21 ago 2013

El fin justifica los miedos

La visión sin ejecución es alucinación.
–Thomas Alva Edison.

Hay cosas que deseamos fervientemente en la vida. Cosas, situaciones, que no existen ahora y que queremos traer a la existencia. No simplemente las deseamos. Las queremos de verdad. El mundo sería mejor si esa situación existiera.


Estoy hablando de cualquier cosa, cualquier situación: un libro, una familia, un ascenso profesional, un negocio en marcha, un proyecto personal, una invención tecnológica, una nueva casa. Lo que sea.
Repito: el mundo sería mejor si esa cosa, situación, existiera. Y ahora no existe. Ahora existe lo que existe. Estoy donde estoy. Me guste o no. Vivo en la situación actual, vivo en lo que hay a mi alrededor. Me guste o no. Hay cosas que me gustan, cosas que no. Tengo algunos recursos, carezco de otros. Hay ciertas ideas en mi mente; algunas completas, otras a medio hacer. Y muchas emociones.
¿Cuál es el paso siguiente?
El paso siguiente es contemplar la diferencia entre lo que existe y lo que quiero que exista, aunque eso que quiero que exista apenas esté esbozado. No tiene que ser una visión completa, nítida, acabada, perfectamente definida. Basta con que sea una visión suficiente para ilusionarte y moverte a la acción. Y al mismo tiempo asegúrate de que estás percibiendo nítidamente lo que está ocurriendo.
Despréndete de lo que está pasando, olvídate de ello, y tienes una alucinación, una visión que no puedes sostener sobre nada tangible. Despréndete de la visión y limítate a tener los pies en el suelo, y no crearás nada nuevo. Quizá tampoco nada bueno. Sigue igual que ahora.
El creador vive suspendido entre dos mundos: su visión de lo que quiere traer a la existencia, y su aguda percepción de lo que está ocurriendo actualmente. Ambos lados de la ecuación son necesarios y ambos han de mantenerse en la mente al mismo tiempo para generar la tensión creativa necesaria para ponerte en marcha.
¿Y el siguiente paso?
La tensión ya está creada y ahora busca la resolución. Así que haz algo, lo que sea, en la dirección de lo que quieres que exista en tu vida y todavía no existe.
¿Eso es todo?
No, solo es el principio. A un primer paso le sucede otro paso, y otro, y otro… Lo importante es que generes momentum, la fuerza que existe en el movimiento. Te pones en marcha, aumenta tu energía, y esa energía genera más energía. Poco a poco irás cerrando la brecha entre lo que existe y lo que quieres que exista; irás resolviendo la tensión.
¿Basta con dar pasos?
No, no hemos de confundir el movimiento con la acción. Lo que buscamos no es agitación, estar en movimiento sin más, lo que buscamos son acciones-pasos en la dirección correcta. Así que a nuestros pasos unimos pausas en el camino para recobrar fuerzas, para reflexionar sobre lo vivido y para considerar si necesitamos algún cambio de rumbo. A la acción que va resolviendo la tensión, le unimos la estrategia. Y somos estratégicamente flexibles.
Pero no siempre será un camino de rosas, hay obstáculos y a veces experimentamos frustración.
Algunas veces lo que no existe está muy lejos, otras más cerca; a veces es más difícil, a veces menos. Cuando más novedoso sea el proyecto, más grande será el salto al vacío. Y eso genera dudas, temor, miedo. Cuenta con ello.
Pero no me siento preparado, no estoy seguro de tener éxito, no quiero fracasar.
No te sientes preparado. No estás seguro de tener éxito. No quieres fracasar. Bien.
Toma nota de ello. Es lo que estás sintiendo, no hay que negarlo. Esas emociones forman parte de tu realidad actual. El valor no es la ausencia de miedo, sino el actuar a pesar de él. Vive con él. Convive con tus miedos. La teoría del campo de batalla de tu mente te puede ayudar. Puedes seguir actuando a pesar de la falta de confianza, el temor o la baja autoestima.  El foco de la creación está siempre en la obra que queremos crear, no en el creador.
Dolor, dificultades, miedo, frustración. ¿Vale la pena todo esto? ¿No sería mejor que apuntara menos alto?
Eso solo tú lo puedes saber. Tus fines, solo tus fines, justifican tus miedos.
Homominimus
.

