8 ene 2016

La fotografía erótica de Rikki Kasso

LA FOTOGRAFÍA ERÓTICA DE KASSO TIENE QUE SER UNA DE LA MÁS ALTAS MANIFESTACIONES DEL ARTE CONTEMPORÁNEO: FRACTALES DE LA ETERNA FORMA FEMENINA CON LA CARACTERÍSTICA REFINACIÓN JAPONESA, POESÍA DE LO BIZARRO Y SEDUCCIÓN INFECTA.

La simetría de la forma sagrada: la vulva y la vagina, la V, esa pirámide inversa, que es en el espejo microcósmico de la Tierra el vaso del cielo, el caliz; desde el contexto urbano, a veces perverso, porcelana glacial, belleza a veces bizarra, máxima femenidad en la plata del papel o en la pantalla, como solo un fotógrafo japonés, de una refinación inasequible, podría vislumbrar. Rikki Kasso, como un dandi divinizado por la feminidad que lo acompaña, que le abre la puerta y se desnuda en esa ciudad fantástica que es Tokio, con el cielo entre los grandes edificios fálicos y las nubes que forman también otros fractales de la eterna forma femenina, produce sin duda uno de los cuerpos fotográficos más seductores en la actualidad, a la altura de cualquier otro fotógrafo, con la ventaja de dominar el tema que más nos atrae: la belleza de la mujer y la naturaleza entrelazadas por la mística simetría que nos revela que la feminidad es la cifra de nuestro planeta

Rikki Kasso mantiene el blog Tokyo Undressed, de donde hemos obtenido estas fotografías; seleccionarlas ha sido un proceso hipnótico, inabarcable por las miles de fotos que tiene Kasso, todas con la más alta calidad estética y el más puro magnetismo erótico. Autor de varios libros, pinturas y hasta películas, Kasso yuxtapone las imágenes, los cuerpos con paisajes celestes o texturas, creando un efecto similar a la técnica de Eienstein, donde la suma de las imágenes crea una nueva dimensión, donde se funden conceptos y sutilezas y se empalman formas análogas creando la sublime epifanía de que todas las cosas son otra y la misma.
Parte notable del trabajo de Kasso es su capacidad de erotizarse constantemente sin perder en ningún momento su exquisitez, de encontrar un gesto o una breve forma que logran insinuar toda una narrativa erótica, a veces onírica y a veces sádica; de ver la formas primordiales de la vulva y los senos iterarse en la naturaleza, como un fractal ubicuo. Como si fuera el elegido entre  los voyeuristas, tocado por el hada madrina de la magia sexual, que lo gratifica con sus ninfas: muñecas de la piel más suave, del ardor más secreto, en esa habitación prohibida, tan lejos y tan cerca en su angelical lascivia.
*Pasa el cursor sobre la imagen para ver el título de la foto.

Realmente hermoso, una mirada infinita y estetica de la feminidad
Realmente hermoso, una mirada infinita y estetica de la feminidad

.

El problema de acumular conocimiento y no practicarlo

SI NO PRACTICAMOS Y VIVIMOS EL CONOCIMIENTO QUE TENEMOS, ENTONCES REALMENTE NO PODEMOS DECIR QUE SABEMOS. Y ESTO ES LO QUE NOS SUCEDE ACTUALMENTE, EN UNA ERA PRÁCTICAMENTE DE IGNORANCIA Y DISOCIACIÓN ENTRE EL CONOCIMIENTO Y LO QUE HACEMOS CON ESE CONOCIMIENTO.

SchoolOfAthens
La diferenciación ente el conocimiento y el ejercicio de ese conocimiento, que constituye la verdadera sabiduría, fue hecha desde un inicio por las diferentes tradiciones. Ya Platón había distinguido entre una vida filosófica integral, como la de Sócrates, y una filosofía discursiva como la de los sofistas, que eran capaces de grandes acrobacias lingüísticas para persuadir a casi cualquiera pero no que no eran capaces de poner en práctica sus argumentos ellos mismos. Aunque la filosofía moderna haya asumido ser un comentario de la filosofía platónica y considere que el espíritu helénico es su ilustre ascendente, podríamos afirmar que son los sofistas los que han triunfado. El conocimiento hoy en día, controlado por la academia (término que hoy parece mal tomado de la escuela de Platón) y las instituciones que la fondean, en gran medida se ha desviado de la concepción original de la filosofía. Presenciamos desde hace siglos una disociación entre el conocimiento intelectual y la vida moral y ascética necesaria para encarnar los principios que se discuten y se defienden como verdades. Pero es una verdad muy endeble la que sólo se sostiene con palabras y no con actos, ni con la transformación de la conciencia y el tangible mejoramiento del individuo, tanto moral como intelectualmente.
Seguramente esta disociación entre el conocimiento meramente intelectual y la aplicación del conocimiento a todos los aspectos de la existencia, especialmente aquellos que tienen que ver con nuestra relación cualitativa con el entorno,  ocurrió paulatinamente con la consolidación del materialismo científico y de la preeminencia de los valores económicos. En la actualidad hemos llegado al punto en el que lo importante es ser inteligente (en un sentido mundano) y no ser bueno; de hecho consideramos que la bondad es sinónimo de ingenuidad (lo es sólo en un mundo rapaz, donde lo importante es obtener mayores beneficios personales). Si creemos que sólo existe esta vida, que avanzamos irremediablemente hacia la nada y que el mundo no tiene un propósito ni una base eterna –sin alma ni karma–, es fácil pensar entonces que lo importante o deseable es simplemente apilar más poder y riquezas, pasarla bien un rato sin temer demasiado las consecuencias. En este sentido, la función del conocimiento se separa de la virtud moral y la transformación espiritual, para revelarse como una herramienta para satisfacer nuestros deseos y conseguir bienes materiales. El materialista podría contestar que existe la continuidad de la materia, de la especie humana, incrustada en la ciega evolución del universo, pero su egoísmo está tan instalado, que poca diferencia hace esto en sus actos y en la práctica le cuesta y no logra empatizar y “sacrificar” su vida para beneficio de las siguientes generaciones, con las cuales no tendrá vínculo tangible, puesto que él, en su totalidad, habrá dejado de existir. Necesitamos creer que estamos unidos profundamente con los demás para poder ejercitar el bien, la compasión, la virtud. 

