23 ago 2013

La educación sexual

¿Cuál es el objetivo de la educación sexual que se imparte en las escuelas? ¿Pasar información sexual o se trata de forjar competencias sexuales en los alumnos?


¿Se trata de pasar información sexual o se trata de forjar competencias sexuales en los alumnos?
Debería ser lo segundo, pero estamos seguros de que se trata de lo primero y estamos seguros porque se trata de lo primero. No perseguimos el objetivo de preparar a nuestros alumnos para su felicidad sexual, sino para su higiene y salud general -más que propiamente sexual. Nos inventamos eso de la educación sexual a cuento de la prevención de dos importantes problemas sociales de origen digamos que sexual (o por lo menos, del sexo): el embarazo no planificado y precoz y el HIV y el resto de las enfermedades venéreas de transmisión sexual.
No nos la inventamos porque creamos que nuestros alumnos necesiten de nuestra ayuda institucional para ser más felices o eficientes en sus prácticas sexuales. Y tal vez…
Estoy tratando de valerme del concepto de educación sexual para discutir, fundamentalmente, la idea de educación que prima en la escuela de hoy. (Advierto esto porque –como ya lo veremos más adelante- el sexo siempre jala…)
La idea de educación que está por detrás de la noción de educación sexual es que educar es informar, sin más y sin ambages. Viene bien el ejemplo porque si en este caso educar fuera otra cosa, sería un escándalo escolar; idea intolerable; sacrilegio. Veamos. Si la educación sexual tuviera por objetivo desarrollarnos para la vida sexual, lo primero que pediríamos es que como todo buen proceso formador, fuera experiencial, práctico, que aprendiéramos haciendo… e imagínense! Y si el propósito fuera que fuese un aprendizaje significativo, entonces deberíamos meternos en las singularidades de cada quién, en sus entornos personales y sus propias situaciones sexuales. Y no. En la escuela no se trata ni de hacer sexo ni de ver sexo ni de conocer el sexo o lo sexual. Nada de experimentar ni de explorar. No, no. Es pura y dura información sexual profiláctica. Prevención y reproducción, se llama al sexo en la escuela.
¡Qué decepción! No solo qué decepción para los alumnos que se nos ilusionan una y otra vez imaginando que aquellas horas podrían ser otra cosa más movilizadora, más útil, divertida y mejor. No solo esa decepción –decíamos-, sino qué decepción también para los que estamos trabajando intensamente para que educar sea otra cosa que informar, que se le relacione con el formar y con constituirnos.
Y el análisis puede continuar.
¿El sexo necesita ser educado? Admitamos la doble acepción de la pregunta.
Si educado es recatado, sobrio y normalizado (como suele entenderse en este tipo de usos de lo “educado”), pues creo que no. No le veo mucha conveniencia a ese trabajo; lo desaconsejo. El sexo que bien funciona es el que funciona libre. El sexo necesita de la libertad; del coraje que da la libertad; de la curiosidad que engendra la libertad. Necesita de otras cosas, pues, que de educación. Necesita de otra cosa que me parece que podría llamarse autorización.
Y en el otro sentido, ¿el buen sexo necesita de nuestro empuje institucional para manifestarse? ¿Necesita, como la lectoescritura, ser trabajado para que se desarrolle a cabalidad? ¿O no? Yo creo que nos necesita, sí, pero no en la dirección en que la escuela ha entendido ese trabajo. El desarrollo sexual de las personas necesita la generación de contextos de significación que los autorice y propicie a manifestarse libremente; flujos a las pulsiones para que no se expresen como conspiración y se legitimen como buena práctica, legal, feliz y provechosa. No tenemos que ayudar a las personas a gozar ni mucho menos enseñarles a gozar (¡válgame dios!); eso viene con la genética y el marco simbólico; pero sí podemos darles espacio social para su goce. El placer, cuando es, no necesita de guías para encontrar sus caminos; ni de grandes anuncios del estilo aquel de que “hacer el amor es un placer”. Nos resultaría un absurdo, ¿verdad? Pues recordemos que eso decimos, pero no del sexo sino de la lectura; y lo repetimos hasta el cansancio y hasta ridiculizarnos. Si leer fuera un placer, creo que no deberíamos insistir tanto con aquello.
Pero hay procesos de adquisición básicos de nuestra constitución, como el sexual, que se manifiestan más allá de la ayuda escolar; que no nos necesitan para constituirse, quiero decir. Sin embargo, como no nos convencemos, nos ponemos a “ayudar”, que es encorsetar, sobreinformar, moralizar, dominar y demás, porque vaya a saber si se dará o cómo se dará. Y es un error. Es un error porque se da y se da bien. Quien en su vida no tenga sexo no será porque algo no sepa, porque faltó a alguna escuela. Lo mismo que caminar, que hablar, negociar, correr… Cuando hay placer, y si no placer, seguro que impulso pulsional, la escuela (el sistema educativo general) no debe ponerse en el lugar de modelar, ni de informar, ni de determinar, ni de estandarizar, ni de investir, ni de empujar, ni nada de eso; al contrario, debemos aprender –nosotros, los educadores- a navegar el ímpetu irrefrenable de esa ola libidinal y sobre la marcha y a toda velocidad, acompañarla, limpiarla de fantasmas, liberarla, estimularla, ayudarla a manifestarse en sus mil maneras. Para eso estamos o deberíamos estar. Por eso seríamos reconocidos. Eso es la escuela nueva.
¿Estoy acaso pregonando que nuestra escuela se ponga al servicio del amor libre? Sí. Claro que sí. Siempre y cuando sea amor. El vínculo que nos garantiza el camino es el del sexo con el proyecto. Esa vida sexual, inserta en un proyecto trascendente al que está bien llamar “amor”, es la que se eleva y nos genera experiencias nuevas y una entidad superior. Si no fuera así, los actores porno serían las personas más felices del mundo, y no me consta.
Pero volvamos.
La buena educación moral es aprender a ser solidario siendo solidarios, a ser tolerantes tolerando, a ser respetuoso respetando y así. ¿La buena educación sexual será entonces siendo, es decir, haciendo? Yo creo que sí, por eso que es que no debemos plantearlo así. No estamos ahí para educar el sexo. Ni estamos para pasar apenas la remanida información de que existen los preservativos. Estamos para ayudar a nuestros alumnos a ser personas plenas, desenvueltas, ágiles para la vida, versátiles para el trabajo, atrevidas para las relaciones personales, audaces en la investigación, locas para la creación, felices para la colaboración, espléndidas para su exposición y exhibición y sagaces para sus negociaciones. Inteligentes en general y desenfadadas para ser quienes son. Propias. Abiertas. Incisivas siempre. Críticas cuando toque y dóciles cuando le toque al otro. Amigas. Pacientes. Concientes… y a veces no.
Si todo eso que nos hace plenos para la vida y que nos vale como premisas de la educación nueva también vale para el sexo –que creo que sí-, entonces también es ésa la dirección de trabajo que debemos llevar en aquello que tan mal nació y tan mal bautizamos como educación sexual.
El sexo que vale es una actitud, una manera de pararse ante lo sexual. Eso se educa, sí; pero no así como nosotros insistimos. Se educa pero no se escolariza. Se forja. Se construye incidentalmente; se forma. Se va constituyendo progresivamente, como trama de valores entronizada que da marco y sentido a nuestros comportamientos. El sexo es también una performance; un desempeño más, y de los importantes. Y como todos los desempeños, es evaluable.
La actitud sexual define a las personas así como su actitud intelectual. Y como en aquélla, en ésta también nos solemos equivocar. La manera de ponernos ante el conocimiento también se educa, pero no se escolariza. La actitud crítica, como la prácticas sexuales, se trabaja como se trabajan las personas, desde su trama simbólica, desde su estructuración de valores.
A ritmo de lambada, tan suave y cadenciosa como inexorable, así avanzamos con la nueva educación, que por aquí como por allá, en lo nuevo y en lo de siempre, por la boca o por más abajo, nos acabará llegando. Habrá que estar preparados.
Sitio del autor: pablodoberti.com