La guerra de los genes


Estoy seguro de que los lectores de este post saben que nosotros los humanos somos organismos dioicos, es decir llevamos un doble juego de genes, uno herencia de nuestro padre y otro de nuestra madre. Jugamos pues con dos barajas, un hallazgo de la evolución y que ha tenido muchísimo éxito a través de la reproducción sexual.
Significa que tenemos en cada una de nuestras células dos barajas, una azul y otra roja ò una negra y otra blanca y en cada una de ellas existen las mismas cartas, así un 7 de bastos rojo tiene un equivalente en la baraja azul como cualquier otra carta.
Pero las cosas no son tan sencillas como aquí se expone, puesto que el siete de bastos rojo no es exactamente igual que su correspondiente azul, algunas cartas están más usadas, tienen imperfecciones, rotos, borramientos, y a veces aparecen cartas duplicadas dando como resultado una trisomía, como por ejemplo la que sucede en el síndrome de Down, averías de la meiosis.
Antes de encontrarse en el huevo, los gametos han de dividirse por la mitad, este fenómeno se llama meoisis y existen ciertas diferencias entre las meiosis de los hombres y las de las mujeres. Los hombres estamos continuamente llevando a cabo meiosis en nuestros testículos, mientras que las mujeres solo la llevan a cabo una vez al mes. Algo que tiene consecuencias inmediatas: los errores e imperfecciones del genoma que transporta el espermatozoide son más frecuentes que las averías de la meiosis del óvulo. La edad del padre es una variable a tener en cuenta en estas imperfecciones de su baraja, a más edad, más errores.
Ahora que ya sabemos que las cartas de la baraja no son iguales del todo hemos de entender otro fenómeno interesante y es que los genes han de expresarse. Si no se expresan no sirven de mucho y lo van a hacer en todas las células del cuerpo, pero la mayor parte de nuestro genoma va a expresarse en el cerebro del feto y en la placenta (que es también feto y no madre).
Y ahí es donde comienza una batalla, una competencia entre barajas, cada una de las cartas, tanto las que aporta el padre como las que aporta la madre tienden a defender sus propias posiciones. El padre tiene intereses y la madre también. Es por eso que los genes del padre se instalan en la placenta a fin de defender sus recursos.
De manera que los genes del padre y los de la madre conspiran para hacerse con el control del feto y de su cerebro. Compiten, por decirlo en términos evolutivos. La forma más común de terminación de esta batalla es que los genes de uno pueden silenciar a los del otro o simplemente vencerles por tener más “potencia”. Un ejemplo de esta batalla o rivalidad placentaria es lo que sucede con el gen de crecimiento fetal.
El gen de crecimiento fetal IGF-2, es un gen relacionado con la insulina y que dirige -como su nombre indica- el crecimiento del feto desde esa franquicia de los intereses de ambos progenitores que es la placenta. Naturalmente al padre lo que le interesan son fetos grandes y a la madre lo que le interesan son fetos pequeños que no consuman los recursos maternos en un largo embarazo o  que la deje exhausta para criar otros bebés. Al feto lo que le interesa es consumir recursos de la madre y engañarla si es necesario.
Fetos y madres compiten constantemente por los recursos de la madre tal y como ya conté en este post y donde cuelga un articulo que escribí hace algún tiempo sobre los conflctos agonísticos madre-hijo in utero.
El que más sabe de estos temas es sin duda David Haig que planteó su célebre teoría del conflicto intragenómico y la teoría de la impresión o impronta genómica en 1993. Desde entonces han ido acumulándose las pruebas suficientes que dan a la epigenética un papel predominante en la comprensión de la herencia de ciertos caracteres que no podrían explicarse solamente a través de la genética. Así, rasgos como la homosexualidad, enfermedades como la esquizofrenia, condiciones como la obesidad e incluso patologías de la infancia, como el autismo, el síndrome de Prader-Wili (trasmitido por el padre) o el síndrome de Angelman (trasmitido por la madre) pueden explicarse a través de esta teoría.
Lo interesante de estos dos síndromes que son efectivamente de causa genética es que más allá de la avería del cromosoma 15, presentan una dualidad de síntomas que explican la oscilación entre el predominio (la expresión) de genes paternos y maternos.
Puesto que la batalla no es solo entre genes sino también entre sexos. El aporte o no aporte de recursos por parte del padre parece que hace efecto más allá de la vida fetal tal y como veremos ahora.
Francisco Ubeda de Torres no es un torero ni un pintor, sino uno de esos cerebros formados en Harvard que es en realidad biólogo pero que ha destacado por intentar aplicar y explicar ciertas enfermedades del entorno fetal a través de modelos matemáticos según la hipótesis de la impronta genética.
Algo que no pudo hacer con el Prader-Wili, había algo que se le escapaba sin embargo cuando añadía a la ecuación una variable que usualmente no se considera, las cosas parecían mejorar. La variable crítica es la disponibilidad predictiva de recursos paternales o dicho de otra forma, la monogamia.
El articulo de Ubeda puedes leerlo resumido y en español en esta web y a mi juicio aporta un dato fascinante de interacción entre genética y medio ambiente. El modelo de Úbeda muestra que la monogamia estricta no es la única excepción al fenómeno de la impronta: en padres polígamos que cooperan, por ejemplo, tampoco hay guerra de genes.
Las conclusiones del trabajo afectan también a otra enfermedad relacionada con la impronta genética: el síndrome de Angelman, que es en realidad ‘la otra cara’ del síndrome de Prader Willi. Ambas enfermedades se asocian con la expresión o no de ciertos genes con impronta en el cromosoma 15 humano. Si los genes afectados se
heredan del padre, el resultado es el síndrome Prader Willi y da lugar a lactantes que apenas tienen reflejo de succión pero que al abandonar la lactancia se convierten en glotones; si proceden de la madre, el síndrome de Angelman da problemas durante la lactancia pero no obesidad posterior, sino alteraciones neurológicas.
Lo interesante de estos trabajos -que de momento no tienen una traducción práctica de cara a los tratamientos- indican que ciertas enfermedades dependen de qué genes se expresen y cual es su procedencia (padre o madre), en el cerebro del feto y pueden darnos numerosas pistas acerca del momento concreto de la gestación en que tienen lugar e ilustran perfectamente como la teoría de la evolución tiene y tendrá fuerte impacto en la medicina del futuro.
Un post relacionado, en este caso no se trata d euna guerra de genes sino de cromosomas:El extraño caso de la Sra Turner.
neurociencia/neurocultura
.

19 ago 2013

Bellezas que sobrevuelan nuestros cielos

La belleza de las máquinas que sobrevuelan nuestros cielos y el arte de filmarlas: Wolfe Air Reel 


Desde Landing Short nos llega este vídeo de presentación de una combinación de equipos que han dado en llamar Vectorvision y que está instalada en un jet privado Learjet 25 de una empresa especializada en esas lides, Wolfe Air.

