24 may 2013

La magnitud del universo

Vista a principios del siglo XX



"Es imposible hacerse una idea de la magnitud del universo visible mientras no se conozcan las distancias entre las estrellas. Ninguno de los muchos millones de seres humanos que han nacido y muerto ha sabido de la distancia entre la Tierra y una sola estrella hasta los últimos setenta años... Durante mucho tiempo hemos utilizado la palabra 'millones' para referirnos al número de estrellas. Pero parece más adecuado emplear 'miles de millones'. Cada una de ellas es un sol caliente, y puede estar acompañada por mundos habitados".

Edgar L. Larkin,
‘Measuring the Distance of a Star’, Scientific American, 20 de octubre de 1905



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22 may 2013

¿Qué tipo de música es la 'muzak'?

¿Se ha parado alguna vez a pensar en la cantidad de música de fondo con la que nos bombardean a diario en las tiendas, en los restaurantes, centros comerciales, en la empresa o al teléfono, y sobre la cuál no tenemos capacidad de elección? En el vocabulario musicológico, esta música ambiental recibe el nombre de "muzak". 

El término muzak es, en realidad, el nombre comercial de una empresa creada en Estados Unidos en los años 20 por George Squires para ofrecer música por vía telefónica. Se conoce también como “música de ascensor”, porque al principio se usaba en los rascacielos, dentro de los ascensores, para calmar a sus ocupantes mientras subían o bajaban. En los años 40 se empezó a utilizar en fábricas y empresas con el fin de aumentar los índices de productividad de sus empleados. Para conseguir este objetivo los expertos aseguran que debían escogerse canciones que pudieran ser “oídas pero no escuchadas”, evitando las partes cantadas para que el texto no fuese motivo de distracción. Su volumen era moderado, y la música no se circunscribía a un género en particular, aunque se evitaban los grandes éxitos, así como las frecuencias muy altas o muy bajas.



Por ejemplo





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21 may 2013

El síndrome de Solomon y la Envidia

Formamos parte de una sociedad que tiende a condenar el talento y el éxito ajenos

La envidia paraliza el progreso por el miedo que genera no encajar con la opinión de la mayoría

Uno de los mayores temores del ser humano es diferenciarse del resto y no ser aceptado



En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de jovenes participaban en la misma prueba de visión que él.
Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.

La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría” 
(Solomon Asch)
La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.
Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.


Vidèo

A día de hoy, este estudio sigue fascinando a las nuevas generaciones de investigadores de la conducta humana. La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.

La luz de Nelson Mandela


ILUSTRACIÓN DE JOSÉ LUIS ÁGREDA

Después de 27 años en la cárcel y 
ser elegido en 1994 
presidente electo 
de Sudáfrica, Nelson Mandela 
compartió con el mundo entero
uno de sus poemas favoritos, 
escrito por: Marianne Williamson: 
“Nuestro temor más profundo no 
es que seamos inadecuados. 
Nuestro temor más profundo es 
que somos excesivamente 
poderosos. Es nuestra luz, 
y no nuestra oscuridad, la que nos 
atemoriza. Nos preguntamos: 
¿quién soy yo para ser brillante, 
magnífico, talentoso y fabuloso? 
En realidad, 
¿quién eres para no serlo? 
Infravalorándote no ayudas al 
mundo. 
No hay nada de instructivo en 
encogerse para que otras 
personas no se sientan inseguras 
cerca de ti. Esta grandeza de 
espíritu no se encuentra solo en 
algunos de nosotros; está en todos. 
Y al permitir que brille nuestra 
propia luz, de forma tácita estamos 
dando a los demás permiso para 
hacer lo mismo. Al liberarnos de 
nuestro propio miedo, 
automáticamente nuestra 
presencia libera a otros”.
Más allá de este famoso experimento, en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad.
El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos.
Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.



“Ladran, luego cabalgamos”
(dicho popular)
Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.
El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la futilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas –movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad– puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.
¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye. Esencialmente porque aquello que admiramos en los demás empezamos a cultivarlo en nuestro interior. Por ello, la envidia es un maestro que nos revela los dones y talentos innatos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. Y en el momento en que superemos colectivamente el complejo de Solomon, posibilitaremos que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad.

