cumpliendo con ello las expectativas que los demás tienen sobre el mismo.
Siguiendo a Pedro Bermejo, la neurociencia, dando un paso adelante a través de la observación del funcionamiento del cerebro, ha confirmado la teoría psicológica, concluyendo que los pensamientos que tengamos sobre las percepciones que los demás puedan tener sobre nosotros activan ciertas áreas cerebrales que pueden favorecer un comportamiento u otro, y determinan por tanto el éxito o el fracaso de nuestro propio desempeño e cualquier área ya sea esta laboral, social y personal. La explicación científica de dicho proceder parece que deriva de una hormona, denominada oxitocina o hormona de la confianza o del amor, que nuestro cerebro libera y que en dicho proceso genera una serie de alteraciones que provocan que nos sintamos con más confianza en nosotros, en nuestros compañeros y en quien ha depositado la confianza en nosotros, provocando un efecto de realización de acciones (naturalmente positivas) que nos conduzcan a obtener dicho reconocimiento.
Llevadas estas conclusiones al campo de la empresa, puede afirmarse que los empleados responderán según crean que son las expectativas de sus superiores. Del mismo modo, si éstos consiguieran que unos trabajadores creyesen y confiasen en los otros, estaríamos sentando las bases para conseguir una excelente productividad y alcanzar una ventaja competitiva.
Con estas premisas, qué duda cabe que los emprendedores, quienes como verdaderos empresarios lideramos y administramos organizaciones en las que participan activamente los recursos humanos, bien sean compañeros de profesión como otros empleados, pueden sacar un rendimiento inapreciable a las teorías elaboradas en torno al efecto Pigmalión.
Podrá alegarse que esto ya lo sabíamos, que a la gente hay que motivarla, reconocerle sus comportamientos acertados y corregir los erróneos. Si, si, pero, en esta ocasión, contamos con la solvencia de teorías científicas, y nada menos que fundadas en el funcionamiento del cerebro, que demuestran la importancia que sobre las personas que nos rodean tiene la forma en la que las veamos y les transmitamos dicha percepción, es decir, en la forma en la que podemos influir en su comportamiento eliminado con nuestro apoyo las limitaciones psicológicas que puedan concurrir en su conducta. Si con ello conseguimos la mejora del desempeño de nuestros colaboradores y empleados, la mejora del trabajo en equipo, una cultura basada en la confianza en las aptitudes de todos sus miembros, un buen ambiente de trabajo y, en definitiva, mayor productividad y ventaja competitiva sobre otros despachos, creo que merece la pena sentarse a reflexionar seriamente sobre estas conclusiones.
Dicho esto, solo me queda  indicar algunas recomendaciones para aquellos emprendedores o profesionales que quieran hacer uso de esta técnica y beneficiarse de sus efectos:
1º.- Ser conscientes de la importancia que tiene para los que nos rodean lo que esperamos de ellos y la forma en la que los tratamos. Dicho de otra forma, asumir nuestra responsabilidad en el desarrollo y crecimiento de aquellos.
2º.- Conocer a las personas con las que trabajamos, especialmente sus habilidades y buscar la forma de potenciarlas.
3º.- Cuidar la forma en la que nos dirigimos a los que nos rodean, procurando emplear un lenguaje verbal y no verbal, acorde con nuestro propósito de contribuir a una mejora de su desempeño.
4º.- Potenciar a través de nuestra comunicación opiniones favorables respecto de las personas con las que trabajamos, reafirmándoles nuestra confianza y satisfacción por su proceder.
5º.- Ante conductas erróneas o disfuncionales, actuar positivamente, es decir, otorgando confianza, buscando siempre el compromiso y capacidad de mejora de la persona afectada.
6º.- Fomentar la confianza recíproca entre todos los trabajadores de la organización.
Y para concluir, no debemos olvidar que la teoría del efecto Pigmalión es plenamente aplicable a muchos otros ámbitos de nuestra vida, como el familiar, de los amigos, deportivo, etc..., así que más nos vale sacar partido de ello...