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21 ago 2013

Ridículum Vitae

La experiencia es el nombre que damos a nuestros errores
—Oscar Wilde

Los currículum vítae se crean  para hacernos parecer capaces, formados, experimentados, fiables y dignos del trabajo al que aspiramos. Tendremos que crear un currículum  adecuado al puesto, y que muestre y demuestre  lo mejor de uno mismo. Hay todo un arte de la creación de CVs; modelos  que emplear, tipo de papel, formatos, estructura, qué incluir, qué no incluir, cómo adaptarlo al empleador, cómo destacar de la masa. Etcétera, etc.


Bien, todo esto es conocido, pero en este espacio hemos empezado a hablar de la mentalidad experimental y el sentido del ridículo, de responder de manera original a las preguntas de los entrevistadores,  del poder de los pequeños cambios, de hacer prototipos, y del cambio por el cambio; simplemente para ver qué pasa y ver si podemos aprender algo de estos pequeños intentos-experimentos o al menos divertirnos un poco y evitar que la rutina termine perdiendo la t.
Así que seamos consecuentes.-

Ridícula propuesta

Propongo lo siguiente: la próxima vez que aspires a un puesto construye un tipo distinto de currículum. Redacta tu Ridículum Vítae (RV), el detalle pormenorizado de tus fracasos profesionales y existenciales.  Lo puedes anexar a tu CV oficial si quieres o —si eres más audaz—  entregarlo como única carta de presentación.
¿Rompedor? ¿Excéntrico? ¿Raro? ¿Extraño? ¿Provocará prevención en el potencial empleador? ¿Ni-se-molestarán en leerlo? ¿Tirarán mi RV a la basura?¿Es posible que me incluyan en alguna lista negra de la empresa? ¡¿Del sector?! ¿Seré catalogado como bicho raro o como candidato a alguna enfermedad mental grave? ¿Algún amigo o compañero que tenga noticia murmurará a mis espaldas? ¿Mi jefe llegará a conocer mi RV? ¿Me amonestarán en mi trabajo actual? ¿Me despedirán? ¿Seré condenado al ostracismo social  o al exilio laboral ? ¿Mi novia me dejará por algún otro con un CV como Dios manda? ¿Me daré a la bebida y añadiré una nueva línea a mi RV? ¿Terminaré mis días solo, pobre, sin amigos, repudiado por mi familia y el complejo militar-industrial?  - Respuesta: probablemente sí. Probablemente te ocurran todas o algunas de esas cosas. No podemos descartarlo.-

