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25 oct 2015

¿Quieres un empleo? Créalo, no lo busques

¿ALGUNA VEZ TE HAS PREGUNTADO POR QUE EN MUCHAS ESCUELAS NOS ENSEÑAN A BUSCAR EMPLEOS EN LUGAR DE HA CREAR NUESTRAS PROPIAS FUENTES DE TRABAJO?, ¿PORQUE NO INVENTAMOS O EMPRENDEMOS ALGO PROPIO?

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Cada época nos exige distintas habilidades para triunfar. La educación de hace un siglo preparaba a las personas para incorporarse a un modelo laboral ligado a la industralización. La escuela era vista como transmisora de información a ser memorizada por los estudiantes para después ser utilizados en su vida productiva.
Con la llegada de la llamada “era de la información”, propiciada principalmente por la masificación en el uso de internet, esos datos antes enseñados en las aulas, se encuentran ahora fácilmente disponibles para cualquier persona en búsquedas virtuales. Lo anterior provoca que ese “conocimiento” ya no sea interesante, y aún menos necesario, para los niños.

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De acuerdo con el teórico y especialista en educación Tony Wagner, nuestra realidad exige una continua creatividad e innovación. Para las generaciones de nuestros padres lo más común y sencillo era buscar un trabajo, y para eso eran preparados. Sin embargo, las nuevas generaciones enfrentan una realidad muy distinta, y en la mayoría de los casos tendrán que crear su propio empleo.
Para este especialista las compañías pueden enseñar a los empleados procesos, pero no son capaces de transmitir cómo pensar, tomar iniciativa y formular las preguntas correctas. En esta época es necesaria la habilidad de resolver problemas creativamente y de agregar nuevas posibilidades a nuestro panorama existencial.
En sintonía con lo anterior, los profesores deberán imprimir a sus clases ingredientes tales como motivación, pasión y propósito. Si bien no dejarán de enseñarse los conceptos básicos sobre el conocimiento humano, nuestra realidad demanda la continua imaginación de escenarios nuevos e incluyentes. Comunmente se dice que estamos, generacionalmente, ante la oportunidad de rediseñar los paradigmas que rigen nuestra realidad social. Pero lo más probable es que ya no se trata de una oportunidad sino de una evidente obligación. Hoy tenemos que repensar nuestros modelos educativos, configurar nuestros propios empleos y, sobretodo, hacernos responsables de la latente construcción, tanto individual como colectivamente, de la realidad.
Nos educan para buscar y depender, en ves de crear, inventar, emprender algo propio y marcar la diferencia en un mundo acostumbrado a seguir los formatos impuestos por las currìculas educativas.