Las cámaras son de tipo RED Epic y Arriflex Alexa, de las más potentes que se utilizan en cinematografía. Combinando ese poderío técnico conespectaculares tomas aire-aire, nubes y atardeceres de colores les ha quedado una cinta sencillamente preciosa, digna de ver en la pantalla más grande que tengas con el HD y el sonido a tope.


.

18 ago 2013

El poder de la mediocridad

Hoy en día, la expresión “es mediocre” es una de las peores que se pueden usar para definir a un producto, un proyecto o una persona. Todo lo gris y lo fallido, lo que no tiene brillo, se adscribe al calificativo de mediocre.
Muchas de nuestras acciones, tanto las que hacemos para ser brillantes como lo que hacemos para evitar ser tildados de pertenecientes al montón, están pensadas para alejarnos del campo de la mediocridad.
  Groucho y Dumont  
En una película de los hermanos Marx, la actriz Margaret Dumont  le dice a Groucho después de que le haga una perrería: “¡Usted es un hombre horrible!”, a lo que él responde: “Un momento, señora.  ¿Comparado con quién?”
Este es el quid de la cuestión

Mediocre, comparado con quién

La mediocridad exige siempre un término de comparación: y ese término suele estar en nuestro entorno. Dada la ubicuidad de las comunicaciones, en cualquier cosa que hagamos vamos a encontrar ejemplos de excelencia a nivel mundial.
Si te pones a programar, en un par de clics puedes encontrar ejemplos de programadores geniales que llevan programando desde que tienen uso de razón y a los que difícilmente te acercarás nunca en expertismo. Si empiezas a dibujar o pintar, tienes delante de ti toda la historia de la pintura mundial para ponerte en tu sitio; o puedes ir a una academia y compararte con otros compañeros; no de nivel mundial, pero sí expertos que te harán sentir inferior sin ni siquiera proponérselo. ¿Eres bueno jugando al ajedrez? Quizá con tus amigos y en tu barrio o en tu club, pero prueba a participar en un torneo a nivel nacional para sentir que eres un principiante al lado de los verdaderos maestros.
No importa el campo de actividad humana que elijas; cuando empieces y cuando lleves años de práctica, vas a poder sentirte mediocre con mucha frecuencia. Si quieres obviar el dato, solo lo podrás hacerlo aislándote en una burbuja donde no interacciones con gente que haga lo mismo que tú. Quizá en una disciplina muy concreta y en un entorno muy cerrado puedas sentirte, no digo ya  el rey de la montaña, sino un jugador, programador, pintor, bailarín o trabajador competente.

La mediocridad es el modo inicial y por defecto del ser humano

Así que ahora que ya hemos descubierto y aceptado que seremos siempre comparativamente mediocres, y que nuestra presunta excelencia seguramente palidecerá ante muestras presentes y futuras de expertos más expertos que nosotros,  veamos qué actitud podemos tomar ante este hecho incómodo de la existencia:
  • Cualquiera que empieza a hacer algo nuevo es mediocre. Aceptar la mediocridad al principio es la única forma de aprender algo. O cejaras en el empeño muy pronto.
  • Después de años de practicar algo, vas a encontrar ejemplos de personas que son mucho mejores que tú o que aprendieron lo mismo en mucho menos tiempo o con más facilidad. Los seres humanos somos tan diversos que hay siempre  gente que aprende cosas más rápidamente y con menos esfuerzo. Siempre será así. Repite conmigo: “soy mediocre y siempre que esté vivo lo seré”.
  • Los errores son síntomas de mediocridad, pero también prueba de que estás empujando tu  frontera de posibilidades vitales. Estás embarcándote en un proyecto que te queda grande, eres un “quiero y no puedo”. Bravo. Quizá estés aprendiendo algo.
  • La actitud experimental, base del cambio y el crecimiento, solo puede ir de la mano de una tolerancia instrumental de la mediocridad. Siempre serás mediocre en la mayoría de las cosas; solo en unas pocas podrás dejar de serlo, al menos un poco. Vive con ello.

Adopta una mentalidad de crecimiento y no una mentalidad fija

Quizá lo más importante para vencer el miedo a la mediocridad sea elsacar al ego de la ecuación: no estar pendiente constantemente de lo que tus resultados dicen de ti, de tu valía, de tu carácter, de tu valor como persona. Así que será mejor que te fijes en lo que quieres conseguir, y en lo que consigues, para acercarte más a lo primero. No uses  tus acciones para apuntalar el ego.
La mentalidad fija es la mentalidad que va asociada a una concepción frágil del ego: lo que obtengo en un momento dado es un signo inequívoco de mi potencial y del concepto que tengo que tener de mí mismo. Digo que es frágil, porque depende de los términos de comparación. Y porque cualquier error o fracaso es una prueba de que no eres bueno o que si te creías bueno quizá no lo seas tanto.
Para el que vive en una mentalidad fija, la mayor prueba de mediocridad es que las cosas no le salgan fluidas o que tenga que esforzarse mucho para dominar algo. Cuanto más se esfuerza, mayores las pruebas de mediocridad. El mayor elogio para alguien que vive en una mentalidad fija es: “eres inteligente” o “eres brillante” o “esto se te da bien”.
La mentalidad de crecimiento es la que considera los recursos personales, la inteligencia entre ellos, como una variable, no una cantidad fija. De esta manera no podemos decir “soy inteligente” sino “estoy siendo inteligente” (en un momento, lugar y para una actividad determinada). Los errores no son más que señales de que hay que cambiar el rumbo o intentar una meta de otra manera.
El mayor elogio para alguien que vive en una mentalidad de crecimiento es: “te has esforzado mucho”, o “en esta ocasión has hecho esto y eso con éxito para conseguir aquello o lo otro”. El esfuerzo, la frustración temporal, las dificultades, son un síntoma natural de que estás avanzando o aprendiendo algo. La facilidad no es más que repetición de lo que ya haces bien, no un signo de brillantez personal.