shutterstock_dataviz
Lo que llamamos aquí disociación –pero que podríamos también considerar una incongruencia entre la sofisticación del pensamiento y la entereza del acto–,  hoy en día  ha llegado a un punto crítico, debido a la sobreabundancia de información, misma que no tiene un equivalente de confirmación y consolidación a través de la práctica. De la misma manera que en nuestra época hemos desarrollado el hábito de existir en espacios virtuales que se diferencian de lo que en relación llamamos el mundo real, también hemos desarrollado el hábito del conocimiento virtual a diferencia del conocimiento real. Nuestro conocimiento está basado en la información y cada vez tenemos más información, pero esa información sólo nos brinda un conocimiento virtual y generalmente superficial de las cosas, y no tiene una equivalencia práctica. Cada vez conocemos más cosas, pero no existe una relación proporcional con nuestra capacidad de hacer cosas, esto es desde objetos materiales, como también disciplinas inmateriales que produzcan resultados tangibles en el cuerpo o en la psique. Hemos comprado la idea de que la información es por sí misma un bien y que es equivalente a conocimiento e incluso a conciencia, pero esto es fácil de refutar mirando a nuestro alrededor y a nuestro interior. Para que la información se convierta en conocimiento es necesaria la experiencia, es decir la práctica, que hace que ésta se integre como un todo coherente. 
Algunos analistas de medios han detectado que nuestra era de la información es también la era de la desinformación o de la sobreinformación (el escritor Charles Simic la llama simplemente la era de la ignorancia), en la que el libre acceso se torna una inundación de información que no pasa por los antiguos filtros que, si bien a veces restringían la información con fines de control, también, sobre todo, nos instruían y daban sentido a la información, separando de alguna manera el grano de la paja. La abundancia de la información significa también que cada vez existe más información de poco valor y que el gran torrente de lo nuevo sepulta lo viejo que había perdurado por alguna razón (quizás porque tenía un valor basado en principios menos efímeros). A esto se suma que la gran libertad del hombre moderno –quien tiene el derecho de hacer y consumir lo que le de su regalada gana– también lo ha enfrentado con el vacío de no tener autoridades confiables que lo orienten dentro de este laberinto. Existe una gran diferencia entre tener acceso a información –por ejemplo un tratado de alquimia del siglo 17–Y tener un conocimiento valioso por haber consumido ese contenido. En muchos casos, como en el ejemplo citado, de hecho el contenido no tiene sentido sino es puesto en práctica, para lo que a veces necesario incluso un maestro que siga dentro de la tradición de ese conocimiento. Asimismo, la información que impera en los medios electrónicos refleja el paradigma materialista utilitario en el que se favorecen los contenidos que puedan tener un beneficio inmediato y que no requieran de un esfuerzo significativo de la audiencia. 
Si bien la filosofía occidental advirtió sobre este problema, en la filosofía oriental existe toda una tradición que categóricamente enfatiza que no existe conocimiento verdadero sin práctica y de hecho la práctica es en jerarquía superior a todo conocimiento intelectual. En el budismo, por ejemplo, es totalmente plausible alcanzar la iluminación sin leer ningún libro mientras que se lleve a cabo una práctica virtuosa, en cambio es completamente inaudito alcanzar un estado elevado de conciencia solamente leyendo libros sin que esto vaya acompañado de un accionar. De hecho existen numeroso maestros que recomiendan abandonar totalmente el aspecto intelectual y concentrarse únicamente en la práctica, en el trabajo diario de la mente y el cuerpo (evidentemente en este punto no debemos de ser demasiado extremistas, ya que la mayoría de los maestros budistas o de otra tradición estará a favor de un equilibrio, puesto que cada uno puede ayudar a profundizar en el otro).
normal_wheel-deer
Rueda del Dharma con venados.
El maestro budista de la escuela Nyingma, Thinley Norbu, hace una buena labor recalcando esto. En su texto White Sail, escribe que para no hacer de nuestra vida un completo desperdicio, “toda la actividad humana debe de estar conectada al Dharma”. Dharma es un término interesante ya que refleja de manera muy especial lo que venimos diciendo aquí. Por una parte, Dharma se puede traducir como “ley”,  ”verdad”, o “realidad”, pero también significa el camino o la práctica misma, es decir expresa la identidad entre la verdad y la acción que refleja esa verdad. Coloca en el centro de la filosofía la congruencia entre el pensamiento y la acción, y conecta la estructura metafísica con los actos materiales que son el acabado de esa estructura. Norbu nos exhorta a evitar la tendencia a conocer mucho “pero sólo usar lo que aprendemos para nuestro propio beneficio temporal en esta vida”, puesto que  este conocimiento se convierte en “un obstáculo para romper la primacía del ego, ya que no tiene la intención positiva de alcanzar la iluminación para el beneficio propio y el de los demás… Si estamos más interesados en adquirir conocimieno que en conectar el conocimiento con la práctica, no tendremos beneficios incluso si estamos familiarizados con ideas espirituales”.  A esto último, Chogyam Trungpa, llama “materialismo espiritual”, una idea de acumulación de bienes espirituales que no encuentra su liberación en la práctica y en la que ocurre lo mismo que con el hombre que va guardando su dinero y sus tesoros sin nunca usarlos. 
Además, este mal hábito de acumulación tiene el efecto negativo de que bloquea el ingreso de nuevo conocimiento, debido a que al no practicarlo tampoco lo ponemos a prueba y mantenemos ocupado nuestros sistema de creencias y nuestro espacio de memoria por esta información que tenemos como cierta, pero que a lo mucho es una conjetura. Dice Norbu:
La esencia del aprendizaje es colocarnos en un estado de alerta ante nuestros hábitos para poder cambiarlos. Así podemos entender lo que sea que aprendemos y podemos liberarnos de la contradicción. Estudiar sin el aprendizaje más profundo de la practica puede causar un malentendimiento al desarrollar del hábito de la intelectualización.
El problema del conocimiento meramente intelectual es que se pierde del aspecto fundamental de la experiencia, de aquello que no puede comunicarse solamente con palabras. Leer sobre una experiencia mística o un estado de conciencia elevado nunca podrá hacernos experimentar un estado místico o elevar nuestra conciencia, especialmente si nunca lo hemos experimentado antes. En cambio, la práctica, eventualmente, después de mucho trabajo, puede conducirnos a esa experiencia. Norbu cita un sutra que dice: “Quien conoce el Dharma pero no lo practica es como un capitán de barco que lleva a otros a través del océano pero que él mismo naufraga en el océano”. Kunkhyen Longchen Rabjam, nos dice algo que podríamos adaptar perfectamente al Internet y a la cuasi infinita cantidad de data en la que estamos inmersos:
Ya que el conocimiento es como las incontables estrellas en el cielo,
El estudio de ideas nunca puede agotarse.
Así, en esta vida, es mejor descubrir la naturaleza profunda,
el significado esencial del Dharmakaya.
Tal vez podemos pensar que estamos lejos de tradiciones como el budismo con su clara disciplina hacia el Dharma, o tal vez no estemos inclinados al misticismo. Sin embargo, todas las tradiciones religiosas y filosóficas tienen un importante componente de práctica. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no hay filosofía sin ética ni estética, es decir sin experiencias que consoliden el saber filosófico. Por ello, en el platonismo encontramos una identidad entre las ideas de verdad, bondad y belleza, los cuales son una especie de Dharma a la occidental. Hacer el bien conduce a lo divino pero también contemplar la belleza nos lleva a lo bueno y nos permite encontrar lo universal en lo individual, acercándonos a un valor más profundo que lo meramente material. En este sentido también el arte puede ser una práctica filosófica –y no sólo la creación artística sino también la contemplación artística, no en tanto a que intelectualiza, sino a que experimenta directamente una esencia o un arquetipo.
sakyamuni_leaving_his_mountain_retreat1310999758418
Buda Sakyamuni descendiendo la montaña después de retiro ascético.
No sólo en las filosofías orientales tenemos toda una gama de prácticas ascéticas, también en las diferentes filosofías grecolatinas. Pensemos en Pitágoras y todos los requerimientos que imponía para ser admitido a su escuela (entre ellos pasar hasta 5 años en silencio). Los cínicos, los estoicos, los epicúreos, etcétera, todos tenían una serie de prácticas identificables, ya sea que fueran dietas, oraciones, libaciones, sacrificios, o una serie de actos morales predefinidos. Como nos dice Pierre Hadot, la filosofía antigua es de hecho un “ejercicio espiritual”. 
Los tres grandes monoteísmos no podrían entenderse (y sobre todo vivirse) sin la práctica orientada a incrementar la disposición espiritual del practicante y acercarlo a unirse con su dios. Estas practicas –meditación, oración, ayuno, caridad, etc.,– van mucho más lejos de las costumbres modernas como ir a misa un día a la semana o cosas similares; están integradas a un continuum en la vida diaria y son inseparables de sus actos más comunes.
Hoy en día, los filósofos que son tomados como serios, encumbrados en las torres de marfil de las universidades, no se rebajarían a recomendar una serie de disciplinas ascéticas o condicionar el acceso al conocimiento a una serie de prácticas de refinamiento de la percepción –esto es considerado propio de gurús de autosuperación y personajes intelectualmente inferiores. 
El paradigma reinante de la filosofía como un disciplina mayormente intelectual prioriza la acumulación de conocimiento –él que más ha leído, el mejor informado, el que más argumentos puede barajar es considerado el más inteligente e incluso el más sabio. Esta concepción hace de la inteligencia algo similar a un bien material que debemos de atesorar cuantitativamente y la cual podremos usar como si fuera una divisa. En la visión oriental, pero que también encontramos en la tradición mística de Occidente, lo único que se busca acumular es virtud, todo lo demás es un peso adicional para liberarse de la rueda de ilusiones y la feria de vanidades que es este mundo.  