Consejos para redactar un buen RV

Aceptado ese extremo, ¿qué supondría el redactar y publicar un buen Ridículum Vítae? ¿cómo podríamos estructurarlo y dotarlo de contenido?
—Estructura tu RV por importancia de los fracasos.  Un buen RV incluiría un detalle sincero de los principales errores  o fracasos profesionales. Busca tu fracaso más sonoro, ponlo en lo alto de la lista. Después en orden decreciente.
 Has de provocar el máximo impacto en el reclutador. Tu objetivo es que en dos o tres líneas hayas provocado el pasmo y estés despedido sin ni siquiera haber sido entrevistado. Así, a bote pronto, recuerdo un trabajo en el que duré poco tiempo: a la hora renuncié sin despedirme y salí por la puerta buscando praderas profesionales más verdes. Supongo que elegí mal el trabajo o no fui persistente. También podría traer a colación varios proyectos que fueron sonoros fracasos en los que quizá pequé de ambición o bisoñez.
 Adicionalmente, podría  relatar la vez en que dos guardias de seguridad tuvieron que acompañarme a la salida de mi ex – empresa cuando acababa de ser despedido por no cumplir ciertas reglas. No necesitan ser fracasos muy grandes o que produjeran mucho daño; es más importante que sean ilustrativos de tu actitud y  orientación vital.
—Alternativamente, puedes diseñar un RV cronológico  en el que detalles tus fallos y fracasos desde la primera vez que entraste en una organización formal hasta la actualidad; podrías empezar con la escuela de pre-escolar, por ejemplo. Uno de mis errores: una vez robé un paquete de chocolatinas a otro niño; lo guardé debajo de la camisa pero la profesora no nos dejó salir del aula hasta que se descubriera al autor del robo o en su defecto se encontraran las chocolatinas. Llegada la hora de salir las madres esperaban fuera y los niños eramos registrados uno por uno. Al final fui descubierto y se devolvió el paquete de chocolatinas a su legítimo dueño. Este hecho en apariencia insignificante, o alguno parecido, puede mostrar algo de tu carácter y de cómo se fue forjando desde la más tierna infancia.
—Personaliza tu Ridículum. Los fracasos, errores, fallos, etc. dicen más de ti que tus éxitos, que tenderán a ser convencionales, previsibles y del montón: seguramente que haya muchos como tú con mejores credenciales académicas, con más proyectos exitosos o resultados en su haber, con más idiomas que tú, con mejores cualidades personales, con más orientación a resultados. Pero seguramente pocos puedan igualar la particularidad de tus fracasos. Explota tus fracasos, sé conciso, ve al grano, no los expliques en demasía como buscando causas ajenas, asume la autoría de ellos  con gallardía.
—No dudes en incluir los fracasos existenciales o errores personales más rotundos. El trabajo y el ocio están relacionados, son vasos comunicantes, el aspecto profesional contamina el aspecto personal y viceversa. Saca partido a  tus derrotas.
—Prueba siempre que puedas tus episodios más bochornosos. Aporta documentos de las cartas de despido procedente, si las hubiera. Proporciona el vínculo a tu página de facebook y asegúrate de incluir las fotografías del último fin de semana en ese bar de copas; evita la tentación de retirar las fotos más comprometidas.  Aporta referencias de gente que conozca el detalle de tus fracasos o que pueda hablar  de ti. Ya sabes, que hablen de uno, aunque sea bien.
Si tienes un blog ombliguista, donde te desahogas emocionalmente, proporciona también el enlace. Tu futuro empleador (¿?) tiene derecho a conocer el tipo de fracturas emocionales que escondes y que a primera vista no se detectarían en una entrevista de trabajo.
—En el RV es muy importante detallar las lecciones aprendidas de todos esos ridículos vitales anteriores. Los fracasos son cicatrices que hay que llevar con un cierto orgullo. Toda cicatriz tiene una historia que contar y que forma parte de tu biografía. En el RV esbozas la cicatriz pero sin extenderte demasiado: en la entrevista (que dudo que llege a celebrarse) tendrás posibilidad de ampliarla y explicarla.
—Preguntas que te puedes hacer para extraer lecciones de los ridículos: ¿qué me enseño ese golpe?, ¿qué dice esa cicatriz de mí,?, ¿cómo conseguiré cicatrices distintas en el futuro?, ¿cuál es el hilo conductor de mis cicatrices?, ¿cómo he ido aprendiendo a fracasar mejor?, ¿cómo me levanto con más gracia? Analiza bien tus experiencias (perdón, fracasos) y obtén toda la información que puedas. Esto te servirá para tu aprendizaje tanto como para publicitar el tipo de persona que eres.
—Mantén actualizado tu Ridículum Vítae. Si vas en el buen camino, no dejarás de escribir nuevas líneas periódicamente. Un empleador necesita saber qué clase de derrotas has sufrido últimamente. El mayor peligro es que dejes de cometer errores y te duermas en los laureles. Si hay lapsos o lagunas temporales en tu RV en las que no has sufrido contrariedades, frustraciones o fracasos, tu futuro empleador querrá saber por qué. No se lo pongas fácil, intenta excavar en tu memoria y explorar fracasos en esos tiempos sin aparentes equivocaciones: seguramente existen, pero los has olvidado. El error de los errores es cometer una equivocación y volverte conservador por ello: vuelve a fracasar. Rápido. Ya. ¿Qué haces que no estás fracasando ahora?
—Todo éxito incluye muchos errores.  Aprovecha tus pretendidos éxitos para encontrar nuevos ridículos. Seguro que los encuentras. ¿Por qué pudo haber sido mejor y no lo fue? ¿Por qué ese trabajo del que me sentía tan orgulloso no fue espectacular? ¿Por qué mi último proyecto no dejó una muesca en el universo?
Como puedes haber deducido, se necesita estar hecho de una pasta especial para ser capaz de enviar tu RV a un empleador y ser sincero y objetivo sobre tus experiencias profesionales o vitales. Pero un primer paso es que crees ese RV para consumo personal, que  escribas un nuevo relato objetivo distinto a la historia oficial, y que te des cuenta de que esos fracasos son los que te vuelven interesante y dan color a tu vida. Con el tiempo aprenderás a fracasar con eficacia y levantarte con gracia.
Si a pesar de las bondades del RV, estás todavía reacio a enviarlo y  tienes miedo a no ser contratado, no te preocupes demasiado: siempre es posible que hagas el ridículo por ti mismo; en solitario o en compañía de otros tan ridículos como tú. -
Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.
—Samuel Becket.
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El fin justifica los miedos

