11 dic 2012

Tres cositas


Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro es fácil, lo difícil es criar un hijo, regar el árbol y que alguien lea el libro.

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9 dic 2012

Meditación: la ciencia de la mente

La meditación, como herramienta de auto-conocimiento, se presenta como un banquete indispensable para reunir la mente, el cuerpo, y el espíritu en un solo banquete.



Te invito a poner toda tu atención en cualquier cosa que esté sucediendo en éste momento – puede ser a éste texto, a la sensación de tu respiración, a la sensación de tu cuerpo apoyado en la silla – tan sólo por sesenta segundos sin distraerte por el pensamiento discursivo. Suena bastante simple: Solo presta atención… La verdad, es que vas a encontrar que la tarea es imposible. Aunque la vida de tu familia dependiera de ello, no podrás concentrarte en una sola cosa – incluso si ésta es la sensación de un cuchillo en tu cuello – por más de unos segundos, antes de que tu conciencia se sumerja en un nuevo flujo de pensamiento. Esta inmersión forzada a una irrealidad es un problema. De hecho, es el problema del que todos los demás problemas de la vida humana parecen estar hechos.
La idea no es negar la importancia de pensar. El pensamiento lingüístico es indispensable para nosotros. Es la base para la planificación, el aprendizaje explícito, el razonamiento moral, y muchas otras capacidades que nos hacen humanos. El pensamiento es la esencia de toda relación social e institución cultural que tenemos. Es también el fundamento de la ciencia. Pero nuestra identificación habitual con la línea de pensamiento, es decir, nuestra incapacidad para reconocer los pensamientos como pensamientos, como apariencias transitorias de la conciencia, es la fuente primaria de la confusión y sufrimiento humano. 
Nuestra relación con nuestro propio pensamiento es extraña hasta el punto de ser una paradoja. Cuando vemos a una persona caminando por la calle hablando consigo misma, por lo general asumimos que está mentalmente enferma. Pero todos hablamos con nosotros mismos continuamente, la diferencia es que tenemos el buen sentido común de mantener la boca cerrada. Nuestras vidas en la actualidad apenas se pueden vislumbrar a través del velo de nuestra discursividad: Nos decimos lo que acaba de suceder, lo que casi sucedió, lo que debería de haber sucedido, y lo que todavía podría suceder. Nos reiteramos constantemente nuestras esperanzas y temores acerca del futuro. En lugar de simplemente existir como nosotros mismos, suponemos que existe una relación con nosotros mismos. Es como si estuviéramos en una continua conversación con un amigo imaginario dotado de una paciencia infinita. ¿A quién le estamos hablando? 
Mientras que la mayoría de nosotros vamos por la vida sintiendo que somos el pensador de nuestros pensamientos y el experimentador de nuestras experiencias, desde el punto de vista de la ciencia, sabemos que esta es una visión distorsionada. No hay un yo o un ego discreto al acecho como un Minotauro en el laberinto del cerebro. No hay ninguna región de la corteza o vía de procesamiento neural que ocupe una posición privilegiada con respecto a nuestra personalidad. No hay un “centro de gravedad narrativa” que sea inmutable. En términos subjetivos, a todos nosotros, nos termina pareciendo que si lo hay.
Si queremos entender realmente nuestra mente y superar algunas de las fuentes más peligrosas y duraderas de los conflictos en nuestro mundo, tenemos que empezar a pensar en todo el espectro de la experiencia humana en el contexto de la ciencia de la mente, como se le conoce a la meditación en algunas tradiciones contemplativas como el Budismo. Antes de emprender en cualquier proceso meditativo, lo primero que debemos realizar es darnos cuenta de que estamos perdidos en nuestros propios pensamientos.
La meditación no se basa en una historia que se tenga que defender ante los argumentos de la ciencia, de hecho, está fundada sobre la exploración científica de la conciencia, es decir, se basa en la observación de la mente. Todas las experiencias transformativas pueden ser verificadas empíricamente a través de la propia experiencia. En otras palabras, nosotros mismos podemos comprobarlo ya que nosotros mismos somos los científicos, nosotros mismos experimentamos con nuestra propia mente. De hecho, podríamos incluso decir que a través de la formación de la mente, a través de la práctica de la meditación, se puede observar que en realidad no es difícil dirigir el pensamiento discursivo. 
Lo que surge a través de la práctica de la meditación es el descubrimiento de que la mente tiene una capacidad increíble para alcanzar una paz profunda, amor sin límites, o una compasión sin límites. Ahí es donde podemos encontrar algunas fallas en el llamado “Nuevo Ateísmo” Simplemente porque no están prestando suficiente atención a la ciencia de la mente, a través de la cual podemos establecer, una ciencia alternativa en la que es empíricamente comprobable que existe una dimensión espiritual en nuestro ser y que se puede descubrir a través de nuestra propia experiencia.