*        *         *      
La razón por la que la filosofía tradicional y la religión practican no sólo la purificación de las propias cualidades sino también la bondad y la virtud no es sólo por una idealismo intelectual, se basa en la convicción –que a su vez se basa en la experiencia mística– de que la vida personal que experimentos individualmente es sólo una fase transitoria –y por lo tanto ilusoria– hacia la realidad de la vida impersonal del ser universal, en el cual el individuo se abandona para unirse con la totalidad omnipresente. Esto es el Uno (o la Mónada) de Pitágoras, Platón y Plotino; el Tao de Lao-Tse; el Dharmakaya de los budistas; el En-Sof de los cabalistas; el Cristo de los cristianos. Una de las formas principales en las que un individuo deja el estado que lo separa de la unidad absoluta, es perdiendo importancia personal, olvidándose y abandonándose en el otro, dirigiendo sus actos ya no a la afirmación de su ego sino al beneficio de los demás que son la manifestación en el mundo actual de la totalidad a la cual desea unirse. Es por esto que en su más alta comprensión el amor y la compasión son afectos universales, dirigidos a todos los seres y no a un individuo –el cual puede servir únicamente como el umbral hacia los universal.     
Dice el filósofo Manly P. Hall, el gran recuperador de las tradiciones místicas, “si quieres conocer la doctrina, vive la vida” o, en otras palabras, la verdadera sabiduría no puede aprenderse, debe experimentarse, y no sólo experimentarse una vez en un salto de la conciencia sino que debe experimentarse de manera constante aunque discreta, de tal forma que se funda con la existencia misma, que no haya intervalo entre lo que conocemos y lo que hacemos. Esta es la función y el secreto mismo de la sabiduría: convertirse en aquello que uno conoce. 
Twitter del autor: @alepholo

..