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14 abr 2015

La Revolución emprendedora

Todos los 14 de julio Francia celebra su fiesta nacional en conmemoración de la toma de la Bastilla, punto de inicio de la Revolución Francesa. Aquel  acontecimiento puso fin al Antiguo Régimen y sentó las bases de la democracia en la Europa continental. Hoy, otra revolución está teniendo lugar. Sin luchas en las calles ni bandos enfrentados, viejas estructuras están cayendo y nuevas formas de organizarse están ocupando su lugar para crear un mundo nuevo; es una revoluciòn de ideas, talentos, creaciòn, innovaciòn. Es la revolución emprendedora.
La revolución está en tus manos
No se trata de una exageración. El emprendimiento se ha convertido en una tendencia transversal de la sociedad del siglo XXI y en la principal fuerza de cambio en el mundo. Ya no es la política la que transforma la sociedad. Tampoco las grandes corporaciones son motor de cambio. Hoy en día, las innovaciones sociales, económicas y culturales vienen muy a menudo de la mano de los emprendedores. Personas que ponen ideas en acción para convertir recursos y oportunidades en productos y servicios que crean valor económico y social.
Veamos cómo se manifiesta esta revolución:
  • Una revolución empresarial: Para crear una empresa de éxito ya no es imprescindible una inversión millonaria. Hay nuevas y variadas formas de emprender. Desde un garaje se han creado algunas de las innovaciones más relevantes de los últimos años.
  • Una nueva forma de competir: De la competencia a la coopetencia, negociaciones win-win (o triple win)… Donde antes se peleaba por el máximo trozo posible de un mismo pastel, ahora se busca hacer el pastel más grande entre todos.
  • Una nueva concepción del trabajo. El emprendedor no “trabaja”, se entrega a su pasión. “Ya no hay trabajos que duren toda la vida” se lamentan algunos, pero, ¿quién quiere pasarse toda la vida haciendo lo mismo?
  • Una revolución tecnológica. Emprendedores como Bill Gates, Steve Jobs, Larry Page, Sergey Brin, Linus Torvads o Mark Zuckerberg han sido los protagonistas de una revolución tecnológica que a su vez, facilita y acelera la aparición de nuevas iniciativas emprendedoras.
  • Un cambio social: Porque una sociedad emprendedora cambia sus valores colectivos. Se hace más plana y horizontal, más móvil, flexible y se pasa de una estructura en forma de pirámide a una estructura de red. En una sociedad emprendedora no se penaliza el riesgo ni el fracaso y los problemas sociales se resuelven mediante la innovación y el emprendimiento social.
  • Una revolución interior: Tomamos conciencia de ser dueños de nuestro destino, rechazamos el papel de víctimas y cogemos las riendas de nuestra vida. Reforzamos nuestra autoestima, tomamos decisiones y nos lanzamos a cambiar nuestra vida.
  • Una nueva forma de vivir. No sólo la vida del emprendedor cambia. Con sus productos y servicios, los emprendedores cambian la manera en que todos nosotros vivimos, nos relacionamos, nos movemos, trabajamos e incluso cómo nos entretenemos.
La revolución emprendedora ha empezado. Para que dé todos sus frutos, hace falta que los emprendedores tomen conciencia de la fuerza que tienen si colaboran entre ellos. Un nuevo mundo está naciendo. ¿Quieres formar parte de él?
Planetafios propone que elijamos el dìa del emprendimiento, que opinan emprendedores.

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10 ene 2014

Neurociencia para emprendedores

¿Existe un cerebro emprendedor? A día de hoy no hay ninguna investigación que desgrane cómo es el cerebro de las personas con madera emprendedora. La idea determinista de nacer con un cerebro así no parece tener relevancia. Por eso, utilizar tal argumento como excusa no tiene ni pies ni cabeza.



Esta ausencia de evidencias científicas indica que podemos desarrollar cerebros emprendedores. Son buenas noticias, porque la ciencia sí se ha pronunciado respecto a la plasticidad neuronal, el mito de que el adulto no tiene capacidad de regenerarse cerebralmente ha sido refutado y sabemos que la clave para el aprendizaje no es la cantidad, sino la conexión.

Y de esta manera, las posibilidades son ilimitadas porque el cerebro es el único órgano del cuerpo que no se desgasta con el uso, sino todo lo contrario. La neurociencia proporciona pautas sobre qué necesitamos para ser más eficientes: hacer más con menos. Observando a los emprendedores, podemos modelarlos. Veamos cómo hacerlo, a partir de sencillas premisas:



• Visualiza y recréate con ello. Todo comienza con un sueño. El emprendedor tiene más probabilidad de éxito cuanto más interioriza su plan. Un plan aburrido no ilusiona a nadie. Ha de ser dinámico, apetecible, sexy... Pongámoselo fácil a nuestro cerebro. Cuanto más atractivo, más ganas de ir a por ello. Trabajar con la visión sitúa al cerebro en simulaciónexperimental. Como no distinguimos entre realidad o ficción, lo que hemos visto en nuestra mente nos prepara para afrontar la situación real, porque es como si ya lo hubiéramos vivido.