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Cómo se mide el coeficiente intelectual



El amplio uso de las pruebas de cociente o coeficiente intelectual es significativo para muchas personas. Aunque hay quienes lo consideran una verdadera pérdida de tiempo y aunque tiene muchos factores controversiales, dignos de intensas discusiones, estas pruebas, de más de 100 años de antigüedad, aún siguen teniendo gran aceptación en la población. Por ello es que hoy quiero invitarte a hablar sobre estas pruebas y conocer cómo se mide el coeficiente intelectual, así podrás sacar tus propias conclusiones.

¿Qué es el coeficiente intelectual?

Como-se-mide-el-coeficiente-intelectual-1.jpgISTOCKPHOTO/THINKSTOCK
Comenzando con lo más simple mencionaremos que, en esencia, el CI, IQ, Coeficiente y Cociente Intelectual son exactamente lo mismo: el puntaje resultante de una serie de pruebas que supuestamente determinan el rango de inteligencia de un individuo. Generalmente nos referimos a ésta como la calificación de un cuestionario cuya finalidad es registrar las capacidades cognitivas de un sujeto en comparación con la media del resto de la población.
En pocas palabras, los tests de inteligencia están pensados y especialmente diseñados para la medición de las capacidades generales para resolver problemas y entender conceptos determinados. Resolver esos problemas significa aplicar la capacidad de razonamiento, las propias capacidades con las que un individuo cuenta para la resolución de problemas, las capacidades perceptivas, las de percibir relaciones entre cosas diferentes y tanto la de almacenar como la de recuperar información.
El origen de los tests de coeficiente intelectual se remonta al año 1912, cuando el psicólogo germano William Stern lo aplicó como un flamante método para comprender diferentes cuestiones en el campo de la psicología de la personalidad y el desarrollo de la inteligencia. Con el correr de los años, el test se fue desarrollando y de a poco comenzó a aplicarse de forma cada vez más generalizada. Hoy en día, el test ha caído un tanto en descrédito, aunque todavía hay quienes creen que tiene una relación 100% fiable con la inteligencia del individuo y aunque ciertas variantes y mejora se le han hecho, haciéndolo más fiable que para entonces.

¿Cómo se calcula el Cociente Intelectual?

Como-se-mide-el-coeficiente-intelectual-2.jpgISTOCKPHOTO/THINKSTOCK
Los métodos de estimación del coeficiente intelectual de una persona son múltiples y generalmente están relacionados con razonamientos de tipo lógico y matemático, entre otros. Así es que por ejemplo, para calcular el IQ se aplican secuencias de números que debemos rellenar, figuras faltantes que debemos completar y otra serie de ejercicios lógico-deductivos que debemos realizar en un tiempo determinado. Los resultados del IQ se aprecian en forma de campana de Gauss. La media es de 100, con una desviación estándar de 10 puntos. Ampliemos un poco más sobre las puntuaciones.

Los puntajes de una prueba de cociente intelectual

Como-se-mide-el-coeficiente-intelectual-3.jpgWAVEBREAK MEDIA/THINKSTOCK
Estas pruebas de inteligencia aplican una escala estandarizada con un puntaje promedio de 100 como media generalizada. En la gran mayoría de estas pruebas, una puntuación equivalente a 90 y 110 (considerando también 10 puntos más y 10 puntos menos) es considerada estándar, común o normal, es decir, un nivel de inteligencia promedio. Por otra parte, un puntaje mayor a los 130 puntos indica una inteligencia sorprendente y excepcional, mientras que un puntaje menor a los 70 puntos puede estar indicando un retraso mental. Un resultado de más de 160 indicará una inteligencia descomunal, la cual se clasifica como “genio”.
Obviamente, tal como sus pruebas predecesoras, la edad es una variante que se tiene en cuenta al momento de desarrollar las preguntas que constituyen las mismas. Así es que, por ejemplo, a los niños se les plantean problemas y cuestionamientos acordes al nivel de desarrollo cognitivo correspondiente. A continuación, veamos las clasificaciones generales del rango:
  • 164 o más - Genio
  • 148-164 - Inteligencia muy superior
  • 132-148 - Inteligencia superior
  • 113-132 - Inteligencia superior a la media
  • 84-113 - Inteligencia normal o promedio
  • 68-84 - Estupidez
  • 52-68 - Límite de deficiencia
  • Menos de 52 - Definitiva mente floja
Desde luego que desde un punto de vista contemporáneo, estos índices son bastante absurdos y en muchas ocasiones están muy alejados de la realidad. ¿Por qué si alguien no es bueno en matemáticas o lógica debe ser tachado como un deficiente mental? Es realmente complejo intentar medir algo prácticamente indefinible como lo es la inteligencia. ¿Cómo es posible medir algo que ni siquiera se sabe con claridad qué diantres es en realidad? De seguro, formular una definición de la inteligencia es algo en demasía complejo, lo suficiente como para no elaborarse tras los resultados de un test de CI.