6 ene 2016

Los niveles de la conciencia

UN BREVE ESBOZO DE UNA CLASIFICACIÓN DE LOS DIFERENTES NIVELES DE CONCIENCIA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA FILOSOFÍA DE LA INDIA, PARTIENDO DESDE LA CONCIENCIA QUE EMERGE DE LA PERCEPCIÓN SENSORIAL HASTA AQUELLA DE LA REINTEGRACIÓN CON LA TOTALIDAD DE LA EXISTENCIA

Brahma on swan
Si la conciencia es en realidad lo único existe, como sugiere el brahmanismo, según queda expresado en la siguiente frase de uso extendido: “La conciencia no existe, es la existencia”, entonces podríamos decir que en realidad sólo existe un nivel de conciencia que es la totalidad que integra toda la existencia (y anula todos los estados de diferencia). Sin embargo, desde nuestra perspectiva, como centro aparentemente separado de la totalidad, como individuos, se presenta un intervalo y por lo tanto una multiplicidad de niveles de conciencia. Ciertamente existe una gran cantidad de sistemas místicos y esotéricos para mapear los diferentes niveles fundamentales de la conciencia (mapas que buscan ser también una especie de herramienta de alpinismo sutil), pero si tomamos un esquema tripartita, como ocurre en el misticismo generalmente –cuerpo, alma, espíritu, podemos bien utilizar el esquema que plantea Kenneth Grant, el sucesor de Aleister Crowley en la orden mágica del Ordo Templi Orientis, en su libro Outer Gateways. Sin pensar que esta división es en ninguna manera definitiva (¡si la conciencia es infinita, entonces podríamos también tener infinitos niveles!), consideró que está lo suficientemente armonizada con principios universales, según se encuentran en las diferentes tradiciones para que pueda servir como una herramienta filosófica y posiblemente con utilidad práctica dentro de una meditación.
Los tres vehículos de la Conciencia [Grant utiliza el término Awareness: conciencia, alerta, atención], como aparecen desde el estado despierto, son identificados con cuerpo, mente, y conciencia. Cuando la conciencia se identifica con el cuerpo entonces la conciencia de las “cosas” es experimentada. Pero cuando la postura yace en la Conciencia total, la conciencia ya no se experimenta de manera individual sino cósmicamente, universalmente; no personalizada sino impersonalizada. Es entonces como siempre ha sido y será –el Ser Verdadero.
Eso que generalmente es considerado un vacío, una suspensión, es realmente todo lo que somos, Pura Conciencia, a veces llamada al Ser.
1. Si uno percibe desde los sentidos, los objetos materiales aparecen. Este es el estado de vigilia.
2. Si uno observa desde la mente, objetos sutiles (pensamientos) aparecen. Este es el estado del sueño.
3. Si uno observa desde la Mente Quieta, sólo el sujeto que observa permanece, ESO es la Conciencia. Para el ignorante, este estado es como estar dormido; para el hombre iluminado se revela como la Realidad.
Primero hay que mencionar que la conciencia en la filosofía de la India suele ser algo superior a la mente, más parecido al espacio mismo que abarca el universo en su totalidad. Es también un principio creativo, ya que el mundo puede considerarse más que una máquina, un pensamiento o un sueño –algo que sucede dentro de la Conciencia.  
Grant invierte los términos de lo que comúnmente conocemos como conciencia, pero no es una inversión arbitraria. La pacífica inconciencia es en realidad la unidad de la conciencia universal, nos dice, un poco de la misma forma que el budismo compara el nirvana con el sueño profundo, con el mar sin olas (ni pensamientos), la reabsorción total en Buda y aniquilación del ser individual. El estado de despertar que conocemos e identificados con la conciencia en otro nivel es exactamente similar al sueño –estar despiertos aquí en el tiempo es estar dormidos en la eternidad. Recordemos el fragmento de Heráclito que dice “Muerte es cuanto vemos despiertos”,lo que sugiere que estamos actualmente de alguna manera muertos y vivimos realmente cuando soñamos, en lo que coincide Platón en cierta forma cuando escribe que el cuerpo es la tumba del alma.
Esto se explica mejor con el concepto de pralaya en el hinduismo. La creación y la destrucción del universo son vistas como ciclos eternos que emergen de la Deidad Absoluta, cuyo cuerpo es el universo. Este ritmo tiene su período de manifestación en el periodo de Manvantara, o Día de Brahma y su reintegración o destrucción en el pralaya. Desde nuestra perspectiva pralaya sería la aniquilación total, y sin embargo es también el despertar de Brahma, ya que se dice que el universo es su sueño y para que este se manifieste, como el Ein Sof de la cábala, debe de alguna manera retirarse para dar a luz al espacio. Así el universo, aunque sea ilusoriamente, se mueve del estado de absoluta subjetividad (que es la Conciencia de Brahma) al de objetividad relativa que es la conciencia del ego y de las cosas. Por supuesto, desde nuestra conciencia fragmentada es imposible alcanzar a entender y describir ese estado de reintegración en la Conciencia que sueña el mundo. Los budistas describen el parinirvana como un estado de éxtasis perpetuo, de perfecta paz eterna. H. P. Blavatsky escribe en La doctrina secreta:
Durante el largo descanso llamado Pralaya, cuando toda la existencia se disuelve, la Mente Universal permanece como una posibilidad perenne de acción mental, como el abstracto pensamiento absoluto, del cual la mente es sólo una manifestación relativa y concreta.

Twitter del autor: @alepholo

.

27 dic 2015

Bandolerismo social

O el ladrón noble


Decía un bandido italiano: "Estamos tristes, es cierto, pero es que siempre hemos sido perseguidos. Los nobles usan la pluma, nosotros el fusil; ellos son los señores de la tierra, nosotros los del monte".