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8 sept 2015

¿Eres explorador o rutinario?

movilidad


El individuo A sale de su casa, viaja hasta la ciudad vecina para trabajar y regresa al cabo de unas horas. Durante meses, su patrón de movimiento es básicamente el mismo, con escasas salidas a otros puntos. El mapa de los movimientos del individuo B es muy diferente. Sus movimientos no se centran en una sola localidad, sino que viaja de unos lugares a otros con frecuencia y variedad, una manera totalmente distinta de relacionarse con el entorno.




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3 sept 2015

La obediencia como virtud

O sobre el miedo cultural a decir que no


La mayoría de la gente siente literalmente agobio físico y miedo ante la idea de desobedecer a alguien con "Autoridad", no pueden decir "No, eso yo no lo hago", porque va en contra de sus muchos años de "programación y adoctrinamiento", aleccionados como han sido para creer que si obedeces eres bueno y si no lo haces eres malo, ese es el mensaje que transmite principalmente la escuela, y ese mensaje es machaconamente introducido en las tiernas cabezas de la gente. (...) Son educados e inducidos por sus padres, por la escuela, por el Gobierno, por la cultura, por todos los mensajes autoritarios incorporados en todo, a creer que la obediencia es una virtud. Erigid una cultura que induzca a pensar así y surgirá un sombrío psicópata en lo alto ordenando cosas insensatas y gente respondiendo “debo acatar órdenes, debo obedecer la ley, debo hacer lo que se me manda porque es una virtud”, y entonces se pondrán en marcha y harán cosas terribles.


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29 jun 2015

Lo que dice la ciencia sobre los "límites" del humor

To_Be_Or_Not_to_Be-1


En octubre de 2001, apenas tres semanas después de los atentados del 11-S, el humorista Gilbert Gottfried hizo la primera broma pública sobre los ataques a las torres gemelas. En presencia del selecto público del club Friars, en Nueva York, Gottfried dijo que había intentado sacar un billete de avión, pero no había vuelos directos porque tenían que "hacer primero una parada en el Empire State Building". La gente respondió con abucheos y gritos de "¡Demasiado pronto!" y el humorista tuvo que cambiar precipitadamente de tema. Unos años después, tras el destructivo tsunami de Japón en 2011, Gottfried fue también criticado por tuitear algunos chistes sobre la tragedia. "En Japón son realmente avanzados", escribió unas horas después del terremoto. "Ellos no van a la playa, la playa viene a ellos".

¿Había elegido Gottfried un tema tabú, sobre el que es imposible bromear, o es que no había esperado el tiempo suficiente para que la gente pudiera reírse del tema? El psicólogo Peter McGraw lleva años investigando qué es lo que diferencia una broma graciosa de un comentario ofensivo. Lo que demuestran sus estudios es que la máxima establecida por Mark Twain de que "el humor es igual a tragedia más tiempo" se cumple a menudo. Cualquier evento catastrófico, ya sea un terremoto, una guerra o una matanza, puede terminar siendo objeto de chiste una vez que hemos establecido suficiente distancia respecto a los hechos. Pero, ¿cuánto tiempo?




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28 jun 2015

Rehacer nuestros proyectos de vida

Puede llegar el día en el que lo que somos y hacemos no sea lo que deseamos. Frente a la crisis personal y el miedo al cambio, el camino es hacerse las preguntas adecuadas



