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16 ene 2020

Cerebro y computación

En esta entrada comentamos algunas perspectivas de presente y de futuro sobre la aplicación de técnicas computacionales para el desarrollo de una teoría unificada y holística acerca de la organización del cerebro.

Pixabay-Gerd Altmann .jpg
Si estamos de acuerdo en que el cerebro es el objeto más complejo del universo conocido, la idea de simular su organización mediante una enorme cadena de ecuaciones no-lineales parecería, cuando menos, un deseo cercano a una utopía. Pero lo que era ciencia ficción hace algunos años, hoy quizá no estaría tan lejos. Al fin y al cabo, el cerebro no deja de ser un órgano confinado, es decir, con límites y proyectos como el Human Brain Project tendrían su razón de ser. 
El anuncio del supercomputador Aurora para 2021 nos sitúa a un nivel de computación a exaescala, esto es, a un trillón de operaciones por segundo, mil veces por encima de los supercomputadores de hace una década. Se trataría del mínimo de capacidad de cálculo requerida para desarrollar una primera versión de un modelo del cerebro con ciertas pretensiones de totalidad, una versión que implementase las interacciones no-lineales que, en una perspectiva macro, caracterizasen las propiedades emergentes de un cerebro vivo. Por otro lado, las eficientes técnicas de computación en la nube y de distribución de datos, podrían ser buenas soluciones para almacenar los datos. Ahora bien, el gran problema que se plantea es cómo agregar y analizar datos. Téngase en cuenta que para que una modelización sea exitosa, los procesos de muestreo, selección y agregación de datos son decisivos.
Los algoritmos clásicos suelen clasificar los datos utilizando "clusters" de reglas más bien aptos para localizar correlaciones y no causalidades. Los algoritmos que necesitamos han de ser capaces de tratar cada vez mejor con datos muy multivariados, de diferente alcance y con datos "perdidos"; es decir, disponer de una mineria de datos cada vez más avanzada. Los procedimientos puramente estadísticos, como los de las técnicas de machine learning no parecen ser muy prometedores para arrojar luz acerca de cantidades masivas de datos no-lineales, no estocásticos y procedentes de espacios de búsqueda de muchas dimensiones.

Tendremos que obtener datos de las patologías neurológicas no centrándonos en aislarlas mediante la búsqueda de características únicas o simples sino en sondear en múltiples dimensiones o en vectores de variables médicas, reduciéndose así la imprecisión en los diagnósticos. Y así, por ejemplo, en nuestros días hasta un cuarenta por ciento de pacientes con enfermedad de Alzheimer en un estadio inicial quedan sin diagnosticar a su debido tiempo.En el ámbito de la Neurociencia con aplicaciones clínicas habrá que intentar que los millones de datos acumulados por hospitales, fundaciones médicas, laboratorios y Universidades puedan ser compartidos públicamente más allá de las lógicas restricciones ético-legales de la profesión médica. 
En consecuencia, aunque parece que a corto y medio plazo vamos a disponer del hardware necesario para generar modelos bastante realistas de la actividad cerebral global, precisamos de algoritmos de programación cada vez más selectivos a la hora de encontrar relaciones no espurias entre cantidades gigantescas de datos. Este es un reto que va más allá de extender en el tiempo la famosa "ley" de Moore o de intentar explotar nuevos materiales semiconductores como la molibdenita o el grafeno.


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29 sept 2017

Historias íntimas de los genes

Los genes no contienen planos son como recetas (Dawkins)
el gen
 Hola:
Soy u…no de tus genes, no im….porta cual, soy la míni…ma cantidad de materia que ….contiene información. Habi….to en una molécula muy grande conocida con el nombre de ADN y que tie…ne una forma muy curiosa: una doble hé….lice enroscada en sí misma y que se encuentra en los cromo….somas, que en nuestra especie son 46, 44 autosomas y dos cromo…somas sexuales XY.
Todos tus genes están empare….jados, contenemos dos co….pias de cada gen, puesto que somos una especie diploide y hereda….mos una parte de nuest…ro padre y otra serie de nuestra ma…dre. Todos están emparejados excepto el cromos…oma Y determinante de la mascul…inidad y que afecta a mi hermano SRY, el gen responsable de construir fetos varones.
Un gen es como la sucesión de perlas de un co…llar, cada perla es un nucle…otido y cada tres nucleotidos dirigen la genesis de un amino …acido. Otras perlas no hacen nada cono..cido y algunas de ellas componen un gen, siendo los puntos suspensivos…..intrones.
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10 mar 2015

Siguiendo la mirada humana


Esto que estas viendo es un mapa de los lugares en los que centramos nuestra atención al mirar la cara de alguien, también es la creación artística del argentino Mariano Sardón,  fusionando una vez más neurociencia y arte.

Mediante un sistema de seguimiento ocular, teniendo en cuenta la posición del ojo y la dilatación de la pupila, Sardón ha creado distintas obras, no son novedosas para la ciencia, claro, pero la acercan a la gente.