En un sentido amplio, la «modernización», es decir, la combinación del desarrollo económico, las comunicaciones eficaces y la administración pública, elimina las condiciones en que florece cualquier tipo de bandolerismo, incluido el social. (...) El bandolerismo social es un fenómeno universal que se da en las sociedades basadas en la agricultura (economía pastoril inclusive) y que se componen fundamentalmente de campesinos y trabajadores sin tierra oprimidos y explotados por algún otro: señores, ciudades, gobiernos, legisladores o incluso bancos. Se encuentra en una u otra de sus tres formas principales (...): el ladrón noble o Robín de los bosques, el luchador perteneciente a una forma de resistencia primitiva o miembro de una guerrilla, al que llamaremos  haiduk, y posiblemente también el temible vengador
(...) Existe la creencia generalizada de que los bandidos se multiplican en las áreas remotas e inaccesibles, tales como las montañas, llanuras sin caminos, regiones pantanosas, bosques o estuarios con sus laberintos de canales y ensenadas, y que se sienten atraídos por las rutas comerciales y las principales vías de comunicación donde el tránsito preindustrial es naturalmente lento y engorroso. La construcción de carreteras modernas buenas y rápidas es a menudo suficiente para una disminución rápida del bandolerismo. Una administración complicada e ineficaz lo favorece. No es casualidad que en el siglo XIX el imperio de los Habsburgo consiguiera enfrentarse mejor con su problema de bandolerismo que el destartalado y descentralizado imperio turco, o que las regiones fronterizas (...) tuvieran dificultades constantes. La situación ideal para el latrocinio es aquella en la que las autoridades locales son personas de la misma localidad que trabajan en situaciones locales complejas, y en donde unos cuantos kilómetros pueden poner al ladrón fuera del alcance e incluso del conocimiento de una autoridad y dentro del territorio de otra, que se desentiende de lo que pasa en el «extranjero».
Sin embargo, estos factores evidentes no explican por completo las marcadas diferencias regionales que se dan corrientemente en el bandolerismo (...). En los departamentos peruanos de Tacna y Moquegua, que por otra parte son idóneos para ello, no había bandidaje. ¿Por qué? Según un historiador de la materia porque «no había allí terratenientes, monopolizadores de los transportes o contratistas del trabajo, ni capataces, ni privilegios señoriales totales, absolutos e irrevocables sobre los suministros de agua». En otras palabras, porque el descontento campesino era menor. Los siglos XIX y XX han sido la gran época del bandolerismo social en muchas partes del mundo, de la misma manera que los siglos XVI, XVII y XVIII lo fueron probablemente en la mayor parte de Europa. Hoy en día, excepto en unas pocas zonas, está extinguido casi en todas partes. 
Eric Hobsbawm, 2000
Bandidos, Editorial Crítica


.

La neurociencia de las decisiones

¿Realmente crees que eliges las cosas racionalmente?

AL ELEGIR SOMOS MANIPULADOS POR DIVERSOS ESTÍMULOS EXTERNOS Y TAMBIÉN, SE PODRÍA, DECIR POR DIVERSOS SUBSTRATOS DE NUESTRO PROPIO CEREBRO.

heart
Las facultades intelectuales se desdoblan de un estado de ignorancia a un estado de conocimiento. La naturaleza emocional se desdobla de una condición de instinto a una condición de intuición.
-Manly P. Hall

Cuando pensamos en las personas que toman decisiones irracionalmente, manipulados por fáciles estímulos, prejuicios, fanatismos, pasiones y cosas del estilo, siempre pensamos que son otros. Sin embargo, nadie o casi nadie escapa de ser víctima de factores emocionales e inconscientes en sus decisiones y elecciones y no sólo en algunos momentos, sino cotidianamente; esto se debe a la forma en la que está construido nuestro cerebro.
Consideremos la investigación de Drew Westen en torno a la filiación partidaria en Estados Unidos. En un estudio personas de inclinación republicana y demócrata escucharon dos discursos en los que George W. Bush (republicano) y  John Kerry (demócrata) se contradecían de manera explícita. Los republicanos no notaban las contradicciones de Bush, pero rápidamente las de Kerry (y viceversa). Según Westen en este proceso cognitivo se apagaban los circuitos relacionados al razonamiento consciente:
Esencialmente, parece que los partisanos viran el caleidoscopio cognitivo hasta que obtienen las conclusiones que desean… Todos solemos razonar bajo juicios emocionalmente sesgados cuando tenemos intereses invertidos en “los hechos”.
Westen concluye que este tipo de procesos cognitivos tendenciosos operan a partir de un reforzamiento de las creencias puesto que el cerebro recibe una recompensa (de dopamina) cuando ve reflejado lo que piensa y así se autoafirma. En cierta forma nos volvemos adictos a que el mundo se ajuste a lo que creemos, como si éste estuviera dándonos el regalo de cumplir nuestro deseo.
Jonah Lehrer en su libro “How We Decide” nos presenta un ejemplo:
Digamos por ejemplo que estás analizando cereales para desayunar en el supermercado. Cada opción activa una serie de pensamientos en competencia. Tal vez la granola orgánica es deliciosa, pero demasiado cara; los Corn Flakes integrales saludables pero poco apetecibles; los Fruit Loops son una marca atractiva pero tienen demasiada azúcar. Cada uno de estos proceso detonará un conjunto particular de emociones y asociaciones que competirán por tu atención consciente.  Antoine Bechara, un neurocientífico de la Universidad del Sur de California, compara esta frenética competencia neural con la selección natural, con las emociones más fuertes (‘¡realmente quiero Honey Nut Cherrios!’) y los pensamientos más convincentes (‘debería de comer más fibra’) ganando terreno sobre los más débiles (‘me gusta el personaje de caricatura en la caja de los Fruit Loops’). El ensamble de neuronas que logre apuntalarse determinará lo que desayunes.  “El punto es que la mayoría  de la computación se hace a un nivel emocional, inconsciente y no a un nivel lógico”, dice Bechara.
La revista New Scientist pone un interesante ejemplo sobre cómo tomamos decisiones irracionalmente, principalmente por nuestra inhabilidad de hacer un juicio sin tener algo con que comparar. Consideren un menú:

Desayuno inglés completo £9.95
Salmón ahumado & huevos revueltos £5.95
Waffles con  miel de maple £4.75
Huevo hervido £4.00

Cuando vemos un menú así generalmente elegimos el salmón ahumado, puesto que en comparación con el desayuno completo nos parece una gran oferta. Si quitamos el desayuno inglés completo entonces experimentos muestran que las personas eligen una de las dos últimas opciones la mayoría de las veces. Esto es lo que el investigador  Dan Ariely  llama irracionalidad predictiva.Este tipo de pequeños trucos son utilizados constantemente en el marketing.
Otro de los grandes factores que determinan nuestras decisiones y nuestra percepción es la percepción social. En su excelente libro “Global Brain”, Howard Bloom explica como prácticamente la realidad es una alucinación consensual. Un ejemplo llamativo es el experimento que hizo el famoso investigador Solomon Asch. Se mostraron cartas con unas líneas a un grupo, en una de ellas las líneas eran exactamente iguales y en la otra eran claramente diferentes. Se trajo a un individuo que no sabía lo que estaba sucediendo y se pidió a nueve voluntarios previamente seleccionados que exclamaran que las líneas que no empataban eran las mismas, y que las líneas que sí eran iguales eran distintas. Los resultados mostraron que al preguntarle a este individuo (y a muchos más que hicieron el mismo experimento) sobre las líneas éste contestó de manera equivocada coincidiendo con los juicios erróneos que habían sido vocalizados. Examinando a los voluntarios, los investigadores notaron que no sólo habían cedido a la presión de conformarse, sino que incluso algunos habían alterado sus percepcions inconscientemente para ver algo que claramente no estaba ahí, sino que existía solamente en el consenso de la multitud. 
Ejemplos como este hay muchos y muestran lo endeble que es nuestro aparato perceptivo y cognitivo y lo ligado que está a la influencia del entorno. Como escribiera el novelista Don Delillo: “Estar aquí es una especie de abandono espiritual. Sólo vemos lo que otros ven, los miles otros quienes estuvieron aquí antes, aquellos que vendrán después. Hemos acordado ser parte una percepción colectiva”. Vivimos cada uno en lo que Robert Anton Wilson llamó”un túnel de realidad”, el cual se entrelaza con los túneles de realidad colectiva que forman nuestras creencias. Los túneles de realidad son una especie de constructos de memoria, ideología, creencias y prejuicios que funcionan como una visión de túnel sobre nuestra percepción de la realidad, eliminando todo lo que no coincide con esta preconfiguración y sólo arrojando una angosta luz mental a aquello que sí entra dentro de este rango. Esto ocurre a un nivel básico, ontológico de nuestra aprhensión del mundo, limitados por la necesaria discriminación que hacen nuestros aparatos cognitivos para no verse inundados por un exceso de estímulos. Escribe Robert Anton Wilson:
Todo tipo de ignorancia en este mundo resulta de no darnos cuenta que nuestras percepciones son solo apuestas. Creemos lo que vemos y luego creemos nuestra interpretación de ello; la mayoría de las veces ni siquiera sabemos que estamos haciendo una interpretación. Creemos que es la realidad.
Esto nos lleva a preguntarnos si podemos superar este escollo de filtrar la realidad a través de nuestros preconceptos, así como también si podemos dejar de ser víctimas de la manipulación emocional al decidir actuar. En este sentido tradiciones antiguas consideraron que existían facultades cognitivas más sutiles que podían acercarse más a una aprehensión pura de lo real. La neurociencia moderna tiene algunos casos raros en los que también parece coincidir con esta posibilidad.
El psicólogo holandés Ap Dijksterhuis descubrió que cuando se trata de decisiones complejas las emociones conocen razones que exceden las facultades de la razón. En un experimento se evaluó una serie de autos conforme a un conjunto de variables para determinar cuáles eran los mejores autos para un consumidor. Luego se les informó a un grupo de personas sobre las cualidades de cada auto (evidentemente sin decirles cuales eran los mejores evaluados). Posteriormente se les pidió que eligieran cuál era auto ideal para realizar una compra. Dijksterhuis descubrió que las personas que tuvieron tiempo para pensar de manera racional –cuidadosamente contemplar los datos duros y sopesar  cada alternativa—escogieron el auto ideal menos del 25% de las veces –una menor efectividad que una selección aleatoria. En cambio, personas que recibieron la información pero que luego se les distrajo realizando otra actividad –“aquellos que fueron forzados a decidir con sus emociones”, explica Lehrer en su libro “How to Decide2—eligieron el mejor auto un 60% de las veces. Otro estudio similar en el que expertos evaluaron las mejores mermeladas del mercado demostró que cuando a un grupo de sujetos experimentales se les pidió de botepronto que evaluaran las mismas mermeladas según su calidad, estos realizaron una evaluación a la par de los expertos, pero cuando se les pidió que realizaran esta evaluación pero explicando por qué habían hecho tales elecciones  su evaluación fue completamente distinta, sin lograr ajustarse al canon de la calidad de estos productos.
imagesOtro caso sobresaliente en este sentido es el del físico y jugador de póker profesional Michael Binger, quien sólo empezó a ganar cientos de miles de dólares cuando descubrió que saber contar las cartas no era suficiente para llevarse una mano de este deporte mental, que a veces había dejar de considerar las probabilidades matemáticas para apostarle a lo que sientes. “Como físico, es difícil admitir que simplemente no pueden razonar tu camino hacia una partida ganadora. Pero esa es la realidad del poker. No puedes construir un modelo perfecto para él. Esta basado en una aparentemente infinita cantidad de información. En ese sentido, el poker es cómo la vida real. Lehrer incluye otros estudios en su libro “How We Decide” que parecen indicar que cuando existe mucha información el cerebro racional entra en una especie de estado de pánico y no logra manejar los datos. El cerebro emocional, en cambio, al hacer uso de la mente subconsciente, que integra una mayor cantidad de información, resuelve con mayor soltura ante tal complejidad. A los indecisos, Ap Dijksterhuis recomienda: “Usa tu mente consciente para adquirir toda la información que necesitas para tomar una decisión. Pero no trates de analizar la información con tu mente consciente. Mejor toma un descanso mientras tu mente inconsciente la digiere. Lo que sea que tu intuición entonces te diga seguramente será la mejor elección”. Y Jonah Lehrer agrega, “las decisiones más difíciles son las que requieren de más sentimiento”.
Por último quizás sea prudente recordar la idea de Platón de que la educación debía estar destinada a abrir lo que llamó el ojo del alma o también el ojo de la mente. Aunque Platón y su maestro Sócrates están ligados en la historia del pensamiento occidental a la consolidación de la razón como la facultad mental por excelencia –y ciertamente Platón notó la importancia del proceder racional y la práctico con enorme profundidad–, el gran filósofo consideraba que la intuición era la culminación de la inteligencia. Lo más alto a lo que podía llegar un filósofo era al conocimiento intuitvo (noesis), puesto que así participaba en la región de las formas arquetípicas que descansaban en el alma y en la eternidad. Para Platón la facultad intuitiva era una forma de descubrir el conocimiento que estaba oculto en la propia alma, una forma de recordar (anamnesis). La noción que rige el planteamiento de Platón, es que sólo lo eterno es real, y entonces sólo las Formas (o Ideas) son reales en una cosa, la cual es sólo una sombra de esta realidad arquetípica.  
Si queremos aplicar la visión platónica a una decisión, debemos de considera entonces la posibilidad de que la mente humana puede desarrollar una facultad de ver en las cosas su naturaleza universal y no sólo particular, un destello de la esencia que revela o refleja en nuestra alma, el alma de cada cosa.