• Incluye cada día algo de incertidumbre. El apellido de emprender es incertidumbre, la única constante. Así, disfrutar con la ausencia de certezas o, lo que es lo mismo, quitarnos los límites es crucial para desarrollar al emprendedor que llevamos dentro. Pero ¿cómo lograrlo cuando nuestro cerebro no soporta la incertidumbre? 

La fórmula del juego funciona. Todavía conservamos una mente primitiva que se mueve por retos. Vincúlalo al disfrute, con emociones fuertes puede convertirse en algo adictivo. El cambio es un acelerador de emociones.

• Apunta en la dirección adecuada con tu atención. El cerebro busca distraerse, probablemente te machaque con pensamientos negativos sobre tu capacidad como emprendedor. No les hagas caso; en realidad forma parte de su estrategia para consumir menos energía. El emprendizaje es agotador. Así que cuando aparezca el cansancio, en lugar de presionarte para continuar o juzgarte o sentirte mal, escucha a tu cuerpo y descansa.

• Trabaja en equipo, integra todo tu cerebro. Para emprender necesitamos una mente multidisciplinaria, es decir, los dos hemisferios. Necesitamos entrenar la imaginación, la intuición para generar ideas y atrevernos. Y también potenciar la planificación y la organización para materializarlas. 



Ser creadores y actores a la vez, una especie de creactores. Puedes limitarte al aprendizaje, los textos, la teorìa (adaptarse al contexto) o sumarte al emprendizaje (generar nuevos contextos). Ya no hay excusas. Tú eliges.


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26 oct 2013

La muerte del 'curriculum vitae'

Las reglas del juego laboral se han modificado. Hay que cambiar de mentalidad

Ahora la seguridad laboral reside en nuestra habilidad para aportar valor de forma constante



Este artículo está escrito para quienes ahora mismo se encuentran en el desempleo. Para quienes padecen de frustración e impotencia por comprobar que no encuentran un puesto de trabajo. Para quienes llevan tiempo sintiendo que enviar currículos se ha convertido en una pérdida de tiempo. Y en definitiva, para quienes han dejado de tener miedo a reinventarse profesionalmente porque ya no tienen nada que perder. Para todos ellos, a continuación se describe un recorrido compuesto por nueve etapas. Cada una de ellas representa un camino que el lector deberá transitar por sí mismo. Buen viaje.
1. Tomar las riendas de nuestra vida profesional. La crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de transformación del modelo productivo que rige nuestro sistema económico. Nos ha tocado vivir el fin de la era industrial y el inicio de la era del conocimiento. Las reglas del juego laboral han cambiado y seguirán cambiando, cada vez más deprisa. Las instituciones establecidas ya no tienen la capacidad de procurar seguridad económica para los ciudadanos. Los puestos de trabajo con contrato indefinido están disminuyendo. Y para muchos ha llegado la hora de hacerse cargo de ellos mismos laboralmente. Y de realizar una función profesional útil, creativa y con sentido, que preferiblemente no pueda automatizarse y digitalizarse por medio de las nuevas tecnologías, ni tampoco externalizarse a un país en vías de desarrollo.

“No podemos resolver un problema desde el mismo nivel de comprensión en el que lo creamos”
Albert Einstein
2. Cultivar nuestra inteligencia emocional. Estar en el desempleo es una situación laboral muy complicada de lidiar. Sin embargo, para poder iniciar un proceso de cambio es importante no dejarnos llevar por la queja, el victimismo o la culpa, pues con ello tan solo conseguimos consumir la energía vital que necesitamos para buscar nuevas soluciones y alternativas. Es fundamental invertir tiempo en conocernos en profundidad, aprendiendo a sanar nuestra autoestima y a cultivar la confianza en nosotros mismos. En la medida en que desarrollamos nuestras fortalezas internas, empezamos a afrontar la adversidad de una forma más responsable, optimista y eficiente. Y a base de entrenamiento, verificamos que nuestro grado de satisfacción no tiene tanto que ver con nuestras circunstancias, sino con la actitud que tomamos frente a ellas.
3. Entrenar la inteligencia financiera. En general, las creencias sobre el dinero se pasan de generación en generación por inercia, sin darnos cuenta. Del mismo modo que no elegimos nuestro equipo de fútbol, nuestra visión laboral y financiera del mundo ha sido prefabricada; viene de serie. No nos han enseñado a resolver por nosotros mismos nuestros propios problemas económicos. Cultivar nuestra inteligencia financiera nos capacita para presupuestar nuestro dinero, dándonos la oportunidad de generar excedentes con los que ahorrar, invertir y no depender de préstamos o deudas. También nos muestra cómo ganar más y gastar menos, emancipándonos de las instituciones establecidas.