Echad un vistazo a su obra desde aquí

Aquí una corta y sencillísima charla TED:



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18 dic 2014

El proyecto del conectoma humano

Así como la decodificación del ADN ha ayudado en ramas más allá de la genética, la elaboración de un mapa de todas las conexiones cerebrales favorecerá a muchas áreas que no tienen que ver directamente con la neurología




Los médicos en el mundo antiguo pensaban que el cerebro era una flema. De hecho, el granAristóteles lo asemejaba a un refrigerador que, primordialmente, se encargaba de enfriar al apasionado corazón. Bien poético de parte del gran pensador. 


Ciertamente, el cerebro nos hace creer que la pasión reside en el corazón, que el enamoramiento comienza con síntomas en el estómago, que los sentimientos son algo más que neuronas descargando electricidad a través de axones y sinapsis, que somos algo más que nuestros cerebros.

Y hoy nos parece tan común saber sobre las dendritas, la masa negra, la materia blanca y la gris, las interesantes y populares neuronas; sin embargo, la neurología y la neurociencia son ramas científicas cuyo conocimiento no se inicia hasta el siglo XVII, el británico Thomas Willis, el italiano Camilo Golgi y el español Santiago Ramón y Carvajal, entre muchos otros, se encargaron de lanzarlas hacia el progreso, pero sólo ahora, en el siglo XXI, nos acercamos seriamente a decodificar detalladamente el cerebro.
 
Y los esfuerzos para conocer bien esa máquina se han intensificado. Europa ha prometido la inversión de mil millones de dólares para el Proyecto Cerebro Humano, cuyo objetivo es producir un modelo computacional del cerebro. En Estados Unidos, el presidente Barack Obama anunció en el año 2010 una iniciativa conocida como Investigaciones sobre el Cerebro a través de Avanzadas e Innovadoras Neurotecnologías (BRAIN, en inglés), que está siendo impulsada a través de los institutos nacionales de la salud (NIH), para avanzar la investigación del cerebro, concentrándose primero en el desarrollo de nuevas tecnologías. Conocido como el programa “Grand Challenge” o el gran reto, ha prometido 100 millones de dólares en financiamiento sólo para el primer año de lo que se anticipa será un empuje de una década.
 
“Ya se está llevando a cabo una gran cantidad de investigación, tanto así que el paisaje de la neurociencia es casi tan difícil de aprehender como el del cerebro mismo. Los Institutos Nacionales de la Salud gastan, para poner un ejemplo, 5.500 millones de dólares al año en neurociencia, gran parte de ella dirigida hacia la investigación de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer”, escribió el periodista científico James Gorman.
 
El popular periodista científico estadounidense Carl Zimmer, por ejemplo, es una de las numerosas personas que han permitido que en el laboratorio de Van Wedeen le escaneen el cerebro. Este proyecto es parte del esfuerzo estadounidense por comprender el órgano, no sólo la parte biológica sino el alambrado que lo sostiene, ese que el equipo de Wedeen está estudiando en estos momentos en el Centro Martinos para Imágenes Biomédicas donde ya están creando representaciones del alambrado cerebral.

En la actualidad, 160.935 kilómetros de fibras nerviosas en la materia blanca del cerebro están siendo analizadas; estas fibras son las que conectan los varios componentes de la mente y hacen posible que pensemos, sintamos y percibamos. Lo interesante, indicaWedeen, es la red que vemos debajo del alambrado cerebral.
 
También las patologías neurológicas, desde psicosis y esquizofrenias hasta Parkinson y Alzheimer, pueden ser analizadas bajo el microscópico neurológico. Es precisamente uno de los objetivos de poseer un mapa cerebral. Los científicos Joshua W. Buckholtzemail, Andreas Meyer-Lindenberg y la neuropsicóloga Deanna Barch, son algunos de los que esperan que el conectoma humano los ayude en el estudio de distintas enfermedades neurológicas. Los estudios de Barch, por ejemplo, quien está trabajando en el proyecto del conectoma con el equipo de la Universidad de Washington, se concentran en la depresión.
 
“Los datos que obtendremos del conectoma podrían ayudarnos a responder preguntas como: ¿Qué nos hace distintos a ti y a mí y cómo la forma en que está diseñado el cableado en nuestros cerebros, refleja las diferencias en nuestros comportamientos, pensamientos, emociones, sentimientos y experiencias? ¿Nos ayudará a entender cómo los trastornos de la conectividad, o trastornos del alambrado cerebral, contribuyen o causan problemas neurológicos y problemas psiquiátricos?”, expresó Barch, quien es optimista al respecto.
 
Los orígenes del Conectoma

El neurólogo Olaf Sporns acuñó la palabra “conectoma” en una publicación del 2005 titulada, "El conectoma humano: Una descripción estructural del cerebro humano”. El científico lo define como la descripción completa de la conectividad estructural (el cableado físico) del sistema nervioso de un organismo. Precisamente, Grossman escribe que de las muchas "metáforas utilizadas para explorar y entender el cerebro, la cartografía es, probablemente, la más duradera, tal vez porque los mapas son tan familiares y comprensibles".
 