En resumen, ¿cuál es el poder de aceptar la mediocridad?

Te libera para equivocarte con gracia, te quita el lastre del cuidado continuo de la imagen personal de cara al exterior y ante ti mismo; pone el foco en lo que importa: lo que haces y su relación con los resultados que obtienes; y te ayuda a cultivar una sana y chispeante mentalidad experimental.
.

Qué es el Jet Lag


En el mundo existen una gran cantidad de husos horarios y entre países puede haber una diferencia de hasta un día, ello dependiendo de su ubicación entre los meridianos.  Por eso al viajar entre dos lugares lejanos, nuestro cuerpo sufre un desajuste que se conoce popularmente como Jet Lag, aunque el término correcto es desincronosis.
Imagina viajar de Perù a China, países que tienen una diferencia de 12 horas, cuando tu cuerpo está acostumbrado a un tiempo transcurrido entre el día y la noche, llegando a un lugar donde está al revés.
A ese desajuste corporal que nos hace sentir cansados y desorientados se le conoce como Jet Lag y el 90% de los viajeros lo presenta, demorando días y hasta semanas en acostumbrarse a este violento cambio en su horario interno.

Porqué se produce el Jet Lag

que-es-el-jet-lag-2.jpgISTOCKPHOTO/THINKSTOCK
El Jet Lag es un término acuñado del inglés, en el que se combinan las palabras jet (avión rápido) con Lag (retraso) y se produce cuando viajamos largas distancias cruzando meridianos desde oriente a occidente y viceversa.
Las personas que sufren de Jet Lag o desincronosis experimentan un cambio en el ritmo circadiano de su cuerpo, es decir del proceso biológico que hace que el cuerpo oscile de cierta manera durante las 24 horas del día.
El ritmo circadiano de cada persona corresponde al que está acostumbrado por su locación y responde al ciclo de diferencias de luz que se va dando durante las horas del día.
Si se altera de forma violenta se produce un desorden del sueño, acompañado por fatiga, falta de ánimo y confusión en los horarios en que estábamos acostumbrados a realizar tareas como desayunar, ir a la cama o levantarnos.
La desincronosis no se provoca si vamos de norte a sur y viceversa, ya que allí sólo cruzamos paralelos y no meridianos, siendo estos últimos en los que se basan los husos horarios.

Cómo se supera el Jet Lag

que-es-el-jet-lag-3.jpgPHOTOS.COM/JUPITERIMAGES/THINKSTOCK
No existe un remedio mágico que haga desaparecer el efecto del Jet Lag, ya que se debe esperar a que el ritmo circadiano del cuerpo se habitúe a este nuevo horario. Para una recuperación completa puede pasar un día por cada huso horario recorrido.
Existen formas de atenuar los efectos de la desincronosis, tratando de habituarse rápidamente al horario del lugar donde se está. Dormir cuando corresponda en el nuevo horario y seguir las comidas y actividades que allí se dan.
A diferencia de lo que se cree, consumir un exceso de cafeína no ayuda, sino que perjudica. Beber abundante líquido y evitar el trasnoche y las siestas, son consejos que entregan los expertos. El uso de melatonina, también puede ayudar.
La próxima vez que planees un viaje entre occidente y oriente, estate preparado para enfrentar el Jet Lag de la mejor manera, evitando que sus síntomas te impidan disfrutar de destinos exóticos e interesantes.


.

15 ago 2013

la creencia es el prozac del alma

La vigilia es considerada como la realidad -y el sueño como la ilusión– fundamentalmente porque creemos en ella; pero quizás el sueño al acercarse más a lo atemporal y entrando en contacto directamente con el inconsciente podría considerarse como una experiencia con mayor riqueza informativa y perceptual, por lo tanto más “real”.


Cuando dormimos, el control que el ego tiene sobre nosotros se relaja y aunque estamos removidos del contacto directo con la realidad física, estamos mucho más cerca de una experiencia sin filtro de la realidad psíquica. Es bastante simétrica (y solo aparentemente paradójica), porque la manera de entender la naturaleza de la experiencia egóica de la vigilia es utilizando la metáfora del sueño. En nuestra vida ordinaria durante la vigilia somos sonámbulos interactuando con las imágenes subliminales de nuestro inconsciente (el pasado), incorrectamente identificando lo que percibimos como “real” en el presente.
Pero no hay un momento presente aparte de aquella intersección infinitesimal entre el pasado y el futuro, ambos de los cuales, como lo escribe Jed McKenna, tienen el encanto peculiar del no-existir. El ego mantiene nuestra consciencia atada al tiempo, y si el tiempo es una ilusión, entonces todo lo demás lo es también, porque nada puede existir sin el fondo del tiempo-espacio para existir dentro de él.
En los sueños, el tiempo no fluye de una manera lineal, estamos más cerca de la (no) existencia líquida de la psique. Sin embargo, ya que estamos interactuando en forma más directa con los contenidos de nuestro inconsciente, estamos más cerca de la verdadera conciencia y por lo tanto de la realidad.
El ego se ve a sí mismo como representando a la conciencia y la psique como estando inconsciente. Es un prejuicio sin fundamento, una creencia que provee sus propias pruebas, pruebas que le parecen irrefutables.
Ese prejuicio entonces también invierte lo real e irreal, ya que se tiene que ver a sí mismo como real, entonces se otorga a sí mismo el falso poder de definir la realidad (lo que es real e irreal).
Todo lo que no sea “Estoy percibiendo algo” es una creencia. Todo. No podemos saber nada más allá de esto.
La creencia tienen la cualidad especial de reducir la consciencia: mientras más invirtamos en la creencia, nos volvemos más tontos y menos sensibles.
El estado del sueño es uno de incertidumbre en el que cualquier cosa es posible y nada es cierto. Esto lo hace más cercano a la realidad que el estado de vigilia.
El tener una experiencia de “abducción”, o cualquier otro tipo de encuentro trascendental, bueno, malo o indiferente, y tratar de entenderlo como “real” es ir en la dirección contraria a la que la psique (el alma), a través de esas experiencias, trata de llevarnos.
La creencia es el Prozac del alma.
Twitter del autor: @JaKephas