Twitter del autor:  @BienMal / Benjamin Malik


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7 dic 2012

Indicadores del fin de la era del papel

Cada vez más indicadores apuntan al fin de la era papel: por un lado, como este artículo de TechCrunch indica, surge toda una nueva clase de consumidores que renuncian al papel en mayor o menor medida, desde radicales como el autor del artículo o yo mismo, hasta procesos más o menos graduales de sustitución, pero que apuntan en la misma dirección.
Cada día más, resulta perfectamente posible una vida sin papel en todo lo relacionado con el acceso a la información. Los libros se ven ventajosamente sustituidos por su equivalente electrónico ganando en portabilidad y, sobre todo, en gestión de información: los subrayados o las notas que antes se tomaban al margen se sustituyen por páginas en la web en las que los usuarios pueden almacenar y compartir lo que más les ha interesado o llamado la atención en un libro, lo que posibilita una optimización de su reutilización en todos los sentidos.
Pero no son únicamente los libros: los periódicos, las revistas, las entradas, las tarjetas de embarque, las fotografías, el dinero, los ficheros, los archivos jurídicos… lenta pero consistentemente, estamos dando paso a una auténtica sociedad paperless, con usos cada vez más restringidos a lo puramente nostálgico y una clara distinción entre los que usan los nuevos medios electrónicos, rodeados de ventajas en términos de utilidad, y los que no saben, pueden o quieren hacerlo. Yo ya he perdido la cuenta del tiempo que llevo sin acercarme a manejar una impresora o sin entregar a mis alumnos una sola hoja de papel.
El último episodio interesante en el avance hacia el fin del papel lo propone de nuevo Amazon con un producto destinado a crear ávidos usuarios para su Kindle a partir de la más tierna infancia: una tarifa plana con un precio muy contenido que proporciona a los niños entre tres y ocho años acceso ilimitado a todo lo que quieran leer, en un repositorio adecuado a su edad que evita que se lleven sorpresas desagradables, y que les permite consumir cuanto quieran. Una generación de padres preocupados porque sus hijos lean es el fermento perfecto para que un producto así funcione: por tres dólares al mes, tu hijo puede leer todo lo que quiera en su tablet, en un formato atractivo y con una estantería ilimitada. La idea, lógicamente, es que los niños lleguen a la edad en la que comienzan a tomar sus propias decisiones sobre qué leer y cómo hacerlo, completamente acostumbrados a la lectura electrónica. Una deriva generacional que ya de por sí no era muy necesaria si consideramos la afinidad de los niños por lo electrónico, pero que procura asegurar un suministro de clientes jóvenes completamente hechos al hábito, que ni siquiera hayan pasado páginas de papel desde sus primeras lecturas.
Nos estamos acercando cada día más al fin de la era del papel. Todo indica que los arqueólogos del futuro van a tener pocas cosas físicas que excavar. Esperemos que al menos encuentren nuestros servidores, nuestras tarjetas de almacenamiento y nuestros discos duros… y sean suficientemente buenos hackers para poder acceder a su contenido!