“Hace un siglo, los mapas cerebrales eran como los mapas del siglo XVI de la superficie de la Tierra”, dijo David Van Essen, quien está a cargo de los esfuerzos de Conectoma en la Universidad de Washington. “Ahora las caracterizaciones son más como un mapa del siglo XVIII”. Eso quiere decir, explican, que los continentes, cordilleras y ríos están cada vez más claramente definidos.

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10 oct 2014

La curiosidad actúa como una ventosa del conocimiento

Puede ayudar a memorizar de manera colateral hechos o eventos que no tienen nada que ver con lo que nos interesa.

Jonny Hughes (Flickr, CC)  Jonny Hughes (Flickr, CC)  
Que la curiosidad nos ayuda a aprender parece una obviedad, puesto que el deseo de conocer más sobre algo ayuda a fijarlo en la memoria. Pero, ¿y si les digo que ese impulso puede ayudar a memorizar cosas de manera colateral, es decir, hechos o eventos que no tienen nada que ver con lo que nos interesa?
Para entender el fondo del asunto lo mejor es conocer los detalles del experimento que Matthias Gruber y su equipo acaban de publicar en la revista Neuron. Para el trabajo, los investigadores reclutaron a un grupo de voluntarios a los que hicieron una serie de preguntas de cultura general y les pidieron que valoraran aquellas que les inspiraban más curiosidad. Antes de darles la respuesta correcta de cada pregunta, y mientras seguían su actividad cerebral, los científicos les mostraban la fotografía de un rostro humano durante un instante, sin ninguna relación con la prueba. En la fase posterior, los voluntarios se sometieron a un examen de memoria por sorpresa: ¿cuáles de aquellas caras que les habían ido enseñando reconocían?
La primera sorpresa del estudio es que los voluntarios recordaron mejor no solo la respuestas a las preguntas por las que sentían curiosidad, sino los rostros asociados a esas preguntas. Como si el hecho de sentir curiosidad abriera una ventana en la que el aprendizaje es más fácil y que les permitía retener conocimientos hasta 24 horas después de la prueba. "La curiosidad podría poner el cerebro en un estado que permite aprender y retener cualquier tipo de información, como un remolino que absorbe aquello por lo que estás motivado y también todo lo que lo rodea", asegura Gruber.
Otra observación interesante del estudio fue que mientras se estimulaba la curiosidad, se activaba el denominado como "circuito de la recompensa" del cerebro. "Hemos demostrado que la motivación intrínseca recluta realmente las mismas zonas del cerebro que están profundamente implicadas en la motivación tangible y externa", añade el investigador. Este circuito implica la segregación de hormonas como la dopamina, un mensajero químico importantísimo para la transmisión de mensajes entre las neuronas.
Y, por último, los investigadores observaron que cuando la persona sentía curiosidad por algo aumentaba la actividad del hipocampo, el núcleo del cerebro más implicado en la fijación de los recuerdos, lo que explicaría por qué cuando algo despierta tu interés te conviertes en una esponja y lo recuerdas mucho mejor que cuando te aburre soberanamente. "Así pues la curiosidad pone en marcha el sistema de recompensa", resume el investigador principalCharan Ranganath, "y las interacciones con el hipocampo parecen poner al cerebro en un estado en el que es más fácil aprender y retener información, incluso si esa información no tiene una importancia o un interés particular".
Estos hallazgos tienen implicaciones no solo a nivel sanitario (conocer cómo motivar a personas mayores con demencia incipiente para memorizar cosas) sino a nivel educativo. De hecho,muchos profesores ya saben que la curiosidad es un arma para que los alumnos aprendan, pero no solo las cosas que les motivan, también aquellas que no les despiertan el menor interés y que deben conocer.
(Neurolab)
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22 sept 2014

El efecto Google: ¿para qué memorizar datos si tengo acceso instantáneo a ellos?


Cerebro virtual 400x300 El efecto Google: ¿para qué memorizar datos si tengo acceso instantáneo a ellos?Cada día, a cada minuto, seleccionamos inconscientemente mucho de los datos que guardaremos en nuestra memoria a largo plazo. Nuestro interés personal por ellos, su importancia subjetiva o su capacidad para causarnos determinados sentimientos como la sorpresa, el miedo o la alegría son algunos de los factores implicados en que un determinado recuerdo persista en algún recóndito lugar de nuestro cerebro.

Por esa razón, datos o hechos que consideramos superfluos, aburridos o irrelevantes suelen ir directos al olvido con mayor o menos rapidez. Y es también una de las explicaciones por las que tenemos mayor facilidad para aprender aquello que nos gusta o nos resulta interesante que aquello nos parezca un coñazo interminable.
Estos factores implicados en la selección inconsciente de datos para la memoria a largo plazo han ido ligados al ser humano probablemente desde sus comienzos. Sin embargo, con el desarrollo de sistemas de información inmensos y de accesibilidad casi instantánea, se le da otra vuelta de tuerca a la selección inconsciente de datos para que permanezcan en nuestra memoria. ¿Para qué memorizar un determinado hecho o dato cuándo podemos acceder a él en cuestión de segundos? Es una pregunta tan obvia que ni siquiera nos hace falta plantearla. Inconscientemente, ya sabemos que si una determinada información está guardada en algún sitio al que podamos acceder, es mucho más probable que olvidemos esa información o la recordemos con menor detalle mientras, eso sí, ponemos especial interés en recordar dónde o de qué manera hemos llegado a esa información.