.

¿Cuál es la explicación científica del “déjà vu”?

 El déjà vu es una experiencia espontánea y subjetiva que, sin embargo, ha tenido a los neurólogos y psicólogos especulando sobre su origen e identificación correcta desde hace varios años.
cloud-atlas-ben-whishaw-james-darcy-720x240
Déjà vu es literalmente lo “ya visto”, en francés. El término fue utilizado por primera vez por el investigador parapsicológico Émile Boirac, a principios del siglo XX, pero casi cualquier persona a la que le preguntemos sabe en qué consiste: la extraña sensación de vivir una experiencia –incluso la más anodina y cotidiana– como si ya la hubiéramos experimentado antes o la repitiéramos. Según la ciencia, “casi cualquier persona” es más o menos el 70% de la población.
El fenómeno se conoce formalmente como paramnesia, la sensación de ser testigo de algo nuevo como si lo hubiésemos visto con anterioridad. Algunos otros datos incluidos en un estudio publicado en el 2003 afirman que la ocurrencia de los déjà vu es igual entre hombres y mujeres de diferentes razas, pero que se presenta con mayor frecuencia entre personas de entre 15 y 25 años de edad. Esto ha hecho creer a los especialistas que el fenómeno podría estar relacionado a neurotransmisores como la dopamina, los cuales son más altos en adolescentes y adultos jóvenes.
Esta explicación halló una buena acogida por parte de la comunidad científica cuando se supo el caso de un médico de 39 años, quien al enfermarse de gripe, se suministró amantadina y fenilpropanolamina, dos sustancias que aumentan la actividad de la dopamina en el cerebro. Luego de 24 horas con la medicación, el hombre reportó frecuentes episodios de déjà vu; el reporte del 2001 en la Journal of Clinical Neuroscience afirmó también que cuando el hombre dejó de tomar la medicación, los déjà vu también desaparecieron.
Aún otra explicación sobre estos episodios de realidad alterada viene al relacionar los déjà vu con la epilepsia. Hay ciertos tipos de epilepsia que se disparan desde el hipocampo cerebral, una zona que se encarga además de administrar la memoria de corto y largo plazo. La gente con epilepsia del lóbulo temporal afirma tener “consistentemente experiencias de déjà vu justo antes de un ataque”, según un artículo de la revista Neuropsychologia, que liga los ataques epilépticos con una actividad azarosa de las neuronas, que lleva a experimentar nuevas situaciones con curiosa familiaridad.
Además de los déjà vu, existen algunas otras variaciones sobre experiencias donde el sujeto no puede fijar con certeza las coordenadas de su realidad, al menos durante un breve periodo de tiempo. El jamais vu (“nunca visto”), por ejemplo, es la sensación de extrañeza frente a algo sumamente familiar (p.ej.: estar en nuestra propia casa y sentir que no es nuestra); o el déjà entendu (“ya escuchado”), que ocurre cuando alguien siente que ha escuchado una charla o una melodía con anterioridad, pero es incapaz de recordar dónde.
Los déjà vu, sin embargo, continuarán asombrándonos y sugiriendo nuevas formas de fisurar nuestro continuo de conciencia; al igual que los sueños y su implicación de estado fronterizo entre realidades, los déjà vu también se experimentan subjetivamente como la sensación de que el disco de la realidad puede rayarse, dando la apariencia de que la realidad objetiva también se equivoca.

.

12 ago 2013

Males necesarios

  El mal necesario no es fácil de aceptar. De hecho, nos golpea como un mazazo no sólo por inesperado sino,
  en tantas ocasiones, por paradójico también, por aparentemente incomprensible. 

A menudo uno se pregunta, sobre todo ante circunstancias adversas de la vida, el por qué tanto sufrimiento. A ninguno nos gusta padecer conflictos, ni desilusiones, ni frustraciones, desconsuelos o abandonos, pero ahí siguen, todos ellos, acompañando y velando nuestro camino por este mundo.

Tenemos a veces la sensación de que siempre pasa algo, de que nunca tenemos la felicidad plena que nos gustaría, aunque la realidad es que el tipo de felicidad en el que pensamos a veces no es más que una quimera. En algunos periodos, más prolongados en el tiempo o menos, tenemos como mucho la sensación de haber llegado a una calma, a una estabilidad, a algo que, sin duda, podría ser lo más parecido a cierta idea de la felicidad. Pero justo en esas épocas es cuando, al llegar un revés, nos sacude con más fuerza, precisamente porque no lo esperábamos. Tendemos a confiarnos, a pensar que las situaciones son estables, incluso inamovibles y una y otra vez descubrimos que nada es estable en este mundo más allá de la propia inestabilidad. Esos golpes no los puedes prever porque, ni todas las situaciones son “anticipables”, ni quien te los va a dar sabe que tiene, quizá, la intención de hacerlo. Por eso son los que mayor grado de desequilibrio producen. Ahí, justo ahí, es donde principalmente aparecen las preguntas. Y donde, tantas veces, nos faltan las respuestas. Pero la incógnita y la incertidumbre no duran para siempre.