Renovación


ILUSTRACIÓN DE JOÃO FAZENDA
1. LIBRO
‘El elemento’, de Ken Robinson. 
Conecta. Un ensayo que cuestiona 
el sistema educativo industrial 
contemporáneo.

2. PELÍCULA
‘En busca de la felicidad’, de 
Gabriele Muccino, La odisea de un 
padre con un hijode cinco años 
que lucha por hacer realidad el 
sueño de prosperar 
profesionalmente.

3. CANCIÓN
‘Hopeless emptyness’, de Thomas 
Newman De la banda sonora de la 
película ‘Revolutionary Road’, de 
Sam Mendes, en la que Leonardo 
DiCaprio interpretaa un hombre 
que no cree en su trabajo,pero 
cuyo miedo le impide iniciar un 
proceso de reinvención profesional.
4. Descubrir el propósito profesional. En vez de hacer lo que se supone que tenemos que hacer (buscar salidas profesionales), es hora de encontrar nuestro verdadero propósito. Y para lograrlo es esencial que escojamos un camino laboral que tenga sentido para nosotros. Más allá de los motivos típicos que nos mueven a trabajar (dinero, poder, seguridad, comodidad o reconocimiento), hemos de conectar con una motivación intrínseca que nos permita concebir nuestra profesión de forma más vocacional. Para ello, hemos de redefinir nuestro concepto de éxito, así como los valores que queremos que guíen nuestras decisiones y acciones. ¿Qué haríamos profesionalmente si no tuviéramos que ganar dinero? ¿A qué nos dedicaríamos si supiéramos que todo va a salir bien? ¿Qué haríamos si no tuviéramos miedo? Saber la respuesta de estas preguntas no tiene precio.
5. Decidir el rol laboral. El 85% de los profesionales latinos trabajan como “empleados”, vendiendo su tiempo a cambio de un salario a final de cada mes, formando parte de un sistema productivo que enriquece a otras personas. Pero más allá de este rol profesional existe el de “emprendedor”. Es decir, aquel que trabaja para sí mismo como autónomo o freelance, o bien monta un proyecto contratando a otras personas. Cada uno cuenta con una serie de ventajas y desventajas, requiere de un tipo de mentalidad específico y va acompañado de un determinado estilo de vida. De ahí que pasar de empleado a emprendedor implique un profundo cambio en la manera de relacionarse con el mercado de trabajo. Y dado que la seguridad laboral está en entredicho, es cuestión de elegir entre la incertidumbre del empleado y la incertidumbre del emprendedor.
6. Hacer algo que nos apasione y que potencie nuestro talento. A pesar de haber recibido la consigna de que “no podemos ganarnos el pan haciendo lo que nos gusta”, a la hora de reinventarse es fundamental dedicarnos a una profesión que nos motive e interese de verdad. Solo así encontraremos la fuerza y la dedicación para dar lo mejor de nosotros mismos, potenciando nuestras virtudes y habilidades. Todos albergamos algún tipo de talento por descubrir y desarrollar. En esencia, el talento es la forma con la que expresamos nuestro valor. Eso sí, los dones que se necesitan para llevar a cabo las nuevas funciones profesionales no tienen nada que ver con la educación industrial o las aptitudes académicas convencionales. Más bien surgen al comprometernos con nuestro proceso de autoconocimiento y desarrollo personal. Cuanto más nos conocemos, más nos valoramos por ser quienes somos. Y cuanto más nos valoramos, más sabemos para qué servimos y cómo podemos ser útiles para la sociedad.