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20 may 2013

La vida diaria 'online'

  • El 17 de mayo de todos los años se celebra El Día mundial de Internet. 
  • Internet ha modificado todas las actividades del ser humano.
  • Así es la vida hoy día con Internet y así lo sería sin estar conectados a la Red.


Muy lejos han quedado los días de las largas conversaciones a través de canales IRC, de los módem a 56 Kbps, del "no te metas a Internet que estoy esperando una llamada". La Red ha crecido y ha evolucionado con el paso de los años cambiando la vida en la Tierra de forma radical. Para recordar la importancia de tal invento, cada año, el 17 de mayo, se celebra el Día Mundial de Internet, que en su IX edición busca analizar las implicaciones de Internet como motor de cambio social, económico y cultural.

Una vida digital

Es viernes. Son las 6.30 horas y suena la alarma del móvil. pepe se levanta de inmediato, sabe que es la hora exacta ya que está configurada automáticamente gracias a Internet y el reloj se ha adelantado hasta las 3 cuando han dado las 2. Una ducha rápida y es la hora de preparar un rápido desayuno. Hay poca cosa en la nevera, más tarde habrá que sacar unos minutos para hacer la compra online (en Mercadona, en Carrefour, en Eroski, en Alcampo o quizá en Tudespensa.com). Echa un vistazo a la actualidad en PLANETAFIOS a travès del Ipad mientras toma el café y sale disparado hacia el trabajo.
Como cada mañana, toca ir en metro. Son 40 minutos de trayecto, tiempo más que suficiente para consultar, a través del Samsung Galaxy S IV, las últimas publicaciones de sus amigos en Facebook y leer en el Kindle un capítulo más del último ebook que se descargó a través de Amazon. Mientras, pepe escucha a uno de sus grupos favoritos a través de la app móvil de Spotify.
Pepe consulta el estado de su cuenta bancaria a través de la app móvil de su entidadSon las 8.00 y, ya en el trabajo, pepe ordena las decenas de correos de su cuenta de Outlook. Responde a algunos, archiva otros y elimina unos cuantos. A media mañana, su mejor amigo le recuerda a través de Whatsapp que debe comprar entradas para la obra de teatro que irán a ver el sábado. Lo hará más tarde, en sus diez minutos de descanso, a través de Entradas.com, Atrápalo, El Corte Inglés o Ticketmaster, pero antes debe atender a un cliente que trabaja en el extranjero mediante una videollamada a través de Skype.
Hoy toca salir a las 15.00 horas. pepe consulta el estado de su cuenta bancaria a través de la app móvil de su banco y decide que puede permitirse un lujo, una buena comida con los compañeros de trabajo. El primer plato tiene una pinta estupenda, así que no duda en sacarle una foto, ponerle un filtro con Instagram y compartirla al mismo tiempo en todas las redes sociales. El restaurante es bueno, merece la pena geolocalizarlo en Foursquare. Después, mientras vuelve a casa, consulta en Tiempoytemperatura si hará buen tiempo para la parrillada del domingo, continúa una partida de Apalabrados y revisa los mensajes recibidos en Badoo y algunas otras páginas de contactos. Aunque al principio renegaba de ellas, lo cierto es que le han permitido hacer amistades e incluso encontrar pareja.
Ya han dado las 17.30 horas y aún hay mucho tiempo antes de salir a cenar, así que pepe decide aprovecharlo y, tras hacer la compra que tenía pendiente, decide realizar la declaración de la renta, que desde hace años puede presentarse a través de Internet. Ahora sí, es hora de empezar a disfrutar del fin de semana: media hora de World of Warcraft, una partida online a Battlefield 3 y un capítulo de Breaking Bad en Wuaki.tv.
A las 21.30, durante la cena, ve su programa favorito en televisión mientras lo comenta a través de Twitter. pepe ha quedado a las 23.30 horas con sus amigos para tomar algo en un pub nuevo del que les han hablado muy bien. Está en una zona de Madrid que no conoce, pero gracias a la versión móvil de Google Maps no le cuesta encontrar la dirección y averiguar cómo llegar hasta allí. En la entrada del local descubre un cuadro que le gusta. Le suena pero no recuerda su título. Google Goggles le da la respuesta, es Drowning Girl, de Roy Lichtenstein. Más tarde le sucede lo mismo con una de las canciones que suenan en el pub. Esta vez es la aplicación Shazam la que le dice cómo se llama la canción y quién es el intérprete.
Las 4.00, hora de volver a casa. pepe opta por coger una línea nocturna de autobús. Gracias a la app de la EMT, sabe exactamente a qué hora va a llegar a esa parada el bus que está esperando. Tras 25 minutos de viaje, llega a casa y sólo el sueño consigue desconectarlo de Internet.