ANNA PARINI
En determinados momentos de nuestra vida, todo lo que nos llevó y acompañó hasta un momento preciso, parece que pierde el significado, y sentimos una necesidad apremiante de salir de donde estamos para emprender nuevos rumbos, aunque no sepamos exactamente a dónde nos van a llevar. Queremos experimentar novedad, hay un impulso que nos lleva a querer cambiar de pareja, de lugar de residencia, de trabajo, de profesión y de ambiente. Aquello por lo que luchamos durante años, a lo que nos dedicamos con esmero, parece desmoronarse. Nos invade una incertidumbre interior, un gran interrogante, ¿quedarnos en este “lugar” en el que nuestra vida parece irse apagando por inanición o soltar lastre y abrirse a lo desconocido?
Ese algo que empuja para salir de donde nos encontramos varía según la situación, la persona, sus relaciones, su edad y su historia. Puede ser la búsqueda de sentido, la insatisfacción, el sufrimiento, el malestar y el aburrimiento o la falta de motivación. También pueden ser preguntas como: ¿voy a seguir así hasta mis últimos días?; ¿es esto lo que quiero?; ¿qué sentido tiene lo que estoy haciendo y cómo estoy viviendo mi vida? Tomar la decisión de cambiar implica a menudo provocar rupturas, confusión y sufrimiento, y entrar en crisis.
Hay que fluir aunque sea en mitad de la incertidumbre. Puesto que no sabemos lo que nos espera después de ese cambio, esa inquietud puede provocar falta de fuerza interior. Sin embargo, desprenderse de lo que nos daña y empequeñece es lo que libera y fortalece.
Entre los 40 y los 50 años muchos se dan cuenta de que no viven su vida, o que la que tienen no es la que desean. Quieren dejar el trabajo que llevan haciendo durante años y dedicarse a otra cosa, o formarse en otros ámbitos profesionales. Quizá se apuntan a una ONG y se van a África, a América o a Asia. O bien dejan a su pareja y se van solos o con otra persona. En definitiva, necesitan un cambio radical.

Cuando un ser humano tiene un para qué,
puede atravesar cualquier cómo” 
Viktor Frankl
Estas transformaciones bruscas pueden desembocar en situaciones de crisis existencial profunda. Mi crisis personal llegó cuando todo aquello que durante años había dado soporte y sentido a mi vida dejó de ser el apoyo que me había sostenido. Aunque estaba rodeada de personas, me sentía solo, incomprendido y en un desierto. Me estaba ahogando y muriendo por dentro. Me empujaba un anhelo de libertad y de creatividad.
Empecé hablando con personas con las que había compartido aquella época y me sentí totalmente incomprendido. Así que inicié conversaciones con otros amigos más lejanos, que resultaron convertirse en verdaderos amigos. Me arriesgué, me abrí, y unos me dieron la espalda y otros me acogieron.
En situaciones de “tsunami vital” es imprescindible reflexionar, escribir, pasear, estar en contacto con la naturaleza, para escucharse a uno mismo. Es importante también abrirse y conversar para no desesperarse quedándose dentro todo lo que uno está viviendo. Sincerarse y arriesgarse a ser incomprendido, y a crear nuevos vínculos. Escuchar nuestra intuición, lo que sentimos y seguir los pasos que nos acerquen a nuestros anhelos nos ayudará a salir del estancamiento. Posiblemente implicará que algunas personas que nos han acompañado en una parte de nuestra vida dejen de hacerlo en esta nueva etapa. Pero aparecerán otras relaciones que nos nutrirán de maneras diferentes. Tenemos que aprender a soltar si queremos vivir con nuestra vitalidad floreciendo. Para lograrlo, ayuda confiar en uno mismo y en la vida; es clave para avanzar en un mundo lleno de incertidumbres.
También es importante ser consciente de qué queremos saber de nosotros mismos. Se trata de plantearse preguntas que desemboquen en reflexiones que lleven a encontrar sentido y propósito, a conectar de nuevo con los sueños y a crear nuevos proyectos que atraigan y nos hagan salir del escollo, descubriendo nuevos sentidos a nuestro ser y hacer.

Cuando vivimos un estancamiento en alguna relación importante, se hace necesario reciclarse. Pero hay miedos (a la ruptura, al conflicto o a ser incomprendido) que se interponen. Hay un ejercicio sencillo que sirve para identificar aquellos temores que impiden dar el paso necesario para acercarse a vivir sus anhelos. Elija un área en la que se sienta estancado y hágase estas tres preguntas: ¿Qué quiero realmente? ¿Qué obstáculos se interponen en mi camino? ¿Qué me impide afrontar o superar ese obstáculo?
Para cada miedo que le aparezca en respuesta a la tercera pregunta, puede plantearse las siguientes preguntas:
¿Qué es lo peor que puede ocurrir si sucede lo que temo? ¿Cuál es el mejor resultado posible para mí o para los demás si lo hago aunque sienta miedo al hacerlo? ¿Qué es lo que posiblemente sucederá entre estas dos cosas?
Le recomiendo que intente realizar la actividad que le atraiga, al menos tres veces: una para aprender a hacerla; la segunda vez para superar el miedo a realizarla; y la tercera vez para averiguar ¡si realmente la disfruta o no!