7. Encontrar un problema social que nos motive resolver. La gente está dispuesta a pagar por productos y servicios que cubran sus necesidades y satisfagan sus aspiraciones. El reto consiste en saber qué problemas podemos resolver haciendo eso que nos gusta a través de nuestros talentos. También es importante diseñar “propuestas de valor” que mejoren la calidad de vida de otras personas. A su vez, es fundamental conocer las últimas aplicaciones y herramientas digitales que podemos emplear a través de Internet, concibiendo así nuevas formas de aportar valor al mercado laboral.
8. Invertir en formaciones específicas. En este punto del camino puede resultar decisivo asistir a seminarios, cursos que nos enseñen a “saber cómo” y a “tener con qué” expresar nuestro talento. En este sentido, la universidad convencional parece estar dejando de ser la única opción. ¿Cuánto de lo que hemos estudiado nos ha sido de verdadera utilidad para desempeñar nuestro actual trabajo? La nueva formación va a estar cada vez más centrada en ofrecer cursos prácticos que nos enseñen a desarrollar habilidades que nos permitan resolver problemas concretos. La inversión más importante la hemos de hacer en nosotros mismos. Nuestra inteligencia, nuestra creatividad y nuestro talento son nuestra principal fuente de riqueza.

“No permitas que nunca nadie te diga lo que vales. Tú eres el
único capaz de saber
tu propio valor”

Muhammad Ali
9. Desarrollar la marca personal. El marketing está democratizándose y personalizándose. Y cada vez va a estar más protagonizado por la “marca personal”. Una vez tenemos claro qué ofrecemos, el reto es descubrir cómo lo ofrecemos. Es decir, la manera en la que nos comunicamos y conectamos con las personas a las que pueden servir nuestros servicios. Es primordial montar una web explicando los beneficios y soluciones que aportamos, utilizando las redes sociales para darnos a conocer a nuestros potenciales clientes. Por medio de nuestra marca personal conseguimos que nuestra profesión sea un reflejo de la persona que somos, aprendiendo a ganar dinero como resultado de crear riqueza para la sociedad.

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18 jul 2013

¿Somos amos o esclavos del dinero?

Como cualquier otra abstracción, el dinero es plenamente configurable y por lo tanto nuestra relación con él también lo es.


“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas,
sino por la multiplicación de los deseos.”
Platón
Por alguna extraña y lamentable razón, buena parte de la realidad humana gira en torno a una peculiar abstracción, el dinero. Ya sea por que nos genera un ineludible magnetismo, la ambición, o simplemente por que el sistema nos obligue a perseguirlo para sobrevivir, lo cierto es que la mayoría de nosotros le dedicamos una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo.
Pero si además de dedicarle una gran porción de nuestra praxis, además nos preocupamos por su presencia (o su ausencia), entonces somos candidatos a disfrutar, considerablemente menos, la existencia. Ahora, antes de ir más allá, vale la pena aclarar que, como bien señala el libro How To Worry Less About Money (2012), de John Armstrong, no es lo mismo preocuparse por el dinero que tener problemas financieros.
“Existe una distinción crucial entre ambos. Los problemas son urgentes, y requieren de una acción directa. En contraste, las preocupaciones generalmente dicen más del preocupado que del mundo que lo rodea […] Para responder a nuestras preocupaciones debemos poner atención a nuestro patrón de pensamiento (ideología) y a nuestro esquema de valores (cultura).”
De acuerdo a lo anterior, es importante entender que una preocupación financiera tiene, al menos, un 50% de carácter puramente psicológico, mientras que el resto tiene que ver con una situación real –por ejemplo, la necesidad de adquirir algo, o de mantener un cierto nivel de vida.
Por otro lado, resulta fundamental analizar la relación que, conciente o inconcientemente hemos decidido entablar con el dinero. A fin de cuentas se trata de una abstracción, y como tal es plenamente configurable. ¿Vamos a utilizar esta entidad para canalizar miedos o traumas? ¿La vamos a utilizar en el proceso de construir nuestra identidad individual? ¿Determinará algún aspecto importante en nuestra auto-percepción? o en realidad lo aprovecharemos como una herramienta disponible, entre muchas otras, para vivir en paz. 
Al respecto, Douglas Rushkoff, una de las mentes consentidas en Planetafios y quien desde hace unos años promueve la auto-programación del dinero, advierte:
“Los dineros son programados. Se comportan de cierta forma porque se les ha codificado con ciertos patrones de conducta. […] Hoy estamos probando que es más adecuado tratar nuestro dinero como software y programarlo nosotros mismos”.
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Regresando al libro de Armstrong, el autor señala otro aspecto crucial para preocuparnos menos por nuestras finanzas: la felicidad. Es importante desasociar este estado de aquello que nos facilita el dinero. Lo cierto es que la relación entre el dinero y el ‘ser feliz’, es limitada y hasta cierto punto efímera.