A este curioso fenómeno potenciado por las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) se le dio el nombre de “efecto Google“ en el año 2011. Es la tendencia que existe a olvidar información que sabemos que puede buscarse fácilmente en Internet a través de buscadores como Google. Este efecto fue evidenciado y estudiado con detalle mediante cuatro experimentos diferentes en ese mismo año y sus resultados fueron publicados en la revista Science por los investigadores Betsy Sparrow, Jenny Liu y Daniel M. Wegner: Los efectos de Google en la memoria: las consecuencias cognitivas de tener la información en la punta de los dedos. Francis explica muy bien en su blog los pormenores de los estudios en: El “efecto Google” y la internet como el disco duro de nuestro cerebro.

En realidad, el efecto Google en sí mismo se dio por primera vez en la historia de la humanidad, con mucha menor intensidad, cuando el hombre comenzó a grabar información de forma accesible ya fuera en papiros, libros… Aunque fue la alfabetización masiva de la población, mucho más tarde, la que permitió que estos sistemas de almacenamiento de información llegaran a casi todo el mundo. En la antigua Grecia ya hubo algún ilustre filósofo que percibió los efectos que podría tener sobre la memoria a largo plazo el texto escrito. Así, por ejemplo, Platón citaba a Sócrates en el texto Fedro afirmando con preocupación que la memoria se volvía dependiente del texto escrito, cuando estaba tan disponible.

En la actualidad, Internet se parece cada día más a una memoria RAM a la que accedemos para recuperar cierta información de forma temporal. Sin duda, esto hace que nuestra memoria sea más dependiente de múltiples tecnologías pero, al mismo tiempo, la refuerzan de una forma nunca antes vista. Jamás en la historia de la humanidad, el ser humano ha estado expuesto a tanta información y con tanta inmediatez. Además, la tendencia es que esto vaya todavía a más, en un mundo cada vez más conectado. Si tenemos en cuenta que la memoria de los ordenadores es precisa e invariable con el tiempo, mientras que la nuestra es turbia y tiende a distorsionarse con el tiempo, hemos encontrado el complemento ideal a nuestro analógico e impreciso cerebro.


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8 sept 2014

La Sinfonía de la Ciencia

Aunque suene a metáfora, La Sinfonía de la Ciencia es, literalmente, un proyecto musical.
Realizado por John D Boswell, su objetivo es darle ritmo a la divulgación científica.
Mezclando diálogos con música, John ha conseguido convertir contenido científico en una pegadiza tonada electrónica, en la que no podía faltar, por supuesto, una  Oda al cerebro.


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5 sept 2014

Así se distorsiona el tiempo en tu cerebro

braintime

Igual que sucede con lo que vemos y escuchamos, la sensación del tiempo es una reconstrucción de nuestro cerebro. Si eres de los que disfruta de unas vacaciones, comprobarás un año más que los días se te pasan volando, mientras que las semanas de trabajo del siguiente mes se te harán eternas. ¿De qué factores depende esta percepción subjetiva del tiempo? La neurociencia lleva muchos años tratando de encontrar las claves que hacen que unos sucesos nos resulten más duraderos que otros y ya se han encontrado algunas pistas. 



(Neurolab)

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12 ago 2014

El cerebro juzga las caras incluso ¡antes de verlas!



De la importancia de las caras para nuestro cerebro ya hemos hablado muchas veces en Neurolab. Somos buenos reconocedores de rostros y no solo podemos distinguir una cara en medio de otros patrones visuales, sino que distinguimos la carga emocional de un gesto con poquísimas pistas. Pero lo que acaba de confirmar un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva York es todavía más impresionante: nuestro cerebro es capaz de juzgar el nivel de confianza que merece una cara antes incluso de que esa información pase a nivel consciente.


(Neurolab)

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28 jun 2014

Por qué en grupo nos volvemos estúpidos

Un equipo de investigadores identifica un patrón de actividad cerebral que diferencia a aquellos que pierden su individualidad con la masa y se dejan llevar. Cuando estas personas están en grupo, sostienen los investigadores, son más propensas a realizar acciones que no harían en solitario, a celebrar las desgracias ajenas e incluso a agredir al contrario.