Twitter del autor: @alepholo

.

18 dic 2015

Pasiòn o Extinciòn (dice la ciencia :-))

besopeques  Sin pasión, nos habríamos quedado en la cueva y la glaciación, o un oso, se habría tragado al último Homo Sapiens. Todos los vivos hoy, somos descendientes de innumerables pasiones que acabaron con éxito. A otros, también apasionados, les aplastó un mamut (probablemente) y no andan ahora preocupados por los regalos de Reyes.
Pero todos los nuestros son los ancestros que bajaron del árbol, dejaron la cueva y se quitaron los calcetines para cortejar a machos y hembras, lloviera o tronara, hasta encontrar pareja…  De ahí que 16 millones de personas en este planeta sean todas de la misma familia que el bárbaro Genghis Khan. Bárbaro, sí, cruel, también. Pero hacía el amor todas las noches (cuentan), lo que ha hecho que su ADN se expanda apasionadamente hasta nuestros días. Si uno solo de los antepasados de nuestra línea evolutiva hubiera dicho: “¡Uff, qué pereza!”… no estaríamos aquí.
Pero la pasión es como una peli en la que no sabes si el prota es bueno o malo. Apasionados bailamos tango; corremos un maratón; estudiamos una ingeniería; subimos a la Luna y bajamos… También, apasionados, pegamos puñetazos, lloramos hiel por el abandono, o perseguimos a un ex amante por cada red social enviándole restos moribundos de nuestros gatitos compartidos.
Buena, o mala, pero es la pasión lo que nos saca de la cama. A los humanos, y a los osos panda. Así lo muestras científicos del Meghan Martin-Wintle del Instituto de Conservación del Zoo de San Diego.“Los osos panda necesitan más pasión en su vida amorosa”, titula el Huffington Post. Eso, o se exinguen.
Los científicos encontraron que el plácido devorador de bambú se reproduce solo si se lo trabaja. Cuando el panda corteja, se muestra interesado por la hembra, y le echa pasión al flirteo, se reproduce. Cuando no lo hace, y se deja los calcetines puestos, pues el éxito reproductivo es 0. ¡¡La ciencia ha hablado!!

.

15 dic 2015

La neurociencia de lo nuevo

(o por qué tener experiencias nuevas es lo 

más inteligente que puedes hacer)

EXPERIENCIAS NOVEDOSAS, DESAFÍOS, APRENDIZAJE Y ENCUENTROS ESTÉTICOS PRODUCEN NUEVAS NEURONAS.