“El dinero puede adquirir la representación simbólica de la felicidad, pero no sus causas. De hecho, tendríamos que aceptar que el dinero, como tal, no puede comprar la felicidad.”  
Alrededor de esta afirmación de Armstrong, podríamos también citar un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, el cual concluyó que la felicidad reside en las experiencias que acumulamos, en las vivencias, y no en las pertenencias. Y si crees que ciertos objetos o prácticas de consumo podrían proveerte lo que te falta para ser feliz, simplemente analiza la vida de aquellas personas que sí los tienen, y comprobarás que están lejos de ser indispensables para vivir tranquilo.  
Sprint final
En conclusión, parece que la clave para relacionarte de manera más sana, y menos preocupante, con tus finanzas, radica en tu mente. Si bien existen, obviamente, los problemas económicos, lo primero es diferenciar estos del resto de estímulos que te generan una preocupación. Lo siguiente es hacer conciencia sobre cómo te relacionas tú con el dinero –idealmente evitando extremos, es decir, no estés peleado con la posibilidad de aumentar tus ingresos, pero tampoco le des prioridad a esto sobre las cosas más importantes de la vida, por ejemplo, las vivencias memorables.
Siempre he pensado que si no eres particularmente ambicioso, entonces la mejor manera de no pensar en dinero es garantizar un ingreso que te permita cubrir tus necesidades básicas y ese par de ‘lujos’ que podrían complementar deliciosamente tu vida (en mi caso viajar y aventurar). Si logras lo anterior, entonces es muy probable que no intentes hacer más dinero del que necesitas para vivir tranquilo, pero tampoco tendrás que preocuparte por cubrir lo esencial.
Si, por el contrario, sientes una marcada inclinación hacia el oro, y hacia la acumulación de bienes, entonces tal vez el mejor consejo sea que dediques unas horas a reflexionar sobre los beneficios que te aporta tal acumulación. Lo más probable es que termines por confirmar que el poseer más de lo ‘necesario’ te genera más preocupaciones que placeres –como en la relación amo-esclavo de Hegel, en la que el verdadero esclavo es el amo, pues mientras este último se dedica a trabajar, el otro no deja de preocuparse por someter nuevos esclavos y evitar que otros amos le sometan.  
Para cerrar este texto me gustaría citar una frase de Alejandro Dumas, que en mi opinión resume bien lo que una relación sana con el dinero puede significar: “No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.”

Twitter del autor: @paradoxeparadis 

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16 jul 2013

Empresarios emprendedores... ¿nacen o se hacen?