La cuestión es bien sencilla en su planteamiento. ¿Por qué tanto sufrimiento cuando, aparentemente y según nuestra finita mente, bien podría evitarse si todos pusiéramos un poquito de nuestra parte? ¿Por qué razón, para aprender ciertas lecciones en esta vida, hemos de estar siempre sujetos a los avatares y mareas que nos traen la existencia, las pérdidas, las relaciones, los intentos fallidos…? ¿Por qué es que tenemos tantas veces la sensación de que nos pasa lo peor en el peor momento sin aparente explicación que traiga un poco de calma a una situación de tormento? Como réplica, el silencio a veces se prolonga en lugar de una respuesta clara y audible, aunque no tardamos en darnos cuenta, a veces aún en ese silencio, de que la respuesta está de camino o, simplemente, delante de nuestras narices, aunque no siempre la sepamos ver.

Dedicamos mucho tiempo de nuestra vida a luchar contra males necesarios. Es decir, con situaciones que, sin ser las que nos agradarían o las que querríamos vivir, son la puerta necesaria para poder acceder a nuevas calzadas, mucho más amplias, espaciosas, luminosas y, en definitiva, saludables, enriquecedoras y de refresco espiritual para nosotros. Pensamos que lo que nos sucede es lo peor que puede pasarnos, y en ocasiones, sin duda, lo que nos ocurre es terrible. Nos destroza, nos hace pedazos, nos deja por un tiempo postrados y aparentemente incapacitados… para, de repente, empezar a comprender que, si bien lo sucedido puede ser una desgracia, quizá es esa misma tragedia la que nos protege de males mayores y nos lleva a riquezas espirituales de incalculable precio.

Esto es algo muy difícil de ver, más aún cuando uno está en pleno ojo del huracán. Pero es importante en esos momentos tener los ojos bien abiertos, porque el Señor, junto a la crisis, nos muestra la oportunidad, aunque sea velada. La muestra a SU tiempo, EL tiempo en mayúsculas. Y entonces, cuando verdaderamente estamos a la espera y a la escucha de lo que Él tiene que mostrarnos frente a tales situaciones, descubrimos cosas que no pensábamos que estaban ahí, aguardando para poder ser manifiestas y puestas a la luz para que podamos verlas.

Lo que se nos manifiesta en esos momentos de dolor, sí, pero de cierto grado de iluminación también, es algo más que la presencia del Señor en la crisis, que ya de por sí no es poco. Ésta es inapelable y probablemente la mayor en importancia por todas las implicaciones que tiene. Pero no es la única manifestación que encontramos. En esa gracia permanente de la que nuestro Dios hace gala descubrimos, si estamos abiertos a lo que Él tiene que mostrarnos, que las situaciones a las que nos aferrábamos eran más estables, más cómodas, más “políticamente correctas” incluso, pero no mejores de cara a Sus propósitos para nosotros o para los que nos rodean.

Lo mejor no es siempre lo que nosotros intuimos o creemos. Lo realmente beneficioso para nosotros es lo que nos acerca a nuestro Señor. SIEMPRE. Aunque para ello, como terminamos descubriendo, hayan de apartarse otras piedras y tropiezos del camino porque nos estorban, nos consumen, nos entorpecen en lo que realmente ha de ser nuestro principio y fin: dar gloria a Dios por encima de todo, incluyendo la situación de comodidad de la que pudiéramos partir. Ese es el mal necesario por excelencia probablemente, el que Dios permite PARA QUE nuestra vida vaya más encaminada hacia SU propósito, que queda muchas veces bien lejos del nuestro. Cuestión de prioridades, entonces. Sólo prioridades. Él no comparte Su gloria con nadie y lo que es de tropiezo en nuestras vidas, si Él lo considera oportuno, puede retirarlo de nuestro camino, aunque por ello y para ello tengamos que sufrir un tiempo.

El mal necesario no es fácil de aceptar. De hecho, nos golpea como un mazazo no sólo por inesperado sino, en tantas ocasiones, por paradójico también, por aparentemente incomprensible y alejado de lo que nosotros pensábamos que eran los planes de Dios.Pero en Sus planes siempre cabe la prueba y con ella nos moldea hasta hacer de nosotros lo que realmente hemos de ser: vasijas probadas y pasadas por fuego para reflejar verdaderamente Su obra y no lo que nosotros quisiéramos ser o manifestar. La dureza de corazón del hombre ha hecho que esto haya de ser así y pudiéramos tener a veces la sensación, bien alejada de la realidad por otra parte, de que Dios se contradice. Pero no es así. Es, de nuevo, una cuestión de prioridades. El Señor da y el Señor quita (sea Su nombre bendito, como decía Job tan sabiamente) porque esto responde a Su principal objetivo: formarnos para poder darle a Él toda la gloria que merece, aún en la adversidad. Cuando las circunstancias que nos rodean, por muy aparentemente buenas que sean, no le honran en la medida que deben, Él puede decidir que esas circunstancias cambien y que nosotros hayamos de cambiar también con ellas. Puede estar el origen en nosotros o no, pero en cualquier caso, lo que Dios opera en unos y en otros repercute recíprocamente, ya que nos relacionamos y nos influimos mutuamente también.