  Nuestras decisiones son diferentes si actuamos en grupo  

La forma en que nuestro cerebro toma decisiones morales es diferente cuando estamos solos y cuando actuamos en grupo. Diversos experimentos han demostrado que las personas pueden cometer actos de vandalismo y brutalidad cuando actúan dentro de la masa que no cometerían como individuos particulares, como si el sentido de la responsabilidad se disolviera en el anonimato colectivo. Pero, ¿cómo pierde uno el contacto con sus propios principios morales para saltárselos a la torera en mitad de una turba o celebración? 
Algunas personas son más propensas a disolver su personalidad entre la multitud
La doctora Rebecca Saxe, neurocientífica del Instituto tecnológico de Massachusetts (MIT), investiga qué partes del cerebro están implicadas en la empatía, las decisiones morales y cómo cambian en función de determinadas variantes, hasta el punto de que  se pueden manipular mediante estimulación magnética transcraneal (aquí puedes ver su interesante charla TED). En el estudio publicado en la revista NeuroImage y liderado por Mina Cikara, una de sus estudiantes de posdoctorado, su equipo ha ido un poco más allá y ha demostrado cómo las personas pierden contacto con sus referencias morales individuales cuando actúan en grupo y cómo esto facilita la posibilidad de que agredan a los que no pertenecen al grupo.
Para realizar el trabajo, los científicos reclutaron a 23 voluntarios y analizaron su actividad cerebral con resonancia magnética funcional en dos situaciones: participando en un juego de forma individual y haciéndolo en grupo. Los investigadores centraron su atención en un área del cerebro, la zona medial de la corteza prefrontal, que se activa siempre que la persona hace valoraciones sobre sí misma y las cosas que piensa, como si fuera una especie de sentido del ‘yo’.  Durante las pruebas, los autores del estudio descubrieron que en una serie de sujetos esta zona se activaba mucho durante el juego individual pero se inhibía cuando estaban jugando en grupo. Lo que los científicos preveían es que las personas cuya actividad en esta zona del cerebro era menor, tendrían más probabilidades de perjudicar a los miembros de otro equipo en otra tarea realizada después del juego. Y para medirlo les pidieron que eligieran dos fotos entre seis de los miembros del equipo rival que se publicarían después en el estudio. 
La gente cambia sus prioridades cuando hay un 'nosotros' y un 'ellos' 
Las personas que habían tenido menor actividad en la corteza prefrontal eligieron sistemáticamente las fotos en las que sus rivales habían salido menos favorecidos, lo que, según los investigadores, confirma sus sospechas de que son más propensas a actuar contra los miembros del otro grupo con algún tipo de represalia."Esta es una buena manera de usar la neuroimagen para intentar comprender algo que ha sido realmente difícil de explorar solo con el comportamiento", asegura el profesor de psicología de la Universidad de Yale, David Rand, en una nota del MIT. Para Cikara y su equipo, el resultado es una confirmación de que "la gente cambia sus prioridades cuando hay un 'nosotros' y un 'ellos' y puede servir para comprender mejor por qué algunas personas son más propensas a "perderse a sí mismas" o disolverse dentro de un grupo que compite con otro. 
La propia doctora Cikara, que trabaja ahora en la Universidad Carnegie Mellon, explica que la curiosidad por estos procesos surgió hace unos años tras asistir con su pareja a un partido de béisbol en el estadio de los Yankees de Nueva York. Su marido llevaba una gorra de los Red Sox y no dejaba de ser increpado de los aficionados locales, así que ella le quitó la gorra y se la puso, pensando que sería menos objeto de insultos "por el hecho de ser mujer", dice. "Pero no podía estar más equivocada", recuerda. "Nunca me habían llamado cosas como esas en toda mi vida". Aquellas agresiones, que continuaron después en la ciudad, causaron un fuerte impacto en Cikara, que ni siquiera era seguidora de los Red Sox. "Fue realmente sorprendente porque me di cuenta de que había pasado de ser un individuo a ser vista como un miembro de la "nación Red Sox". Y la manera en que la gente me respondía, y la manera en que me vi a mí misma respondiéndoles, había cambiado por efecto de esta pista visual - la gorra de béisbol", asegura. "Una vez que te sientes atacada por tu grupo, aunque sea arbitrariamente,cambia tu psicología".
“Una vez que te sientes atacada por tu grupo, cambia tu psicología”
La literatura científica coincide en señalar que nuestros cerebros parecen desarrollar un sentido del grupo que nos hace percibir a los otros como extraños e incluso hostiles, y en los casos más extremos, deshumanizarlos. En estudios anteriores sobre los cambios en la empatía,  Saxe y Cikara ya habían visto que cuando emplean la lógica de grupos es frecuente que las personas se alegren secretamente de las desgracias ajenas, una sensación conocida con el término alemán "Schadenfreude". En experimentos con neuroimagen se ha comprobado que a algunas personas se les activan las zonas de "recompensa" del cerebro cuando el competidor recibe una descarga eléctrica dolorosa o cuando le sucede una desgracia.   
Como se quedó con la espinita clavada tras su experiencia en el estadio de los Yankees, la doctora Cikara realizó un estudio con aficionados de este equipo y de los Red Sox en los que midió su actividad cerebral. Los estímulos negativos (tu equipo pierde y el rival gana) activaban la ínsula y la circunvolución cingulada anterior, mientras que los estímulos positivos (tu equipo gana y el otro pierde, incluso con un tercer equipo) activaba el cuerpo estriado, que tiene que ver con el placer pero también con las tentaciones que los propios sujetos relataban de golpear a un seguidor del otro equipo.
¿Quiere esto decir que estar en grupo te convierte en una criatura agresiva y sin control? Por supuesto que no. Lo que el estudio apunta es que algunas personas pueden estar más predispuestas que otras a saltarse sus propios límites morales cuando se identifican con un grupo de gente. Esto puede tener también consecuencias positivas, como demostraba un estudio de 1990 en el que los sujetos eran más propensos a donar dinero para una buena causa cuando estaban en grupo que cuando estaban solos. Los mismos circuitos neuronales, aseguran los investigadores, pueden promover comportamientos prosociales o antisociales, aunque el contexto competitivo tiende a promover el segundo escenario y lo habitual es que, cuando el individuo pierde la referencia de su código moral, su actuación termine siendo desafortunada e irracional.