Una vida analógica

Es viernes. Son las 7.30 horas y suena el viejo despertador programado para las 6.30. Marcos se levanta corriendo y descubre que se le olvidó adelantar el reloj por el cambio horario. Llegará tarde al trabajo. Ducha fugaz y nada de tiempo para el desayuno. Escucha las noticias en la radio mientras se viste y sale de casa disparado.
Tras una carrera al metro, ve cómo una señora coge el último ejemplar del Diario que le quedaba al repartidor. Al menos podrá entretenerse durante el trayecto con el juego de la serpiente en su viejo teléfono Nokia N70 (sus amigos aún se preguntan cómo es posible que aún le dure) o leyendo Tormenta de espadas, el grueso tomo que hace que su bandolera pese el triple de lo normal. Marcos también lleva su discman, un aparato que muchos consideran ya una reliquia pero que a él le sigue sirviendo para escuchar los discos de su grupo favorito.
Son las 9.00 y, ya en el trabajo, Marcos tiene que ordenar cientos de documentos impresos, ya que su empresa aún no cuenta con procesos digitalizados. El envío y la recepción de correos vía postal también es lento y tedioso, aunque él lo prefiere. Incluso para comunicarse con viejos amigos y parientes lejanos recurre a sobres y sellos. Una amiga le recuerda por SMS que debe ir a comprar las entradas para el concierto del sábado. Tendrá que sacar tiempo para acercarse a la sala en la que tendrá lugar y hacer cola para adquirirlas.
Marcos pierde más de la mitad de la tarde entre hacer la compra en el supermercado y haciendo cola para adquirir las entradas de un conciertoSon las 15.00, fin de la jornada laboral. Marcos ya no tiene tiempo de hacer ninguna gestión en el banco, pero consulta el estado de su cuenta en un cajero y decide quedarse a comer con los compañeros de trabajo. El restaurante tiene una decoración muy original, así que le saca una foto con el móvil para enseñársela luego a sus amigos. El sitio le parece estupendo, así que se lo recomendará a sus conocidos. De regreso a casa, vuelve a darle vueltas a la idea de apuntarse a una agencia de citas o, quizá, salir solo de vez en cuando para intentar conocer a gente nueva.
Son las 17.30 horas y aún hay mucho que hacer. En primer lugar, ya en casa, Marcos busca la última carta que le envió la Agencia Tributaria, localiza el número de teléfono y llama para pedir cita para hacer la declaración. Le tocará echar una mañana en Hacienda. Después, pierde más de la mitad de la tarde entre hacer la compra en el supermercado y haciendo cola para adquirir las entradas del concierto.
Son las 21.30 y ha terminado todas las tareas pendientes, pero se ha perdido su programa favorito y ha olvidado grabarlo, pero al menos llega a tiempo de ver una película mientras cena. No está mal, seguramente la comentará el lunes con un compañero del trabajo bastante cinéfilo.
Son las 23.30 y a Marcos le extraña que sus amigos aún no le hayan llamado para salir de fiesta, así que decide llamarlos él. Habían quedado a través de una aplicación de mensajería instantánea y olvidaron que Marcos no tenía móvil con conexión a Internet. No es la primera vez que le pasa, ya se ha perdido algunos buenos planes por no tener cuenta en las principales redes sociales. Por fortuna, aún está a tiempo de llegar a la discoteca en la que han quedado. Está en un barrio al que jamás ha ido, así que apunta en un papel las indicaciones que le da una amiga por teléfono y consulta la dirección en un plano. Se equivoca una vez de calle, pero al final llega al local. La música es buena. De repente, suena una canción que le gusta, pero no conoce al grupo que la canta. Un amigo le dice el nombre, aunque no tiene cómo apuntarlo. Cuando vaya a comprar el disco a un centro comercial, le tocará hacer memoria.
Ya de madrugada, Marcos decide regresar a casa. Va a una parada de autobús, consulta en un tablón la frecuencia de los nocturnos y confía en que los horarios se cumplan. Tras 25 minutos de viaje, llega a casa y antes de caer rendido de sueño piensa que tal vez debería probar Internet.