Pero el cambio necesario, no me malentiendan, no viene siempre porque haya una situación de deshonra de Su nombre. Él no obra como nos mereceríamos y no todo lo que sucede es como consecuencia de nuestro pecado particular. Simplemente (aunque la cuestión no sea para nada sencilla), el Señor tiene preparado, para nosotros o para otros, un bien mucho mayor que el que perdemos cuando nos llega un mal necesario. Lo cual no resta, por cierto, ni una pizca del dolor que se siente atravesándolo. Pero sabemos que el propósito es muchísimo mayor que nosotros mismos y eso, en sí mismo, se constituye en una cierta forma de consuelo.

Esto nos cuesta verlo porque a los seres humanos nos falta la perspectiva del tiempo. En ella, cuando podemos poner distancia por el paso de los años y de los acontecimientos, descubrimos que, efectivamente, las cosas que nos sucedían apuntaban, de forma inexplicable, hacia un mismo lugar. Y en ese lugar, en ese punto justo, descubrimos bendiciones que, de otra forma, quizá no hubieran llegado. El Señor nos preparaba, nos enriquecía, nos fortalecía y nos daba lo que íbamos a necesitar después, quizá ahora, ante ese momento terrible que podemos estar atravesando. Ante el mal necesario es importante para el creyente, entonces, comprender el concepto de previsión y omnisciencia de Dios, pero también de sacrificio. 

Me acordaba, considerando estas cosas, de un predicador a quien escuche hace muchos años hablando justamente sobre este tema. Él planteaba el sacrificio como la actitud de tener nuestra mano abierta, con todo lo que somos y tenemos dentro de ella, sí, disfrutándolo y viviéndolo con intensidad y agradecimiento, pero teniéndolo también disponible en caso de que el Señor quisiera pedírnoslo. Lo que tenemos es Suyo, qué duda cabe y, cómo no, puede requerírnoslo en cualquier momento, no por cuestiones caprichosas, como algunos parecen querer ver, sino por un propósito en mayúsculas que nos trasciende con mucho. Él hablaba de cómo había perdido a su niñita de cortísima edad atropellada para ver un tiempo después cómo, a raíz de esa desgracia, sus padres, los de él, se entregaban al Señor. No puedo imaginar el dolor que como padres les supuso esa pérdida. Pero quizá, a la luz del plan de Dios para las vidas de otros a quienes también amaban, lo sucedido era un mal que contribuyó de manera inexplicable a mostrar la gracia y el poder de Dios en una medida especial. Era, quizá, un mal necesario, aunque doloroso y terrible.

La pregunta es: ¿cuál es tu mal necesario? ¿Qué circunstancia atraviesas en este momento que te hace replantearte tu vida o alguna faceta de ella? Probablemente no sepas aún qué tiene el Señor preparado para ti, o quizá empiezas a intuirlo, aún en el dolor de lo que estés atravesando. Pero, ¿sabes?, algo me anima en mi mal necesario, en el que atravieso justo ahora: 
·  la realidad del amor infinito de Dios, 
·  la realidad de que Él controla la caída de cualquiera de mis cabellos, 
·  la realidad de que, porque le amo, todas las cosas que acontecen en mi vida, me ayudan a bien y tienen un propósito que me excede; 
·  la realidad de que, aunque hay una grandísima parte de lo que me acontece y lo que me rodea que yo no veo, tengo un Dios que lo ve todo, que lo sabe todo, que lo controla todo; 
·  la realidad de que, con ayuda de ese mal necesario, seguramente el Señor me está librando de males mucho mayores y que son absolutamente innecesarios para mi avance en Sus cosas. Incluso en aquello que nos parece lo peor, el Señor nos está protegiendo e impidiendo que lleguemos verdaderamente a este punto; 
·  pero, sobre todo, y esto quiero tener permanentemente presente, la realidad de que seguirle a Él y obedecerle es y debe ser siempre mi supremo bien necesario. 


Protestante Digital

.

Economía solidaria vs Capitalismo

Desde hace al menos tres décadas, prosperan en el mundo variaciones dentro del capitalismo, que proponen un comercio más justo y una realidad más digna.