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6 jun 2014

La consciencia quíntuple

La consciencia parece comportarse siguiendo las leyes de la fisica cuántica, eligiendo y colapsando una función de onda. En este dibujo podemos ver perfectamente como este cilindro se refleja alli como un circulo y aqui como un rombo. Las dos percepciones son verdaderas pero no pueden darse a la vez porque la decisión por una de ellas colapsa a la otra.
¿Cual es la diferencia entre mente y consciencia? ¿Por qué necesitamos otra palabra para nombrar ese intangible que llamamos mente? ¿Es la consciencia algo que procede del cerebro o es algo que le precede?
En este post voy a intentar darles una visión sobre estos temas basándome en las opiniones de Amit Goswami un físico teórico de origen hindú que ha elaborado una teoria holística sobre la consciencia y que recoje las ideas expresadas previamente por Donald Campbell en 1974 acerca de la causación descendente.
La causalidad descendente significa que una vez creado un nivel emergente superior este nivel posee efectos causales sobre el nivel inferior. Dicho de otra manera si existe ese algo inmaterial que conocemos con el nombre de mente y esa mente emergió de la materia (cerebro) esa mente ha de tener propiedades y efectos causales sobre el nivel inferior: sobre el cerebro y el cuerpo.
La ciencia convencional hasta el momento se ha ocupado de la dirección contraria: la patologia médica sabe y acepta que de los niveles inferiores (celulares) surgen patologias que enferman tejidos, órganos y sistemas, sin embargo esta misma ciencia ha sido reacia a admitir que del mismo modo la flecha de la causalidad puede ir de arriba hacia abajo.
Paradójicamente con esta idea, la mayor parte de los investigadores admiten el efecto placebo: que la creencia del enfermo de estar tomando algo que va a ser beneficioso para su salud (aunque se trate de algo inerte) resulta en beneficio para la misma. Personalmente no me cabe ninguna duda de que si existe el efecto placebo es precisamente porque existe una flecha que va desde la mente hacia el cerebro y el cuerpo, de lo inmaterial (lo indeterminado y sutil) a lo material (determinado y denso). Tambien está admitido el efecto causal psicológico del trauma sobre el organismo, menos definidos se encuentran los efectos conversivos o psicosomaticos psicológicos que se categorizan con el nombre inespecifico de estrés.
Del mismo modo que lo material puede enfermar la mente, tambien la mente puede enfermar al cuerpo.
Si el efecto placebo existe la causación descendente existe también.
Lo que es lo mismo que admitir que si la mente puede enfermar el cuerpo tambien puede ayudar a sanarlo.
Ahora bien este planteamiento nos vuelve a enfrentar contra las cuerdas del viejo cuadrilátero de la dualidad ¿es que existen entonces dos principios operando de forma independiente uno de otro? ¿Cómo podemos encajar los hechos anteriormente reseñados haciéndolos compatibles con una visión no dual del dilema mente-cerebro?
Para Goswami el dilema mente cerebro, solo puede resolverse admitiendo que existe una sustancia no material, la consciencia que los incluye a ambos y que los pone en contacto. En este sentido mente y cerebro operarían en paralelo y sería la consciencia la que los incluiría a ambos. La mente y el cerebro serían diferentes manifestaciones de la consciencia. Goswami propone un funcionamiento cuántico para la consciencia basado en los principios de incertidumbre y no localidad. La consciencia elige y elegir significa colapsar una posibilidad, es por eso que un significado cognitivo inadecuado puede derivarse hacia el polo somático o hacia la mente, causando sufrimiento mental o fisico.
Tal y como podemos ver en el siguiente esquema:
Goswami define 5 tipos de consciencia alimentadas por energias cada vez mas sutiles (de abajo-arriba) y algunas de ellas no-fisicas, aunque para hacerlo más digerible lo he dejado solo en dos -en el esquema- para que pueda verse el procesamiento en paralelo de mente y cerebro y como ambos tipos de procesamiento de la información contienen el cuerpo fisico en su octava más baja incluyendo el cuerpo sutil o etérico, ese que pinchamos con las agujas de la acupuntura..
La idea fundamental de esta teoria que se llama holística e integral es que cada enfermedad o dolencia hallaria su origen o causa en un nivel determinado de la consciencia y para hacernos entender mejor este concepto de consciencia propone el siguiente experimento mental:
Imagine que llena una botella de agua y que arroja esta botella al mar. La botella tendrá agua dentro y agua afuera, esto es precisamente la consciencia: la unica diferencia que existe entre el agua de afuera y la de adentro es que existe una separación entre ambas (el frasco), esa separacion es el cuerpo fisico que nos hace vivir la ilusión de separatividad.
Todo es pues consciencia. Y si todo es consciencia no hay más dualidad.
Pero la consciencia tiene como decía antes al menos 5 grados de constelación en el cuerpo. Asi de abajo-arriba o de lo más denso (la materia) hasta lo más sutil (la consciencia propiamente dicha) existen estas estructuras anidadas unas dentro de otras más abarcativas:
1.- El cuerpo fisico. Aunque la medicina convencional piensa que el cuerpo fisico se enferma solo (a partir de daños celulares, genéticos o moleculares), y solo contempla la posibilidad de la causación ascendente (que puede ocurrir) el cuerpo fisico puede enfermar también a partir de causalidades que se encuentran mas arriba de él, sobre todo a partir del siguiente:
2.- El cuerpo o consciencia vital. Es una especie de molde morfogenético o energético del anterior (cuerpo etérico), es el cuerpo de la medicina tradicional china (MTC) y la acupuntura, tambien los chakras indios se relacionan con este cuerpo vital que hace corresponder órganos energéticos con órganos materiales.
3.- La consciencia mental. Es la mas conocida de las formas de consciencia que algunos llaman conciencia (sin S), es decir el hecho de poseer una subjetividad idiosincrásica diferente al resto, una consciencia limitada por los procesos de condicionamiento, de las conceptualizaciones y las creencias.Lo mental puede enfermar por sí mismo (un trauma) o a partir de causas supramentales o de la consciencia propiamente dicha. Es inutil tratar de sanar un problema mental apuntando a un nivel inferior de la consciencia, aun admitiendo que lo mental pueda llevar arrastres en niveles inferiores a sí mismo.
4.- La consciencia supramental. La mente del arquetipo, la intuición y la creatividad. Lo que caracteriza lo supramental es la emergencia de saltos cuánticos o discontinuidades, es decir la intención de nuevos significados en patrones por otra parte ya conocidos.La causa más importante que puede llevar a enfermar o perturbar este nivel es la ilusión de separatividad.
5.- El cuerpo espiritual o consciencia propiamente dicha conocida en la tradición mística como cuerpo de gloria.
Como puede observarse la consciencia tiene dos procesadores energéticos conectados en paralelo, dos niveles mentales y dos niveles fìsicos. El nivel causal que explica tanto las enfermedades como las dolencias se instalan en estos distintos niveles y el estancamiento de energía sucede en uno o varios niveles al mismo tiempo. Naturalmente en cada nivel el tránsito puede estar interrumpido por bloqueos.
Y cada nivel superior abarca, contiene y trasciende al inmediatamente inferior, como aqui:
O como dicen aqui:
“Los seres que tienen una forma,
en cualquier matriz que se produzcan
el gran Brahmán es su matriz común.”