  ¿Nació así? Richard Branson, uno de los empresarios más exitosos del mundo.  
Usted tiene una gran idea para un negocio y piensa que puede ganar mucho dinero con ella... ¿qué hace?
Quizás funda su propia compañía, dedica su vida a ella y, gracias a su esfuerzo y determinación, hace una fortuna.
O tal vez sencillamente se olvida de la idea y sigue trabajando por un salario.
Mientras que la mayoría haríamos esto último, los empresarios de este mundo sin duda escogerían la primera opción.
Pero, ¿qué tienen empresarios exitosos como Richard Branson o Mark Zuckerberg, esas personas que hacen y expanden sus propias compañías, que no tengamos los demás?
¿Nacen con las habilidades necesarias o es algo que cualquiera puede aprender? ¿O acaso todo depende de lo que vivieron cuando chicos?

Experiencia

Luke Johnson confiesa ser un "emprendedor en serie": gracias a su padre, ha dirigido cadenas de restaurantes como Pizza Express, Strada y Patisserie Valerie en Reino Unido.
    No todos podemos ser Mark Zuckerberg pero
  ¿por qué?
 
"Mi padre era autónomo y lo sigue siendo. A los 84 años de edad sigue trabajando", cuenta, en conversación con la BBC.
"Si uno tiene un ejemplo a seguir en casa, alguien que no quería trabajar para nadie, que no dependía de un empleador, eso ayuda".
"He notado, tras trabajar con muchos empresarios y haber conocido cientos de ellos, que todos tienen algún familiar o amigo cercano que les sirvieron de modelo para imitar, una persona que trabaja para sí mismo o un jefe de su propia compañía", asegura.
Para Johnson, empezar una empresa es más difícil para la gente que no ha estado expuesta a esa experiencia.
"Si alguien viene de un entorno en el que todos tienen un empleo seguro, con una carrera que promete durar de por vida y una pensión al final, la idea de empezar solo sin una red de seguridad puede ser aterradora", explica.
Y dos expertos en economía, el catedrático David Blanchflower, del Dartmouth College en Estados Unidos, y Andrew Oswald, de la Universidad de Warwick en Reino Unido, concuerdan.

Genética

Para el especialista en negocios Peter Ryding, los empresarios exitosos nacen, no se hacen.

"Uno puede entrenar 
a la gente a manejar 
el estrés, ser mejor 
líder, cómo ser tenaz, 
humilde, positivo, 
pero si no tienen la 
base genética, es 
difícil"
Peter Ryding
"Yo calcularía que la respuesta sencilla es: 70% innato, 10% adquirido y 20% aprendido", opina.
Según Ryding, los empresarios tienen dos características genéticas clave, a las que llama "pensamiento adaptable" y "ver la realidad positivamente".
"Una persona con 'pensamiento adaptable' puede detectar una necesidad, decidir qué habilidades se requieren para satisfacerla y aplicarlas rápida y efectivamente. Pueden hacer eso una y otra vez a medida que se presentan nuevas necesidades", explica en entrevista con la BBC.
"Cuando hablo de 'ver la realidad positivamente' me refiero a que los empresarios son mejores para ver si algo está mal en un plan y saber qué hacer para volverlo positivo".
"Y respecto al 20% que se puede aprender, uno puede entrenar a la gente a manejar el estrés, ser mejor líder, cómo ser tenaz, humilde, positivo, pero si no tienen la base genética, es difícil", opina.

Innato + adquirido

  La pregunta es qué hace la diferencia entre el dueño y el empleado  


Brian Morgan, profesor de desarrollo de la capacidad empresarial en la Universidad Metropolitana de Cardiff, Gales, dice que si bien los "factores genéticos heredados" juegan un importante papel, muchas de las habilidades vitales son aprendidas.
"En general, un 40% de las habilidades empresariales pueden adscribirse al ADN", estima. "Pero el 60% de las aptitudes requeridas para crear un negocio sostenible y exitoso -como pericia técnica y financiera- tienen que adquirirse".
"Eso se puede enseñar en cursos o se puede aprender trabajando por unos años en una firma grande en el sector que sea del interés del que el empresario en ciernes".
Morgan añade que los empresarios que reciben ese tipo de entrenamiento "son más dados a prestar atención a los detalles y a empezar sus negocios sobre bases más firmes".