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17 may 2013

La teoría del péndulo

Después de ver todo esto de la adopción gay, de un cardenal diciendo que amaizaron a los jueces de la suprema corte, de los neoliberales, de los comunistas y de todas las corrientes ideológicas que existen en nuestro planeta. He llegado a la conclusión de que todo es como un péndulo y en ello he basado mi teoría.

  Pendulo  
Mi teoría dice así: Todas las corrientes ideológicas (ya sean políticas, sociales o económicas) van oscilando dentro de un péndulo. Primero el péndulo se mueve de un extremo para pasar al otro, pero siempre tenderá a ir hacia el centro y los recorridos de este serán cada vez más cortos. Sin embargo, en ningún momento el péndulo dejará de moverse.

Voy a explicar esta teoría en la práctica. Recordemos el nazismo o fascismo (ultraderecha) y el comunismo (izquierda radical). Las dos son posiciones totalitarias y sumamente radicales. Estas posiciones ideológicas están dentro de los extremos del péndulo. Al mostrar que estas posturas son ineficaces, entonces el péndulo ya no vuelve a hacer el recorrido hacia estos extremos y empieza a tomar movimientos cada vez más suaves. Ahora el péndulo oscila entre la “socialdemocracia” (izquierda)  y la “democracia cristiana” (derecha), que son dos puntos más moderados y están mucho más cerca entre sí que el nazismo o el fascismo.

Con las teorías sociales vemos el mismo efecto: Hace algunas décadas tener relaciones sexuales prematrimoniales o besarse en público era muy mal visto, casi al borde del escàndalo (el péndulo estaba de un lado), en los últimos años la tendencia ha sido el liberalismo: Adopción gay, libertad sexual (el péndulo está del otro). En algún momento el péndulo regresará la posición opuesta, pero de una forma más suave que como lo hiciera antes. Ahora se dice que la liberación es parte de la modernidad del siglo XXI, pero en dado momento dará la estafeta al conservadurismo para convertirse en la opción más “moderna” (como parece que ya empieza a suceder en Europa donde el péndulo ya ha hecho todo el recorrido hacia el lado liberal y empieza a regresar)

¿Por qué el pendulo va desacelerando su recorrido?.

El pendulo desacelera su recorrido porque va descartando las posiciones extremas. Además cada posición se retroalimenta a la otra y poco a poco se va llegando a un termino medio.

¿Por qué el péndulo nunca dejará de moverse?.

Nunca dejará de moverse porque entre los seres humanos siempre existirán diferencias. Nunca existirá el punto en que todo el mundo esté de acuerdo en todo, porque todos los seres humanos somos diferentes entre sí y tenemos diversas diferencias. Unos son ricos, otros son pobres, unos tienen diversos tipos de intereses, otros de otro tipo y así.
Siempre las posiciones ideológicas se iran retroalimentando y el péndulo oscilando entre una y otra, lo hará con más moderación, pero siempre se estará moviendo.

El recorrido del péndulo es diferente para distintas sociedades.