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21 may 2014

¿Son innatas las ideas políticas?

¿De izquierda o de derecha? Un escáner de su cerebro puede tener la respuesta

  ¿Podemos "leer" las ideas políticas en un escáner?  


La política es una de las áreas más complejas del pensamiento humano. Así que fui escéptico cuando oí que escanear el cerebro de una persona podría predecir sus elecciones políticas.
La ciencia cognitiva está logrando avances extraordinarios, pero mapear las interacciones sociales humanas con lo que se puede medir en un escáner del cerebro es un salto enorme.
Es como intentar encontrar las correlaciones exactas entre dos platos de sopa: uno está hecho de vegetales, macarrones y caldo, y el otro está hecho con ideas abstractas como economía, igualdad e historia.
Pero en Estados Unidos y en Reino Unido, psicólogos y neurólogos están haciendo serias investigaciones para intentar relacionar las actitudes políticas con lo que está dentro de nuestro cráneo.
"Al observar cómo el cerebro está procesando los fenómenos políticos, podemos comprender un poco mejor por qué hacemos lo que hacemos", dice Darren Schreiber, de la Universidad de Exeter, en Reino Unido.
Schreiber comenzó usando la técnica de imagen por resonancia magnética (IRM) para investigar patrones de actividad en el cerebro cuando las personas tomaban decisiones, especialmente aquellas que involucraban riesgos.
Imagen del cerebro
 Varias investigaciones buscan la relación
entre  patrones de actividad del cerebro
 y las ideas políticas. 
Mientras que las decisiones no eran todas tan diferentes, el experto vio variaciones en las partes del cerebro que eran más activas en las personas que se describían a sí mismas como conservadoras y en aquellas que se consideraban liberales.
El científico no generaliza sobre cómo piensan exactamente conservadores y liberales, pero cree que su trabajo sugiere que diferentes actitudes políticas reflejan divergencias profundamente enraizadas en cómo entendemos el mundo.
Read Montague, de las universidades College London, Reino Unido, y Virginia Tech, EE.UU., era escéptico cuando comenzó a ayudar a los investigadores políticos en su estudio.
"Me reí de ellos en voz alta", dice.
Pero cuando John Hibbing y su equipo de la universidad estadounidense de Nebraska le mostraron sus datos, Montague cambió de tono.
Su trabajo sobre gemelos sugería que la lealtad política era en parte genética.
No de forma tan marcada como la estatura, por ejemplo, pero lo suficiente como para indicar que alguna gente realmente puede llevar el conservadurismo en la sangre, o al menos en el ADN.