La visión sin ejecución es alucinación.
–Thomas Alva Edison.

Hay cosas que deseamos fervientemente en la vida. Cosas, situaciones, que no existen ahora y que queremos traer a la existencia. No simplemente las deseamos. Las queremos de verdad. El mundo sería mejor si esa situación existiera.


Estoy hablando de cualquier cosa, cualquier situación: un libro, una familia, un ascenso profesional, un negocio en marcha, un proyecto personal, una invención tecnológica, una nueva casa. Lo que sea.
Repito: el mundo sería mejor si esa cosa, situación, existiera. Y ahora no existe. Ahora existe lo que existe. Estoy donde estoy. Me guste o no. Vivo en la situación actual, vivo en lo que hay a mi alrededor. Me guste o no. Hay cosas que me gustan, cosas que no. Tengo algunos recursos, carezco de otros. Hay ciertas ideas en mi mente; algunas completas, otras a medio hacer. Y muchas emociones.
¿Cuál es el paso siguiente?
El paso siguiente es contemplar la diferencia entre lo que existe y lo que quiero que exista, aunque eso que quiero que exista apenas esté esbozado. No tiene que ser una visión completa, nítida, acabada, perfectamente definida. Basta con que sea una visión suficiente para ilusionarte y moverte a la acción. Y al mismo tiempo asegúrate de que estás percibiendo nítidamente lo que está ocurriendo.
Despréndete de lo que está pasando, olvídate de ello, y tienes una alucinación, una visión que no puedes sostener sobre nada tangible. Despréndete de la visión y limítate a tener los pies en el suelo, y no crearás nada nuevo. Quizá tampoco nada bueno. Sigue igual que ahora.
El creador vive suspendido entre dos mundos: su visión de lo que quiere traer a la existencia, y su aguda percepción de lo que está ocurriendo actualmente. Ambos lados de la ecuación son necesarios y ambos han de mantenerse en la mente al mismo tiempo para generar la tensión creativa necesaria para ponerte en marcha.
¿Y el siguiente paso?
La tensión ya está creada y ahora busca la resolución. Así que haz algo, lo que sea, en la dirección de lo que quieres que exista en tu vida y todavía no existe.
¿Eso es todo?
No, solo es el principio. A un primer paso le sucede otro paso, y otro, y otro… Lo importante es que generes momentum, la fuerza que existe en el movimiento. Te pones en marcha, aumenta tu energía, y esa energía genera más energía. Poco a poco irás cerrando la brecha entre lo que existe y lo que quieres que exista; irás resolviendo la tensión.
¿Basta con dar pasos?
No, no hemos de confundir el movimiento con la acción. Lo que buscamos no es agitación, estar en movimiento sin más, lo que buscamos son acciones-pasos en la dirección correcta. Así que a nuestros pasos unimos pausas en el camino para recobrar fuerzas, para reflexionar sobre lo vivido y para considerar si necesitamos algún cambio de rumbo. A la acción que va resolviendo la tensión, le unimos la estrategia. Y somos estratégicamente flexibles.
Pero no siempre será un camino de rosas, hay obstáculos y a veces experimentamos frustración.
Algunas veces lo que no existe está muy lejos, otras más cerca; a veces es más difícil, a veces menos. Cuando más novedoso sea el proyecto, más grande será el salto al vacío. Y eso genera dudas, temor, miedo. Cuenta con ello.
Pero no me siento preparado, no estoy seguro de tener éxito, no quiero fracasar.
No te sientes preparado. No estás seguro de tener éxito. No quieres fracasar. Bien.
Toma nota de ello. Es lo que estás sintiendo, no hay que negarlo. Esas emociones forman parte de tu realidad actual. El valor no es la ausencia de miedo, sino el actuar a pesar de él. Vive con él. Convive con tus miedos. La teoría del campo de batalla de tu mente te puede ayudar. Puedes seguir actuando a pesar de la falta de confianza, el temor o la baja autoestima.  El foco de la creación está siempre en la obra que queremos crear, no en el creador.
Dolor, dificultades, miedo, frustración. ¿Vale la pena todo esto? ¿No sería mejor que apuntara menos alto?
Eso solo tú lo puedes saber. Tus fines, solo tus fines, justifican tus miedos.
Homominimus
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La guerra de los genes