Para saber más


ANNA PARINI
Dice Rabindranath Tagore
“Yo dormía y soñaba que la vida era alegría.
Desperté y vi que la vida era servicio.
Serví y vi que el servicio era alegría”.
LIBROS
Enseñanzas sobre el amor. Una guía para alcanzar la plenitud en las relaciones humanas
Thich Nhat Hanh (Oniro. Barcelona, 1998)
En ocasiones el cambio viene impuesto por la normativa, por ejemplo, en la jubilación, o cuando es el cónyuge quien se va y nos deja solos, o cuando sobreviene una muerte o un accidente que implica un antes y un después. Si uno vive la necesidad de rehacer su proyecto vital desde la resignación, sintiéndose atrapado en ella, su vida y su ilusión se van apagando lentamente.

Esto le ocurrió a Sonia. Cuando la conocí, sus hijos ya estaban casados, pero su marido había tenido una muerte rápida hacía cinco años y ella se hundió en un gran sufrimiento. Sintió un vacío enorme, se preguntaba cada día por qué le había sucedido, y con tales interrogantes incrementaba su dolor y su tristeza. La meditación le ayudó a cambiar su actitud y a agradecer que hubiera podido disfrutar sus años de vida en pareja con enorme satisfacción. Varió totalmente su visión, entendió la muerte desde otra perspectiva, y pasó de resistirse a la nueva situación a aceptarla plenamente. En vez de lamentarse y quejarse, empezó a reconstruir y a tener una actitud de agradecimiento.
De cuestionarse: “¿Por qué me ha pasado esto a mí?”, “¿por qué se ha ido cuando aún era joven?”, pasó a preguntarse: “¿Qué puedo hacer a partir de ahora que aporte algo positivo?”. Y a agradecer todo lo que había compartido y aprendido en esos cuarenta años de matrimonio. Según las preguntas que uno se hace a sí mismo, las respuestas que genere pueden llevarle a incrementar el dolor y el sufrimiento o a liberarse y renacer en cada momento. En su caso, Sonia decidió formar parte de una ONG y ayudar a otras personas. Meditar la acompañó para encontrar su eje interior y conseguir fuerzas para reinventarse.
Muchas personas cuyo proyecto de vida se ha basado en lograr éxito, poder, dinero, privilegios y estatus sienten que llega un momento que todo deja de tener sentido. El individualismo en el que se ha sustentado su vida deja de nutrirles. Y es entonces cuando necesitan abrirse a los otros. Empiezan a plantearse el sentido de su presencia en el mundo. La actitud de servicio les lleva a espacios de conexión con los otros, a crear vínculos, comunión y comunidad. Al servir cambian una actitud que era fuente de sufrimiento. Pasan de pedir y necesitar a dar y compartir. Es en el dar y en el darse donde radica la semilla de la felicidad. En momentos de gran tristeza, como en un duelo, el servir ayuda a salir de ese estado y a conectar con la alegría.
Servir aumenta la capacidad de amar al prójimo. Se potencia la generosidad. La persona servidora crece en humanidad y en grandeza. No una basada en la ostentación o la fama, sino en la de vivir una vida con sentido.

Virar el rumbo

Probablemente nunca habíamos tenido tanto y al mismo tiempo nunca habíamos estado tan insatisfechos. ¿Qué sociedad hemos construido para que esto ocurra? Hemos creado un paradigma fundamentado en la necesidad, en la avaricia y en la conciencia de escasez. Vivimos pensando cómo podemos enriquecernos más, tener más, conseguir más y crecer más. Esto hace que llegue un momento en nuestra existencia que se desmorone el sentido y el para qué lo hacemos. Necesitamos crear proyectos de vida que nos permitan vivir siendo servidores. En vez de preguntarnos: ¿Cómo puedo hacerme más rico, más poderoso y tener más? Quizá debemos cambiar la pregunta y plantearnos: ¿Qué es lo que el otro necesita? ¿Cómo puedo contribuir a crear un mundo mejor?