Podríamos hablar de un péndulo mundial (las tendencias a nivel mundial), pero este sería más bien un promedio de los péndulos regionales que son diferentes entre sí. Lo vemos porque hay países conservadores, hay países más liberales, hay países capitalistas, hay países más socialistas.
También hay que tomar en cuenta que dependiendo del desarrollo de un país, el recorrido del péndulo es diferente porque lleva un ritmo diferente. En los países europeos occidentales podríamos decir que el movimiento natural del péndulo vá más adelantado que en otros países latinoamericanos o que en algunos países asiáticos (donde el péndulo sigue estando en un extremo).

La ideología de las personas.

La ideología de las personas solamente indica hacia donde están tirando el péndulo. El péndulo no se mueve por sí solo, sino que es movido por la ideología de una comunidad que es el promedio de la forma de pensar de las personas e instituciones que la conforman. Unos tienen más poder para mover el péndulo, otros tienen menos. Los liberales empujan el péndulo hacia una dirección, los conservadores hacia otra. Hay unos que desean empujarlo hacia latitudes donde el péndulo ya no va a llegar (personas con ideas radicales y hasta  retrasadas y no adaptables a estos tiempos).

Críticas a esta teoría.

Yo ya le he encontrado defectos a mi propia teoría, pero dejaré que el lector de este artículo lo haga. ¿Estan de acuerdo ustedes que la vida es un péndulo?.

Primer defecto corregido: ¿Entonces por qué hay países que siempre han sido más capitalistas, o más socialistas, más conservadores o más liberales a lo largo de la historia?, ¿Como aplica ahí la teoría del péndulo?. -En este caso los puntos medios del péndulo pueden variar entre varias comunidades.

Defecto que no logro corregir: Parece ser que una comunidad puede influír a otra. En ese caso el péndulo no va disminuyendo su movimiento con naturalidad, sino que es atraído por otro péndulo más grande (como los países satélites comunistas de la Unión Soviética).

P.D. Ya me hice bolas.

Elcerebrohabla

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La originalidad de las ideas

¿Cuándo fue la última vez que tuviste una idea propia? ¿Es posible la originalidad en estos días de open source y remix? ¿Importa todavía ser original?