Enrique Dans
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La imposible tarea de regalar tecnología a los tecnoadictos



Recupero este artículo aprovechando que en estas fechas probablemente más de uno recibirá como regalo — o tendrá que regalar — gadgets y tecnología: Mejor regálame otra corbata,
Por mucho que le guste la tecnología al tecnoadicto no le vale como regalo cualquier cosa "con botoncitos", ni le gusta que los demás crean que puedan acertar con un regalo de ese tipo, así como así. Y mucho menos le gusta que el regalo sea un gadget recomendado por cualquier vendedor de traje de chaqueta gastado, máximo antagonista del tecnoadicto. Al tecnoadicto estas fechas y fiestas de guardar le sirven como excusa para correr a la tienda y adquirir el gadget que desea. No para que se lo regalen por "sorpresa".



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5 dic 2012

Tu cerebro podría ser el universo (y al revés)

Reciente investigación científica confirma que el cerebro humano se comporta de la misma forma que el universo; al parecer las personas somos metáforas vivas del cosmos.

“Como es arriba, es abajo“
Todo aquel que haya dedicado algo de tiempo a observar la naturaleza habrá notado que existen ciertos ‘arquetipos estructurales’ que moldean múltiples formas de nuestro entorno. Como una especie de ecos dinámicos, autoreplicantes, encontramos un sin-número de ejemplos que nos remiten a la íntima sintonía que une al microcosmos con el macrocosmos. Y sin duda la más majestuosa de estas manifestaciones, al menos para un ser humano, es la proyección analógica entre nuestro cerebro y el universo. 
Si bien está relación micro-macro había sido advertida hace siglos en distintas tradiciones místicas, por ejemplo el Hermetismo, no fue hasta  2006 que un grupo de investigadores confirmó la intrigante semejanza que existe entre una red neuronal y un cúmulo de galaxias. Y este equipo de astrofísicos incluso sugirió la posibilidad de que el cerebro humano y los cúmulos se desdoblaran de manera similar. Es decir, no solo había una marcada semejanza en la estructura, sino también en el funcionamiento.   
La mística siempre un paso adelante de la ciencia
Como ya hemos mencionado antes, resulta fascinante comprobar que muchos de los más espectaculares descubrimientos que la ciencia logra en años recientes, ya eran advertidos por ancestrales tradiciones místicas. El espejeante vínculo entre lo micro y lo macro era ya sintetizado explícitamente en una de las líneas de la Tabla Esmeralda –probablemente redactada por Hermes Trismigestus–, la cual aparece citada al inicio de este artículo. Esta premisa deriva en uno de los principios herméticos, la Ley de Correspondencia, y de algún modo termina resonando con la estructura holográfica, en la cual el todo está contenido en cada parte, y viceversa.
Pero no solo entre los adeptos de Hermes encontramos antecedentes directos a esta relación, también la escuela tántrica enfatizaba en esta proyección de correspondencia, y lo mismo sucede con algunos preceptos astrológicos. Incluso esa popular sentencia bíblica que afirma en palabras de Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. En síntesis, podríamos afirmar que  la mística va,  siempre, un paso adelante de la ciencia –aunque no por ello deja de resultar excitante cuando el conocimiento científico comprueba alguna de las verdades trascendentales–.
Nuevas pruebas
En un estudio reciente, publicado por la revista Nature, dentro de su apartado de Reportes Científicos, se comprueba que los diálogos eléctricos que sostienen las células del cerebro humano forman una réplica de las figuras que adoptan las galaxias al expanderse. Lo anterior, llevado a un plano aún más ambicioso, podría confirmar que el protocolo bajo el cual un sistema crece, concepto conocido como ‘dinámicas de crecimiento natural’, es el mismo en cualquier tipo de red, independientemente de que se trate de nuestro cerebro, el universo, las redes de colaboración entre individuos de un grupo social, o el propio Internet –nótese que este ineludible eco  no solo envuelve a los sistemas naturales, también a los modelos artificiales–. 
Esta investigación, que fue realizada por un grupo de científicos de la Universidad de California San Diego, representa una provocación directa al estudio científico de la naturaleza, ya que advierte importantes limitaciones propias de las perspectiva con la que la ciencia aborda el entorno original. “Para un físico es una señal inmediata de que hay algo que falta en nuestro entendimiento sobre como funciona la naturaleza” advierte Dimitri Kroukov, co-autor del estudio, ante la causal correspondencia entre la forma de desenvolverse de nuestro cerebro y la del universo.  