Estoy seguro de que los lectores de este post saben que nosotros los humanos somos organismos dioicos, es decir llevamos un doble juego de genes, uno herencia de nuestro padre y otro de nuestra madre. Jugamos pues con dos barajas, un hallazgo de la evolución y que ha tenido muchísimo éxito a través de la reproducción sexual.
Significa que tenemos en cada una de nuestras células dos barajas, una azul y otra roja ò una negra y otra blanca y en cada una de ellas existen las mismas cartas, así un 7 de bastos rojo tiene un equivalente en la baraja azul como cualquier otra carta.
Pero las cosas no son tan sencillas como aquí se expone, puesto que el siete de bastos rojo no es exactamente igual que su correspondiente azul, algunas cartas están más usadas, tienen imperfecciones, rotos, borramientos, y a veces aparecen cartas duplicadas dando como resultado una trisomía, como por ejemplo la que sucede en el síndrome de Down, averías de la meiosis.
Antes de encontrarse en el huevo, los gametos han de dividirse por la mitad, este fenómeno se llama meoisis y existen ciertas diferencias entre las meiosis de los hombres y las de las mujeres. Los hombres estamos continuamente llevando a cabo meiosis en nuestros testículos, mientras que las mujeres solo la llevan a cabo una vez al mes. Algo que tiene consecuencias inmediatas: los errores e imperfecciones del genoma que transporta el espermatozoide son más frecuentes que las averías de la meiosis del óvulo. La edad del padre es una variable a tener en cuenta en estas imperfecciones de su baraja, a más edad, más errores.
Ahora que ya sabemos que las cartas de la baraja no son iguales del todo hemos de entender otro fenómeno interesante y es que los genes han de expresarse. Si no se expresan no sirven de mucho y lo van a hacer en todas las células del cuerpo, pero la mayor parte de nuestro genoma va a expresarse en el cerebro del feto y en la placenta (que es también feto y no madre).
Y ahí es donde comienza una batalla, una competencia entre barajas, cada una de las cartas, tanto las que aporta el padre como las que aporta la madre tienden a defender sus propias posiciones. El padre tiene intereses y la madre también. Es por eso que los genes del padre se instalan en la placenta a fin de defender sus recursos.
De manera que los genes del padre y los de la madre conspiran para hacerse con el control del feto y de su cerebro. Compiten, por decirlo en términos evolutivos. La forma más común de terminación de esta batalla es que los genes de uno pueden silenciar a los del otro o simplemente vencerles por tener más “potencia”. Un ejemplo de esta batalla o rivalidad placentaria es lo que sucede con el gen de crecimiento fetal.
El gen de crecimiento fetal IGF-2, es un gen relacionado con la insulina y que dirige -como su nombre indica- el crecimiento del feto desde esa franquicia de los intereses de ambos progenitores que es la placenta. Naturalmente al padre lo que le interesan son fetos grandes y a la madre lo que le interesan son fetos pequeños que no consuman los recursos maternos en un largo embarazo o  que la deje exhausta para criar otros bebés. Al feto lo que le interesa es consumir recursos de la madre y engañarla si es necesario.
Fetos y madres compiten constantemente por los recursos de la madre tal y como ya conté en este post y donde cuelga un articulo que escribí hace algún tiempo sobre los conflctos agonísticos madre-hijo in utero.
El que más sabe de estos temas es sin duda David Haig que planteó su célebre teoría del conflicto intragenómico y la teoría de la impresión o impronta genómica en 1993. Desde entonces han ido acumulándose las pruebas suficientes que dan a la epigenética un papel predominante en la comprensión de la herencia de ciertos caracteres que no podrían explicarse solamente a través de la genética. Así, rasgos como la homosexualidad, enfermedades como la esquizofrenia, condiciones como la obesidad e incluso patologías de la infancia, como el autismo, el síndrome de Prader-Wili (trasmitido por el padre) o el síndrome de Angelman (trasmitido por la madre) pueden explicarse a través de esta teoría.
Lo interesante de estos dos síndromes que son efectivamente de causa genética es que más allá de la avería del cromosoma 15, presentan una dualidad de síntomas que explican la oscilación entre el predominio (la expresión) de genes paternos y maternos.
Puesto que la batalla no es solo entre genes sino también entre sexos. El aporte o no aporte de recursos por parte del padre parece que hace efecto más allá de la vida fetal tal y como veremos ahora.
Francisco Ubeda de Torres no es un torero ni un pintor, sino uno de esos cerebros formados en Harvard que es en realidad biólogo pero que ha destacado por intentar aplicar y explicar ciertas enfermedades del entorno fetal a través de modelos matemáticos según la hipótesis de la impronta genética.
Algo que no pudo hacer con el Prader-Wili, había algo que se le escapaba sin embargo cuando añadía a la ecuación una variable que usualmente no se considera, las cosas parecían mejorar. La variable crítica es la disponibilidad predictiva de recursos paternales o dicho de otra forma, la monogamia.
El articulo de Ubeda puedes leerlo resumido y en español en esta web y a mi juicio aporta un dato fascinante de interacción entre genética y medio ambiente. El modelo de Úbeda muestra que la monogamia estricta no es la única excepción al fenómeno de la impronta: en padres polígamos que cooperan, por ejemplo, tampoco hay guerra de genes.
Las conclusiones del trabajo afectan también a otra enfermedad relacionada con la impronta genética: el síndrome de Angelman, que es en realidad ‘la otra cara’ del síndrome de Prader Willi. Ambas enfermedades se asocian con la expresión o no de ciertos genes con impronta en el cromosoma 15 humano. Si los genes afectados se
heredan del padre, el resultado es el síndrome Prader Willi y da lugar a lactantes que apenas tienen reflejo de succión pero que al abandonar la lactancia se convierten en glotones; si proceden de la madre, el síndrome de Angelman da problemas durante la lactancia pero no obesidad posterior, sino alteraciones neurológicas.
Lo interesante de estos trabajos -que de momento no tienen una traducción práctica de cara a los tratamientos- indican que ciertas enfermedades dependen de qué genes se expresen y cual es su procedencia (padre o madre), en el cerebro del feto y pueden darnos numerosas pistas acerca del momento concreto de la gestación en que tienen lugar e ilustran perfectamente como la teoría de la evolución tiene y tendrá fuerte impacto en la medicina del futuro.
Un post relacionado, en este caso no se trata d euna guerra de genes sino de cromosomas:El extraño caso de la Sra Turner.
neurociencia/neurocultura
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19 ago 2013