Se hacen


"Yo no creo que la 
genética tenga un 
rol en esto"
Cary Cooper

"Yo no creo que la genética tenga un rol en esto", declara Cary Cooper, profesor de psicología de las organizaciones y salud del Lancaster University Management School.
"Lo que determina si alguien puede convertirse en un empresario son sus experiencias tempranas", asegura.
"Según mis estudios, el empresario a menudo es alguien que ha tenido una experiencia negativa cuando joven, como el divorcio de los padres o abuso en la escuela, y lo sobreviven, aprenden de ello y quieren recuperarse o demostrar a quienes los menospreciaron que se equivocaron".
"Esa determinación los hace mucho más proclives a asumir los riesgos necesarios para ser empresarios exitosos", dice a la BBC.


Cuando alguien te comente sobre Crash, ponle atenciòn porque puedes emprender algo importante.

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16 abr 2012

¿Qué hace posible los grandes inventos?

¡Eureka! dicen que gritó Arquímedes a viva voz cuando se levantó de un salto de la bañera y salió corriendo desnudo por las calles de Siracusa.




Tal fue la alegría de este inventor griego al descubrir que un cuerpo sumergido desplaza un volumen de agua equivalente al suyo que no reparó en vestirse.
Hay algo en esta historia que exuda pureza: he aquí un hombre, una tina llena de agua y un descubrimiento genuino que cambió el mundo.

¿Pero podemos decir lo mismo de los inventores y emprendedores de hoy día?

"Un emprendedor 
simplemente 
detecta primero 
las posibilidades"
Mo Jan, emprendedor

¿Es el ingenio del hombre el que hace posible los avances? ¿O los momentos Eureka se producen sólo porque la tecnología los hace posibles?
Para Jax Kneppers, empresario y creador de una plataforma digital para hacer inventarios, la clave está en la tecnología.
"Creo que la tecnología es el facilitador y los emprendedores son los que reconocen la oportunidad que ésta brinda", dice.
Mo Jan, fundador de una firma de análisis de datos, comparte su visión.
"El desarrollo de la nueva tecnología es generalmente la inspiración y el catalizador de los avances en el mundo de los negocios", señala.
"Un emprendedor simplemente detecta primero que nadie las posibilidades".

El huevo o la gallina

La tecnología hace posible transformar en realidad
las ideas, pero sin ideas no hay avance posible
 dicen algunos emprendedores.
Sin embargo muchos otros innovadores opinan precisamente lo contrario.
"Sin ideas no tienes nada", señala Mark Roberts, creador de una aplicación para teléfonos celulares.
"La tecnología permite darle vida a las ideas, pero primero hace falta tenerlas, luego las acomodas a las tecnologías disponibles y las adaptas en el camino".
En opinión de Tom Jordan, director de una agencia digital, incluso si la tecnología está allí, eso no le quita mérito al rol del innovador.

"Todo el mundo 
puede tener 
pinturas, pero 
hace falta talento 
para emplearlas y 
crear una obra de arte"
Tom Jordan, 
director de una agencia digital

"Todo el mundo puede tener pinturas, pero hace falta talento para emplearlas y crear una obra de arte", dice.
Otra aproximación a este dilema es concentrarse primero en qué es lo que se espera de un emprendedor.
Los emprendedores, según el punto de vista del académico británico Frank Shaw, "impulsan las innovaciones en un contexto restringido, donde la disponibilidad de dinero y de tiempo es limitada".
"Su trabajo no consiste solamente en desarrollar un producto nuevo para el mercado, sino también crear y mantener un ambiente en el que sea posible innovar", explica.
Eso no significa que la tecnología no importa, pero la clave está "en la habilidad de pensar y originar conceptos o ideas. Si no tienes esta chispa creativa, no triunfarás", cree Shaw.

bbc



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