La unidad como protocolo universal
Al parecer podríamos estar acercándonos a una especie de protocolo único que rige el comportamiento de cualquier sistema, desde el infinito universo hasta la minúscula actividad celular. Y curiosamente, en caso de confirmarse esta máxima, estaríamos percibiendo el eco del más contundente de los principios ligados a lo divino: la unidad.   
¿Pero cuál es ese código detrás de la correspondencia entre la figura de un óvulo fecundado y la del sol envuelto rachas de gran actividad? ¿Qué clase de ritmos arquetípicos modelan a semejanza un embrión humano y la superficie lunar? ¿Se trata acaso del coqueteo de la ciencia con el hallazgo de ese lenguaje impreso en las manchas del jaguar que Tzinacán terminaría por descubrir? La respuesta a estas interrogantes, como la esencia misma del universo, es incierta. Sin embargo, parece cada vez menos excéntrico el acuñar términos lúdicos, como ‘cerebro celestial’ o ‘galaxias cromosómica’. Y por ahora baste saber  que nuestro cerebro, las realidades que se proyectan a partir de nuestra mente, y por lo tanto nosotros mismos, somos una metáfora viva del cosmos. 
Solo me resta recordarte que tu cerebro, y el mío, podrían bien ser, simultáneamente, el universo.

Twitter del autor: @paradoxeparadis 


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A veces pensar en morir te ayuda

Muchos le temen a la muerte y tratan de no pensar en ella. Pero recordar la muerte te ayuda a vivir la vida, te hace reflexionar sobre tus prioridades, sobre lo que es verdaderamente importante y sobre tu objetivo o misiòn en la vida.

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¿Cuánto espacio físico ocupa Internet?

Una forma de calcular cuánto espacio físico ocupa la información almacenada en internet es comprobar cuándo espacio de almacenamiento hemos comprado los seres humanos.Se fabrican alrededor de 650 millones de discos duros cada año. Si gran parte de ellos son unidades de 3,5" suponen un volumen de unos 8 litros de discos duros fabricados cada segundo.
Esto significa que los últimos años de producción de discos duros — que gracias al incremento de su capacidad representan una gran parte de la capacidad de almacenamiento global — apenas darían para rellenar un petrolero.

Así que, por esta regla, internet es más pequeña que un petrolero.
Vale, esta forma de calcularlo, por eliminación, un poco rara; y vale que internet no sólo son discos duros. Pero ahí queda el dato, y cualquier otro cálculo más aproximado — o en su defecto más ingenioso — será bienvenido.


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3 dic 2012

Ciencia y dogma

¿Es cierto que la ciencia tiene dogmas? ¿Es cierto que la ciencia es dogmática? ¿Es la ciencia otro tipo de religión? Para responder a estas preguntas vamos a tener que ver cómo funciona la ciencia, cuál es su método. Y su método es bastante sencillo: veo un fenómeno, elaboro una hipótesis a la que llamaré de trabajo, diseño un experimento que corrobore tal hipótesis, realizo el experimento y analizo estadísticamente los resultados del mismo para, finalmente, aceptar o rechazar la hipótesis de trabajo. Aquí hay que remarcar dos cosas: primero, la hipótesis de trabajo debe ser falsable, es decir, se tiene que poder diseñar un experimento científico que sirva para validar o rechazar la hipótesis. Segundo, el experimento tiene que ser repetible por cualquier persona en cualquier lugar. Una vez que hemos hecho el análisis estadístico y hemos validado o rechazado la hipótesis ¿podemos decir que hemos alcanzado la verdad absoluta? ¿Podemos decir que lo que hemos dado por bueno o malo "va a misa"? 