Bellezas que sobrevuelan nuestros cielos

La belleza de las máquinas que sobrevuelan nuestros cielos y el arte de filmarlas: Wolfe Air Reel 


Desde Landing Short nos llega este vídeo de presentación de una combinación de equipos que han dado en llamar Vectorvision y que está instalada en un jet privado Learjet 25 de una empresa especializada en esas lides, Wolfe Air.

Las cámaras son de tipo RED Epic y Arriflex Alexa, de las más potentes que se utilizan en cinematografía. Combinando ese poderío técnico conespectaculares tomas aire-aire, nubes y atardeceres de colores les ha quedado una cinta sencillamente preciosa, digna de ver en la pantalla más grande que tengas con el HD y el sonido a tope.


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18 ago 2013

El poder de la mediocridad

Hoy en día, la expresión “es mediocre” es una de las peores que se pueden usar para definir a un producto, un proyecto o una persona. Todo lo gris y lo fallido, lo que no tiene brillo, se adscribe al calificativo de mediocre.
Muchas de nuestras acciones, tanto las que hacemos para ser brillantes como lo que hacemos para evitar ser tildados de pertenecientes al montón, están pensadas para alejarnos del campo de la mediocridad.
  Groucho y Dumont  
En una película de los hermanos Marx, la actriz Margaret Dumont  le dice a Groucho después de que le haga una perrería: “¡Usted es un hombre horrible!”, a lo que él responde: “Un momento, señora.  ¿Comparado con quién?”
Este es el quid de la cuestión

Mediocre, comparado con quién

La mediocridad exige siempre un término de comparación: y ese término suele estar en nuestro entorno. Dada la ubicuidad de las comunicaciones, en cualquier cosa que hagamos vamos a encontrar ejemplos de excelencia a nivel mundial.
Si te pones a programar, en un par de clics puedes encontrar ejemplos de programadores geniales que llevan programando desde que tienen uso de razón y a los que difícilmente te acercarás nunca en expertismo. Si empiezas a dibujar o pintar, tienes delante de ti toda la historia de la pintura mundial para ponerte en tu sitio; o puedes ir a una academia y compararte con otros compañeros; no de nivel mundial, pero sí expertos que te harán sentir inferior sin ni siquiera proponérselo. ¿Eres bueno jugando al ajedrez? Quizá con tus amigos y en tu barrio o en tu club, pero prueba a participar en un torneo a nivel nacional para sentir que eres un principiante al lado de los verdaderos maestros.
No importa el campo de actividad humana que elijas; cuando empieces y cuando lleves años de práctica, vas a poder sentirte mediocre con mucha frecuencia. Si quieres obviar el dato, solo lo podrás hacerlo aislándote en una burbuja donde no interacciones con gente que haga lo mismo que tú. Quizá en una disciplina muy concreta y en un entorno muy cerrado puedas sentirte, no digo ya  el rey de la montaña, sino un jugador, programador, pintor, bailarín o trabajador competente.

