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16 sept 2014

“¿Alguien se ha acordado si habìa dinosaurios en el Arca?”

FOTOCOMPOSICIÓN (Noah's Ark II): Paloma Banderas.
  FOTOCOMPOSICIÓN (Noah’s Ark II)  
Esta pudo ser una trágica pregunta de Noé a sus ayudantes una vez comprobado en alta mar que los dinosaurios no estaban en el arca. ¡Se habían quedado en tierra! Esta posible pregunta de Noé podría resumir la posición de algunos creacionistas “pasados de moda” en cuanto a las explicaciones sobre la extinción de los dinosaurios no aviarios, no estaban en el arca. Para aquellos lectores poco avezados en las pseudociencias, plantearemos en qué consiste el creacionismo. En pocas palabras, los creacionistas creen que  nuestro planeta, incluida la biosfera (con los dinosaurios y los seres humanos, claro) y el resto del universo (es verdad, un mogollón de materia, energía,  espacio y tiempo) han sido diseñados y creados por un ser ultra natural, dios.
Parece un poco extraño que Noé y sus ayudantes se olvidaran de subir al Arca animales tan visibles como diplodócidos, braquiosaurios o tiranosaurios. De manera que el creacionismo moderno (el que pretende ser más “científico”) plantea que los dinosaurios fueron transportados en el arca. Esta nave de carga parece que era muy muy grande, pero… ¿tanto como para incluir cientos (quizás miles) de especies de dinosaurios no aviarios? La respuesta de algunos creacionistas es ingeniosa: Noé no metió a los dinosaurios adultos en el arca, sino a crías. Un ejemplo: en vez de incluir a una pareja  de Argentinosaurus , cada uno de 50 toneladas, subió al Arca un macho y una hembra de 100 kilos. Desde luego estos bebés ahorrarían espacio y recursos alimenticios. Pero, claro, desde el punto de vista del conocimiento científico da igual que el cuento creacionista  proponga dinosaurios adultos o crías. Podrían sugerirse incluso soluciones alternativas que serían tan (in)aceptables como la elección de crías. Por ejemplo, que Noé se decidiera a meter a los dinosaurios solitos en una segunda arca. Pero… ¡qué mala suerte! El arca fue destruida por el impacto de un meteorito. Esta sería una “buena” explicación para la extinción de los dinosaurios… pero los creacionistas niegan su desaparición en ese momento.
Creen que cuando bajaron del arca parejas de rinocerontes, moscas, ranas, chinches, leones, etc  (¿Cómo bajarían las ballenas por la rampa? ¿Y los lenguados?) descendieron también los dinosaurios. Luego, como el resto de los animales, se extendieron por la tierra. De manera que tiranosaurios y ceratopsios convivieron con los seres humanos durante unos pocos miles de años. ¿No os recuerda nada esta propuesta? Por supuesto, películas como “Hace un millón de años” (1966) o “Cuando los dinosaurios dominaban la tierra” (1970).
Según algunos creacionistas la relación histórica entre seres humanos y dinosaurios es un proceso violento, porque los humanos temían y odiaban a los dinosaurios. Nuestros antepasados trogloditas tuvieron que enfrentarse a ellos, pero no los extinguieron. Durante la antigüedad y la edad media la historia humana refiere a los dinosaurios como dragones (¡!??). Finalmente, la humanidad acabó (o casi) con los dinosaurios. De manera que, bajo esta interpretación, San Jorge tiene que ser considerado como un “Dinosaur Hunter” en sentido literal (“Dinosaur Slayer”).
En realidad, algunos creacionistas creen que todavía existen en la actualidad dinosaurios no aviarios vivos. Por ejemplo, el famoso “Mokele Mbembe” un saurópodo que  supuestamente habita la cuenca del río Congo (y nos vamos otra vez al cine ¿no habéis visto “Baby, el secreto de una leyenda perdida” de 1985?). En definitiva, esta es la propuesta de algunos creacionistas para entender  “científicamente” el mundo de los dinosaurios. Un supuesto estudio “serio” que se relaciona de forma directa con cuentos fantásticos, leyendas, mitos y desinformación.  Haganme un favor, no se lo crean.
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22 nov 2012

¿Cuál será nuestro legado como civilización?

 La cantidad de animales de granja aumenta sus probabilidades de ser fósiles en el futuro. 


El impacto de la humanidad en la Tierra es tan grande y variado que hemos creado un nuevo periodo geológico en la historia del planeta. Se llama el Antropoceno o la época humana.