Los resultados estadísticos de un experimento científico tienen lo que se denomina un nivel de significación que podemos definir como la probabilidad de que fallemos al validar una hipótesis. Un valor típico de nivel de confianza es del 95% y nos viene a decir que el 95% de las veces que validamos la hipótesis, ésta es ciertamente válida (en medicina, por poner un ejemplo, se usan niveles más altos ya que hay vidas en juego). ¿Y qué pasa con el otro 5%? Ese 5% representa las veces que nuestra hipótesis falla. ¿Y por qué falla? Esos fallos pueden ser debidos al azar (errores en la instrumentación, en la recogida de muestras, en las medidas...) o pueden ser debidos al error muestral. El error muestral es la consecuencia de tener unos medios limitados para validar o rechazar una hipótesis, y son fruto del propio sistema filosófico de la ciencia: la inducción. Pero veamos un poco más detenidamente que es el error muestral y la inducción.

Hablemos de patos. Supongamos que tenemos al lado de nuestro laboratorio un lago con patos, y desde nuestra ventana sólo podemos ver una parte del lago en la que hay patos blancos. Uno podría pensar que todos los patos son blancos. Así que diseñamos un experimento: ver los patos que hay y sus colores. Nos sentamos y nos ponemos a contar los patos que aparecen y su color. Al final del día nos encontramos que todos los patos que hemos visto son blancos. Esto valida nuestra hipótesis. Sin embargo ¿podemos decir como una verdad absoluta e incuestionable que todos los patos del mundo son blancos? La respuesta es no. Lo que decimos es que nuestra hipótesis de trabajo (todos los patos son blancos) es válida con un 95% de confianza. Hay que fijarse bien en las palabras: ni es cierta, ni es verdad. Es válida. ¿Por qué? Porque nosotros hemos analizado sólo una pequeña muestra de la población, es decir, sólo hemos estado observando un pequeño trozo de uno de los cientos de lagos que hay en el planeta. Eso quiere decir que invariablemente estamos cometiendo lo que se llama un error muestral. Cuando uno analiza varias muestras pequeñas de una gran población observa que hay variaciones en los resultados entre las muestras. Eso es el error muestral y puede ser eliminado analizando la población entera.

Sin embargo, en ciencia no se suelen tener los medios necesarios (generalmente económicos) para poder analizar la totalidad de la población y lo que se hace es tomar una muestra aleatoria y representativa de la misma. Una analogía de esto son las encuestas a pie de calle. Una persona no puede encuestar en un plazo de una semana a los 50 millones de personas que viven en un país. Así que lo que hace es encuestar a un número reducido de todos los sexos, edades y estratos sociales y con ello puede hacerse una idea de lo que sucede en el población completa. En ciencia nos encontramos con el mismo problema: no tenemos los medios físicos y/o económicos para poder analizar la población entera, así que tomamos una muestra de la misma y con lo que sucede en ella extrapolamos a la población completa. A esto se le llama inducción. Y la inducción presenta un problema.

Clásicamente, la inducción consiste en que a partir de hechos particulares obtenemos conclusiones generales. Es decir, a partir de muestras pequeñas de una población decimos qué sucede en la totalidad de la población. Si volvemos a nuestro lago con patos, lo que estamos haciendo es que a partir de lo que hemos visto en un pequeño trozo del lago lo extrapolamos a lo que sucede en todos los lagos del mundo. Esto genera el llamado problema de la inducción, porque si en el trozo de lago que no vemos (o en otro lago del mundo) hay un pato negro, nuestra hipótesis de trabajo queda refutada. ¿Significa esto que los resultados de la ciencia no sirven? En absoluto. Mira a tu alrededor: todo lo que ves es producto de la ciencia: desde la pantalla en la que lees esto, pasando por la mesa, las paredes, la ropa que llevas puesta... Hasta el agua que bebes está ahí gracias a la depuración de la misma, que de nuevo es producto de la ciencia. Entonces ¿el problema de la inducción es verdaderamente un problema? La respuesta es no: el pato negro no echa por tierra el conocimiento científico, sino que nos proporciona más.