La mediocridad es el modo inicial y por defecto del ser humano

Así que ahora que ya hemos descubierto y aceptado que seremos siempre comparativamente mediocres, y que nuestra presunta excelencia seguramente palidecerá ante muestras presentes y futuras de expertos más expertos que nosotros,  veamos qué actitud podemos tomar ante este hecho incómodo de la existencia:
  • Cualquiera que empieza a hacer algo nuevo es mediocre. Aceptar la mediocridad al principio es la única forma de aprender algo. O cejaras en el empeño muy pronto.
  • Después de años de practicar algo, vas a encontrar ejemplos de personas que son mucho mejores que tú o que aprendieron lo mismo en mucho menos tiempo o con más facilidad. Los seres humanos somos tan diversos que hay siempre  gente que aprende cosas más rápidamente y con menos esfuerzo. Siempre será así. Repite conmigo: “soy mediocre y siempre que esté vivo lo seré”.
  • Los errores son síntomas de mediocridad, pero también prueba de que estás empujando tu  frontera de posibilidades vitales. Estás embarcándote en un proyecto que te queda grande, eres un “quiero y no puedo”. Bravo. Quizá estés aprendiendo algo.
  • La actitud experimental, base del cambio y el crecimiento, solo puede ir de la mano de una tolerancia instrumental de la mediocridad. Siempre serás mediocre en la mayoría de las cosas; solo en unas pocas podrás dejar de serlo, al menos un poco. Vive con ello.

Adopta una mentalidad de crecimiento y no una mentalidad fija

Quizá lo más importante para vencer el miedo a la mediocridad sea elsacar al ego de la ecuación: no estar pendiente constantemente de lo que tus resultados dicen de ti, de tu valía, de tu carácter, de tu valor como persona. Así que será mejor que te fijes en lo que quieres conseguir, y en lo que consigues, para acercarte más a lo primero. No uses  tus acciones para apuntalar el ego.
La mentalidad fija es la mentalidad que va asociada a una concepción frágil del ego: lo que obtengo en un momento dado es un signo inequívoco de mi potencial y del concepto que tengo que tener de mí mismo. Digo que es frágil, porque depende de los términos de comparación. Y porque cualquier error o fracaso es una prueba de que no eres bueno o que si te creías bueno quizá no lo seas tanto.
Para el que vive en una mentalidad fija, la mayor prueba de mediocridad es que las cosas no le salgan fluidas o que tenga que esforzarse mucho para dominar algo. Cuanto más se esfuerza, mayores las pruebas de mediocridad. El mayor elogio para alguien que vive en una mentalidad fija es: “eres inteligente” o “eres brillante” o “esto se te da bien”.
La mentalidad de crecimiento es la que considera los recursos personales, la inteligencia entre ellos, como una variable, no una cantidad fija. De esta manera no podemos decir “soy inteligente” sino “estoy siendo inteligente” (en un momento, lugar y para una actividad determinada). Los errores no son más que señales de que hay que cambiar el rumbo o intentar una meta de otra manera.
El mayor elogio para alguien que vive en una mentalidad de crecimiento es: “te has esforzado mucho”, o “en esta ocasión has hecho esto y eso con éxito para conseguir aquello o lo otro”. El esfuerzo, la frustración temporal, las dificultades, son un síntoma natural de que estás avanzando o aprendiendo algo. La facilidad no es más que repetición de lo que ya haces bien, no un signo de brillantez personal.

En resumen, ¿cuál es el poder de aceptar la mediocridad?

Te libera para equivocarte con gracia, te quita el lastre del cuidado continuo de la imagen personal de cara al exterior y ante ti mismo; pone el foco en lo que importa: lo que haces y su relación con los resultados que obtienes; y te ayuda a cultivar una sana y chispeante mentalidad experimental.
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Qué es el Jet Lag


En el mundo existen una gran cantidad de husos horarios y entre países puede haber una diferencia de hasta un día, ello dependiendo de su ubicación entre los meridianos.  Por eso al viajar entre dos lugares lejanos, nuestro cuerpo sufre un desajuste que se conoce popularmente como Jet Lag, aunque el término correcto es desincronosis.
Imagina viajar de Perù a China, países que tienen una diferencia de 12 horas, cuando tu cuerpo está acostumbrado a un tiempo transcurrido entre el día y la noche, llegando a un lugar donde está al revés.
A ese desajuste corporal que nos hace sentir cansados y desorientados se le conoce como Jet Lag y el 90% de los viajeros lo presenta, demorando días y hasta semanas en acostumbrarse a este violento cambio en su horario interno.