Las emisiones de combustibles fósiles, el cambio climático, la agricultura, la acelerada extinción de las especies, la polución química y las megaciudades se expresarán de varias maneras en los sedimentos de los mares, lagunas y ríos de nuestros tiempos, dicen los científicos.

En millones de años, estas capas de sedimento compactas serán rocas de arenisca, lutita y caliza.

¿Pero qué rastros de la civilización humana podrían encontrar los científicos del futuro en los estratos del Antropoceno?

Gran número de huesos

Un elemento del registro fósil que estamos creando para el estrato base del Antropoceno es que es diferente a cualquier transición geológica pasada.
En millones de años, los paleontólogos probablemente excavarán un gran número de huesos de mamíferos de tamaño medio.
Pueden pensar que casi todos los fósiles son de un pequeño grupo de especies. Y sus huesos están en todos los continentes excepto Antártida.
Sus descubrimientos serán muestras de nuestras vacas, ovejas, cabras y cerdos que hemos seleccionado, transportado y criado para alimentar a los siete mil millones de humanos.
 Fósiles como estos se encuentran 
 por doquier hoy en día. 

Es importante considerar la demografía animal en un mundo altamente agrícola, dice Jan Zalasiewicz: "En vez de tener un ecosistema natural terrestre que consiste en 200 o 300 especies vertebradas, donde todas coexisten y son moderadamente comunes, nosotros y las criaturas que tenemos explotaron de repente como poblaciones".
Nuestro ganado actual representa alrededor del 60% del peso de todos los animales vertebrados en la superficie terrestre. La masa de todas las personas corresponde a otro 30%. El restante 9% o 10% corresponde a todas las criaturas salvajes.
Las probabilidades de que un animal terrestre cualquiera sea fosilizado son extremadamente pobres. La mayoría de los fósiles se originan en el mar. Pero como hay tantas criaturas domesticadas, sus probabilidades de una posteridad geológica son mejores que las de la mayoría.
Es cierto que tratamos de mantenerlas sanas y salvas hasta que llega la hora de comerlas.
Y cuando terminamos con ellas, muchos de los restos se botan o se procesan, dice el ecologista agrícola Earle Ellis, de la Universidad de Maryland, en el condado de Baltimore.
La predominancia de los animales del campo y la extinción de las especies salvajes no son fenómenos inconexos. Hemos convertido grandes extensiones de hábitat natural como bosques en tierras de pastoreo o campos en los que sembramos cultivos para el alimento animal.
Además están todas las tierras de labranza en las que sembramos para nosotros mismos. Alrededor del 40% de la superficie terrestre del planeta libre de hielo está siendo utilizada para la agricultura.
Hay una rama de la paleontología dedicada a la palinología o al estudio del polen fósil. En un millón de años, sus practicantes observarán las muestras de sedimentos del Antropoceno en sus microscopios.
Probablemente verán una gran cantidad de granos de polen de maíz, trigo, soya y canola, en comparación con otras especies de plantas.

¿Capas de huesos?

Rocas terrestres

* Las rocas se forman principalmente de minerales
* Forman la corteza sólida de la Tierra
* Hay tres tipos básicos de roca:
sedimentaria, metamórfica e ígnea

* Los fósiles se forman de los restos de
 plantas y animales incrustados en rocas

* El ciclo de las rocas, impulsado por procesos
 como la erosión y la compresión, mueve
continuamente el material rocoso entre los tres tipos
Dado el éxito numérico de nuestra especie, es probable que algunos de nosotros terminemos siendo fósiles.
No habrá tantos como para reflejar la actual población de siete mil millones, ni los muchos más que ayudaron a llegar a ese número. Los restos de la mayoría de personas son cremados o enterrados en hoyos en los que nuestros huesos terminan convertidos en polvo.
Sin embargo, podrían encontrarse campos ricos para cazar fósiles de homo sapiens en el futuro en los estratos nacientes que se están formando en lugares como la costa del Canal de la Mancha y el delta del Mekong.
Además de huesos de vacas y polen de los cultivos de maíz, la agricultura moderna dejará otro tipo de rastro omnipresente en sedimentos del Antropoceno.
Se trata de un rastro químico que sobresaldrá en ojos de los futuros analistas geoquímicos tanto como el iridio que los geólogos de hoy utilizan para demarcar el final de la era de los dinosaurios.
El equivalente del iridio en el Antropoceno es el nitrógeno, aunque habrá otros candidatos que los expertos geoquímicos del futuro podrán identificar como la marca química de la llegada de una nueva era.
En todo el mundo, desde mediados del siglo XX, los sedimentos se han enriquecido en nitrógeno "reactivo" (óxidos de nitrógeno y compuestos de amoníaco). Esto ha sido causado por el hombre y domina el ciclo global de nitrógeno de la naturaleza.
Según Alex Wolfe, un científico en la Universidad de Alberta, Edmonton, "pasamos de un planeta en el que el nitrógeno era escaso a un planeta inundado literalmente de nitrógeno, y esto (ha pasado) en un periodo de apenas unas cuantas décadas".
La culpa es de la producción sintética de fertilizantes y la quema de combustibles fósiles.