“Qué difícil nos resulta reconocer lo pequeño, lo marginal, aquello que va emergiendo, lo novedoso que no genera ruido ni estridencias, los sencillos brotes que surgen entre la espesura de un jardín en ruinas pero que presagian cambios llenos de esperanza.”
Guillermo Díaz
Desde principios del siglo pasado, alrededor del mundo se configuraron agrupaciones que postulaban alternativas a los modelos de capitalismo tradicional, donde los trabajadores al mismo tiempo eran dueños –o bien alternativas donde los obreros tomaban parte de las decisiones de la compañía–, por ejemplo las cooperativas o mutuales. Diferenciadas de los sindicatos, cuya función original es defender a los trabajadores de las injusticias patronales, estas iniciativas se han tratado más bien de medios de producción comunes.
Afortunadamente ha pasado un siglo y este tipo de expresiones continúa desarrollandose, poniendo como eje al ser humano y al cosmos, y no únicamente a las utilidades. Además, representan un recordatorio de que el capitalismo debe reconsiderarse.
Neoliberalismo
El liberalismo, como su nombre lo indica, tiene por máxima la libertad del hombre. Pero esta llegó a un extremo ortodoxo en el ámbito económico: el neoliberalismo. Este ha permitido que empresas adquieran un poder incluso mayor al del estado –hoy las grandes corporaciones, gracias a su monumental riqueza, controlan innumerables agendas políticas mediante cabildeo y presión financiera.
Desde la década de los ochentas, el neoliberalismo ha promovido tres grandes ejes: privatizar las empresas públicas, liberalizar el comercio y las finanzas, y estabilizar la moneda y la inflación. Lo anterior convirtió al estado en responsable, únicamente, de proveer servicios (agua, luz, seguridad, educación), pero le restó autoridad respecto al mercado internacional.
Pero ¿qué hace un pequeño productor cuando los precios internacionales de producción no le permiten sobrevivir y, además, no tiene los recursos para comercializar? Los sectores marginados, aquellos que no tienen acceso a créditos o a capitales para poder funcionar, han quedado desprotegidos. El libre mercado impera con la ley del más fuerte, y todos aquellos débiles, generalmente por falta de capital, quedan fuera de los beneficios.
Compras-Supermercado
 ¿Qué es la economía solidaria?
El sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein, advierte que el neoliberalismo se encuentra “como en una crisis sistémica, terminal, o incluso en caos sistémico, cambio de época o civilizatorio”. Para él, el modelo neoliberal está agotado y la reciente crisis financiera mundial lo confirma. En su ambición desbordada, las empresas que están “arriba” del estado, pueden generar crisis que se contagian a otros sectores, provocando un caos globalizado.
Por eso nace la economía solidaria, en busca de una reflexión filosófica sobre el sentido de la economía. El sociólogo argentino José Luis Coraggio, la define como una forma de producción, intercambio, consumo y distribución de la riqueza, centrada en la valorización del ser humano. Retoma “el valor de la reciprocidad”, estudiado por el etnógrafo francés Marcel Mauss y, de acuerdo con el sociólogo peruano, Aníbal Quijano, tiene que ver con una corresponsabilidad con el universo.
Sobre la economía solidaria, el sociologo mexicano Guillermo Díaz, advierte:
Es apenas un brote, pero en expansión […] se trata de un proyecto alternativo de transformación de la realidad dominante, a través de cooperativas, mutuales, asociaciones, ejidos y uniones diversas. […] En esta, la economía se solidariza y la solidaridad se economiza, y al solidarizarse, la economía se vuelve política, democrática, y se compromete con el bien común. Va más allá del acto caritativo y permite auto gestionar colectivamente la casa común, el famoso oikos aristotélico.
Entre algunos ejemplos de este modelo, podríamos mencionar la autogestión de empresas por parte de los trabajadores, el comercio justo y solidario con su marca (Fair Trade), la agricultura ecológica, el consumo responsable o crítico, y el consumo solidario, los sistemas locales de empleo y comercio (LETS), los sistemas locales y redes de trueque (SEL), los sistemas comunitarios de intercambio (SEC), los sistemas locales de intercambio con monedas sociales y los bancos del tiempo, la economía de comunión, los sistemas de microcrédito, los bancos del pueblo y los bancos éticos, los grupos de compras solidarias, los movimientos de boicots, la difusión de programas de software libre, entre otras.
En el caso de México, según Díaz “no existe en México una información estadística confiable respecto de la economía social, sin embargo se calcula que este sector comprende alrededor de 47,000 empresas asociativas solidarias, que aglutinan a cerca de 8 millones de socios”.
Los organismos representativos de la economía solidaria en México son el Consejo Superior del Cooperativismo (COSUCOOP), que desde 2010 agrupa cooperativas de producción, abasto y finanzas sociales del país,  y el Consejo Mexicano de Empresas de la Economía Solidaria (CMEES), con asociaciones civiles promotoras de la Ecosol en México constituida en 2007
Comprar pensando
 
Personalmente no creo que el liberalismo, como ideología, sea intrínsecamente dañino. El problema es la “sobre acumulación” de capital, su falta de regulación y los ‘favores’ que el estado concede a las grandes empresas –por ejemplo, condonaciones fiscales. Es evidente que los abusos permitidos a las grandes compañías, van en detrimiento del bienestar colectivo. Frente a este escenario, la economía solidaria emerge “desde abajo” como un llamado a repensar la economía y su función verdadera.
 
Nuestro acto de compra necesita ser revaluado. El acto de consumo es también político en el momento en que nos cuestionamos de dónde viene aquello que estamos consumiendo, a quién está beneficiando nuestra compra, y a quién perjudicando. La economía solidaria, aunque a paso lento, está generando pequeños pero significativos cambios. Recordemos que podemos incidir en la construcción y evolución de nuestro sistema social y, por qué no, hacerlo “desde abajo”.
 
Twitter de la autora: @anapauladelatd

.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Quizás También Te interese

ANUNCIA AQUI / PUBLICIDAD PERSONALIZADA WEB 3.0

CONTAMOS CON UN SISTEMA INTEGRAL DE PUBLICIDAD PERSONALIZADO POR INTERNET WEB - 3.0,..... MÁS DE 270 MIL VISITANTES O LECTORES MENSUALES AL BLOG, BASES DE DATOS DE E-MAILS O CORREOS ELECTRÓNICOS, SOFTWARE / ROBOT PARA ENVÍOS DE MENSAJES DE TEXTO A TELÉFONOS MÓVILES, ENLACES Y ANEXOS A REDES SOCIALES Y CHATS SOCIALES, USO DE APLICACIONES COMO WHATSAPP Y OTROS.

Contactarse a: - planetainformes@gmail.com

Móvil: +51 - 959567777 , +51 - 977851768 ,
Arequipa - Perú


ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI

ESPACIO DISPONIBLE - ANUNCIA AQUI
GARANTIA DE IMPACTO VISUAL