Ese pato negro ha rechazado nuestra hipótesis de trabajo. No pasa nada. Sabíamos que podía pasar, porque acumulamos un error muestral, un error inductivo. Así que no se acaba el mundo por esto. Simplemente hemos conseguido un nuevo conocimiento: todos los patos NO son blancos. Y esto nos abre la puerta a investigar nuevas opciones: ¿cuántos patos negros habrá? ¿Los habrá de otros colores? ¿Tiene que ver el sexo del pato con su color? ¿Y la temperatura del ambiente? El problema de la inducción tiene varias consecuencias: la primera y más obvia es que toda hipótesis de trabajo que hoy es válida, mañana puede dejar de serlo (y viceversa, si hoy no es válida, mañana puede que lo sea). La segunda es que la hipótesis de trabajo que hoy es válida, lo es con una probabilidad estadística (lo que hablábamos antes del 95%). Y la tercera que todo conocimiento científico aspira no a ser una verdad absoluta, o una certeza del 100%, sino a ser válido en determinadas circunstancias y hasta que se demuestre lo contrario.

¿Pueden existir los dogmas en ciencia? La realidad es que no. La ciencia, el conocimiento científico, no puede ser dogmático porque su propia base, su propio método, incluye un error muestral, un error inductivo, del que es consciente todo científico y por el cual sabe que todo lo que es válido hoy, puede no serlo mañana. Puede haber científicos dogmáticos, por supuesto, a fin de cuentas todos son personas, pero no podemos olvidar que las personas no son ciencia ni conocimiento científico. Las personas van y vienen, pero la ciencia se acumula, se mantiene, cambia, se vuelve a cambiar, se sigue acumulando, se revisa, se vuelve a revisar, se cambia de nuevo... y todo en base a nuevas pruebas, nuevos experimentos, nuevos conocimientos, nueva tecnología...

Las religiones en cambio se basan en textos elevados a la categoría de verdad absoluta, indubitable, con una antigüedad a sus espaldas de al menos mil años, y sin ninguna intención de cambiar dichos de textos para acomodarse a la realidad, o cuanto menos para eliminar las flagrantes contradicciones presentes en los mismos. Las religiones, como los malos periodistas, no permiten que la realidad estropee su negocio. Para concluir (y parafraseando un poco a Tim Minchin), si venías buscando la explicación definitiva de por qué la ciencia es una religión, o te has sentido ofendido por lo que he comentado sobre las religiones, piensa que podríamos retroceder diez minutos atrás en el tiempo y habría la misma posibilidad de que cambiaras de opinión.