Porqué se produce el Jet Lag

que-es-el-jet-lag-2.jpgISTOCKPHOTO/THINKSTOCK
El Jet Lag es un término acuñado del inglés, en el que se combinan las palabras jet (avión rápido) con Lag (retraso) y se produce cuando viajamos largas distancias cruzando meridianos desde oriente a occidente y viceversa.
Las personas que sufren de Jet Lag o desincronosis experimentan un cambio en el ritmo circadiano de su cuerpo, es decir del proceso biológico que hace que el cuerpo oscile de cierta manera durante las 24 horas del día.
El ritmo circadiano de cada persona corresponde al que está acostumbrado por su locación y responde al ciclo de diferencias de luz que se va dando durante las horas del día.
Si se altera de forma violenta se produce un desorden del sueño, acompañado por fatiga, falta de ánimo y confusión en los horarios en que estábamos acostumbrados a realizar tareas como desayunar, ir a la cama o levantarnos.
La desincronosis no se provoca si vamos de norte a sur y viceversa, ya que allí sólo cruzamos paralelos y no meridianos, siendo estos últimos en los que se basan los husos horarios.

Cómo se supera el Jet Lag

que-es-el-jet-lag-3.jpgPHOTOS.COM/JUPITERIMAGES/THINKSTOCK
No existe un remedio mágico que haga desaparecer el efecto del Jet Lag, ya que se debe esperar a que el ritmo circadiano del cuerpo se habitúe a este nuevo horario. Para una recuperación completa puede pasar un día por cada huso horario recorrido.
Existen formas de atenuar los efectos de la desincronosis, tratando de habituarse rápidamente al horario del lugar donde se está. Dormir cuando corresponda en el nuevo horario y seguir las comidas y actividades que allí se dan.
A diferencia de lo que se cree, consumir un exceso de cafeína no ayuda, sino que perjudica. Beber abundante líquido y evitar el trasnoche y las siestas, son consejos que entregan los expertos. El uso de melatonina, también puede ayudar.
La próxima vez que planees un viaje entre occidente y oriente, estate preparado para enfrentar el Jet Lag de la mejor manera, evitando que sus síntomas te impidan disfrutar de destinos exóticos e interesantes.


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15 ago 2013

la creencia es el prozac del alma

La vigilia es considerada como la realidad -y el sueño como la ilusión– fundamentalmente porque creemos en ella; pero quizás el sueño al acercarse más a lo atemporal y entrando en contacto directamente con el inconsciente podría considerarse como una experiencia con mayor riqueza informativa y perceptual, por lo tanto más “real”.


Cuando dormimos, el control que el ego tiene sobre nosotros se relaja y aunque estamos removidos del contacto directo con la realidad física, estamos mucho más cerca de una experiencia sin filtro de la realidad psíquica. Es bastante simétrica (y solo aparentemente paradójica), porque la manera de entender la naturaleza de la experiencia egóica de la vigilia es utilizando la metáfora del sueño. En nuestra vida ordinaria durante la vigilia somos sonámbulos interactuando con las imágenes subliminales de nuestro inconsciente (el pasado), incorrectamente identificando lo que percibimos como “real” en el presente.
Pero no hay un momento presente aparte de aquella intersección infinitesimal entre el pasado y el futuro, ambos de los cuales, como lo escribe Jed McKenna, tienen el encanto peculiar del no-existir. El ego mantiene nuestra consciencia atada al tiempo, y si el tiempo es una ilusión, entonces todo lo demás lo es también, porque nada puede existir sin el fondo del tiempo-espacio para existir dentro de él.
En los sueños, el tiempo no fluye de una manera lineal, estamos más cerca de la (no) existencia líquida de la psique. Sin embargo, ya que estamos interactuando en forma más directa con los contenidos de nuestro inconsciente, estamos más cerca de la verdadera conciencia y por lo tanto de la realidad.
El ego se ve a sí mismo como representando a la conciencia y la psique como estando inconsciente. Es un prejuicio sin fundamento, una creencia que provee sus propias pruebas, pruebas que le parecen irrefutables.
Ese prejuicio entonces también invierte lo real e irreal, ya que se tiene que ver a sí mismo como real, entonces se otorga a sí mismo el falso poder de definir la realidad (lo que es real e irreal).
Todo lo que no sea “Estoy percibiendo algo” es una creencia. Todo. No podemos saber nada más allá de esto.
La creencia tienen la cualidad especial de reducir la consciencia: mientras más invirtamos en la creencia, nos volvemos más tontos y menos sensibles.
El estado del sueño es uno de incertidumbre en el que cualquier cosa es posible y nada es cierto. Esto lo hace más cercano a la realidad que el estado de vigilia.
El tener una experiencia de “abducción”, o cualquier otro tipo de encuentro trascendental, bueno, malo o indiferente, y tratar de entenderlo como “real” es ir en la dirección contraria a la que la psique (el alma), a través de esas experiencias, trata de llevarnos.
La creencia es el Prozac del alma.
Twitter del autor: @JaKephas

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