Screen shot 2015-12-15 at 11.39.16 AM
Todos hemos escuchado que hacer cosas nuevas mantiene el cerebro joven y en general es bueno para la salud. Esto se ha confirmado científicamente y, de hecho, realizar actividades novedosas es uno de los factores principales que promueven la neurogénesis, es decir, la generación de neuronas durante el curso de la vida. Experimentar cosas nuevas es quizás la mejor forma de procurar el desarrollo perenne de nuestra inteligencia.
Antes se creía que uno nacía con las neuronas que iba tener y que si las perdía, ello era un daño irreversible; con el auge de la neuroplasticidad hoy sabemos que, por suerte, nuestro cerebro es un órgano dinámico. La neurocientífica Sandrine Thuret explica que todos los días producimos por lo menos 700 neuronas en el hipocampo. “Pueden pensar que esto no es mucho comparado con los millones de neuronas que tenemos, pero cuando llegamos a los 50, hemos intercambiado las neuronas con las que nacimos en esta estructura por neuronas nacidas en nuestro cerebro adulto”. 
Thuret entiende que la neurogénesis es una actividad en la que podemos influir voluntariamente. “Tenemos suficiente evidencia como para decir que la neurogénesis es un objetivo que podemos elegir si queremos mejorar nuestra memoria o nuestro estado de ánimo, e incluso prevenir el declive de funciones asociado con la edad o el estrés”. Thuret menciona tres actividades fundamentales que generan neuronas: correr (o hacer algún otro ejercicio), tener sexo y hacer algo nuevo (aprender un idioma, tomar clases de baile, etcétera).
El poder de aprender algo y de constantemente refrescarse sometiéndose a actividades novedosas –lo importante es que no nos estresemos haciéndolo– no debe ser subestimado. Diversos estudios muestran que cuando aprendemos, las células del cerebro envían y reciben información relacionada a una tarea de manera más eficiente. Esta actividad intensificada hace que se formen nuevas conexiones –y son estas conexiones las que, a la larga, mantienen la salud del cerebro y su capacidad de seguir aprendiendo. 
Especialmente los nuevos pensamientos y habilidades son algo que crea vías neurales, las cuales pueden ser reforzadas a través de la repetición, formando hábitos; las vías neurales que se dejan de usar son como caminos que se van llenando de hierba y empiezan a desvanecerse. El  doctor Ernest Lawrence Rossi considera que el ejercicio físico, la estimulación neural mediante el aprendizaje de nuevos hábitos –como puede ser un idioma, la meditación y las experiencias estéticas son poderosas técnicas que fomentan la neurogénesis. La importancia de aprender cosas y estimular al cerebro es ejemplificada por investigaciones que muestran, quitando todas las demás variables, que las personas bilingües tardan 4.5 años más en desarrollar Alzheimer.
El caso de Rossi es particularmente notable, ya que él mismo sufrió daño cerebral a la vez que estudiaba los mecanismos de autosanación del cerebro. Según cuenta, someterse a novedosas experiencias artísticas y espirituales le ha permitido regenerar de manera importante su cerebro. Su hipótesis mantiene que existe un “efecto de novedad-numinosidad-neurogénesis”:
Sugiero que de la misma manera en que estados emocionales negativos pueden llevar a la red genómica psicosocial a que inicie una expresión de genes que desencadena la sobreproducción de proteínas de estrés y enfermedades, así también las experiencias psicológicas inician el efecto novedad-numinosidad-neurogénesis para facilitar la reproducción de la expresión de genes para optimizar la neuroplasticidad, la solución de problemas y la sanación.
Rossi cita estudios que muestran que, en el caso de animales que son sometidos a experiencias nuevas y ambientes de estímulos enriquecidos, se ha observado que el gen zif-268 se expresa durante el sueño. Este gen está asociado con la producción de proteínas, facilita la sinaptogénesis y la neurogénesis. Es durante el sueño que se consolidan las memorias.
De lo anterior podemos concluir que buscar experiencias novedosas, especialmente aquellas que presentan un desafío de aprendizaje o que nos hacen entrar en contacto con la belleza y el arte, es (según Rossi) una excelente forma de seguir creciendo mentalmente, no obstante la edad que tengamos. Así que ya sabes: intenta buscar nuevas experiencias en tu vida, para cultivar tu salud cerebral. Eso sí: cuando tenemos estas experiencias es importante dormir bien, para que los trazos de memoria y las conexiones puedan cimentarse.

.

7 dic 2015

¿Qué es el amor?

Grandes escritores de la historia responden esta pregunta

UNA LABOR CASI IMPOSIBLE COMO LO ES DEFINIR EL AMOR PUEDE QUEDAR A SALVO EN MANOS DE GRANDES ESCRITORES ¿O NO?


7dce12eb9141dbe8d6c60fae13d8c878
Como ya muchos han señalado, el amor es el tema por excelencia de todas las artes, y es un mar inagotable de posibilidades creativas. En estas líneas hacemos un recorrido histórico (sin orden temporal) de escritores que han ofrecido definiciones del asunto, la mayoría encontradas entre las páginas de sus obras más íntimas. La literatura, entre otras cosas, se encarga de darnos frases memorables que explican el mundo mejor de lo que a veces podemos explicárnoslo.
En Las sirenas de Titán, Kurt Vonnegut escribió: “Un propósito de la vida humana, no importa quién está controlándola, es amar a quienquiera que esté alrededor para amar”. 
En sus cartas a Henry Miller, Anaïs Nin dijo: “Qué es el amor sino la aceptación del otro, lo que sea que el otro sea”.
En sus bitácoras y diarios, Susan Sontag registró: “Nada es misterioso, ninguna relación humana. Excepto el amor”.
En una entrevista, Bukowski dijo: “El amor es parecido a cuando ves una niebla en la mañana cuando despiertas antes de que salga el Sol. Es sólo un pequeño momento, y luego desaparece… El amor es una niebla que se incendia con la primera luz del día de la realidad”. 
En Sueño de una noche de verano, aludiendo al “ojo de la mente”, Shakepeare escribió: “El amor no mira con los ojos, sino con la mente”.
En Los hermanos Karamazov, Dostoievski apuntó: “¿Qué es el infierno? Mantengo que es el sufrimiento de no ser capaz de amar”.
Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito, escribió en Vuelo nocturno: “El amor no consiste en mirarse el uno al otro, sino en mirar hacia afuera en la misma dirección”.
Por su lado, y haciendo eco de lo que dijo Nin, Agatha Christie señaló: “[el amor] es un pensamiento curioso, pero es sólo cuando ves a alguien que se ve ridículo que te das cuenta de cuánto los quieres”.

.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Quizás También Te interese

ANUNCIA AQUI / PUBLICIDAD PERSONALIZADA WEB 3.0

CONTAMOS CON UN SISTEMA INTEGRAL DE PUBLICIDAD PERSONALIZADO POR INTERNET WEB - 3.0,..... MÁS DE 270 MIL VISITANTES O LECTORES MENSUALES AL BLOG, BASES DE DATOS DE E-MAILS O CORREOS ELECTRÓNICOS, SOFTWARE / ROBOT PARA ENVÍOS DE MENSAJES DE TEXTO A TELÉFONOS MÓVILES, ENLACES Y ANEXOS A REDES SOCIALES Y CHATS SOCIALES, USO DE APLICACIONES COMO WHATSAPP Y OTROS.

Contactarse a: - planetainformes@gmail.com

Móvil: +51 - 959567777 , +51 - 977851768 ,
Arequipa - Perú


ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI

ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI
GARANTIA DE IMPACTO VISUAL