18 jun 2015

Voluntad de poder y acción


Los filósofos han adoptado el uso del término "agencia" para referirse a la forma particular que tiene la conducta humana capaz de convertir la pura reacción física en lo que llamamos acción. No existe tal uso en el diccionario de la RAE, para el que "agencia" denota una estructura institucional. Pese a ello se ha generalizado en dos contextos: el estrictamente filosófico y el más amplio de la reflexión política, especialmente en el marco de la teoría feminista, donde suele convivir con otro préstamo lingüístico, el de "empoderamiento", estrechamente relacionado con la agencia.

Agencia es la capacidad que tienen las personas para la acción, la decisión o el juicio. En contextos no filosóficos no parecería que haya nada que examinar aquí pues, ¿qué otra cosa puede haber más familiar que la capacidad de hacer? Es la experiencia más primitiva humana, incluido el pensamiento. En todas las culturas hay términos para valorar las acciones: valientes, desmañadas, caprichosas, racionales, incorrectas,..., y así hasta constituir una categoría fundamental de nuestros adjetivos. Y sin embargo es notorio que el término "agencia" resulte tan ajeno a nuestro vocabulario cotidiano.

El hecho mismo de este silencio, como el del perro de los Baskerville, es lo relevante y difícil de explicar. Nietzsche fue el filósofo que más tiempo dedicó a pensar sobre este silencio y a buscar una explicación en el desarrollo de la cultura contemporánea. Llamó "transvaloración" al hecho de este silenciamiento, que consideraba como el ocultamiento, desprecio o control sobre las fuerzas de la vida, sobre su constitución y expresión. Nietzsche fue también quien nos mostró que ciertos hechos de nuestra civilización solamente pueden ser explicados a través de una "genealogía", es decir, a través de un relato que dé cuenta de las contingencias, derivas, y sendas por las que discurre la historia, alejadas de toda forma de necesidad, producto, sin embargo de intereses sociales que modelan las estructuras que sostienen la fábrica de las culturas. Es cierto sentido Nietzsche es más profundo y radical que Marx por cuanto penetra en la trama misma de la constitución agente de un modo que el concepto de "ideología" marxiano no puede lograr.

Lo que para Nietzsche constituye la esencia de la acción humana, su "agencia" (aunque él no emplea el término) es la voluntad de poder.  Ha sido éste un concepto malentendido al ser confundido con voluntad de dominación, pero se refiere a algo muy distinto, en lo que consiste una forma muy particular de acción humana: la acción en la que el agente expresa, manifiesta y realiza sus planes de vida. Si queremos entender qué es la voluntad de poder hay que entender lo que para Nietzsche eran las graves enfermedades que la aquejaban: el autoengaño, sobre todo, que tan magistralmente desarrolló más tarde Sartre, uno de los filósofos que sigue más fielmente el espíritu del pensamiento nietzscheano. La verdad, para Nietzsche, deja de tener las connotaciones de puro intelectualismo, es decir, las de adecuación del pensamiento al mundo para denotar una forma de existencia, la del que no se deja engañar por sus propias servitudes.

Es por esta razón por la que "agencia" y "empoderamiento" han quedado tan unidas en las construcciones teóricas del feminismo, a donde hay que mirar con cuidado, más que en los grandes textos de los filósofos (en masculino) para encontrar toda la potencia teórica y práctica que contienen estos dos conceptos. Agencia es un término de logro o conquista: la de la libertad para proponerse y llevar a cabo planes de vida. Tiene que ver con la capacidad para descubrir posibilidades, es decir, horizontes distintos a los que muestra el paisaje de dominación en el que discurre habitualmente nuestra existencia. Tiene que ver con la voluntad de convertir las posibilidades en realidades, en transformaciones de la realidad contra todos los obstáculos, interiores o exteriores, que se oponen a las fuerzas de la vida.  Tiene que ver con la voluntad de persistencia, de lucidez y negación al autoengaño, de autogestión de los movimientos propios.

La agencia es la conquista de quienes son capaces de decir "¡sí se puede!", de creerlo y conformar su vida por esta convicción.



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