Nitrógeno liberado

 El equivalente del iridio en el
 Antropoceno es el nitrógeno.  

El nitrógeno es de lejos el elemento más abundante en la atmósfera terrestre, pero buena parte permanece distante en una forma en la que los seres vivientes no la pueden usar.
En el comienzo del siglo XX, el químico alemán Fritz Haber inventó una técnica para convertir el nitrógeno atmosférico en amoníaco.
La producción subsiguiente de miles de millones de toneladas de fertilizantes sintéticos de nitrógeno ha llenado los ecosistemas terrestres y acuáticos con nitrógeno reactivo y apoyado la explosión poblacional de este siglo.
Un aumento similar de nitrógeno reactivo se ha creado como subproducto de la combustión del carbón, petróleo y gas natural.
Incluso los lugares más remotos se ven afectados por todo este nitrógeno liberado. Wolfe y sus colegas han analizado químicamente las capas de sedimentos en el fondo de los lagos en zonas altas alpinas y en el Ártico.
Los primeros uno o dos centímetros de los depósitos de los lagos están enriquecidos en compuestos de nitrógeno. Este nitrógeno también tiene la huella isotópica del nitrógeno derivado de los procesos inorgánicos de la producción de fertilizantes y la quema de combustibles fósiles.
"Creo firmemente que si regresan las generaciones futuras de geólogos, definitivamente identificarán estas características como penetrantes en el sentido geológico", dice Wolfe.

BBC

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6 may 2011

Arte primigenio


Aún ahora muchos colegas consideran que solo Homo sapiens es poseedor de esta adquisición. Desde mi perspectiva, esta posición esta relacionada más con el concepto de Homo sapiens como especie elegida que no como una constatación científica, dado que ya existen evidencias no atribuibles a nuestra especie y que debe ser referida a Homo erectus,Homo heildebergensis o Homo nenderthalensis.
Desde hace algún tiempo he tenido la oportunidad de ver, y en algunos casos examinar, grafías y esculturas que pertenecen al Pleistoceno medio. Me refiero a ejemplos como  la Venus de Tam-tam en Marruecos de más de 400.000 años de antigüedad, los grabados de Bilzingsleven en Alemania de la misma cronología, o la Venus de Berekhat-Ram en Israel de más de 200.000 mil años de antigüedad.
Aún ahora, por una mayoría del convenio científico internacional paleolitista, se continúa considerando el arte más antiguo conocido a los grabados encontrados en la cueva de Blombos en Sudáfrica, por supuesto atribuidos a Homo sapiens. Con los colegas que no comparten la opinión de que el arte es del género Homo y no de especie, puedo estar de acuerdo  en que si que es cierto que la socialización de esta expresión artística se produce en un momento muy avanzado de la evolución de nuestra especie, hace unos 30.000 años, pero no en que seamos los únicos que lo hemos poseído.
Aceptar que la socialización del arte es una cuestión del Homo sapiens no implica atribuirle su invención. Hubo pioneros de especie que ya practicaron el arte como forma de expresión, aunque se reducía a comportamientos de grupos y de especimenes determinados.
Entre emergencia y socialización debemos hacer una diferencia. El no aceptar que habiendo pruebas empíricas, como las que hemos señalado con anterioridad, lleva a los colegas que no las tienen en cuenta, a manifestar una actitud poco científica, además de acercarse peligrosamente al arte como creación monoespecífica. Considerar sólo a nuestra especie como la única capaz de esta adaptación, parece más propio del pensamiento creacionista que del analítico y sistemático.
Tendrán que pasar aún algunos años antes de que quienes consideran a Homo sapiens como la especie elegida empiecen a entenderla como cualquiera otra de nuestro género. El arte puede desenmascarar esta falacia.

por: Eudald Carbonell






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