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El SMS cumple 20 años

Cumple 2 dècadas el ya habitual SMS o mensaje de texto




'Feliz Navidad'. Ese era el contenido del primer mensaje de texto enviado en la historia. Lo hizo Neil Papworth, un ingeniero británico, a un colega de Vodafone, Richard Jarvis. Papworth envió su mensaje desde un PC, pero el ingeniero de Vodafone lo recibió en su teléfono móvil. Ambos fueron las primeras personas en comunicarse de este modo, el 3 de diciembre de 1992, aunque en el SMS se había estado trabajando bastante en los años previos.
A principios de los 80, un grupo de trabajo de la GSMA ya estaba trabajando en la prehistoria de los mensajes de texto y a mediados de la década se realizaron las primeras propuestas sobre este tema en los foros de telecomunicaciones. En un principio, como explica a Le Monde Jean-Michel Huet, experto en el sector de las telecomunicaciones y entonces empleado de France Telecom, el SMS se veía como una herramienta que podrían usar los trabajadores teleco que gestionaban la red para comunicarse fallos de servicio.
Otros expertos vieron con escepticismo esta nueva forma de comunicarse cuando apareció en el mercado. Sin embargo, el SMS pronto se convirtió en un bombazo. Tras el mensaje de ensayo de Papworth a Jarvis, no fue hasta 1993 cuando se empleó esta tecnología para hacer un producto que se pudiese lanzar al mercado.
Aldicson y Telia crearon en Suecia lo que se bautizó como 'short message service center', que permitía mandar mensajes de texto a la red de otra operadora, y más adelante se desarrollaron iniciativas similares en Reino Unido, Estados Unidos y Noruega. Una operadora finlandesa fue, sin embargo, la primera en ofrecer el servicio de mensajería usuario a usuario que posteriormente todos los consumidores tuvieron también en 1993.
Los mensajes de texto eran una forma diferente, novedosa y sencilla de comunicarse con otras personas, que además salía más barato que realizar una llamada de teléfono (en la que hay que pagar el establecimiento y cada uno de los minutos consumidos). Aunque limitados a 140 caracteres, los consumidores pronto encontraron el atractivo de la propuesta y los SMS se convirtieron en una de las herramientas más empleadas por los usuarios de telefonía móvil.
La Real Academia Española acaba de aceptar el término SMS, los telespectadores siguen teniendo que emplear SMS premium para poder votar por sus participantes favoritos en los concursos de la tele o para conseguir algunos servicios y los adolescentes han enviado en masa, en los últimos años, mensajes de texto. Un estudio de 2010 indicaba que entonces, sólo los adolescentes de Estados Unidos, enviaban más de 3.000 SMS al mes.
Sin embargo, el auge de Whatsapp y de otros servicios de mensajería similares han tenido un impacto negativo en la línea de flotación del negocio de la mensajería de texto. ¿Por qué limitarse a enviar 140 caracteres cuando puedes comunicarte sin límites usando internet?
La tarifa plana de internet móvil podría acabar con la mensajería de texto. Las últimas estimaciones sobre cifras de facturación teleco en España determinan que las asociadas a los SMS han caído a la mitad, tal y como recoge la CMT en su blog.
Plenatafios opina que el servicio de SMS, mientras este en los mòviles aun serà un servicio de mucha utilidad y fàcil manejo y, por el uso y costumbre perdurara por mucho tiempo.

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Crea una lista con tus videos preferidos de Youtube con Tubalr



Ya hemos visto varias formas de crear una lista de reproducción de videos, entre las preferidas que tengo es la de agregar mi lista en el VLC porque me brinda mejor control y me salta todo tipo de publicidad. Pero si quieren algo más sencillo pueden probar Tubalr, un servicio que nos permite crear nuestra lista de videos de manera muy sencilla.
El servicio no necesita registro para usarlo, pero si queremos guardar nuestra lista de reproducción (lo que recomiendo) si va ser necesario registrarnos. El registro es muy sencillo, como poner nuestro usuario, correo y contraseña. Por otro lado nos permite buscar tanto por artístas o tema, pueden usarlo como un buscador de Youtube minimalista, ya que buscará cualquier tipo de video, también pueden seleccionar entre buscar solo el artísta que deseen o entre artístas similares.
Para navegar entre los videos, solo existen dos botones de prev o next, una vez que hayamos creado la lista, vamos a poder compartirla con nuestros amigos, o quizás en nuestra web. Pueden ver un ejemplo que hize, aquí. 
A pesar que existen cientos de servicios similares a Tubalr, me gustó su sencilles de este y claro siempre es bueno tener servicios como este para olvidarnos del confuso diseño de Youtube.
Visita: Tubalr
Vía: Lifehacker
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