Miedo y asco

¿Pero cómo, exactamente, podrían las diferencias genéticas expresarse en diferencias políticas en el mundo real?
Hibbing y Montague querían saber si estas predisposiciones innatas podían ser observadas en funcionamiento en el cerebro.
Así que probaron con respuestas instintivas a imágenes diseñadas para provocar asco y miedo, y hallaron un vínculo entre la fuerza de la reacción a las imágenes y cuán conservadores socialmente podían ser los puntos de vista de una persona.
Hombre comiendo gusanos
  Esta es una de las imágenes repulsivas del test de Hibbing.  
"Debemos aclarar la distinción entre conservadurismo económico y conservadurismo social", dice Hibbing.
"La gente que tiene actitudes más protectoras sobre temas como inmigración, que promueve mayores castigos a criminales, la gente que se opone al aborto… Estos son individuos que parecen tener una reacción mucho más fuerte a las imágenes repulsivas".
Estas respuestas se miden biológicamente, por lo tanto el estudio está vinculando explícitamente opiniones conscientes con respuestas inconscientes.
En las investigaciones que se han hecho hasta ahora, las actitudes hacia el riesgo, el asco y el miedo son las que muestran las conexiones más fuertes con las opiniones políticas manifiestas.
La dificultad llega al tratar de aplicar esta información a una situación específica.
Los conservadores sociales estadounidenses pueden estar también a favor de un estado más pequeño y un mercado libre.
Pero en los países que formaron parte del bloque socialista, el conservadurismo social podría más bien añorar la época comunista.

Determinismo biológico

El economista conductual Liam Delaney está estudiando la psicología de las campañas para el referendo sobre la independencia de Escocia, pero él no cree que los instintos subconscientes puedan ofrecer una guía completa del debate.
"El determinismo biológico es un poco tramposo con estas situaciones, porque hay demasiada variación entre los diferentes sistemas políticos".
Cerebro modelo
  La antigua teoría de la frenología vinculaba partes de la cabeza con la personalidad.  
"Creo que tiene el riesgo de simplificar las cosas al decir que hay algo innato que determina el resultado".
Darren Schreiber coincide: "La política humana es extraordinariamente compleja. No se reduce sólo al cerebro, y quiero dejar muy claro que no soy un determinista biológico".
Según él, nuestro cerebro está programado para no estar programado.
"Si las personas fueran simples no necesitaríamos estos cerebros muy grandes y complejos".
Ninguno de los científicos que trabajan en estas investigaciones sugiere que nuestras visiones políticas son completamente innatas.
El cerebro humano cambia a lo largo de la vida, por lo tanto los neurólogos dicen que las experiencias, tanto como los genes, han dado forma al cerebro que ellos ven a través del escáner.

Mano izquierda o derecha

Pero John Hibbing cree que los motores del subconsciente, que evolucionaron hace mucho tiempo en respuesta a peligros físicos urgentes, impulsan nuestras mentes políticas más de lo que nos gustaría creer.
"A las personas les 
gusta pensar que  
sus propias  
convicciones políticas 
son racionales, que  
son una respuesta 
sensible al mundo 
que las rodea."
John Hibbing, científico 
neurólogo de la 
Universidad de Nebraska
"A las personas les gusta pensar que sus propias convicciones políticas son racionales, que son una respuesta sensible al mundo que las rodea".
Hibbling compara las tendencias ideológicas innatas con qué mano preferimos usar.
Solíamos pensar que esto era un hábito que podíamos cambiar, cuando no sabíamos que estaba "profundamente integrado en la biología".
Eso tendría grandes implicaciones en la vida política. Si ser de izquierda es tan innato como ser zurdo, ¿por qué preocuparse por la política?
¿No podríamos meter a todos en un tomógrafo y deducir lo que piensan,siempre pensarán y además nacieron para pensar, y dejar de intentar convencer a nadie?
Ni siquiera Hibbling saca tal conclusión.
"No es tanto que yo piense que la gente debería callarse y aceptar que algunas personas son diferentes".
"Pero sí creo que deberían aceptar que alguna gente o bien no va a cambiar o bien será extremadamente difícil convencerlos de cambiar, y que simplemente seguir gritándoles no contribuye en nada".
Así que no vamos a cambiar las urnas por un tomógrafo en un futuro próximo.
Lo cual es bueno, porque aún creo que la política debería suponer llevar nuestras ideas al mundo más allá de nuestro cráneo, el mundo real de convicciones desafiantes y opiniones encontradas.
Pero quizás estemos programados para pensar así.

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