  Imagen: jeffdegraff.com  
¿Cuándo fue la última vez que tuviste una idea propia? Esta pregunta puede sonar un tanto agresiva y ciertamente puede detonar un eterno debate, pero ninguna de nuestras ideas son completamente originales. Las mías seguro que no lo son. Tomo ideas de los demás y construyo sobre ellas. Trato de crear nuevas formas de utilizar ideas del pasado. Combino las ideas viejas con nuevos mixes. A veces sólo desempolvo ideas del pasado que la gente ha olvidado. A veces mis ideas son aparentemente nuevas para mí —sólo para que eventualmente descubra que ya han sido encontradas y probadas desde hace muchos años. Todo el trabajo creativo funciona de ésta manera. Tomamos las ideas de los demás, las remixeamos y construimos sobre ellas.
Estamos inmersos en una sociedad que aspira a lo auténtico, a lo único y a lo original. Reconocemos, validamos y apremiamos los trabajos que nos revelan nuevas aproximaciones y que al mismo tiempo nos dan la esperanza de que aún existen nuevas fronteras creativas por descubrir. Pero lo cierto es que detrás de cada nueva idea, hay una deuda con infinitos autores conocidos consciente o inconscientemente por las personas que obtienen el crédito.
En Planetafios se ha hablado en diversas ocasiones del data remixing y del proyecto Everything is a Remix, que identifica las reproducciones miméticas y meméticas que se manifiestan en trabajos conocidos del mainstream como en la película de los hermanos Wachowski The Matrix, el White Album de Danger Mouse, el famoso caso de las patentes de Apple y hasta en canciones de Bob Dylan.
El acto de crear siempre se ha caracterizado por el mito de la inspiración, al efecto eureka, pero la creatividad no es magia: aparece al aplicar herramientas de pensamientos comunes a los materiales existentes. No podemos crear nada nuevo hasta que no dominamos nuestra área de conocimiento  Necesitamos imitar y copiar antes de intentar ser originales. Al tomar una idea y crear variaciones producimos avances, puntos de inflexión en la línea continua de invención, los resultados más contundentes suceden cuando las ideas se combinan. Mediante la conexión de ideas, se pueden lograr saltos creativos.
Los humanos estamos diseñados para realizar conexiones al reconocer patrones, al unir los puntos, siempre emerge un nuevo entendimiento. Daniel Bor en su libro The Ravenous Brain: How the New Science of Consciousness Explains Our Insatiable Search for Meaning argumenta que nuestra capacidad de reconocimiento de patrones, es la fuente misma de la creatividad humana. De hecho, la fragmentación y el reconocimiento de patrones ofrecen evidencia sobre la naturaleza combinatoria de la creatividad, ésta explicación reafirma las famosas palabras de Steve Jobs: “la creatividad es simplemente conectar cosas”; el argumento de Mark Twain, “todas las ideas son de segunda mano”, o la famosa cita de Jean-Luc Godard: “No es de donde tomes las cosas, sino de hacia donde las lleves”.
Las artes también generan su riqueza y parte de su atractivo estético de los patrones. La música pop es el ámbito más obvio donde las estructuras son más evidentes —pequeñas frases y secuencias que se repiten, la resonancia musical en nosotros se relaciona directamente a la composición matemática entre las notas y nuestra apreciación lógica por sonidos que reconocemos inconscientemente. Por otro lado, los patrones son tan importantes en las artes visuales como en la música, al generar conexiones improbables entre objetos disparatados es lo que hace que el arte sea tan fascinante de ver y crear, precisamente porque somos obligados a contemplar un modelo emergente de la conexión de puntos inferiores.
Muchas veces no conectamos los puntos hasta que se presenta una aparente oportunidad, lo que nos indica claramente que la unión de patrones no se manifiesta hasta que estamos inmersos en una disposición circunstancial. Platón decía “saber es recordar” al hablar de nuestra latente conexión con el mundo de las ideas, pero en el sentido de nuestro almacenamiento de data en la memoria de trabajo, los patrones se manifiestan en los momentos más oportunos.
Bor explica que el proceso de combinar bits de información más primitivos para crear algo más significativo es un aspecto crucial tanto del aprendizaje y de la conciencia, es uno de los rasgos que definen la experiencia humana. Y es que una vez que hemos llegado a la edad adulta tenemos décadas de aprendizaje intensivo detrás de nosotros, donde el descubrimiento de miles de combinaciones útiles de recursos, ha generado colectivamente un modelo increíblemente extenso de nuestro mundo. 
Esta reutilización de recursos ha sido llevada al siguiente nivel en ésta nueva era de la información y en la conocida “Cultura de Compartir”  que está creciendo en Internet con los claros ejemplos de botones de Share, Retweet o Repost, etc. El código Open-Source es un buen ejercicio: las personas colaboran para crear un código que puede ser utilizado por otros – se puede usar libremente como software, pero lo más importante es que otros pueden usar el código en sus propios proyectos de software, o tomar el código y mejorarlo. Todo el mundo gana – los usuarios del software, los programadores que son capaces de utilizar el código open-source, e inclusive los programadores originales, que reciben el reconocimiento por su trabajo en el que han contribuido a construir algo mejor.
Ahora extendamos este concepto a los escritores y otros artistas – músicos, fotógrafos, pintores, cineastas, etc. – y podremos observar lo poderoso que la cultura de compartir puede resultar. De repente, el copyright se convierte en una barrera para la creatividad y el compartir se convierte en una forma de contribuir a la comunidad creativa y al mundo en general.
La interdependencia de nuestra creatividad ha sido limitada por ideas culturales, pero ahora la tecnología está exponiendo esta conexión. Estamos viviendo una lucha legal, ética y artística para enfrentar las consecuencias. Todos estamos trabajando con los mismos materiales. Y a veces, por coincidencia, obtenemos resultados similares, pero a veces la innovación, simplemente es algo inevitable. 
Al asumir que toda originalidad proviene del remix, la información Open-Source se convierte en el siguiente paso en la evolución de la creatividad, el cocktail de bits de data (copyright free) a los que seremos expuestos y nuestra capacidad exponencial para reconocer patrones con propiedades emergentes, forjará un nuevo tipo de conciencia. La siguiente gran epifanía en la historia de la humanidad podría salir desde tu escritorio. 


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